Duque de Rivas

Duque de Rivas

1828–1914 · vivió 86 años -- --

Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, fue una figura polifacética de la literatura española, destacando como poeta, dramaturgo y político. Su obra se enmarca en el Romanticismo, movimiento del que fue uno de sus máximos representantes en España. Con obras como "Don Álvaro o la fuerza del sino", revolucionó el teatro romántico español, caracterizado por su intensidad dramática, el conflicto entre el destino y el libre albedrío, y la exaltación de las pasiones. Su poesía, también de corte romántico, explora temas como el amor, la libertad, la historia y la naturaleza, a menudo con un tono grandilocuente y emotivo. El Duque de Rivas no solo fue un creador literario, sino también un actor relevante en la vida política de su tiempo, lo que influyó en su visión del mundo y en su obra.

n. 1828-09-13, Valeta · m. 1914-11-07, Madrid

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El Fratricidio Romance Cuarto Los Dos Hermanos

De mosén Beltrán Claquín
Ante la tienda, de pronto,
Páranse dos caballeros
Ocultos en los embozos.

El rey Don Pedro era el uno,
Rodríguez Sanabria el otro,
Que en la fe de un enemigo
Piensan encontrar socorro,

Con gran priesa descabalgan,
Y ya se encuentran en torno
Rodeados de franceses
Armados y silenciosos,

En cuyos cascos gascones,
Y en cuyos azules ojos
Refleja el farol, que alumbra
Cual siniestro meteoro.

Entran dentro de la tienda
Ya vacilantes, pues todo
Empiezan a verlo entonces
De aspecto siniestro y torvo.

Una lámpara de azófar
La alumbra trémula y poco;
Mas dejan ver un bufete,
Un sillón de roble tosco,

Un lecho y una armadura,
Y lo que fue más asombro,
Cuatro hombres de armas inmobles,
De acero vivos escollos.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Nombre completo: Ángel María de Saavedra y Ramírez de Baquedano, tercer Duque de Rivas. Fue un destacado escritor, dramaturgo y político español, figura clave del Romanticismo en España. Nació en Córdoba y su vida abarcó un periodo crucial de la historia española, desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XIX.

Infancia y formación

Nació en el seno de una familia aristocrática andaluza. Recibió una esmerada educación, influenciada por las ideas de la Ilustración, pero su espíritu se vio pronto atraído por las corrientes prerrománticas y románticas que comenzaban a gestarse en Europa. La temprana muerte de su padre y el ambiente familiar marcaron su juventud.

Trayectoria literaria

Su trayectoria literaria comenzó temprano, pero se consolidó con la publicación de "Don Álvaro o la fuerza del sino" (1835), obra que supuso un hito en el teatro romántico español. Antes de eso, ya había cultivado la poesía, con "El sueño del proscrito" (1830) y "Romances históricos" (1832), que exploraban temas patrióticos y legendarios. Su exilio en Inglaterra y Francia, tras la caída del régimen absolutista, le permitió entrar en contacto con las corrientes literarias europeas. A su regreso a España, se convirtió en una figura central del movimiento romántico.

Obra, estilo y características literarias

La obra del Duque de Rivas se caracteriza por su espíritu romántico: exaltación de los sentimientos, el individualismo, la libertad y el destino. En teatro, "Don Álvaro o la fuerza del sino" es un ejemplo paradigmático, con sus pasiones desbordadas, el fatalismo y la ruptura de las unidades clásicas. En poesía, sus "Romances históricos" reviven el pasado glorioso de España, con un lenguaje sonoro y emotivo. Su estilo combina la grandilocuencia con momentos de profunda introspección lírica. Temas como el amor trágico, el honor, la venganza y la lucha contra la adversidad son recurrentes.

Contexto cultural e histórico

El Duque de Rivas vivió en una España convulsa, marcada por la Guerra de la Independencia, la restauración absolutista de Fernando VII y las luchas entre liberales y conservadores. Fue testigo y actor de estos acontecimientos, lo que influyó profundamente en su obra y su pensamiento. Se le asocia a la primera generación romántica española, junto a autores como Espronceda y Zorrilla.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por la acción política y el compromiso liberal. Fue exiliado en dos ocasiones por sus ideas. A pesar de su título nobiliario, su espíritu inquieto y su vocación literaria lo llevaron a participar activamente en los debates de su tiempo. Mantuvo relaciones con importantes figuras de la época, tanto literarias como políticas.

Reconocimiento y recepción

Fue uno de los autores más reconocidos de su tiempo. Su obra teatral tuvo un éxito inmediato y su poesía fue muy leída. Ocupó cargos importantes, como el de Director de la Real Academia Española y Presidente del Consejo de Ministros, lo que demuestra la alta consideración social y política que alcanzó.

Influencias y legado

El Duque de Rivas bebió de fuentes como Walter Scott, Byron y Schiller, y a su vez influyó notablemente en los escritores románticos posteriores. Su papel fue fundamental para asentar el movimiento romántico en España y renovar el teatro nacional. Su figura representa la unión entre el arte y el compromiso cívico.

