Lista de Poemas

Poema Sin Título

En una tierra que amasan potros de cinco años
el olor de tu piel hace llorar a los adolescentes.

Yo sé que tu cielo es redondo y azul como los huevos de perdiz
y que tus mañanas tiemblan,
¡gotas pesadas en la flor del mundo!

Yo sé cómo tu voz perfuma la barba de los vientos...

Por tus arroyos los días descienden como piraguas.
Tus ríos abren canales de música en la noche;
y la luna es un papagayo más entre bambúes
o un loto que rompen a picotazos las cigüeñas.

En un país más casto que la desnudez del agua
los pájaros beben en la huella de tu pie desnudo...

Te levantarás antes de que amanezca
sin despertar a los niños y al alba que duerme todavía.
(El cazador de pumas dice que el sol brota de tu mortero
y que calzas al día como a tus hermanitos).

Pisarás el maíz a la sombra de los ancianos
en cuyo pie se han dormido todas las danzas.

Sentados en cráneo de buey
tus abuelos fuman la hoja seca de sus días:
chisporrotea la sal de sus refranes
en el fuego creciente de la mañana.

(Junto al palenque los niños
han boleado un potrillo alazán...)

En una tierra impúber desnudarás tu canto
junto al arroyo de las tardes.
Tú sabes algún signo para pedir la lluvia
y has encontrado yerbas que hacen soñar.

Pero no es hora, duermen
en tu pie los caminos.

Y danzas en el humo de mi pipa
donde las noches arden como tabacos negros...
726

Canción

El Río de tu Sueño cantará el abecedario del agua.
Tendrá árboles, como llamas verdes
chisporroteando alondras;
y altos bambúes cazarán el girasol de las lunas
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas...

El alba será un loto que perfuma
la muerte de tus noches;
de picotear estrellas estarán ebrios tus pájaro-moscas.
Habrá remansos y un polen que hace dormir al viento
en el Río de tu Sueño que tú remontas.

Con mi remo al hombro he visto zarpar cien días:
mis hermanos pelarán la fruta del mundo, la más roja...
Con mi renio inútil, a lo largo de las noches,
busco el Río de tu Sueño, que sólo tú remontas.
458

Balada Para Los Niños Que Serán Poetas

La reina Til desnuda una risa de fragua.
Todos los pájaros de la danza nacen en su pie volátil.
Sus ojos parecen dos lebreles recién castigados...
Desde un país en donde se abre el huevo de las mañanas
vino el Príncipe a caballo de su alegría:
—¡Busco tu risa forjada por herreros musicales
y alegre como la sal gema que hacen arder los brujos!
Tu reír es el asta donde flamean los días asoleados;
yo soy un hondero que soñó con el pájaro de tu risa...
Pero no busco tu danza
ni tus ojos más tristes que dos viudas.
El Príncipe se fue a caballo de su alegría:
la reina Til desnuda una risa de fragua...
445

Xii Del Árbol

Hay en la casa un Árbol
que no planto la madre ni riegan los abuelos:
solo es visible al niño, al poeta y al perro.

Su primavera no es la que fundan las rosas:
no es la vaca encendida ni el huevo de paloma.
Su otono no es el tiempo que trae desde el mar
caballos irascibles, por tierras de azafran.
Al Árbol suben otras primaveras e inviernos:
el enigma es del niño, del poeta y del perro.

Cuando la primavera sube al Árbol-sin-nombre,
vestidos de cordura florecen los varones;
y Amor, en pie de guerra, se desliza
de pronto a la sabrosa soledad de las hijas.
Entonces el sabor de algún cielo perdido
desciende con el llanto de los recien nacidos.
Pero cuando el invierno lo desnuda y oprime,
sobre los techos llueven sus hojas invisibles,
y, horizontal, cruza las altas puertas
alguien que por el cielo desaprendio la tierra.

Hay en la casa un Árbol que los grandes no vieron:
el enigma es del niño, del poeta y del perro.
663

Credo A La Vida

Creo en la vida todopoderosa,
en la vida que es luz, fuerza y calor;
porque sabe del yunque y de la rosa
creo en la vida todopoderosa
y en su sagrado hijo, el buen Amor.

Tal vez nació cual el vehemente sueño
del numen de un espíritu genial;
brusca la senda, el porvenir risueño,
nació tal vez cual el vehemente sueño
de un apóstol que busca un ideal.

Padeció, la titán, bajo los yugos
de una falsa y mezquina religión;
veinte siglos se hicieron sus verdugos
y aun padece, titán, bajo sus yugos
esperando la luz de la razón.

Fue en la humana estultez crucificada;
murió en el templo y resurgió en la luz...
¡Y, desde alli, vendra como una espada,
contra esa Fe que germino en la nada,
contra ese dios que enmascaro la cruz!

Creo en la carne que pecando sube,
creo en la Vida que es el Mal y el Bien;
la gota de agua del pantano es nube.
Creo en la carne que pecando sube
y en el Amor que es Dios.
¡Por siempre
amén!
520

Canción

¡Has de hacer un gran ramo
con todas tus palabras, hilandera!
Con las grandes palabras que llovieron
más redondas que frutas en un día sin hiel;
con tus grandes palabras
caídas como soles hasta el silencio mío...

Has de hacer un gran ramo con tus voces,
y estarán las pequeñas,
las que fueron semillas aventadas por tu carinio de cien manos;
y estarán las que ardieron como sal en la llama de tu júbilo, amiga.

