Lista de Poemas

La patria es un dolor que aún no sabe su nombre.
4

Adán Buenosayres

La primavera reía sobre las tumbas, cantaba en el buche de los pájaros, ardía en los retoños vegetales, proclamaba entre cruces y epitafios su jubilosa incredulidad acerca de la muerte. Y no había lágrimas en nuestros ojos ni pesadumbre alguna en nuestros corazones; porque dentro de aquel ataúd sencillo (cuatro tablitas frágiles) nos parecía llevar no la pesada carne de un hombre muerto, sino la materia leve de un poema concluido.
(…)
Lo más oneroso que hallo en Titania es su manía, ciertamente aborrecible, de subordinar las cosas del espíritu a las vagas, exquisitas e inefables titilaciones de su sensibilidad. No hay trozo de música, ni pensamiento metafísico, ni observación psicológica que no refiera ella inmediatamente a tal o cual manifestación de su gran simpático.
509

Didáctica De La Alegría

Así, pues, Elbiamante, recogerás los frutos
que yo he cortado en otras latitudes
y a favor de otros climas,
tal un grumete niño que ha encontrado en las playas
el cinturón de Ulises navegante.
793

Didáctica De La Alegría (fragmentos)

Desertarás primero la Tristeza,
Con su país de soles indecisos
Y de rumiantes vacas.
La Tristeza es el juego más tramposo del diablo:
Tiene las presunciones de una Musa frutal,
y sólo es un pañuelo con que se suena el alma
su nariz en resfrío.
Elbiamor, ¿qué dirías de una lámpara hermosa,

pero sin luz adentro?
Tal es, yo te lo juro, la Tristeza:
es igual a esos platos de vitrina
que nunca recibieron y no recibirán
ni una manzana verde ni un cuchillo.
534

Del Adiós A La Guerra

¡No ya la guerra de brillantes ojos,
La que aventando plumas y corceles
Dejó un escalofrío de broqueles
En los frutales mediodías rojos!

Si el orgullo velaba sus despojos
Y el corazón dormía entre laureles,
¡Mal pude, Amor, llegarme a tus canceles,
Tocar aldabas y abolir cerrojos!

¡Armaduras de sol, carros triunfales,
Otros dirán la guerra y sus metales!
Yo he desertado y cruzo la frontera

Detrás de mi señora pensativa,
Porque, a la sombra de la verde oliva,
Su bandera de amor es mi bandera.
510

De La Adolescente

Entre mujeres alta ya, la niña
quiere llamarse Viento.
Y el mundo es una rama que se dobla
casi junto a sus manos,
y la niña quisiera
tener filos de viento.

Pero no es hora, y ríe
ya entre mujeres alta:
sus dedos no soltaron todavía
el nudo de la guerra
ni su palabra inauguró en las vivas
regiones de dolor, campos de gozo.
Su boca está cerrada
junto a las grandes aguas.

Y dicen los varones:
«Elogios impacientes la maduran:
cuando se llame Viento
nos tocará su mano
repleta de castigos.»

Y las mujeres dicen:
«Nadie quebró su risa:
maneras de rayar le enseñaron los días.»

La niña entre alabanzas amanece:
cantado es su verdor,
increíble su muerte.
554

Del Amor Navegante

Porque no está el Amado en el Amante
Ni el Amante reposa en el Amado,
Tiende Amor su velamen castigado
Y afronta el ceño de la mar tonante.

Llora el Amor en su navío errante
Y a la tormenta libra su cuidado,
Porque son dos: Amante desterrado
Y Amado con perfil de navegante.

Si fuesen uno, Amor, no existiría
Ni llanto ni bajel ni lejanía,
Sino la beatitud de la azucena.

¡Oh amor sin remo, en la Unidad gozosa!
¡Oh círculo apretado de la rosa!
Con el número Dos nace la pena.
465

De La Cordura

Con pie de pluma recorrí tu esfera,
Mundo gracioso del esparcimiento;
Y no fue raro que jugara el viento
Con la mentira de mi primavera.

Dormido el corazón, extraño fuera
Que hubiese dado lumbre y aposento
Al suplicante Amor, cuyo lamento
Llama de noche al corazón y espera.

Si, fría el alma y agobiado el lomo,
Llegué a tu soledad reveladora
Con pie de pluma y corazón de plomo,

¡Deja que un arte más feliz asuma,
Gracioso mundo, y que te busque ahora
Con pie de plomo y corazón de pluma!
564

Nocturno

En el gastado corazón del Tiempo
se clavan las agujas de todos los cuadrantes.

Hay un pavor de soles que naufragan sin ruido:
la noche se cansé de enterrar a sus mundos.

¡Llora por los relojes que no saben dormir!
Las campanas se niegan a morder el silencio.
Tras un rebaño do horas
gastaron sus colmillos de bronce las campanas...

¡Ahora comprendo el viaje de tus cosas!
El sol ya no quería romperse en tus banderas.
Para mullir tu fuga, en el camino,
se desplumaron todas las águilas del viento.
Tus pasos clavetean
un gran tapiz de lejanía...
Son pájaros furtivos tus recuerdos:
amaban grandes ríos arbolados de muerte.

¡Estuche de palabras
donde guardar el roto muñeco de los años!
Nuestras anclas no muerden el fondo de las horas.
Los péndulos cabeceantes
dibujan negativas en la noche.

