Lista de Poemas

¡qué Costumbre Tan Salvaje

¡Qué costumbre tan salvaje esta de enterrar a los muertos!,
¡de matarlos, de aniquilarlos, de borrarlos de la tierra! Es tratarlos
alevosamente, es negarles la posibilidad de revivir.
Yo siempre estoy esperando a que los muertos se levanten, que rompan
el ataúd y digan alegremente: ¿por qué lloras?
Por eso me sobrecoge el entierro. Aseguran las tapas de la cajan, la
introducen, le ponen lajas encima, y luego tierra, tras, tras, tras, paletada
tras paletada, terrones, polvo, piedras, apisonando, amacizando, ahí
te quedas, de aquí ya no sales.
Me dan risa, luego, las coronas, las flores, el llanto, los besos derramados.
Es una burla: ¿para qué lo enterraron?, ¿por qué
no lo dejaron fuera hasta secarse, hasta que nos hablaran sus huesos de
su muerte? ¿O por qué no quemarlo, o darlo a los animales,
o tirarlos a un río?
Había de tener una casa de reposo para los muertos, ventilada,
limpia, con música y con agua corriente. Lo menos dos o tres, cada
día, se levantarían a vivir.
1.030

Soy Mi Cuerpo

Soy mi cuerpo. Y mi cuerpo está triste, está cansado. Me
dispongo a dormir una semana, un mes; no me hablen.
Que cuando abra los ojos hayan crecido los niños y todas las
cosas sonrían.
Quiero dejar de pisar con los pies desnudos el frío. Échenme
encima todo lo que tenga calor, las sábanas, las mantas, algunos
papeles y recuerdos, y cierren todas las puertas para que no se vaya mi
soledad.
Quiero dormir un mes, un año, dormirme. Y si hablo dormido no
me hagan caso, si digo algún nombre, si me quejo. Quiero que hagan
de cuenta que estoy enterrado, y que ustedes no pueden hacer nada hasta
el día de la resurrección.
Ahora quiero dormir un año, nada más dormir.
570

Dice Rubén

Dice Rubén que quiere la eternidad, que pelea por esa memoria de
los hombres para un siglo, o dos, o veinte. Y yo pienso que esa eternidad
no es más que una prolongación, menguada y pobre, de nuestra
existencia.
Hay que estar frente a un muro. Y hay que saber que entre nuestros puños
que golpean y el lugar del golpe, allí está la eternidad.
Creer en la supervivencia del alma, o en la memoria de los hombres,
es lo mismo que creer en Dios, es lo mismo que cargar su tabla mucho antes
del naufragio.
548

Hay Un Modo De Que Me Hagas Completamente Feliz

Hay un modo de que me hagas completamente feliz, amor mío: muérete.
823

Con La Flor Del Domingo

Con la flor del domingo ensartada en el pelo, pasean en la alameda antigua.
La ropa limpia, el baño reciente, peinadas y planchadas, caminan,
por entre los niños y los globos, y charlan y hacen amistades, y
hasta escuchan la música que en el quiosco de la Alameda de Santa
María reúne a los sobrevivientes de la semana.
Las gatitas, las criadas, las muchachas de la servidumbre contemporánea,
se conforman con esto. En tanto llegan a la prostitución, o regresan
al seno de la familia miserable, ellas tienen el descanso del domingo,
la posibilidad de un noviazgo, la ocasión del sueño. Bastan
dos o tres horas de este paseo en blanco para olvidar las fatigas, y para
enfrentarse risueñamente a la amenaza de los platos sucios, de la
ropa pendiente y de los mandados que no acaban.
Al lado de los viejos, que andan en busca de su memoria, y de las señoras
pensando en el próximo embarazo, ellas disfrutan su libertad provisional
y poseen el mundo, orgullosas de sus zapatos, de su vestido bonito, y de
su cabellera que brilla más que otras veces.
(¡Danos, Señor, la fe en el domingo, la confianza en las
grasas para el pelo, y la limpieza de alma necesaria para mirar con alegría
los días que vienen!)
588

¿qué Putas Puedo?

