Leopoldo Marechal

Leopoldo Marechal

1900–1970 · vivió 70 años -- --

Leopoldo Marechal fue un destacado escritor argentino, reconocido principalmente por su obra poética y novelística. Su escritura se caracteriza por una profunda indagación existencial y metafísica, explorando temas como la identidad, el tiempo y la búsqueda de sentido. Marechal es autor de una obra singular que se aparta de las corrientes literarias predominantes de su tiempo, forjando un estilo propio e inconfundible. Su novela "Adán Buenosayres" es considerada una obra cumbre de la literatura argentina y latinoamericana, marcando un hito en la narrativa del siglo XX. Su poesía, igualmente densa y reflexiva, aborda cuestiones trascendentales con una maestría formal y un lenguaje cuidado. A lo largo de su carrera, Marechal mantuvo una postura intelectual independiente y una dedicación rigurosa a su arte, dejando un legado literario de gran profundidad y resonancia.

n. 1900-06-11, Buenos Aires · m. 1970-06-26, Buenos Aires

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Adán Buenosayres

La primavera reía sobre las tumbas, cantaba en el buche de los pájaros, ardía en los retoños vegetales, proclamaba entre cruces y epitafios su jubilosa incredulidad acerca de la muerte. Y no había lágrimas en nuestros ojos ni pesadumbre alguna en nuestros corazones; porque dentro de aquel ataúd sencillo (cuatro tablitas frágiles) nos parecía llevar no la pesada carne de un hombre muerto, sino la materia leve de un poema concluido.
(…)
Lo más oneroso que hallo en Titania es su manía, ciertamente aborrecible, de subordinar las cosas del espíritu a las vagas, exquisitas e inefables titilaciones de su sensibilidad. No hay trozo de música, ni pensamiento metafísico, ni observación psicológica que no refiera ella inmediatamente a tal o cual manifestación de su gran simpático.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Leopoldo Marechal fue un escritor argentino cuya obra abarca la poesía, la novela y el ensayo. Es considerado uno de los autores más importantes de la literatura argentina del siglo XX, a menudo asociado con una corriente de pensamiento metafísico y existencial. Su obra se distingue por una profunda reflexión sobre la condición humana, la identidad, el tiempo y la búsqueda de trascendencia.

Infancia y formación

Nacido en Buenos Aires, la infancia y juventud de Marechal estuvieron marcadas por un entorno familiar y cultural que fomentó su vocación literaria. La educación formal y la autodidacta jugaron un papel crucial en su desarrollo intelectual, permitiéndole adquirir un vasto conocimiento en diversas áreas del saber, desde la filosofía hasta la teología. Sus lecturas iniciales y la asimilación de movimientos literarios y filosóficos de la época sentaron las bases para su futura producción.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Marechal se inició con la publicación de sus primeros poemas, marcando el comienzo de una carrera dedicada a la exploración de la palabra y el pensamiento. A lo largo de los años, su obra evolucionó, mostrando diferentes etapas creativas y estilísticas, siempre anclada en una profunda introspección. Colaboró en diversas publicaciones literarias y participó activamente en la vida cultural de su tiempo.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras principales se encuentran la novela "Adán Buenosayres" (1948), considerada una obra maestra de la literatura argentina, y "El banquete de Severo Arcángelo" (1967). Su poesía, a menudo de carácter metafísico y existencial, explora temas como la identidad, el amor, la muerte y la búsqueda de lo absoluto. Formalmente, Marechal demuestra un dominio de la métrica y la rima, pero también experimenta con el verso libre, creando un estilo denso, cargado de imágenes y referencias culturales. Su lenguaje es preciso y elaborado, y su tono puede variar desde lo lírico y reflexivo hasta lo irónico y crítico. "Adán Buenosayres" es una novela compleja que narra un día en la vida de su protagonista, sirviendo como un vasto fresco de la Buenos Aires de la época y una profunda meditación sobre la condición humana. En su obra, Marechal dialoga con la tradición literaria y filosófica, a la vez que introduce innovaciones temáticas y formales, asociándose a menudo con una corriente de lo que se ha dado en llamar "realismo metafísico".

Contexto cultural e histórico

Marechal vivió en una época de efervescencia cultural y política en Argentina y América Latina. Su obra se nutre de este contexto, reflejando las inquietudes y los debates de su tiempo. Se le asocia con la Generación del 40 en Argentina y su posición filosófica y literaria a menudo se contrapone a las corrientes más vanguardistas o socialmente comprometidas de su época, priorizando la dimensión metafísica y existencial.

Vida personal

La vida personal de Marechal estuvo marcada por una dedicación intensa a su obra y a sus reflexiones. Las relaciones afectivas y las amistades influyeron en su pensamiento, y su postura vital se caracterizó por una búsqueda constante de autenticidad y profundidad. Ejerció otras profesiones para complementar su actividad literaria, manteniendo siempre una distancia prudente de los círculos literarios más mundanos.

Reconocimiento y recepción

Aunque "Adán Buenosayres" tardó en ser plenamente reconocida, con el tiempo se consolidó como una obra cumbre, obteniendo un lugar destacado en el canon literario argentino e hispanoamericano. Su obra ha sido objeto de estudio académico y ha influido en generaciones posteriores de escritores.

Influencias y legado

Marechal fue influenciado por autores clásicos y modernos, así como por corrientes filosóficas y teológicas. Su legado reside en su capacidad para abordar grandes temas existenciales con originalidad y profundidad, creando un universo literario propio y complejo que sigue interpelando a los lectores.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Marechal ha sido objeto de múltiples interpretaciones, centradas en su densidad simbólica, su exploración de la identidad argentina y su profunda reflexión sobre la condición humana. Los críticos han debatido sobre su lugar en la literatura latinoamericana y la originalidad de su propuesta metafísica.

