Lista de Poemas

Autonecrología V , de Yuria

Te quiero porque tienes las partes de la mujer en el lugar preciso
y estás completa. No te falta ni un pétalo, ni un olor, ni una sombra.
Colocada en tu alma, dispuesta a ser rocío en la yerba del mundo,
leche de luna en las oscuras hojas. Quizás me ves, tal vez, acaso un día,
en una lámpara apagada, en un rincón del cuarto donde duermes,
soy la mancha, un punto en la pared, alguna raya
que tus ojos, sin ti, se quedan viendo. Quizás me reconoces como una hora antigua
cuando a solas preguntas, te interrogas con el cuerpo cerrado y sin respuesta.
Soy una cicatriz que ya no existe, un beso ya lavado por el tiempo,
un amor y otro amor que ya enterraste. Pero estás en mis manos y me tienes
y en tus manos estoy, brasa, ceniza, para secar tus lágrimas que lloro.
¿En qué lugar, en dónde, a qué deshorasme dirás que te amo? Esto es urgente
porque la eternidad se nos acaba. Recoge mi cabeza. Guarda el brazo
con que amé tu cintura. No me dejesen medio de tu sangre en esa toalla.
662

El Peatón

Se dice, se rumora, afirman en los salones, en las fiestas, alguien o algunos
enterados, que Jaime Sabines es un gran poeta. O cuando menos un buen poeta.
O un poeta decente, valioso. O simplemente, pero realmente, un poeta.
Le llega la noticia a Jaime y éste se alegra: ¡qué
maravilla! ¡Soy un poeta! ¡Soy un poeta importante!
¡Soy un gran poeta!
Convencido, sale a la calle, o llega a la casa, convencido. Pero en
la calle nadie, y en la casa menos: nadie se da cuenta de que es un poeta.
¿Por qué los poetas no tienen una estrella en la frente, o
un resplandor visible, o un rayo que les salga de las orejas?
¡Dios mío!, dice Jaime. Tengo que ser papá o marido,
o trabajar en la fábrica como otro cualquiera, o andar, como cualquiera,
de peatón.
¡Eso es!, dice Jaime. No soy un poeta: soy un peatón.
Y esta vez se queda echado en la cama con una alegría dulce
y tranquila.
963

Te Quiero A Las Diez De La Mañana

Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del
día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en
las tardes de lluvia. Pero a las dos de la tarde, o a las tres, cuando
me pongo a pensar en nosotros dos, y tú piensas en la comida o en
el trabajo diario, o en las diversiones que no tienes, me pongo a odiarte
sordamente, con la mitad del odio que guardo para mí.
Luego vuelvo a quererte, cuando nos acostamos y siento que estás
hecha para mí, que de algún modo me lo dicen tu rodilla y
tu vientre, que mis manos me convencen de ello, y que no hay otro lugar
en donde yo me venga, a donde yo vaya, mejor que tu cuerpo. Tú vienes
toda entera a mi encuentro, y los dos desaparecemos un instante, nos metemos
en la boca de Dios, hasta que yo te digo que tengo hambre o sueño.
Todos los días te quiero y te odio irremediablemente. Y hay días
también, hay horas, en que no te conozco, en que me eres ajena como
la mujer de otro. Me preocupan los hombres, me preocupo yo, me distraen
mis penas. Es probable que no piense en ti durante mucho tiempo. Ya ves.
¿Quién podría quererte menos que yo, amor mío?
844

Me Encanta Dios

Me encanta Dios. Es un viejo magnífico que no se toma en serio.
A él le gusta jugar y juega, y a veces se le pasa la mano y nos
rompe una pierna o nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque
es un poco cegatón y bastante torpe con las manos.
Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo, o
Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien.
Pero esto a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez
grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña,
que el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para
que la vida —no tú ni yo— la vida, sea para siempre.
Ahora los científicos salen con su teoría del Big Bang...
Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente
o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.
A mí me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye
bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón
y travieso que el otro día descubrí que ha hecho —frente
al ataque de los antibióticos— ¡bacterias mutantes!
Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos
de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera
increíble.
Mueve una mano y hace el mar, y mueve la otra y hace el bosque. Y cuando
pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.
Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, y manda tormentas,
caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres.
Pero esto es mentira. Es la tierra que cambia —y se agita y crece— cuando
Dios se aleja.
Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis
padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos,
la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más
antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce,
la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.
949

