Lista de Poemas

Dame tu oscura hostia

No te apiades de mí, luz cenicienta.
Dame tu oscura hostia, tu último pan...
Un sueño sin retorno y sin recuerdo.
Déjame hundirme en ese pozo negro,
más abajo del limo y de la larva...
Donde la vida es un fantasma verde
que nadie vio jamás.
472

Autswich

Estos poetas infernales,
Dante, Blake, Rimbaud
que hablen más bajo...
que toquen más bajo...
¡Que se callen!
Hoy
cualquier habitante de la tierra
sabe mucho más del infierno
que esos tres poetas juntos.
Ya sé que Dante toca muy bien el violín...
¡Oh, el gran virtuoso!
Pero que no pretenda ahora
con sus tercetos maravillosos
asustar a ese niño judío
que está ahí, desgajado de sus padres...
Y solo.
¡Solo!
aguardando su turno
en los hornos crematorios de Auschwitz.
Dante... tú bajaste a los infiernos
con Virgilio de la mano
(Virgilio, «gran cicerone»)
y aquello vuestro de la Divina Comedia
fue una aventura divertida
de música y turismo.
Esto es otra cosa... otra cosa...
¿Cómo te explicaré?
¡Si no tienes imaginación!
Tú... no tienes imaginación,
Acuérdate que en tu «Infierno»
no hay un niño siquiera...
Y ese que ves ahí...
está solo
¡Solo! Sin cicerone...
esperando que se abran las puertas de un infierno que tú, ¡pobre florentino!,
no pudiste siquiera imaginar.
Esto es otra cosa... ¿cómo te diré?
¡Mira! Éste es un lugar donde no se puede tocar el violín.
Aquí se rompen las cuerdas de todos los violines del mundo.
¿Me habéis entendido poetas infernales?
Virgilio, Dante, Blake, Rimbaud...
¡Hablad más bajo!
¡Tocad más bajo! ¡Chist!
¡¡Callaos!!
Yo también soy un gran violinista...
y he tocado en el infierno muchas veces...
Pero ahora, aquí...
rompo mi violín... y me callo.
471

Credo

Aquí estoy...
En este mundo todavía... Viejo y cansado... Esperando
a que me llamen...
Muchas veces he querido escaparme por la puerta maldita
y condenada
y siempre un ángel invisible me ha tocado en el hombro
y me ha dicho severo:
No, no es la hora todavía... hay que esperar...
Y aquí estoy esperando...
con el mismo traje viejo de ayer,
haciendo recuentos y memoria,
haciendo examen de conciencia,
escudriñando agudamente mi vida...
¡Qué desastre!... ¡Ni un talento!... Todo lo perdí.
Sólo mis ojos saben aún llorar. Esto es lo que me queda...
Y mi esperanza se levanta para decir acongojada:
Otra vez lo haré mejor, Señor,
porque... ¿no es cierto que volvemos a nacer?
¿No es cierto que de alguna manera volvemos a nacer?
Creo que Dios nos da siempre otra vida,
otras vidas nuevas,
otros cuerpos con otras herramientas,
con otros instrumentos... Otras cajas sonoras
donde el alma inmortal y viajera se mueva mejor
para ir corrigiendo lentamente,
muy lentamente, a través de los siglos,
nuestros viejos pecados,
nuestros tercos pecados...
para ir eliminando poco a poco
el veneno original de nuestra sangre
que viene de muy lejos.
Corre el tiempo y lo derrumba todo, lo transforma todo.
Sin embargo pasan los siglos y el alma está, en otro sitio...
¡pero está!
Creo que tenemos muchas vidas,
que todas son purgatorios sucesivos,
y que esos purgatorios sucesivos, todos juntos,
constituyen el infierno, el infierno purificador,
al final del cual está la Luz, el Gran Dios, esperándonos.
Ni el infierno... ni el fuego y el dolor son eternos.
Sólo la Luz brilla sin tregua,
diamantina,
infinita,
misericordiosa,
perdurable por los siglos de los siglos...
Ahí está siempre con sus divinos atributos.
Sólo mis ojos hoy son incapaces de verla...
estos pobres ojos que no saben aún más que llorar.
453

