Lista de Poemas

Amor más poderoso que la vida

La misma calidad que el sol de tu país,
saliendo entre las nubes:
alegre y delicado matiz en unas hojas,
fulgor de un cristal, modulación
del apagado brillo de la lluvia.

La misma calidad que tu ciudad,
tu ciudad de cristal innumerable
idéntica y distinta, cambiada por el tiempo:
calles que desconozco y plaza antigua
de pájaros poblada,
la plaza en que una noche nos besamos.

La misma calidad que tu expresión,
al cabo de los años,
esta noche al mirarme:
la misma calidad que tu expresión
y la expresión herida de tus labios.

Amor que tiene calidad de vida,
amor sin exigencias de futuro,
presente del pasado,
amor más poderoso que la vida:
perdido y encontrado.
Encontrado, perdido...
457

Amistad a lo largo

Pasan lentos los días
y muchas veces estuvimos solos.
Pero luego hay momentos felices
para dejarse ser en amistad.
        Mirad:
somos nosotros.

Un destino condujo diestramente
las horas, y brotó la compañía.
Llegaban las noches. Al amor de ellas
nosotros encendíamos palabras,
las palabras que luego abandonamos
para subir a más
empezamos a ser los compañeros
que se conocen
por encima de la voz o de la seña.

Ahora sí. Pueden alzarse
las gentiles palabras
--esas que ya no dicen cosas--,
flotar ligeramente sobre el aire;
porque estamos nosotros enzarzados
en mundo, sarmentosos
de historia acumulada,
y está la compañía que formamos plena,
frondosa de presencias.
Detrás de cada uno
vela su casa, el campo, la distancia.

Pero callad.
Quiero deciros algo.
Sólo quiero deciros que estamos todos juntos.
A veces, al hablar, alguno olvida
su brazo sobre el mío,
y yo aunque esté callado doy las gracias,
porque hay paz en los cuerpos y en nosotros.
Quiero deciros cómo todos trajimos
nuestras vidas aquí, para contarlas.
Largamente, los unos a los otros
en el rincón hablamos, tantos meses!
que no sabemos bien, y en el recuerdo
el júbilo es igual a la tristeza.
Para nosotros el dolor es tierno.

Ay el tiempo! Ya todo se comprende.
587

Príncipe De Aquitania, En Su Torre Abolida

Una clara conciencia de lo que ha perdido,
es lo que le consuela. Se levanta
cada mañana a fallecer, discurre por estancias
en donde sórdamente duele el tiempo
que se detuvo, la herida mal cerrada.
Dura en ningún lugar este otro mundo,
y vuelve por la noche en las paradas
del sueño fatigoso... Reino suyo
dorado, cuántas veces
por él pregunta en la mitad del día,
con el temor de olvidar algo!
Las horas, largo viaje desabrido.
La historia es un instante preferido,
un tesoro en imágenes, que él guarda
para su necesaria consulta con la muerte.
Y el final de la historia es esta pausa.
391

Antes De Ser Maduro

ANTES DE SER MADURO

A José Antonio

Todavía la vieja tentación

de los cuerpos felices y de la juventud

tiene atractivo para mí,

no me deja dormir

y esta noche me excita.

Porque alguien contó historias

de pescadores en la playa,

cuando vuelven: la raya del amanecer

marcando, lívida, el límite del mar,

y asan sardinas frescas

en espetones, sobre la arena.

Lo imagino enseguida.

Y me coge un deseo de vivir

y ver amanecer, acostándote tarde,

que no está en proporción con la edad que ya tengo.

Aunque quizás alivie despertarse

a otro ritmo, mañana.


Liberado

de las exaltaciones de esta noche,

de sus fantasmas en blue jeans.

Como libros leídos han pasado los años

que van quedando lejos, ya sin razón de ser

—obras de otro momento.


Y el ansia de llorar

y el roce de la sábana, que me tenía inquieto

en las odiosas noches de verano,

el lujo de impaciencia y el don de la elegía

y el don de disciplina aplicada al ensueño,

mi fe en la gran historia...