¿Qué putas puedo hacer con mi rodilla,
con mi pierna tan larga y tan flaca,
con mis brazos, con mi lengua,
con mis flacos ojos?
¿Qué puedo hacer en este remolino
de imbéciles de buena voluntad?
¿Qué puedo con inteligentes podridos
y con dulces niñas que no quieren hombre sino poesía?
¿Qué puedo entre los poetas uniformados
por la academia o por el comunismo?
¿Qué, entre vendedores o políticos
o pastores de almas?
¿Qué putas puedo hacer, Tarumba,
si no soy santo, ni héroe, ni bandido,
ni adorador del arte,
ni boticario,
ni rebelde?
¿Qué puedo hacer si puedo hacerlo todo
y no tengo ganas sino de mirar y mirar?
519

Si Hubiera De Morir

Si hubiera de morir dentro de unos instantes, escribiría estas sabias
palabras: árbol del pan y de la miel, ruibarbo, cocacola, zonite,
cruz gamada. Y me echaría a llorar.
Uno puede llorar hasta con la palabra «excusado» si tiene ganas de llorar.
Y esto es lo que hoy me pasa. Estoy dispuesto a perder hasta las uñas,
a sacarme los ojos y exprimirlos como limones sobre la taza de café.
(«Te convido a una taza de café con cascaritas de ojo, corazón
mío»).
Antes de que caiga sobre mi lengua el hielo del silencio, antes de que
se raje mi garganta y mi corazón se desplome como una bolsa de cuero,
quiero decirte, vida mía, lo agradecido que estoy, por este hígado
estupendo que me dejó comer todas tus rosas, el día que entré
a tu jardín oculto sin que nadie me viera.
Lo recuerdo. Me llené el corazón de diamantes —que son
estrellas caídas y envejecidas en el polvo de la tierra— y lo anduve
sonando como una sonaja mientras reía. No tengo otro rencor que
el que tengo, y eso porque pude nacer antes y no lo hiciste.
No pongas el amor en mis manos como un pájaro muerto.
2.562

Adán Y Eva Xv

Guardadora, te amparo contra todos los fantasmas; te abrazo para que
madures en paz.
581

Adán Y Eva Iv

—Ayer estuve observando a los animales y me puse a pensar en ti. Las hembras
son más tersas, más suaves y más dañinas. Antes
de entregarse maltratan al macho, o huyen, se defienden. ¿Por qué?
Te he visto a ti también, como las palomas, enardeciéndote
cuando yo estoy tranquilo. ¿Es que tu sangre y la mía se
encienden a diferentes horas?
Ahora que estás dormida debías responderme. Tu respiración
es tranquilany tienes el rostro desatado y los labios abiertos. Podrías
decirlo todo sin aflicción, sin risas.
¿Es que somos distintos? ¿No te hicieron, pues, de mi
costado, no me dueles?
Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me
envuelves y te cierras como la flor con el insecto, sé algo, sabemos
algo. La hembra es siempre más grande, de algún modo.
Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las
noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo
a crecer como el día.
Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres
y que no has de darme nunca.
¿Por qué nos separaron? Me haces falta para andar, para
ver, como un tercer ojo, como otro pie que sólo yo sé que
tuve.
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Adán Y Eva I

—Estábamos en el paraíso. En el paraíso no ocurre
nunca nada. No nos conocíamos. Eva, levántate.

—Tengo amor, sueño, hambre. ¿Amaneció?.

—Es de día, pero aún hay estrellas. El sol viene de lejos
hacia nosotros y empiezan a galopar los árboles. Escucha.

—Yo quiero morder tu quijada. Ven. Estoy desnuda, macerada, y huelo
a ti.

Adán fue hacia ella y la tomó. Y parecía que los
dos se habían metido en un río muy ancho, y que jugaban con
el agua hasta el cuello, y reían, mientras pequeños peces
equivocados les mordían las piernas.
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Identificación y contexto básico

Jaime Sabines Gutiérrez fue un poeta mexicano, nacido en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Es considerado uno de los poetas mexicanos más importantes y leídos del siglo XX, cuya obra se caracteriza por su lenguaje directo, coloquial y su profunda carga emotiva. Su poesía abordó temas universales como el amor, la muerte, la soledad, la injusticia social y la condición humana, resonando con fuerza en el sentir popular y convirtiéndolo en un referente ineludible de la literatura mexicana.