¡Tierra que nunca se gastó en mis pasos!
¿Qué historia contaremos a los días?
¿Cómo arriar el velamen
de las mañanas, ávido remero?

¡Todo está bien, ya soy un poco dios
en esta soledad,
con este orgullo de hombre que ha tendido a las cosas
una ballesta de palabras!
500

La Antigua Canción

Yo cantara tus ojos en estrofas sutil
porque el arte me ha dado su lira de marfil;
pero al mirar tus ojos de un azul tan profundo,
solo se la canción mas antigua del mundo...

Yo podría decir el frescor de tu boca
forjando con mis rimas una hipérbole loca;
pero cuando en la fiebre de tus labios me hundo
solo se la canción mas antigua del mundo...

Es la eterna canción del eterno embeleso
y acompaña sus giros musicales el beso.
Los pájaros la dicen y la flor no la olvida,
porque es simple y es vieja lo mismo que la vida.

Mas ¡ay! entre tus labios, que sentido profundo
Si cantas la canción mas antigua del mundo!...
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Identificación y contexto básico

Leopoldo Marechal fue un escritor argentino cuya obra abarca la poesía, la novela y el ensayo. Es considerado uno de los autores más importantes de la literatura argentina del siglo XX, a menudo asociado con una corriente de pensamiento metafísico y existencial. Su obra se distingue por una profunda reflexión sobre la condición humana, la identidad, el tiempo y la búsqueda de trascendencia.

Infancia y formación

Nacido en Buenos Aires, la infancia y juventud de Marechal estuvieron marcadas por un entorno familiar y cultural que fomentó su vocación literaria. La educación formal y la autodidacta jugaron un papel crucial en su desarrollo intelectual, permitiéndole adquirir un vasto conocimiento en diversas áreas del saber, desde la filosofía hasta la teología. Sus lecturas iniciales y la asimilación de movimientos literarios y filosóficos de la época sentaron las bases para su futura producción.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Marechal se inició con la publicación de sus primeros poemas, marcando el comienzo de una carrera dedicada a la exploración de la palabra y el pensamiento. A lo largo de los años, su obra evolucionó, mostrando diferentes etapas creativas y estilísticas, siempre anclada en una profunda introspección. Colaboró en diversas publicaciones literarias y participó activamente en la vida cultural de su tiempo.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras principales se encuentran la novela "Adán Buenosayres" (1948), considerada una obra maestra de la literatura argentina, y "El banquete de Severo Arcángelo" (1967). Su poesía, a menudo de carácter metafísico y existencial, explora temas como la identidad, el amor, la muerte y la búsqueda de lo absoluto. Formalmente, Marechal demuestra un dominio de la métrica y la rima, pero también experimenta con el verso libre, creando un estilo denso, cargado de imágenes y referencias culturales. Su lenguaje es preciso y elaborado, y su tono puede variar desde lo lírico y reflexivo hasta lo irónico y crítico. "Adán Buenosayres" es una novela compleja que narra un día en la vida de su protagonista, sirviendo como un vasto fresco de la Buenos Aires de la época y una profunda meditación sobre la condición humana. En su obra, Marechal dialoga con la tradición literaria y filosófica, a la vez que introduce innovaciones temáticas y formales, asociándose a menudo con una corriente de lo que se ha dado en llamar "realismo metafísico".

Contexto cultural e histórico

Marechal vivió en una época de efervescencia cultural y política en Argentina y América Latina. Su obra se nutre de este contexto, reflejando las inquietudes y los debates de su tiempo. Se le asocia con la Generación del 40 en Argentina y su posición filosófica y literaria a menudo se contrapone a las corrientes más vanguardistas o socialmente comprometidas de su época, priorizando la dimensión metafísica y existencial.

Vida personal

La vida personal de Marechal estuvo marcada por una dedicación intensa a su obra y a sus reflexiones. Las relaciones afectivas y las amistades influyeron en su pensamiento, y su postura vital se caracterizó por una búsqueda constante de autenticidad y profundidad. Ejerció otras profesiones para complementar su actividad literaria, manteniendo siempre una distancia prudente de los círculos literarios más mundanos.

Reconocimiento y recepción

Aunque "Adán Buenosayres" tardó en ser plenamente reconocida, con el tiempo se consolidó como una obra cumbre, obteniendo un lugar destacado en el canon literario argentino e hispanoamericano. Su obra ha sido objeto de estudio académico y ha influido en generaciones posteriores de escritores.

Influencias y legado

Marechal fue influenciado por autores clásicos y modernos, así como por corrientes filosóficas y teológicas. Su legado reside en su capacidad para abordar grandes temas existenciales con originalidad y profundidad, creando un universo literario propio y complejo que sigue interpelando a los lectores.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Marechal ha sido objeto de múltiples interpretaciones, centradas en su densidad simbólica, su exploración de la identidad argentina y su profunda reflexión sobre la condición humana. Los críticos han debatido sobre su lugar en la literatura latinoamericana y la originalidad de su propuesta metafísica.

Infancia y formación

Se dice que Marechal era un lector voraz y un pensador metódico, con hábitos de escritura rigurosos. Su personalidad reservada y su enfoque en lo trascendental lo convierten en una figura enigmática para algunos, mientras que su obra revela una profunda humanidad y una aguda observación de la realidad.

Muerte y memoria

Leopoldo Marechal falleció en Buenos Aires, dejando tras de sí un corpus literario que continúa siendo estudiado y admirado por su originalidad y su profundidad.