Soldado de la guerra perdida de la vida,

mataron mi caballo, casi no lo recuerdo.

Hasta que me estremece

un ramalazo de sensualidad.

Envejecer tiene su gracias.

Es igual que de joven

aprender a bailar, plegarse a un ritmo

más insistente que nuestra experiencia.

Y procura también cierto instintivo

placer curioso,

una segunda naturaleza.

513

Nostalgie De La Boue

Nuevas disposiciones de la noche,
sórdidos ejercicios al dictado, lecciones del deseo
que yo aprendí, pirata,
oh joven pirata de los ojos azules.

En calles resonantes la oscuridad tenía
todavía la misma espesura total
que recuerdo en mi infancia.
Y dramáticas sombras, revestidas
con el prestigio de la prostitución,
a mi lado venían de un infierno
grasiento y sofocante como un cuarto de máquinas.

¡Largas últimas horas,
en mundos amueblados
con deslustrada loza sanitaria
y cortinas manchadas de permanganato!
Como un operario que pule una pieza,
como un afilador,
fornicar poco a poco mordiéndome los labios.
Y sentirse morir por cada pelo
de gusto, y hacer daño.

La luz amarillenta, la escalera
estremecida toda de susurros, mis pasos,
eran aún una prolongación
que me exaltaba,
lo mismo que el olor en las manos
—o que al salir el frío de la madrugada, intenso
como el recuerdo de una sensación.
553

Conversación

Los muertos pocas veces libertad
alcanzáis a tener, pero la noche
que regresáis es vuestra,
vuestra completamente.

Amada mía, remordimiento mío,
la nuit c’est toi cuando estoy solo
y vuelves tú, comienzas
en tus retratos a reconocerme.

¿Qué daño me recuerda tu sonrisa?
¿Y cuál dureza mía está en tus ojos?
¿Me tranquilizas porque estuve cerca
de ti en algún momento?

La parte de tu muerte que me doy,
la parte de tu muerte que yo puse
de mi cosecha, cómo poder pagártela...
Ni la parte de vida que tuvimos juntos.

Cómo poder saber que has perdonado,
conmigo sola en el lugar del crimen?
Cómo poder dormir, mientras que tú tiritas
en el rincón más triste de mi cuarto?
521

Del Año Malo

Diciembre es esta imagen
de la lluvia cayendo con rumor de tren,
con un olor difuso a carbonilla y campo.
Diciembre es un jardín, es una plaza
hundida en la ciudad,
al final de una noche,
y la visión en fuga de unos soportales.

Y los ojos inmensos
—tizones agrandados—
en la cara morena de una cría
temblando igual que un gorrión mojado.
En la mano sostiene unos zapatos rojos,
elegantes, flamantes como un pájaro exótico.

El cielo es negro y gris
y rosa en sus extremos,
la luz de las farolas un resto amarillento.
Bajo un golpe de lluvia, llorando, yo atravieso,
innoble como un trapo, mojado hasta los cuernos.
526

Contra Jaime Gil De Biedma

De qué sirve, quisiera yo saber, cambiar de piso,
dejar atrás un sótano más negro
que mi reputación —y ya es decir—,
poner visillos blancos
y tomar criada,
renunciar a la vida de bohemio,
si vienes luego tú, pelmazo,
embarazoso huésped, memo vestido con mis trajes,
zángano de colemena, inútil, cacaseno,
con tus manos lavadas,
a comer en mi plato y a ensuciar la casa?

Te acompañan las barras de los bares
últimos de la noche, los chulos, las floristas,
las calles muertas de la madrugada
y los ascensores de luz amarilla
cuando llegas, borracho,
y te paras a verte en el espejo
la cara destruida,
con ojos todavía violentos
que no quieres cerrar. Y si te increpo,
te ríes, me recuerdas el pasado
y dices que envejezco.