Tu Nombre

Trato de escribir en la oscuridad tu nombre. Trato de escribir que te amo.
Trato de decir a oscuras todo esto. No quiero que nadie se entere, que
nadie me mire a las tres de la mañana paseando de un lado a otro
de la estancia, loco, lleno de ti, enamorado. Iluminado, ciego, lleno de
ti, derramándote. Digo tu nombre con todo el silencio de la noche,
lo grita mi corazón amordazado. Repito tu nombre, vuelvo a decirlo,
lo digo incansablemente, y estoy seguro que habrá de amanecer.
874

No Es Que Muera De Amor, Muero De Ti

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.
868

No Es Nada De Tu Cuerpo

No es nada de tu cuerpo,
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.
No es tu boca —tu boca
que es igual que tu sexo—,
ni la reunión exacta de tus pechos,
ni tu espalda dulcísima y suave,
ni tu ombligo, en que bebo.
Ni son tus muslos duros como el día,
ni tus rodillas de marfil al fuego,
ni tus pies diminutos y sangrantes,
ni tu olor, ni tu pelo.
No es tu mirada —¿qué es una mirada?—
triste luz descarriada, paz sin dueño,
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,
ni las ojeras que te deja el sueño.
Ni es tu lengua de víbora tampoco,
flecha de avispas en el aire ciego,
ni la humedad caliente de tu asfixia
que sostiene tu beso.
No es nada de tu cuerpo,
ni una brizna, ni un pétalo,
ni una gota, ni un gramo, ni un momento:

Es sólo este lugar donde estuviste,
estos mis brazos tercos.
746

Tu Cuerpo Está A Mi Lado

Tu cuerpo está a mi lado
fácil, dulce, callado.
Tu cabeza en mi pecho se arrepiente
con los ojos cerrados
y yo te miro y fumo
y acaricio tu pelo, enamorado.
Esta mortal ternura con que callo
te está abrazando a ti mientras yo tengo
inmoviles mis brazos.
Miro mi cuerpo, el muslo
en que descansa tu cansancio,
tu blando seno oculto y apretado
y el bajo y suave respirar de tu vientre
sin mis labios.
Te digo a media voz
cosas que invento a cada rato
y me pongo de veras triste y solo
y te beso como si fueras tu retrato.
Tú, sin hablar, me miras
y te aprietas a mí y haces tu llanto
sin lágrimas, sin ojos, sin espanto.
Y yo vuelvo a fumar, mientras las cosas
se ponen a escuchar lo que no hablamos.
658

Me Doy Cuenta De Que Me Faltas

Me doy cuenta de que me faltas
y de que te busco entre las gentes, en el ruido,
pero todo es inútil.
Cuando me quedo solo
me quedo más solo
solo por todas partes y por ti y por mí.
No hago sino esperar.
Esperar todo el día hasta que no llegas.
Hasta que me duermo
y no estás y no has llegado
y me quedo dormido
y terriblemente cansado
preguntando.
Amor, todos los días.
Aquí a mi lado, junto a mí, haces falta.
Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.
Estas cosas giran en torno a mí igual que moscas,
en mi garganta como moscas en un frasco.
Yo estoy arruinado.
Estoy arruinado de mis huesos,
todo es pesadumbre.
579

He Aquí Que Tú Estás Sola Y Que Yo Estoy Solo

He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo.
Haces cosas diariamente y piensas
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.
A la misma hora nos recordamos algo
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya
somos, y una locura celular nos recorre
y una sangre rebelde y sin cansancio.
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,
se me caerá la carne trozo a trozo.
Esto es lejía y muerte.
El corrosivo estar, el malestar
muriendo es nuestra muerte.

Yo no sé dónde estás. Yo ya he olvidado
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,
una mitad apenas, sólo un brazo.
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.
Con mi lengua y mis ojos y mis manos
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,
a siembra, a flor, hueles a amor, y a mí.
En mis labios te sé, te reconozco,
y giras y eres y miras incansable
y toda tu me suenas
dentro del corazón como mi sangre.
Te digo que estoy solo y que me faltas.
Nos faltamos, amor, y nos morimos
y nada haremos ya sino morirnos.
Esto lo sé, amor, esto sabemos.
Hoy y mañana, así, y cuando estemos
en estos brazos simples y cansados,
me faltarás, amor, nos faltaremos.
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Identificación y contexto básico

Jaime Sabines Gutiérrez fue un poeta mexicano, nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Es considerado uno de los poetas mexicanos más importantes y leídos del siglo XX, cuya obra se caracteriza por su lenguaje directo, coloquial y su profunda carga emotiva. Su poesía abordó temas universales como el amor, la muerte, la soledad, la injusticia social y la condición humana, resonando con fuerza en el sentir popular y convirtiéndolo en un referente ineludible de la literatura mexicana.

