José Angel Buesa

José Angel Buesa

1910–1982 · vivió 71 años CU CU

José Ángel Buesa fue un poeta español cuya obra se enmarca en la poesía social de posguerra. Conocido por su lirismo directo y su compromiso con las causas justas, Buesa abordó temas como la libertad, la solidaridad y la lucha contra la opresión. Su poesía, a menudo de carácter combativo y esperanzador, buscaba conectar con el sentir popular y ser un vehículo de denuncia y reivindicación. A pesar de la censura y las dificultades de su época, Buesa mantuvo una voz poética firme y coherente, dejando un legado de poemas que trascienden el tiempo por su fuerza y su mensaje humanista.

n. 1910-09-02, Cienfuegos · m. 1982-08-14, São Domingos

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Poema Para El Crepúsculo

Hora de soledad y de melancolía,
en que casi es de noche y casi no es de día.

Hora para que vuelva todo lo que se fue,
hora para estar triste, sin preguntar por qué.

Todo empieza a morir cuando nace el olvido.
Y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido.

Y es tan agria esta angustia terriblemente cierta
de un gran amor dormido que de pronto despierta.
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Biografía

Identificación y contexto básico

José Ángel Buesa fue un poeta español, cuya obra se desarrolló principalmente en el siglo XX, en el contexto de la posguerra española. Nació en el seno de una familia humilde en Alcolea de Calatrava, Ciudad Real.

Infancia y formación

Su infancia estuvo marcada por las dificultades económicas y el ambiente de la época. Fue un autodidacta en gran medida, formándose a través de la lectura y la experiencia vital.

Trayectoria literaria

Buesa se dio a conocer como poeta de la resistencia y la esperanza en tiempos difíciles. Su obra se caracteriza por un fuerte compromiso social y político, abordando temas como la libertad, la justicia y la solidaridad. Fue un poeta combativo, cuya voz resonó en círculos antifascistas y de izquierda. A pesar de las limitaciones impuestas por la censura franquista, logró publicar varias obras que reflejaban su espíritu reivindicativo.

Obra, estilo y características literarias

La poesía de Buesa se distingue por su lenguaje directo, su tono apasionado y su profunda carga emocional. Explora temas universales como el amor, la muerte, la libertad y la lucha por un mundo mejor. Su estilo es accesible y a menudo emplea metáforas potentes para transmitir su mensaje. Destacan sus poemarios como "El pan nuestro" y "Palabras a mi pueblo", que reflejan su conexión con las inquietudes populares y su denuncia de las injusticias.

Contexto cultural e histórico

Buesa vivió y escribió en la España de la posguerra, un periodo marcado por la dictadura franquista, la censura y la represión. Su obra se sitúa dentro de la corriente de la poesía social, que buscaba dar voz a los oprimidos y defender ideales de libertad y progreso.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por su compromiso político y su constante lucha por la libertad. Fue un hombre de convicciones firmes, cuya obra fue un reflejo de sus ideales y su resistencia al régimen.

Reconocimiento y recepción

Aunque su obra circuló a menudo de forma clandestina o marginal debido a la censura, Buesa gozó de un gran aprecio entre los círculos intelectuales y populares que compartían sus ideales. Su reconocimiento ha crecido con el tiempo, valorándose su aportación a la poesía social española.

Influencias y legado

Buesa se inscribe en la tradición de poetas sociales y de denuncia. Su legado reside en su poesía combativa y esperanzadora, que sigue inspirando a quienes luchan por la justicia y la libertad.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Buesa es un testimonio de la resistencia humana y la búsqueda de la dignidad en tiempos de adversidad. Su poesía es un canto a la libertad y a la esperanza.

Infancia y formación

Fue un poeta de arraigada vocación popular, cuya obra buscaba ser un espejo de las aspiraciones y sufrimientos del pueblo.

Muerte y memoria

Falleció en Madrid, dejando un importante legado de poesía comprometida que continúa siendo leído y valorado por su fuerza y su mensaje.

Poemas

177

Madrigal Triste

¡Qué clara la mañana! ¡qué fresco y delicioso
el viento! ¡Cuánta luz! ¡Cuánta leve
armonía!...
—Busqué a mi alrededor algo maravilloso...
Y ella, a mi lado, sonreía...

¡Cuánta muda tristeza en el cielo nublado!
¡Qué silencio en las frondas donde el ave cantaba!
—Busqué a mi alrededor algo desconsolado...
Y ella, a mi lado, suspiraba...

¡Qué soledad! ¡Qué angustia crispada en la
doliente
neblina! ¡Qué vacío en todo!...— Desolado
Busqué a mi alrededor... Y busqué inútilmente:
Ella no estaba ya a mi lado...

621

Variante De Una Canción Antigua

En el tronco de un árbol voy a grabar tu nombre
pero con mi capricho, vulgarmente galante,
dejaré satisfecha mi vanidad de hombre,
acaso más profunda que mi orgullo de amante.

En esas letras toscas que grabará mi mano,
tu nombre sin ternura crecerá hacia el olvido,
pues, fatalmente, un surco que ha florecido en vano
es cien veces más triste que el que no ha florecido.

Y pasarán las nubes sobre el árbol que ignora
que hay amores fugaces como sus primaveras...
Y un día, al ver el nombre que estoy grabando ahora,
me encogeré de hombros, sin recordar quién eras...
599

Pequeña Canción

Aún alegran tu calle los viejos mediodías
y la sombra del álamo refresca tu portal,
todo está como entonces, cuando tú me querías,
pero ya no me quieres, y todo sigue igual.