Con todas tus palabras
has de hacer un gran ramo
para el amor que ha muerto;
para el amor que ha muerto a mediodía,
junto a la fuente de los ocho cisnes...
444

Ídolo

Alfarero sobre el tapiz de los días,
¿con qué barro modelé tu garganta de ídolo
y tus piernas que se tuercen como arroyos?

Mi pulgar afinó tu vientre
más liso que la piel de los tambores nupciales.
He puesto cuerdas al arco nuevo de tu sonrisa
y engarcé dos noches en el sitio de tus ojos...

¡Ídolo de los alfareros!
Yo se que redondeas el cántaro de la mañana
y lo pintas de sol
y lo llenas con una luz rota de pájaros.
Ídolo de los alfareros
que se sientan sobre el tapiz de los días...

He quemado a tu pie
la madera fragante de mi palabra.
El viento no deshojó todavía
un tulipán de música más bonito que tu nombre.

¡Haz que maduren los frutos
y que la lluvia deje su país de llanto,

ídolo de los alfareros
que se sientan sobre el tapiz de los días!

Si no mis odios bailarán
sobre la tierra de tu carne...
459

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.

NoComments

Identificación y contexto básico

Leopoldo Marechal fue un escritor argentino cuya obra abarca la poesía, la novela y el ensayo. Es considerado uno de los autores más importantes de la literatura argentina del siglo XX, a menudo asociado con una corriente de pensamiento metafísico y existencial. Su obra se distingue por una profunda reflexión sobre la condición humana, la identidad, el tiempo y la búsqueda de trascendencia.

Infancia y formación

Nacido en Buenos Aires, la infancia y juventud de Marechal estuvieron marcadas por un entorno familiar y cultural que fomentó su vocación literaria. La educación formal y la autodidacta jugaron un papel crucial en su desarrollo intelectual, permitiéndole adquirir un vasto conocimiento en diversas áreas del saber, desde la filosofía hasta la teología. Sus lecturas iniciales y la asimilación de movimientos literarios y filosóficos de la época sentaron las bases para su futura producción.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Marechal se inició con la publicación de sus primeros poemas, marcando el comienzo de una carrera dedicada a la exploración de la palabra y el pensamiento. A lo largo de los años, su obra evolucionó, mostrando diferentes etapas creativas y estilísticas, siempre anclada en una profunda introspección. Colaboró en diversas publicaciones literarias y participó activamente en la vida cultural de su tiempo.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras principales se encuentran la novela "Adán Buenosayres" (1948), considerada una obra maestra de la literatura argentina, y "El banquete de Severo Arcángelo" (1967). Su poesía, a menudo de carácter metafísico y existencial, explora temas como la identidad, el amor, la muerte y la búsqueda de lo absoluto. Formalmente, Marechal demuestra un dominio de la métrica y la rima, pero también experimenta con el verso libre, creando un estilo denso, cargado de imágenes y referencias culturales. Su lenguaje es preciso y elaborado, y su tono puede variar desde lo lírico y reflexivo hasta lo irónico y crítico. "Adán Buenosayres" es una novela compleja que narra un día en la vida de su protagonista, sirviendo como un vasto fresco de la Buenos Aires de la época y una profunda meditación sobre la condición humana. En su obra, Marechal dialoga con la tradición literaria y filosófica, a la vez que introduce innovaciones temáticas y formales, asociándose a menudo con una corriente de lo que se ha dado en llamar "realismo metafísico".

Contexto cultural e histórico

Marechal vivió en una época de efervescencia cultural y política en Argentina y América Latina. Su obra se nutre de este contexto, reflejando las inquietudes y los debates de su tiempo. Se le asocia con la Generación del 40 en Argentina y su posición filosófica y literaria a menudo se contrapone a las corrientes más vanguardistas o socialmente comprometidas de su época, priorizando la dimensión metafísica y existencial.

Vida personal

La vida personal de Marechal estuvo marcada por una dedicación intensa a su obra y a sus reflexiones. Las relaciones afectivas y las amistades influyeron en su pensamiento, y su postura vital se caracterizó por una búsqueda constante de autenticidad y profundidad. Ejerció otras profesiones para complementar su actividad literaria, manteniendo siempre una distancia prudente de los círculos literarios más mundanos.

Reconocimiento y recepción

Aunque "Adán Buenosayres" tardó en ser plenamente reconocida, con el tiempo se consolidó como una obra cumbre, obteniendo un lugar destacado en el canon literario argentino e hispanoamericano. Su obra ha sido objeto de estudio académico y ha influido en generaciones posteriores de escritores.

Influencias y legado

Marechal fue influenciado por autores clásicos y modernos, así como por corrientes filosóficas y teológicas. Su legado reside en su capacidad para abordar grandes temas existenciales con originalidad y profundidad, creando un universo literario propio y complejo que sigue interpelando a los lectores.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Marechal ha sido objeto de múltiples interpretaciones, centradas en su densidad simbólica, su exploración de la identidad argentina y su profunda reflexión sobre la condición humana. Los críticos han debatido sobre su lugar en la literatura latinoamericana y la originalidad de su propuesta metafísica.

Infancia y formación

Se dice que Marechal era un lector voraz y un pensador metódico, con hábitos de escritura rigurosos. Su personalidad reservada y su enfoque en lo trascendental lo convierten en una figura enigmática para algunos, mientras que su obra revela una profunda humanidad y una aguda observación de la realidad.

Muerte y memoria

Leopoldo Marechal falleció en Buenos Aires, dejando tras de sí un corpus literario que continúa siendo estudiado y admirado por su originalidad y su profundidad.