Podría recordarte que ya no tienes gracia.
Que tu estilo casual y que tu desenfado
resultan truculentos
cuando se tienen más de treinta años,
y que tu encantadora
sonrisa de muchacho soñoliento
—seguro de gustar— es un resto penoso,
un intento patético.
Mientras que tú me miras con tus ojos
de verdadero huérfano, y me lloras
y me prometes ya no hacerlo.

Si no fueses tan puta!
Y si yo supiese, hace ya tiempo,
que tú eres fuerte cuando yo soy débil
y que eres débil cuando me enfurezco...
De tus regresos guardo una impresión confusa
de pánico, de pena y descontento,
y la desesperanza
y la impaciencia y el resentimiento
de volver a sufrir, otra vez más,
la humillación imperdonable
de la excesiva intimidad.

A duras penas te llevaré a la cama,
como quien va al infierno
para dormir contigo.
Muriendo a cada paso de impotencia,
tropezando con muebles
a tientas, cruzaremos el piso
torpemente abrazados, vacilando
de alcohol y de sollozos reprimidos.
Oh innoble servidumbre de amar seres humanos,
y la más innoble
que es amarse a sí mismo!
435

Un Cuerpo Es El Mejor Amigo Del Hombre

Las horas no han pasado, todavía,
y está mañana lejos igual a un arrecife
que apenas distingo.


Tú no sientes
cómo el tiempo se adensa en esta habitación
con la luz encendida, como está fuera el frío
lamiendo los cristales...Qué desprisa,
en mi cama esta noche, animalito,
con la simple nobleza de la necesidad,
mientras que te miraba, te quedaste dormido.

Así pues, buenas noches.

Ese país tranquilo
cuyos contornos son los de tu cuerpo
da ganas de morir recordando la vida,
o de seguir despierto
—cansado y excitado— hasta el amanecer.

A solas con la edad, mientras tú duermes
como quien no ha leído nunca un libro,
pequeño animalito: ser humano
—más franco que en mis brazos—,
por lo desconocido.
419

Noches Del Mes De Junio

NOCHES DEL MES DE JUNIO

A Luis Cernuda

Alguna vez recuerdo

ciertas noches de junio de aquel año,

casi borrosas, de mi adolescencia

(era en mil novecientos me parece

cuarenta y nueve)

porque en ese mes

sentía siempre una inquietud, una angustia pequeña

lo mismo que el calor que empezaba,


nada más

que la especial sonoridad del aire

y una disposición vagamente afectiva.

Eran las noches incurables


y la calentura.

Las altas horas de estudiante solo

y el libro intempestivo

junto al balcón abierto de par en par (la calle

recién regada desaparecía

abajo, entre el follaje iluminado)

sin un alma que llevar a la boca.

Cuántas veces me acuerdo

de vosotras, lejanas

noches del mes de junio, cuántas veces

me saltaron las lágrimas, las lágrimas

por ser más que un hombre, cuánto quise

morir


o soñé con venderme al diablo,

que nunca me escuchó.


Pero también

la vida nos sujeta porque precisamente

no es como la esperábamos.

555

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.

NoComments

Identificación y contexto básico

Jaime Gil de Biedma y de la Sierra fue un destacado poeta español, figura central de la Generación del 50. Nacido en Barcelona, su obra se caracteriza por un lirismo contenido, una gran inteligencia verbal y una profunda reflexión sobre la condición humana, el tiempo y la identidad.

Infancia y formación

Proveniente de una familia burguesa, Jaime Gil de Biedma tuvo una infancia marcada por la enfermedad y un entorno familiar complejo. Se formó en colegios religiosos y posteriormente estudió Derecho en la Universidad de Barcelona. Su interés por la literatura se desarrolló paralelamente a su formación académica, nutriéndose de lecturas diversas que incluían tanto a clásicos como a autores contemporáneos.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Gil de Biedma se inició de forma discreta, publicando sus primeros poemas en revistas literarias. Su obra se consolidó a partir de la década de 1950, participando activamente en los círculos literarios de la época. Evolucionó hacia una poesía de gran rigor formal y conceptual, caracterizada por su lucidez y su capacidad para la introspección. Se le asocia con el grupo de poetas conocido como la Generación del 50, aunque su voz siempre fue marcadamente personal.

