Julio Flórez

Julio Flórez

1867–1923 · vivió 55 años -- --

Julio Flórez fue un poeta colombiano, reconocido como uno de los máximos exponentes del romanticismo tardío en Hispanoamérica. Su obra se caracteriza por una intensa expresión de sentimientos, el amor idealizado, la melancolía, el desengaño y una profunda conexión con la naturaleza. Considerado el "Poeta del Amor", Flórez conquistó a sus lectores con versos apasionados y melodiosos que resonaban con las emociones de una época marcada por el idealismo romántico y el anhelo de libertad.

n. 1867-05-22, Chiquinquirá · m. 1923-02-07, Usiacurí

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A Mi Hijo, León Julio

¿Ves ese roble que abatir no pudo
ayer el huracán que asoló el monte
y que finge en el monte un alto y rudo
centinela que mira el horizonte?

El rayo apenas lo agrietó; sereno
sobre su vieja alfombra de hojarasca
se yergue aún como retando al trueno
que la furia azuzó de la borrasca.

Se tú como ese roble: que la herida
que abra en tu pecho el dardo de la suerte
sin causarte escozor sane enseguida.

Labora y triunfa como sano y fuerte
para que el lauro que te da la vida
flote sobre el remanso de la muerte.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Julio Flórez fue un poeta colombiano, conocido como "El Cantor del Amor" o "El Poeta del Amor". Nació en Bogotá, Colombia, y es una figura emblemática del romanticismo tardío en la literatura hispanoamericana. Su obra se caracteriza por la exaltación del sentimiento amoroso y la melancolía.

Infancia y formación

Desde joven mostró una gran sensibilidad y una inclinación por la poesía. Su formación estuvo influenciada por las corrientes literarias de su tiempo, especialmente el romanticismo, que encontraba eco en su temperamento apasionado y lírico. La naturaleza y las experiencias sentimentales fueron fuentes primordiales de su inspiración.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Flórez se consolidó con la publicación de sus poemarios, que alcanzaron gran popularidad. Su estilo directo y emotivo conectó profundamente con el público de su época, convirtiéndolo en un referente del romanticismo tardío. Viajó por varios países de América, difundiendo su obra y consolidando su fama.

Obra, estilo y características literarias

Su obra más célebre incluye "Gotas de Ajena Pena", "Canto a la Patria", "La Novia Muerta" y "Aquelarre". Los temas dominantes son el amor idealizado, la pasión, el desengaño amoroso, la melancolía, la naturaleza y el patriotismo. Su estilo es eminentemente romántico, con un lenguaje apasionado, musical y de gran emotividad. Utiliza formas poéticas tradicionales, buscando la rima y el ritmo para potenciar la expresión sentimental. Su voz poética es confesional y lírica, centrada en la exaltación del "yo" y sus estados de ánimo.

Contexto cultural e histórico

Julio Flórez vivió en un período de consolidación de las repúblicas hispanoamericanas, un contexto marcado por el idealismo y las luchas por la identidad nacional. Su poesía reflejó el espíritu romántico de la época, con su énfasis en la emoción, la libertad y el amor.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por intensas experiencias sentimentales que nutrieron su obra poética. Se dice que tuvo varias relaciones amorosas que influyeron en sus versos más célebres, llenos de pasión y a veces de dolor.

Reconocimiento y recepción

Julio Flórez fue enormemente popular en su tiempo, siendo aclamado como uno de los poetas más importantes de Hispanoamérica. Su obra fue leída y recitada por multitudes, y su figura se convirtió en un ícono del romanticismo.

Influencias y legado

Flórez se inscribe en la tradición romántica, influenciado por autores como Gustavo Adolfo Bécquer. Su legado perdura como uno de los máximos representantes de la poesía sentimental y romántica en Colombia y América Latina, inspirando a generaciones posteriores por la fuerza de su lirismo.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Flórez es vista como la expresión genuina del romanticismo tardío, con una capacidad innata para conmover y evocar emociones profundas a través de su poesía.

Infancia y formación

Se cuenta que la vida de Flórez estuvo a menudo ligada a sus experiencias amorosas, que se convertían en el motor de su inspiración poética.

Muerte y memoria

Julio Flórez falleció, dejando tras de sí un legado poético imborrable que sigue resonando en la cultura hispanoamericana.

Poemas

30

A Mi Hijo, León Julio

¿Ves ese roble que abatir no pudo
ayer el huracán que asoló el monte
y que finge en el monte un alto y rudo
centinela que mira el horizonte?

El rayo apenas lo agrietó; sereno
sobre su vieja alfombra de hojarasca
se yergue aún como retando al trueno
que la furia azuzó de la borrasca.

Se tú como ese roble: que la herida
que abra en tu pecho el dardo de la suerte
sin causarte escozor sane enseguida.

Labora y triunfa como sano y fuerte
para que el lauro que te da la vida
flote sobre el remanso de la muerte.
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Abstracción

A veces melancólico me hundo
en mi noche de escombros y miserias,
y caigo en un silencio tan profundo
que escucho hasta el latir de mis arterias.

Más aún: oigo el paso de la vida
por la sorda caverna de mi cráneo
como un rumor de arroyo sin salida,
como un rumor de río subterráneo.

