Lista de Poemas

Soneto Del Tiempo

Me verás sonreír, amiga mía,
con aquel gesto frívolo de antaño,
y hay un viejo dolor que me hace daño,
un dolor que me duele todavía.

Porque no en vano pasan día y día,
y día a día llegan año y año,
y el júbilo de ayer se queda huraño
de soledad y de melancolía.

No te engañes, amiga, con mi engaño:
la copa en que bebiste está vacía,
y el oro de sus bordes se hizo estaño;

y esta frágil corteza de alegría
cubre un viejo dolor que me hace daño,
un dolor que me duele todavía...
647

Soneto Lloviendo

No hace falta que llueva como llueve este día,
y, sin embargo, llueve desde el amanecer.
Si hay rosas y retoños, ¿para qué llovería?
Si ya todo florece, ¿qué más va a florecer?

Llueve obstinadamente y en la calle vacía
las gotas de la lluvia son pasos de mujer.
Pero cierro los ojos y llueve todavía,
y al abrirlos de nuevo no deja de llover.

Yo sé que no hace falta que llueva, pero llueve.
Y recuerdo una tarde maravillosa y breve,
que fue maravillosa porque llovía así...

Y es tan triste, tan triste, la lluvia en mi ventana,
que casi me pregunto, dulce amiga lejana,
si no estará lloviendo para que piense en ti.
755

Soneto

Te encontré en la mitad de mi camino
cuando ya desmayaban mis pesquisas,
cuando oficiaba en mis paganas misas
con ablandadas hostias y agrio vino.

¿Me aguardabas? No sé... Quizás el Destino
guió a ti mis pisadas indecisas,
y abandonando mis Sacerdotisas,
te consagré mi altar de peregrino.

¿Quién eres? ¿Qué esperabas en mi senda?
¿Por qué humear haces mi incensario de oro
y cual dueña penetras en mi tienda?

No sé... Te amo... Lo demás lo ignoro
Y, pues mi corazón te di en ofrenda,
los ojos cierro y a tus plantas oro!
669

Soneto En La Alcoba

Te miraba acostada con mis ojos de bueno,
tus ojos aprendían lentamente a soñar,
y tu sueño iba a otro, a tu amor en estreno,
embriagado de fuga, de capricho y de azar.

Me tomaste una mano para palpar tu seno,
tu corazón latía con el mío a la par:
el tuyo acelerado por un amor ajeno,
mi corazón tan cerca, sin poderlo alcanzar.

Así dejé de amarte y empecé a comprenderte.
Sentí que me tocaba como un roce de muerte,
un dolor voluptuoso, pasajero y vulgar.

Y mientras me veías mansamente a tu lado,
yo escapaba en silencio, para siempre alejado.
¡Aunque esta misma noche te vuelva a desnudar!
583

Soneto (de Félix Arvers)

Nadie conoce mi amor secreto:
no lo conoce ni quien lo inspira;
y es tan humilde que a nada aspira,
pues su constancia no tiene objeto.

Mi amor se escuda tras mi respeto;
respiro el aire que ella respira,
y ella me habla y ella me mira,
sin que descubra mi amor discreto.

Porque, entre el coro de la alabanza
que se prolonga sobre su huella,
mi amor suspira sin esperanza;

y tanto ignora mis sueños vanos,
que si estos versos van a sus manos,
tal vez pregunte: «¿Quién será ella?»
679

Soneto (de Luis De Camões)

Entre el ramaje en flor del limonero
está un ave dulcísima escondida,
rimando un blando verso sin medida
que fluye de su pico lastimero.

Pero un cruel cazador, desde el sendero,
eleva su ballesta distendida,
y el ave cae, mortalmente herida,
ensartada en el dardo traicionero.

Así, mi corazón, que libre andaba,
se sintió, donde menos lo esperaba
y donde menos lo temía, herido;

que el ciego cazador por mí temido,
para tomarme por sorpresa, estaba
en vuestros claros ojos escondido.
654

Soneto (de Guillermo De Almeida)

«Esa mujer que yo he de amar un día
será tan clara, tan gentil y bella,
que pensaré que descendió una estrella
para llenar de luz mi alma vacía.

»Cuando ella pase, loco de armonía,
se irá mi corazón en pos de ella,
y el celeste perfume de su huella
me embriagará de su ensueño...»


Esto decía,
cuando alguien me llamó. Y vi a lo lejos,
clara, gentil y bella, a los reflejos
crepusculares, una estrella triste.

Y una voz dijo: «Te besé la frente,
pero soñabas tan profundamente,
mi pobre soñador, que no me viste...»

