Gustavo Adolfo Bécquer

Gustavo Adolfo Bécquer

1836–1870 · vivió 34 años ES ES

Gustavo Adolfo Bécquer fue un poeta y escritor español, figura clave del Romanticismo tardío. Su obra, marcada por la melancolía, la idealización del amor y la fugacidad de la vida, ejerce una profunda influencia en la poesía española posterior. Conocido principalmente por sus "Rimas" y "Leyendas", Bécquer logró crear un universo lírico íntimo y sugerente, caracterizado por la musicalidad del verso y la sencillez aparente que esconde una gran profundidad emocional. Su estilo, a caballo entre la tradición y la modernidad, sentó las bases para el desarrollo de la lírica contemporánea en lengua española.

n. 1836-02-17, Sevilha · m. 1870-12-22, Madrid

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Rima Iv

No digáis que, agotado su tesoro,
de asuntos falta, enmudeció la lira;
podrá no haber poetas; pero siempre
habrá poesía.

Mientras las ondas de la luz al beso
palpiten encendidas,
mientras el sol las desgarradas nubes
de fuego y oro vista,
mientras el aire en su regazo lleve
perfumes y armonías,
mientras haya en el mundo primavera,
¡habrá poesía!

Mientras la ciencia a descubrir no alcance
las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

Mientras se sienta que se ríe el alma,
sin que los labios rían;
mientras se llore, sin que el llanto acuda
a nublar la pupila;
mientras el corazón y la cabeza
batallando prosigan,
mientras haya esperanzas y recuerdos,
¡habrá poesía!

Mientras haya unos ojos que reflejen
los ojos que los miran,
mientras responda el labio suspirando
al labio que suspira,
mientras sentirse puedan en un beso
dos almas confundidas,
mientras exista una mujer hermosa,
¡habrá poesía!
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Biografía

Identificación y contexto básico

Gustavo Adolfo Domínguez Bastida, conocido universalmente como Gustavo Adolfo Bécquer, nació en Sevilla.

Infancia y formación

Su infancia estuvo marcada por la pérdida temprana de sus padres, lo que influyó en su carácter y obra.

Trayectoria literaria

Bécquer se dio a conocer principalmente por la publicación de sus "Rimas" y "Leyendas", obras que consolidaron su fama póstuma. Su trayectoria literaria se desarrolló en un contexto de transición entre el Romanticismo y la modernidad literaria.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Bécquer se caracteriza por su lirismo íntimo, la exploración del amor idealizado y frustrado, la muerte y la fugacidad del tiempo. Sus "Rimas" son poemas breves y musicales, a menudo escritos en verso libre o con métricas variadas, que exploran la naturaleza del amor, la poesía y la propia existencia. Sus "Leyendas" son narraciones breves de corte fantástico y romántico, ambientadas en épocas pasadas y cargadas de misterio y emoción. El estilo de Bécquer es depurado, sugerente y de gran plasticidad, con un lenguaje sencillo pero evocador.

Contexto cultural e histórico

Bécquer vivió en una época de agitación política y social en España, un periodo de postrimerías del Romanticismo, donde las corrientes literarias comenzaban a virar hacia una mayor introspección y realismo, aunque su obra mantuvo una fuerte conexión con los ideales románticos.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por dificultades económicas y problemas de salud, además de una relación amorosa intensa y compleja que inspiró gran parte de su obra lírica.

Reconocimiento y recepción

Aunque en vida tuvo un reconocimiento moderado, su fama se disparó tras su muerte gracias a la publicación y difusión de sus "Rimas" y "Leyendas", convirtiéndose en uno de los poetas más influyentes de la literatura española.

Influencias y legado

Bécquer ha sido una influencia fundamental para generaciones posteriores de poetas españoles, como Antonio Machado o Juan Ramón Jiménez. Su lirismo y su estilo sentaron un precedente para la poesía moderna.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Bécquer ha sido interpretada desde diversas ópticas, destacando su capacidad para expresar las emociones humanas universales a través de un lenguaje poético depurado y accesible.

Infancia y formación

Bécquer era un dibujante talentoso, y muchos de sus bocetos y dibujos complementan la atmósfera de sus escritos.

Muerte y memoria

Falleció en Madrid, dejando un legado literario imperecedero que sigue siendo estudiado y admirado.

Poemas

81

Fingiendo Realidades

Fingiendo realidades
con sombra vana,
delante del Deseo
va la Esperanza.
Y sus mentiras,
como el fénix, renacen
de sus cenizas.
2.060

La Gota De Rocío

RIMA LXXXVI: LA GOTA DE ROCÍO

La gota de rocío que en el cáliz

duerme de la blanquísima azucena,

es el palacio de cristal en donde

vive el genio feliz de la pureza.

Él la da su misterio y poesía,

él su aroma balsámico le presta;

¡ay de la flor si de la luz al beso

se evapora esa perla!

2.268

Rima Lxxvi

En la imponente nave
del templo bizantino,
vi la gótica tumba a la indecisa
luz que temblaba en los pintados vidrios.

Las manos sobre el pecho,
y en las manos un libro,
una mujer hermosa reposaba
sobre la urna, del cincel prodigio.

Del cuerpo abandonado,
al dulce peso hundido,
cual si de blanda pluma y raso fuera
se plegaba su lecho de granito.

