Lista de Poemas

Epigrama

En Costa Rica
cantan los carreteros

Caminan con
mandolinas en los caminos

Y las carreteras
van pintadas como lapas,

Y los bueyes van
con cintas de colores

Y campanitas
y flores en los cuernos.

Cuando es el corte
del café en Costa Rica,

Y las carretas van
cargadas de café.

Y hay bandas
en las plazas de los pueblos,

Y en San José
los balcones y ventanas
están llenos de muchachas y de flores

Y las muchachas
dan vueltas en el parque.

Y el presidente
camina a pie
en San José.
580

Epigrama

Hay un lugar junto
a la laguna de Tiscapa

—un barco debajo
de un árbol de quelite—

que tu conoces
(aquella a quien escribo

estos versos, sabrá
que son para ella)

Y tu recuerdas
aquel banco y
aquel quelite;

La luna reflejada
en la laguna de Tiscapa,

Las luces del palacio
del dictador

las ranas cantando
abajo en la laguna

Todavía está aquel
árbol de Quelite

Todavía brillan
las mismas luces;

En la laguna de Tiscapa
se refleja la luna;

Pero aquel banco
esta noche estará vacío

O con otra pareja
que no somos nosotros.
663

Epigrama

Recuerdo tantas
muchachas bellas
que han existido

Todas las bellazas
de Troya y las de Acava

Y las de Tebas y
de la Roma de propercio

Y muchas de ellas
dejaron pasar el amor,

Y murieron, y hace
siglos que no existen

Tú que eres bella
ahora en las calles de
Managua

Un día serás como ellas
de un tiempo lejano,

Cuando las gasolineras
sean ruinas románticas.

¡Acuérdate de las
bellezas de las
calles de Troya!

Ah tu despiada

Más cruel
que Tachito.
569

Epigrama

Tus ojos son una luna
que riela
en una laguna negra

Tu pelo las olas negras
bajo el cielo sin luna

Y el ruelo
de la lechuza en la
noche negra
811

Epigrama

Ayer te vi
en la calle,
Myriam y

Te vi tan bella,
Myriam, que

(¡cómo te explico
que bella te vi!)

Ni tú Myriam,
te puedes ver
tan bella
ni imaginar
que puedes ser
tan bella para mi
y tan bella te vi
que parece que

Ninguna mujer
es más bella que tú

Ningún enamorado
ve ninguna mujer
tan bella,
Myriam,
como yo te veo a ti

Y ni tú misma
Myriam,
eres quizás
tan bella

¡Por qué
no puede ser
real tanta belleza!

Como yo te vi
de bella ayer en la calle

O como hoy me parece,
Myriam
que te vi
690

Epigrama

Si tú estás en
Nueva York

En Nueva York
no hay nadie más

Y si no estás
en Nueva York

en Nueva York
no hay nadie
813

Epigrama

Pero en la noche
ves tu arroz
y tus frijoles fritos,

con la cuajada
fresca,
y una tortilla caliente,

o un plátano asado,
lo comes sin guardaespaldas

y tu Jícara
de triste
no la prueba
primero un ayudante.

Y después tocas
si quieres en
tu guitarra
una canción
ranchera,

Y no dormís
rodeado de reflectores
y alambradas
y torreones.
633

Epigrama

Tú eres sola
entre las multitudes

como son sola
la luna

Y sólo el sol
en el cielo

ayer estabas en el estadio

en medio de miles de gentes
y te divisé desde
que entré

igual que si hubieras
estado sola
en un estadio vacío
730

Epigrama

Se oyeron
unos tiros anoche

Se oyeron
del lado del cementerio.

Nadie sabe a
quien mataron,
o los mataron.
Nadie sabe nada.

Se oyeron unos tiros
anoche.

Eso es todo.
753

Epigrama

De pronto suena
en la noche una sirena

de alarma, larga,
larga,

El aullido lúgubre
de la sirena

de incendio o de
la ambulancia
blanca de muerte,

como el grito
de la cegua
en la noche,

que se acerca y
se acerca sobre las calles

y las cosas
y sube, sube,
y baja

y crece, crece,
baja y se aleja

creciendo y bajando.
no es incendio ni muerte:

es Somoza
que pasa.
745

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Identificación y contexto básico

Ernesto Cardenal Martínez fue un poeta, teólogo, escultor y político nicaragüense, conocido mundialmente por su poesía y su activismo social y político. Nacido en Granada, Nicaragua, fue una figura central de la llamada 'Generación de los 50' en Nicaragua y un exponente destacado de la Teología de la Liberación. Su obra poética es vasta y diversa, abarcando temas que van desde lo lírico y lo contemplativo hasta lo testimonial y lo político, siempre marcada por un profundo humanismo y una crítica social incisiva.