Entonces presa de pavor y yerto
como un cadáver, mudo y pensativo,
en mi abstracción a descifrar no acierto

Si es que dormido estoy o estoy despierto,
si un muerto soy que sueña que está vivo
o un vivo soy que sueña que está muerto.
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El Poder Del Canto

Tañe Orfeo su cítara y avanza
con pie seguro hacia el remoto oriente;
canta y su voz desbórdase en torrente
de fe y amor, de vida y esperanza.

Camina... y la brumosa lontananza
despéjase ante el lírico potente,
cuyo canto retumbaba en el ambiente
rindiendo todo cuanto a herir alcanza.

Al vasto azul se asoman los querubes...
El mago mira en torno , y sus sombríos
ojos le advierten que a distancia corta,

hombres, fieras, reptiles, aves, nubes,
montes y valles, piélagos y ríos
lo van siguiendo en procesión absorta.
764

Candor

Azul... azul... azul estaba el cielo.
El hálito quemaste del estío
comenzaba a dorar el terciopelo
del prado, en donde se remansa el río.

A lo lejos, el humo de un bohío,
tal de una novia el intocado velo,
se alza hasta perderse en el vacío
con un ondulante y silencioso vuelo.

De pronto me dijiste: —El amor mío
es puro y blando, así como ese río
que rueda allá sobre el lejano suelo—

y me miraste al terminar, tranquila,
con el alma asomada a tu pupila.
Y estaba azul tu alma como el cielo.
819

A Colombia

Golpea el mar el casco del navío
que me aleja de ti, patria adorada.
Es medianoche; el cielo está sombrío;
negra la inmensidad alborotada.

Desde la yerta proa, la mirada
hundo en las grandes sombras del vacío;
mis húmedas pupilas no ven nada.
Qué ardiente el aire; el corazón qué frío.

Y pienso, oh patria, en tu aflicción, y pienso
en que ya no he de verte. Y un gemido
profundo exhalo entre el negror inmenso.

Un marino despierta... se incorpora...
aguza en las tinieblas el oído
y oigo que dice a media voz ¿Quién llora?
864

Xv

En las tardes brumosas del invierno,
cuando el sol taciturno, paso a paso
va cayendo en las sombras del ocaso
como envuelto en las llamas de un infierno,

abro las mustias alas y me cierno
por la infinita bóveda al acaso,
falto de luz y de vigor escaso,
presa de las nostalgias de lo eterno.

Y subo, subo, y cuando el ojo mío
descubre entre los velos de la noche
mi supremo ideal, en el vacío

una mano brutal mis olas cierra
y caigo... sin una ¡ay! sin un reproche,
sobre el fangal inmundo de la tierra.
798

¿quién Oye?

De noche, bajo el cielo desolado,
pienso en tu amor y pienso en tu abandono,
y miro, en mi interior, deshecho el trono
que te alcé como a un ídolo sagrado.

Al ver mi porvenir despedazado
por tu infidelidad, crece mi encono;
mas, como sé que sufres, te perdono.
¡Oh!... ¡Tú, jamás me hubieras perdonado!

Mis lágrimas, en trémulo derroche,
ruedan al fin.. y al punto, en inaudito
arranque, a Dios elevo mi reproche.

Pero se pierde, entre el negror mi grito
y sólo escucho, en medio de la noche,
del silencio el monólogo infinito.
753

Cárcel Perpetua

Yo vivo encadenado a tu hermosura,
lo mismo que a su roca, Prometeo;
sin poder quebrantar la ligadura
que me une a ti... por más que forcejeo.

¿De qué delito bárbaro fui reo,
para tener que soportar tan dura
y a la vez dulce pena? Mi deseo
es un placer que llega a la tortura.

Me atraes como abismo luminoso;
lucho, por arrancarme de tu lado,
con las fuerzas terribles de un coloso.

¡Inútil! A vivir siempre abrazado
a tu cuerpo flexible y armonioso
parece que estuviera condenado.
828

Visión

¿Eres un imposible? ¿Una quimera?
¿Un sueño hecho carne, hermosa y viva?
¿Una explosión de luz? Responde esquiva
maga en quien encarnó la primavera.

Tu frente es lirio, tu pupila hoguera,
tu boca flor en donde nadie liba
la miel que entre sus pétalos cautiva
al colibrí de la pasión espera.

¿Por qué sin tregua, por tu amor suspiro,
si no habré de alcanzar ese trofeo?
¿Por qué llenas el aire que respiro?

En todas partes te halla mi deseo:
los ojos abro y por doquier te miro;
cierro los ojos y entre mí te veo.
784

Soneto Rondel

Cantaba el ruiseñor su serenata.
En el nocturno piélago se hundía
detrás de la imponente serranía
la luna como góndola de plata.

Cantaba el ruiseñor su melodía.
En mi mente el recuerdo de la ingrata
mujer que en llanto mi dolor desata,
como un rayo de sol resplandecía.

Cantaba el ruiseñor bajo la umbría.
Así como la niebla se delata
se dilataba mi melancolía.

Y en tanto que por la mujer ingrata
en llanto mi dolor se deshacía,
cantaba el ruiseñor su serenata.
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