Colofón

Luz...
Cuando mis lágrimas te alcancen
la función de mis ojos
ya no será llorar,
sino ver.
487

Ii Sé Todos Los Cuentos

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.
424

Viii Quiero Sueño

No me contéis más cuentos,
que vengo de muy lejos
y sé todos los cuentos.
No me contéis más cuentos.
Contad
y recontadme este sueño.
Romped,
rompedme los espejos.
Deshacedme los estanques,
los lazos,
los anillos,
los cercos,
las redes,
las trampas
y todos los caminos paralelos.
Que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me arrullen con cuentos,
Que no quiero,
Que no quiero,
Que no quiero,
Que no quiero que me sellen la boca y los ojos con cuentos,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero que me entierren con cuentos,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero,
que no quiero verme clavado en el tiempo,
que no quiero verme en el agua,
que no quiero verme en la tierra tampoco,
que no quiero, a su ovillo, como un hilo de barba sujeto.
Quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento,
quiero verme en el viento...
quiero... ¡quiero!... sueño... ¡sueño!
Soy gusano que sueña... y sueño
verme un día volando en el viento.
403

Español - Español Del éxodo Y Del Llanto (1939)

Español del éxodo de ayer
y español del éxodo de hoy:
te salvarás como hombre,
pero no como español.
No tienes patria ni tribu. Si puedes,
hunde tus raíces y tus sueños
en la lluvia ecuménica del sol.
Y yérguete... ¡Yérguete!
Que tal vez el hombre de este tiempo...
es el hombre movible de la luz,
del éxodo y del viento.
690

Drop A Star

¿Dónde está la estrella de los Nacimientos?
La tierra, encabritada, se ha parado en el viento.
Y no ven los ojos de los marineros.
Aquel pez —¡seguidle!—
se lleva, danzando,
la estrella polar.

El mundo es una slot-machine,
con una ranura en la frente del cielo,
sobre la cabecera del mar.
(Se ha parado la máquina,
se ha acabado la cuerda.)
El mundo es algo que funciona
como el piano mecánico de un bar.
(Se ha acabado la cuerda,
se ha parado la máquina...)

Marinero,
tú tienes una estrella en el bolsillo...

¡Drop a star!
Enciende con tu mano la nueva música del mundo,
la canción marinera del mañana,
el himno venidero de los hombres...

¡Drop a star!
Echa a andar otra vez este barco varado, marinero.
Tú tienes una estrella en el bolsillo....
una estrella nueva de palacio, de fósforo y de imán.
483

Pie Para El Niño De Vallecas, De Velázquez

PIE PARA EL NIÑO DE VALLECAS, DE VELÁZQUEZ

Bacía, Yelmo, Halo.

Este es el orden, Sancho.


De aquí no se va nadie.


Mientras esta cabeza rota

del Niño de Vallecas exista,

de aquí no se va nadie. Nadie.

Ni el místico ni el suicida.


Antes hay que deshacer este entuerto,

antes hay que resolver este enigma.

Y hay que resolverlo entre todos,

y hay que resolverlo sin cobardía,

sin huir

con unas alas de percalina

o haciendo un agujero

en la tarima.

De aquí no se va nadie. Nadie.

Ni el místico ni el suicida.


Y es inútil,

inútil toda huida

(ni por abajo

ni por arriba).

Se vuelve siempre. Siempre.

Hasta que un día (¡un buen día!)

el yelmo de Mambrino

—halo ya, no yelmo ni bacía—

se acomode a las sienes de Sancho

y a las tuyas y a las mías

como pintiparado,

como hecho a la medida.

Entonces nos iremos todos

por las bambalinas.

Tú, y yo, y Sancho, y el Niño de Vallecas,

y el místico, y el suicida.

515

Revolución

Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.