Obra, estilo y características literarias

La obra poética de Jaime Gil de Biedma se centra en temas como el tiempo, la memoria, el amor (particularmente la homosexualidad, tratada con una honestidad inédita en su momento), la identidad, la frustración vital y la muerte. Su estilo se distingue por un lenguaje exacto, un tono irónico y a menudo melancólico, y una estructura depurada. Utiliza recursos como la metáfora y la metonimia de forma brillante, creando imágenes potentes y cargadas de significado. Su poesía es confesional y a la vez universal, invitando a la reflexión sobre la propia existencia. Destacan obras como "Las personas del verbo" (1952), "A favor de la noche" (1959) y "Moralitats" (1966).

Contexto cultural e histórico

Gil de Biedma vivió y escribió durante la dictadura franquista, un contexto histórico y cultural que marcó profundamente su obra y su visión del mundo. Su homosexualidad, en una sociedad represiva, supuso una condición personal de exclusión y marginación que se refleja en su poesía. Perteneció a una generación de intelectuales y artistas que, a pesar de las limitaciones, buscaron la renovación estética y la expresión de nuevas sensibilidades. Su obra dialogó con la de otros poetas coetáneos, aunque siempre mantuvo una independencia notable.

Vida personal

La vida personal de Jaime Gil de Biedma estuvo marcada por su condición de homosexual en una época en que esta orientación sexual estaba penalizada y estigmatizada. Sus relaciones afectivas, a menudo complejas y dolorosas, fueron una fuente de inspiración para su poesía. Fue amigo de otros escritores importantes como Gabriel Ferrater y Carlos Barral, con quienes compartió inquietudes literarias. Trabajó en el ámbito empresarial, dedicando gran parte de su tiempo a la gestión de una compañía tabacalera, una faceta menos conocida de su vida que contrastaba con su profunda vocación poética.

Reconocimiento y recepción

Aunque en vida publicó relativamente poco, la obra de Jaime Gil de Biedma fue reconocida por su calidad literaria y su originalidad. Su influencia en generaciones posteriores de poetas españoles es innegable. Tras su fallecimiento, su reconocimiento ha ido creciendo, considerándosele una de las voces más importantes de la poesía española del siglo XX. Sus libros han sido reeditados y estudiados en profundidad.

Influencias y legado

Gil de Biedma recibió influencias de poetas como T.S. Eliot, W.H. Auden y los poetas de la Generación del 27. Su propio legado es inmenso, marcado por su valentía al abordar temas hasta entonces silenciados y por la perfección de su lenguaje poético. Ha influido a numerosos poetas que han encontrado en su obra un modelo de honestidad, lucidez y maestría formal. Su obra forma parte del canon literario español contemporáneo.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Gil de Biedma es rica en matices y abierta a múltiples interpretaciones. Los críticos han destacado su habilidad para transitar entre lo personal y lo universal, su ironía como herramienta de autoconocimiento y su profunda melancolía. Los debates críticos a menudo giran en torno a la interpretación de sus poemas más personales y a su lugar dentro de la tradición poética española.

Infancia y formación

Una curiosidad es su actividad como hombre de negocios, que compaginó con su labor poética. También es destacable su discreción en vida, contrastando con la intensidad de su obra. Su correspondencia y sus diarios, publicados póstumamente, han arrojado luz sobre aspectos menos conocidos de su personalidad y de su proceso creativo.

Muerte y memoria

Jaime Gil de Biedma falleció prematuramente a causa de una enfermedad. Su muerte prematura dejó un vacío en la literatura española. Su memoria perdura a través de sus poemas, que continúan siendo leídos, estudiados y admirados, y a través de las ediciones póstumas de su obra completa, que aseguran su legado para las futuras generaciones.