Interpretación y análisis crítico

Se le considera un pilar del Romanticismo español, un autor que supo adaptar las corrientes europeas a la sensibilidad y la historia de España. "Don Álvaro" sigue siendo objeto de estudio por su dramaturgia y su temática de la fatalidad. Su poesía épica y lírica ha sido valorada por su capacidad para evocar el espíritu de su tiempo.

Infancia y formación

Su título nobiliario, "Duque de Rivas", se convirtió en su nombre literario más conocido. Participó activamente en la Guerra de la Independencia, mostrando su faceta de hombre de acción. Su larga vida le permitió ser testigo y protagonista de grandes cambios históricos.

Muerte y memoria

Falleció en Madrid en 1865, dejando un legado imborrable en la literatura y la historia de España. Su memoria se mantiene viva a través de sus obras, que forman parte del canon de la literatura española.

Poemas

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El Sombrero Romance Tercero La Mañana

Raya en el remoto Oriente
Una luz parda y siniestra;
A mostrarse en vagas formas
Ya los objetos empiezan.

Espectáculo espantoso
Ofrece Naturaleza,
Las olas como montañas,
Movibles y verdinegras,

Se combaten, crecen, corren
Para tragarse la tierra,
Ya los abismos descubren,
Ya en las nubes se revientan,

Rómpense en las altas rocas
Alzando salobre niebla,
Y la playa arriba suben,
Y luego a su centro ruedan

Con un asordante estruendo:
Silba el huracán, espesa
Lluvia el horizonte borra,
Y lo confunde y lo mezcla.
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La Vuelta Deseada Romance Segundo

Todo el mundo es mudable,
Ni el bien ni el mal son eternos:
La apacible primavera
Sigue al riguroso invierno.

A la obscura noche el día,
Y a la borrasca, que al cielo
Empañó con densas nubes
Y asustó con rudos truenos,

La calma serena y pura.
Así suelen a los tiempos
De desventuras y llantos,
Seguir de paz y consuelo.

Del Rhin en la orilla helada,
Abrumado de sí mesmo,
Vargas proscripto gemía,
Su fortuna maldiciendo,

Cuando noticias recibe
De que la patria le ha abierto
Lar, puertas... Júzgalo absorto
Ilusión de su deseo;

Mas Jacinta se lo escribe,
Y cuanto ella dice, es cierto.
Otra carta …de la madre
De Jacinta … que al momento,

Vuele a Sevilla, le ruega,
En donde dará Himeneo,
El día de su llegada,
A tan constante amor premio.
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El Sombrero Romance Primero La Tarde

Entre Estepona y Marbella,
Una torre fulminada,
Hoy nido de aves marinas,
Y en otro tiempo atalaya,

Corona con sus escombros
Una roca solitaria,
Que se entapiza de espumas,
Cuando las olas la bañan.

A la derecha se extiende
Una humilde y lisa playa,
Cuyas menudas arenas
Humedece la resaca;

Y oculta entre dos ribazos
Forma una escondida cala,
Abrigo de pescadoras
0 contrabandistas barcas.

A este temeroso sitio,
Mientras lento declinaba
A ponerse un sol de otoño
Entre celajes de nácar,

Estando el viento adormido,
La mar blanquecina en calma,
Y sin turbar el silencio
De las voladoras auras,

Sino el grito de un milano
Que los espacios cruzaba,
Y los de dos gaviotas,
Cuyo tálamo era el agua,

La divina Rosalía,
La hermosa de la comarca,
Fugitiva y anhelante
Llegó, sudosa y turbada.
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La Vuelta Deseada Romance Primero

Entre aquellos olivares
que Torreblanca domina,
Y ciñen de un lado y otro
El camino de Sevilla,

Por un atajo atraviesa,
Para llegar más de prisa,
Una carretela verde
Con una gran baca encima;

Toda cubierta de barro,
Tableros, muelles y viga,
De barro seco y reciente
Y de tierras muy distintas.

Cuatro andaluces caballos
Que en torno lodo salpican,
En humo y sudor envueltos,
De ella presurosos tiran;

Y del postillón las voces
Con que los nombra y anima,
Del látigo los chasquidos
Que los acosan y hostigan,

El son de los cascabeles,
Y el de las ruedas que giran
Rápidas, tras sí dejando
Dos huellas no interrumpidas,

Forman estruendo confuso,
Y que viene posta avisan
A los carros y arrieros,
Que hacia un lado se desvían.

Dentro de la carretela
Un hombre aun joven, camina,
Que revuelve a todos lados
La desencajada vista.

Es Vargas: alegre torna
De su patria a las delicias,
Después de vagar seis años
Emigrado en otros climas.

Antiguos amigos halla
En cuantos objetos mira,
y en árboles, tapias, lindes,
Dulces memorias antiguas:

Lo pasado y lo presente
Anudando va, y delira
Entre esperanzas risueñas
Y entre ya pasadas dichas.
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