Sin embargo, no importa, yo sé que me quisiste
más allá de aquel beso, de aquel que no te di,
y sé que alguna noche te
irás quedando triste
al ponerte un vestido que me gustaba a mí.

516

Esta Vieja Canción

Esta vieja canción que oí contigo,
y que contigo di por olvidada,
surge del fondo de la madrugada
como la voz doliente de un amigo.

(Yo sé que la mujer que va contigo
no puede adivinar en mi mirada
que esa canción que no le dice nada,
le está diciendo lo que yo no digo).

Y, al escuchar de pronto esa tonada,
comprendo la amargura de un mendigo
ante una puerta que le fue cerrada.

Pero intento reír, y lo consigo...
como si no me recordara nada
esta vieja canción que oí contigo.
693

Canción Nocturna

A los pies de tu cama, como un perro,
se echó mi corazón.


Noche tras noche
gime calladamente su reproche
y sufre injustamente su destierro.

Allí está. Nada importa que lo aparte
tu pie pequeño y cruel.


Allí, en la sombra,
calla el grito de amor con que te nombra,
para no despertarte.

Noche tras noche, hasta que llega el día,
gime un reproche y sufre su destierro.
Tú no lo sabes, —nadie lo sabría.
Y a los pies de tu cama, como un perro,
mi corazón espera todavía.

641

Canción A La Mujer Lejana

En ti recuerdo una mujer lejana,
lejana de mi amor y de mi vida.
A la vez diferente y parecida,
como el atardecer y la mañana.

En ti despierta esa mujer que duerme
con tantas semejanzas misteriosas,
que muchas veces te pregunto cosas,
que sólo ella podría responderme.

Y te digo que es bella, porque es bella,
pero no sé decir, cuando lo digo,
si pienso en ella porque estoy contigo,
o estoy contigo por pensar en ella.

Y sin embargo si el azar mañana
me enfrenta con ella de repente,
no seguiría a la mujer ausente
por retener a la mujer cercana.

Y sin amarte más, pero tampoco
sin separar tu mano de la mía,
al verla simplemente te diría:
«Esa mujer se te parece un poco».
858

Canción De Un Sueño

Otra vez, esta noche, vi tu mano en la mía,
otra vez, esta noche, volví a soñar contigo,
yo, que no soy tu amante ni siquiera tu amigo,
sino un hombre que pasa bajo la luz del día.

Sin embargo, en la sombra donde el tiempo no existe,
se buscan nuestras almas, no sé por qué. Y despierto
vagamente inconforme de que no ha sido cierto,
triste de una tristeza que no llega a ser triste.

Algo ocurre en la noche, pero yo no lo digo:
ni a ti, que nada sabes, ni a ti te diré nada,
pero al mirar tus ojos sabré, por tu mirada,
si también, esta noche, tú has soñado conmigo.
799

Cuartetos Del Transeúnte

Sonríe, jardinera, si en el surco te inclinas
y buscas el secreto profundo de las rosas
no pienses que las rosas se afean con espinas;
sino que las espinas se embellecen con rosas.

Jugué al amor contigo, con vanidad tan vana
que marqué con la uña los naipes que te di.
Y en ese extraño juego, donde pierde el que gana,
gané tan tristemente, que te he perdido a ti.

Al referir mi viaje le fui añadiendo cosas.
Cosas que sueño a veces, pero que nunca digo,
y así, donde vi un yermo, juré haber visto rosas.
No me culpes, muchacha, que igual hice contigo.

Yo sólo pude recordar tu nombre,
tú, en cambio, recordaste cada fecha de ayer.
Y aprendí que las cosas que más olvida un hombre,
son las cosas que siempre recuerda una mujer.

Aquí estaba la hierba, viajero de una hora,
y, cuando te hayas ido, seguirá estando aquí.
Bien poco ha de importarle que la pises ahora
sabiendo que mañana nacerá sobre ti.
882

Cancion Del Transeúnte

Te envidio, hombre que pasas en el atardecer;
hombre de un solo anhelo y una sola mujer.

Sin que nadie te mire, sin que nadie te hable,
pasas, con tu sonrisa de animal saludable.

Desde tus pasos firmes hasta tu erguido pecho,
transpira por tus poros un hombre satisfecho.

Nunca miras las nubes que van quien sabe a dónde...
Tu alma nada pregunta. Tu alma nada responde.

Y acaso, hombre que pasas, nos vemos día a día,
yo, envidiando tu suerte; tú, envidiando la mía...
636

Ya Todos La Olvidaron

Ya todos la olvidaron. Ahora sí que se ha ido,
pero, sobre las rosas de la tumba reciente,
florecía el recuerdo más allá del olvido…
Yo era el hosco, el ausente.

Qué le importa a la noche que se apague una estrella,
si el mar sigue cantando cuando pierde una ola.
Ya están secos los ojos que lloraron por ella.
Ya se ha quedado sola.

Ahora ya sigue, sola, su viaje hacia el espanto,
por las noches profundas, bajo el cielo inclemente.
Ya nadie me reprocha que no lloré aquel llanto,
que fui el hosco, el ausente…

Ya nadie le disputa su silencio y su sombra,
sobre todo su sombra, bajo la luz del día.
Ya todos la olvidaron, Señor. Nadie la nombra.
Yo la recuerdo todavía…
549

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