Y siempre habrá un sol también
—un sol verdugo y amigo—
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río.
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Identificación y contexto básico

**Nombre completo:** León Felipe Trinidad Camacho y Ortega **Nacionalidad:** Española **Contexto histórico:** Su vida y obra se desarrollaron en un siglo convulso, marcado por la Guerra Civil Española y el exilio, así como por las profundas transformaciones sociales y espirituales del siglo XX. Perteneció a la generación del 27, aunque su estilo y temática a menudo lo sitúan en un espacio propio.

Infancia y formación

Nació en Tábara, Zamora, en el seno de una familia modesta. Su infancia estuvo marcada por la temprana muerte de su madre y una profunda religiosidad. Se formó como boticario y posteriormente estudió Derecho en la Universidad de Salamanca, donde entró en contacto con importantes figuras literarias y comenzó a desarrollar su vocación poética.

Trayectoria literaria

Su carrera literaria se inició en la década de 1920. "Versos y plegarias de un caminante" (1929) es una de sus obras tempranas más significativas. La Guerra Civil Española marcó un antes y un después en su vida y obra, provocando su exilio en América Latina, donde residió en México y Cuba. Durante su exilio, su poesía adquirió un tono más combativo y de profunda reflexión sobre la condición humana.

Obra, estilo y características literarias

La obra de León Felipe es extensa y variada, destacando títulos como "El hondo grito" (1936), "Llamadme porque os necesito" (1953) y "Ganarás el pan" (1959). Su estilo se caracteriza por la aparente sencillez, el uso de un lenguaje directo y coloquial, pero cargado de profundidad metafórica y de una fuerte resonancia espiritual. Explora temas como la fe, la duda, la soledad, la justicia, la muerte y la esperanza. Su poesía es a menudo una "plegaria" o un "grito" existencial, buscando un diálogo directo con el lector y con Dios. Utilizó el verso libre y formas métricas variadas, priorizando la musicalidad y el ritmo emocional.

Contexto cultural e histórico

León Felipe es considerado un poeta de la Generación del 27, aunque su exilio y su singularidad estilística lo apartaron de los círculos más visibles del grupo. Su obra está profundamente imbuida del espíritu de su tiempo, especialmente de las consecuencias de la Guerra Civil y de la búsqueda de sentido en un mundo convulso. Sus poemas reflejan la preocupación por los desfavorecidos y la denuncia de las injusticias.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por el exilio, la inestabilidad económica y una profunda espiritualidad. Fue boticario, profesor y bibliotecario. Sus relaciones personales, su experiencia de la guerra y su constante introspección nutrieron su obra poética, que es un reflejo de su búsqueda interior y de su fe inquebrantable.

Reconocimiento y recepción

Aunque no siempre gozó de la popularidad masiva de otros poetas de su generación, León Felipe es hoy en día una figura muy respetada y estudiada. Su obra ha sido reconocida por su autenticidad, su profundidad y su capacidad para conmover al lector. Ha recibido diversos premios y distinciones, y su poesía sigue siendo un referente para muchos lectores y críticos.

Influencias y legado

León Felipe fue influenciado por la Biblia, la poesía popular española, San Juan de la Cruz y autores como Walt Whitman. Su legado reside en su poesía de profunda humanidad, su capacidad para expresar la fe y la duda con una sinceridad conmovedora, y su estilo inconfundible que fusiona lo coloquial con lo trascendente. Ha influido en generaciones posteriores de poetas que buscan una voz auténtica y comprometida.

Interpretación y análisis crítico

La obra de León Felipe es objeto de análisis constante, destacándose su dimensión religiosa, su compromiso social y la universalidad de sus temas. Sus poemas son interpretados como un diálogo con lo divino, una reflexión sobre la condición humana y una llamada a la esperanza y la solidaridad.

Infancia y formación

Durante su exilio, trabajó como bibliotecario en la Biblioteca Benjamín Franklin en Ciudad de México, un lugar que se convirtió en un punto de encuentro para intelectuales y artistas. Su humildad y su compromiso con los más necesitados son aspectos destacados de su personalidad.

Muerte y memoria

Falleció en Ciudad de México. Su obra se ha seguido publicando y difundiendo, consolidándose su figura como uno de los poetas esenciales del siglo XX en lengua española. Su memoria se mantiene viva a través de la lectura y el estudio de sus poemas.