Infancia y formación

Se dice que Marechal era un lector voraz y un pensador metódico, con hábitos de escritura rigurosos. Su personalidad reservada y su enfoque en lo trascendental lo convierten en una figura enigmática para algunos, mientras que su obra revela una profunda humanidad y una aguda observación de la realidad.

Muerte y memoria

Leopoldo Marechal falleció en Buenos Aires, dejando tras de sí un corpus literario que continúa siendo estudiado y admirado por su originalidad y su profundidad.

Poemas

16

Canción

El Río de tu Sueño cantará el abecedario del agua.
Tendrá árboles, como llamas verdes
chisporroteando alondras;
y altos bambúes cazarán el girasol de las lunas
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas...

El alba será un loto que perfuma
la muerte de tus noches;
de picotear estrellas estarán ebrios tus pájaro-moscas.
Habrá remansos y un polen que hace dormir al viento
en el Río de tu Sueño que tú remontas.

Con mi remo al hombro he visto zarpar cien días:
mis hermanos pelarán la fruta del mundo, la más roja...
Con mi renio inútil, a lo largo de las noches,
busco el Río de tu Sueño, que sólo tú remontas.
471

Balada Para Los Niños Que Serán Poetas

La reina Til desnuda una risa de fragua.
Todos los pájaros de la danza nacen en su pie volátil.
Sus ojos parecen dos lebreles recién castigados...
Desde un país en donde se abre el huevo de las mañanas
vino el Príncipe a caballo de su alegría:
—¡Busco tu risa forjada por herreros musicales
y alegre como la sal gema que hacen arder los brujos!
Tu reír es el asta donde flamean los días asoleados;
yo soy un hondero que soñó con el pájaro de tu risa...
Pero no busco tu danza
ni tus ojos más tristes que dos viudas.
El Príncipe se fue a caballo de su alegría:
la reina Til desnuda una risa de fragua...
457

Xii Del Árbol

Hay en la casa un Árbol
que no planto la madre ni riegan los abuelos:
solo es visible al niño, al poeta y al perro.

Su primavera no es la que fundan las rosas:
no es la vaca encendida ni el huevo de paloma.
Su otono no es el tiempo que trae desde el mar
caballos irascibles, por tierras de azafran.
Al Árbol suben otras primaveras e inviernos:
el enigma es del niño, del poeta y del perro.

Cuando la primavera sube al Árbol-sin-nombre,
vestidos de cordura florecen los varones;
y Amor, en pie de guerra, se desliza
de pronto a la sabrosa soledad de las hijas.
Entonces el sabor de algún cielo perdido
desciende con el llanto de los recien nacidos.
Pero cuando el invierno lo desnuda y oprime,
sobre los techos llueven sus hojas invisibles,
y, horizontal, cruza las altas puertas
alguien que por el cielo desaprendio la tierra.

Hay en la casa un Árbol que los grandes no vieron:
el enigma es del niño, del poeta y del perro.
689

Canción

¡Has de hacer un gran ramo
con todas tus palabras, hilandera!
Con las grandes palabras que llovieron
más redondas que frutas en un día sin hiel;
con tus grandes palabras
caídas como soles hasta el silencio mío...

Has de hacer un gran ramo con tus voces,
y estarán las pequeñas,
las que fueron semillas aventadas por tu carinio de cien manos;
y estarán las que ardieron como sal en la llama de tu júbilo, amiga.

Con todas tus palabras
has de hacer un gran ramo
para el amor que ha muerto;
para el amor que ha muerto a mediodía,
junto a la fuente de los ocho cisnes...
462

Credo A La Vida

Creo en la vida todopoderosa,
en la vida que es luz, fuerza y calor;
porque sabe del yunque y de la rosa
creo en la vida todopoderosa
y en su sagrado hijo, el buen Amor.

Tal vez nació cual el vehemente sueño
del numen de un espíritu genial;
brusca la senda, el porvenir risueño,
nació tal vez cual el vehemente sueño
de un apóstol que busca un ideal.

Padeció, la titán, bajo los yugos
de una falsa y mezquina religión;
veinte siglos se hicieron sus verdugos
y aun padece, titán, bajo sus yugos
esperando la luz de la razón.

Fue en la humana estultez crucificada;
murió en el templo y resurgió en la luz...
¡Y, desde alli, vendra como una espada,
contra esa Fe que germino en la nada,
contra ese dios que enmascaro la cruz!

Creo en la carne que pecando sube,
creo en la Vida que es el Mal y el Bien;
la gota de agua del pantano es nube.
Creo en la carne que pecando sube
y en el Amor que es Dios.
¡Por siempre
amén!
536

Ídolo

Alfarero sobre el tapiz de los días,
¿con qué barro modelé tu garganta de ídolo
y tus piernas que se tuercen como arroyos?

Mi pulgar afinó tu vientre
más liso que la piel de los tambores nupciales.
He puesto cuerdas al arco nuevo de tu sonrisa
y engarcé dos noches en el sitio de tus ojos...

¡Ídolo de los alfareros!
Yo se que redondeas el cántaro de la mañana
y lo pintas de sol
y lo llenas con una luz rota de pájaros.
Ídolo de los alfareros
que se sientan sobre el tapiz de los días...

He quemado a tu pie
la madera fragante de mi palabra.
El viento no deshojó todavía
un tulipán de música más bonito que tu nombre.

¡Haz que maduren los frutos
y que la lluvia deje su país de llanto,

ídolo de los alfareros
que se sientan sobre el tapiz de los días!

Si no mis odios bailarán
sobre la tierra de tu carne...
473

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