Infancia y formación

Cardenal provenía de una familia de clase media alta. Estudió literatura en la Universidad de Nuevo México y en la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde entró en contacto con las vanguardias poéticas y literarias de la época. Posteriormente, su vocación religiosa lo llevó a estudiar teología en el Seminario de Cuernavaca, México, bajo la influencia del filósofo y teólogo Iván Illich, y a ordenarse sacerdote en 1965. Durante su estancia en Estados Unidos, se relacionó con figuras importantes de la poesía estadounidense como Walt Whitman y Ezra Pound.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Cardenal se inició en su juventud, publicando sus primeros poemas en revistas nicaragüenses. Su obra temprana ya mostraba una preocupación por la historia y la realidad de su país. Tras su formación en Estados Unidos y su ordenación sacerdotal, su poesía adquirió una dimensión más social y política, especialmente durante y después de la Revolución Sandinista. Fundó la comunidad artística de Solentiname, un proyecto que buscaba integrar el arte, la espiritualidad y la vida comunitaria.

Obra, estilo y características literarias

La poesía de Cardenal es conocida por su oralidad, su lenguaje directo y su mezcla de registros. Utiliza a menudo el verso libre y estructuras narrativas, incorporando elementos de la historia, la mitología y la vida cotidiana. Sus obras más reconocidas incluyen 'Epigramas', 'Salmos', 'Oráculo sobre Managua', 'Canto Nacional' y 'El Evangelio de Solentiname'. Temas centrales en su obra son el amor, la naturaleza, la lucha por la justicia social, la historia de América Latina y la experiencia de la fe cristiana interpretada desde la perspectiva de los oprimidos. Su estilo es a la vez lírico y épico, testimonial y contemplativo, con una profunda musicalidad y un ritmo cercano al habla popular.

Contexto cultural e histórico

Ernesto Cardenal vivió y escribió en un contexto marcado por la dictadura de Somoza, la lucha sandinista y los posteriores gobiernos de Nicaragua. Su compromiso político fue inseparable de su obra literaria y teológica, lo que lo convirtió en una figura controversial para algunos sectores. Fue Ministro de Cultura durante el primer gobierno sandinista, lo que demostró su vocación de integrar el arte y la política al servicio del pueblo.

Vida personal

Como sacerdote y figura pública, la vida personal de Cardenal estuvo fuertemente ligada a su vocación y a su compromiso político. Su participación activa en la Revolución Sandinista y su posterior distanciamiento del gobierno sandinista marcaron etapas importantes de su vida. Fue un hombre de profunda fe y de gran sentido de la justicia social, lo que guió la mayor parte de sus acciones y creaciones.

Reconocimiento y recepción

La obra de Ernesto Cardenal ha sido reconocida a nivel internacional. Ha recibido numerosos premios y distinciones por su labor poética y su compromiso social. Su poesía ha sido traducida a múltiples idiomas, y su figura es considerada un referente de la literatura latinoamericana y de la Teología de la Liberación.

Influencias y legado

Cardenal fue influenciado por poetas como Walt Whitman, Ezra Pound y Pablo Neruda, así como por las corrientes de la Teología de la Liberación. Su legado es el de un poeta comprometido que supo fusionar la belleza literaria con la lucha por la justicia y la dignidad humana. Su obra sigue siendo una fuente de inspiración para quienes buscan una poesía que sea a la vez arte y acción.

Interpretación y análisis crítico

La poesía de Cardenal ha sido analizada desde diversas perspectivas: literarias, teológicas y políticas. Se destaca su capacidad para hacer accesible lo complejo, su sentido de la universalidad a través de lo local, y su visión de la fe como un camino de liberación y transformación social.

Infancia y formación

Además de poeta y teólogo, Cardenal fue un hábil escultor. Su comunidad en Solentiname fue un importante centro cultural y espiritual, donde promovió el arte y la educación entre los campesinos. Su experiencia como ministro le permitió implementar políticas culturales innovadoras en Nicaragua.

Muerte y memoria

Ernesto Cardenal falleció en Managua, dejando un legado imborrable en la literatura, la teología y la historia de Nicaragua. Su obra póstuma continúa enriqueciendo el panorama literario y su memoria perdura como símbolo de compromiso y esperanza.