Infancia y formación

Nacido en el seno de una familia de origen libanés, Sabines tuvo una infancia marcada por las tradiciones y el ambiente cultural de Chiapas. Estudió la preparatoria en la Ciudad de México, donde entró en contacto con un ambiente intelectual más amplio. Posteriormente, regresó a Chiapas para estudiar comercio, profesión que desempeñó durante gran parte de su vida, compaginándola con su vocación literaria. Su formación fue en gran medida autodidacta, marcada por una intensa lectura de poetas clásicos y contemporáneos.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Jaime Sabines se inicia en la década de 1940. Publicó su primer libro, "Humo en los ojos", en 1948, al que siguieron obras fundamentales como "La señal" (1950), "Poemas recientes" (1951), "Días como perros" (1956) y "Taller de amor" (1967). Su obra se caracteriza por una evolución constante en la exploración de temas y un dominio cada vez mayor de su estilo directo y emotivo. Colaboró en diversas revistas y periódicos, y fue reconocido con importantes premios literarios.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Sabines se distingue por su lenguaje llano, directo y apasionado, alejado de la experimentación vanguardista y de la retórica pomposa. Sus poemas abordan el amor con crudeza y ternura, la muerte con angustia existencial, la soledad con desgarro y la injusticia social con indignación. Utiliza el verso libre y una métrica que imita el ritmo del habla cotidiana, logrando una gran cercanía con el lector. Su voz poética es confesional, auténtica y profundamente humana, capaz de conmover por su sinceridad y su fuerza.

Contexto cultural e histórico

Sabines desarrolló su obra en un México marcado por la posrevolución, el crecimiento urbano y las tensiones sociales. Su poesía se nutrió de la realidad de su tiempo, reflejando las preocupaciones y esperanzas de la gente común. A pesar de su éxito popular, se mantuvo al margen de los círculos literarios más académicos y de las modas. Su compromiso con la justicia social y su visión crítica de la realidad lo emparentan con una tradición de poetas comprometidos con su tiempo.

Vida personal

Jaime Sabines llevó una vida discreta, alejado de los grandes focos. Trabajó en el comercio y la industria textil, lo que le permitió mantener una independencia económica y una conexión con el mundo laboral. Tuvo relaciones personales intensas que se reflejaron en su poesía amorosa. Su carácter franco y directo, así como su profunda sensibilidad, marcaron su vida y su obra. Fue un hombre de profundas convicciones y un espíritu rebelde.

Reconocimiento y recepción

Jaime Sabines es uno de los poetas más populares y leídos de México. Su obra ha trascendido generaciones y fronteras, siendo traducida a varios idiomas. A pesar de su enorme éxito popular, el reconocimiento académico le llegó de forma más tardía. Recibió numerosos premios, como el Premio Xavier Villaurrutia y el Premio Nacional de Letras.

Influencias y legado

Sabines recibió influencias de poetas como Pablo Neruda y César Vallejo, pero desarrolló un estilo propio e inconfundible. Su legado reside en su capacidad para expresar las emociones humanas de forma universal y conmovedora, utilizando un lenguaje accesible pero cargado de profundidad. Ha influido en numerosos poetas contemporáneos por su autenticidad y su compromiso con la realidad.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado en la obra de Sabines su autenticidad, su fuerza expresiva y su habilidad para conectar con las emociones primarias del ser humano. Su poesía es interpretada como un reflejo de la complejidad de la vida, de la lucha constante entre el amor y la muerte, la esperanza y la desilusión. Su lenguaje directo y su compromiso ético son aspectos clave en el análisis de su obra.

Infancia y formación

Sabines era conocido por su carácter irónico y su aversión a la solemnidad. A menudo se le veía en cafés o bares, observando la vida y dialogando con la gente. Su poesía es un reflejo de su profunda humanidad, de su capacidad para ver la poesía en lo cotidiano y en las experiencias más sencillas de la vida.

Muerte y memoria

Jaime Sabines falleció en la Ciudad de México. Su muerte representó una gran pérdida para la literatura mexicana. Su obra, sin embargo, sigue viva y goza de una enorme popularidad, siendo uno de los poetas cuya lectura se recomienda para comprender la poesía en lengua española del siglo XX. Su memoria se mantiene viva a través de la lectura de sus poemas y el estudio de su obra.