De la sonrisa última
el resplandor divino
guardaba el rostro, como el cielo guarda
del sol que muere el rayo fugitivo.

Del cabezal de piedra
sentados en el filo,
don ángeles, el dedo sobre el labio,
imponían silencio en el recinto.

No parecía muerta;
de los arcos macizos
parecía dormir en la penumbra,
y que en sueños veía el paraíso.

Me acerqué de la nave
al ángulo sombrío
con el callado paso que llegamos
junto a la cuna donde duerme un niño.

La contemplé un momento,
y aquel resplandor tibio,
aquel lecho de piedra que ofrecía
próximo al muro otro lugar vacío,

en el alma avivaron
la sed de lo infinito,
el ansia de esa vida de la muerte
para la que un instante son los siglos...
904

Rima Lxxiv

Las ropas desceñidas,
desnudas las espaldas,
en el dintel de oro de la puerta
dos ángeles velaban.

Me aproximé a los hierros
que defienden la entrada,
y de las dobles rejas en el fondo
la vi confusa y blanca.

La vi como la imagen
que en leve ensueño pasa,
como rayo de luz tenue y difuso
que entre tinieblas nada.

Me sentí de un ardiente
deseo llena el alma;
como atrae un abismo, aquel misterio
hacia sí me arrastraba.

Mas ¡ay! que, de los ángeles,
parecían decirme las miradas:
—El umbral de esta puerta
sólo Dios lo traspasa.
885

Rima Lxxii

Las ondas tienen vaga armonía,
las violetas suave olor,
brumas de plata la noche fría,
luz y oro el día;
yo algo mejor;
¡yo tengo Amor!
1.516

Rima Lxxi

No dormía: vagaba en ese limbo
en que cambian de forma los objetos,
misteriosos espacios que separan
la vigilia del sueño.

Las ideas que en ronda silenciosa
daban vueltas en torno a mi cerebro,
poco a poco en su danza se movían
con un compás más lento.

De la luz que entra al alma por los ojos
los párpados velaban el reflejo;
mas otra luz el mundo de visiones
alumbraba por dentro.

En este punto resonó en mi oído
un rumor semejante al que en el templo
vaga confuso al terminar los fieles
con un Amén sus rezos.

Y oí como una voz delgada y triste
que por mi nombre me llamó a lo lejos,
¡y sentí olor de cirios apagados,
de humedad y de incienso!

Entró la noche y del olvido en brazos
caí cual piedra en su profundo seno.
Dormí y al despertar exclamé: —¡Alguno
que yo quería ha muerto!
936

Rima Lxix

RIMA LXIX



¡La vida es sueño!
Calderón.


Al brillar un relámpago nacemos,

y aún dura su fulgor cuando morimos;

¡tan corto es el vivir!


La Gloria y el Amor tras que corremos

sombras de un sueño son que perseguimos;

¡despertar es morir!


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Rima Lxx

¡Cuántas veces, al pie de las musgosas
paredes que la guardan,
oí la esquila que al mediar la noche
a los maitines llama!

¡Cuántas veces trazó mi silueta
la luna plateada,
junto a la del ciprés, que de su huerto
se asoma por las tapias!

Cuando en sombras la iglesia se envolvía,
de su ojiva calada,
¡cuántas veces temblar sobre los vidrios
vi el fulgor de la lámpara!

Aunque el viento en los ángulos oscuros
de la torre silbara,
del coro entre las voces percibía
su voz vibrante y clara.

En las noches de invierno, si un medroso
por la desierta plaza
se atrevía a cruzar, al divisarme
el paso aceleraba.

Y no faltó una vieja que en el torno
dijese a la mañana,
que de algún sacristán muerto en pecado
acaso era yo el alma.

A oscuras conocía los rincones
del atrio y la portada;
de mis pies las ortigas que allí crecen
las huellas tal vez guardan.

Los búhos, que espantados me seguían
con sus ojos de llamas,
llegaron a mirarme con el tiempo
como a un buen camarada.

A mi lado sin miedo los reptiles
se movían a rastras;
hasta los mudos santos de granito
creo que me saludaban.
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Rima Lxvii

¡Qué hermoso es ver el día
coronado de fuego levantarse,
y, a su beso de lumbre,
brillar las olas y encenderse el aire!

¡Qué hermoso es tras la lluvia
del triste otoño en la azulada tarde,
de las húmedas flores
el perfume aspirar hasta saciarse!

¡Qué hermoso es cuando en copos
la blanca nieve silenciosa cae,
de las inquietas llamas
ver las rojizas lenguas agitarse!

Qué hermoso es cuando hay sueño,
dormir bien... y roncar como un sochantre
y comer... y engordar... ¡y qué desgracia
que esto sólo no baste!.
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Rima Lxviii

No sé lo que he soñado
en la noche pasada.
Triste, muy triste debió ser el sueño,
pues despierto la angustia me duraba.

Noté al incorporarme
húmeda la almohada,
y por primera vez sentí al notarlo,
de un amargo placer henchirse el alma.

Triste cosa es el sueño
que llanto nos arranca,
mas tengo en mi tristeza una alegría...
¡Sé que aún me quedan lágrimas!
880

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Comentarios (2)

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pep646
pep646

son increíbles

pep646
pep646

No sé como este hombre hacía estas maravillas la verdad. Son verdaderamente obras de arte.