Infancia y formación

Nacido en el seno de una familia de origen libanés, Sabines tuvo una infancia marcada por las tradiciones y el ambiente cultural de Chiapas. Estudió la preparatoria en la Ciudad de México, donde entró en contacto con un ambiente intelectual más amplio. Posteriormente, regresó a Chiapas para estudiar comercio, profesión que desempeñó durante gran parte de su vida, compaginándola con su vocación literaria. Su formación fue en gran medida autodidacta, marcada por una intensa lectura de poetas clásicos y contemporáneos.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Jaime Sabines se inicia en la década de 1940. Publicó su primer libro, "Humo en los ojos", en 1948, al que siguieron obras fundamentales como "La señal" (1950), "Poemas recientes" (1951), "Días como perros" (1956) y "Taller de amor" (1967). Su obra se caracteriza por una evolución constante en la exploración de temas y un dominio cada vez mayor de su estilo directo y emotivo. Colaboró en diversas revistas y periódicos, y fue reconocido con importantes premios literarios.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Sabines se distingue por su lenguaje llano, directo y apasionado, alejado de la experimentación vanguardista y de la retórica pomposa. Sus poemas abordan el amor con crudeza y ternura, la muerte con angustia existencial, la soledad con desgarro y la injusticia social con indignación. Utiliza el verso libre y una métrica que imita el ritmo del habla cotidiana, logrando una gran cercanía con el lector. Su voz poética es confesional, auténtica y profundamente humana, capaz de conmover por su sinceridad y su fuerza.

Contexto cultural e histórico

Sabines desarrolló su obra en un México marcado por la posrevolución, el crecimiento urbano y las tensiones sociales. Su poesía se nutrió de la realidad de su tiempo, reflejando las preocupaciones y esperanzas de la gente común. A pesar de su éxito popular, se mantuvo al margen de los círculos literarios más académicos y de las modas. Su compromiso con la justicia social y su visión crítica de la realidad lo emparentan con una tradición de poetas comprometidos con su tiempo.

Vida personal

Jaime Sabines llevó una vida discreta, alejado de los grandes focos. Trabajó en el comercio y la industria textil, lo que le permitió mantener una independencia económica y una conexión con el mundo laboral. Tuvo relaciones personales intensas que se reflejaron en su poesía amorosa. Su carácter franco y directo, así como su profunda sensibilidad, marcaron su vida y su obra. Fue un hombre de profundas convicciones y un espíritu rebelde.

Reconocimiento y recepción

Jaime Sabines es uno de los poetas más populares y leídos de México. Su obra ha trascendido generaciones y fronteras, siendo traducida a varios idiomas. A pesar de su enorme éxito popular, el reconocimiento académico le llegó de forma más tardía. Recibió numerosos premios, como el Premio Xavier Villaurrutia y el Premio Nacional de Letras.

Influencias y legado

Sabines recibió influencias de poetas como Pablo Neruda y César Vallejo, pero desarrolló un estilo propio e inconfundible. Su legado reside en su capacidad para expresar las emociones humanas de forma universal y conmovedora, utilizando un lenguaje accesible pero cargado de profundidad. Ha influido en numerosos poetas contemporáneos por su autenticidad y su compromiso con la realidad.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado en la obra de Sabines su autenticidad, su fuerza expresiva y su habilidad para conectar con las emociones primarias del ser humano. Su poesía es interpretada como un reflejo de la complejidad de la vida, de la lucha constante entre el amor y la muerte, la esperanza y la desilusión. Su lenguaje directo y su compromiso ético son aspectos clave en el análisis de su obra.

Infancia y formación

Sabines era conocido por su carácter irónico y su aversión a la solemnidad. A menudo se le veía en cafés o bares, observando la vida y dialogando con la gente. Su poesía es un reflejo de su profunda humanidad, de su capacidad para ver la poesía en lo cotidiano y en las experiencias más sencillas de la vida.

Muerte y memoria

Jaime Sabines falleció en la Ciudad de México. Su muerte representó una gran pérdida para la literatura mexicana. Su obra, sin embargo, sigue viva y goza de una enorme popularidad, siendo uno de los poetas cuya lectura se recomienda para comprender la poesía en lengua española del siglo XX. Su memoria se mantiene viva a través de la lectura de sus poemas y el estudio de su obra.