655

Soneto (de Eugenio Castro)

Tu indiferencia aumenta mi deseo
como aumenta la sed junto a una fuente,
y si cierro los ojos ciegamente
con los ojos cerrados aún te veo.

No importa que mi inútil galanteo
siga implorando amor inútilmente,
pues me resigno a tú desdén creciente,
que es lo único tuyo que poseo.

Pero, aunque sé que nunca serás mía,
y que otro amante más feliz, un día
estrechará tu cuerpo en primavera,

aún te sigue este amor que no te alcanza,
pues, si es amor amar con esperanza,
sólo es grande el amor que nada espera.
547

Soneto Ii

Mi corazón se siente satisfecho
de haberte amado y nunca poseído:
así tu amor se salva del olvido
igual que mi ternura del despecho.

Jamás te vi desnuda sobre el lecho,
ni oí tu voz muriéndose en mi oído:
así ese bien fugaz no ha convertido
un ancho amor en un placer estrecho.

Cuando el deleite suma a lo vivido
acrecentado se lo resta el pecho,
pues la ilusión se va por el sentido.

Y, en ese hacer y deshacer lo hecho,
solo un amor se salva del olvido,
y es el amor que queda insatisfecho.
638

Soneto I

Como quien boga contra la corriente,
aun comprendiendo que su afán es vano,
y el remo se le cae de la mano
y se siente arrastrado nuevamente,

así mi amor se aleja indiferente,
pero, al recuerdo de tu amor lejano,
reverdece el deseo en su desgano,
y regresa mi sed hacia tu fuente.

Y, andando y desandando este sendero,
a la vez desolado y florecido
y jamás recorrido por entero,

no sé por qué renaces de mi olvido,
ni sé por qué me voy, si es que te quiero,
ni qué me hace volver cuando me he ido.
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Identificación y contexto básico

José Ángel Buesa fue un poeta español, cuya obra se desarrolló principalmente en el siglo XX, en el contexto de la posguerra española. Nació en el seno de una familia humilde en Alcolea de Calatrava, Ciudad Real.

Infancia y formación

Su infancia estuvo marcada por las dificultades económicas y el ambiente de la época. Fue un autodidacta en gran medida, formándose a través de la lectura y la experiencia vital.

Trayectoria literaria

Buesa se dio a conocer como poeta de la resistencia y la esperanza en tiempos difíciles. Su obra se caracteriza por un fuerte compromiso social y político, abordando temas como la libertad, la justicia y la solidaridad. Fue un poeta combativo, cuya voz resonó en círculos antifascistas y de izquierda. A pesar de las limitaciones impuestas por la censura franquista, logró publicar varias obras que reflejaban su espíritu reivindicativo.

Obra, estilo y características literarias

La poesía de Buesa se distingue por su lenguaje directo, su tono apasionado y su profunda carga emocional. Explora temas universales como el amor, la muerte, la libertad y la lucha por un mundo mejor. Su estilo es accesible y a menudo emplea metáforas potentes para transmitir su mensaje. Destacan sus poemarios como "El pan nuestro" y "Palabras a mi pueblo", que reflejan su conexión con las inquietudes populares y su denuncia de las injusticias.

Contexto cultural e histórico

Buesa vivió y escribió en la España de la posguerra, un periodo marcado por la dictadura franquista, la censura y la represión. Su obra se sitúa dentro de la corriente de la poesía social, que buscaba dar voz a los oprimidos y defender ideales de libertad y progreso.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por su compromiso político y su constante lucha por la libertad. Fue un hombre de convicciones firmes, cuya obra fue un reflejo de sus ideales y su resistencia al régimen.

Reconocimiento y recepción

Aunque su obra circuló a menudo de forma clandestina o marginal debido a la censura, Buesa gozó de un gran aprecio entre los círculos intelectuales y populares que compartían sus ideales. Su reconocimiento ha crecido con el tiempo, valorándose su aportación a la poesía social española.

Influencias y legado

Buesa se inscribe en la tradición de poetas sociales y de denuncia. Su legado reside en su poesía combativa y esperanzadora, que sigue inspirando a quienes luchan por la justicia y la libertad.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Buesa es un testimonio de la resistencia humana y la búsqueda de la dignidad en tiempos de adversidad. Su poesía es un canto a la libertad y a la esperanza.

Infancia y formación

Fue un poeta de arraigada vocación popular, cuya obra buscaba ser un espejo de las aspiraciones y sufrimientos del pueblo.

Muerte y memoria

Falleció en Madrid, dejando un importante legado de poesía comprometida que continúa siendo leído y valorado por su fuerza y su mensaje.