Lope de Vega

Lope de Vega

1562–1635 · vivió 72 años ES ES

Félix Lope de Vega y Carpio fue un prolífico dramaturgo y poeta español, figura cumbre del Siglo de Oro. Conocido como "El Fénix de los Ingenios" y "Monstruo de la Naturaleza", revolucionó el teatro español creando la Comedia Nueva, un modelo dramático de gran éxito popular y perdurabilidad. Su vasta obra, que abarca todos los géneros literarios de su tiempo, se caracteriza por su ingenio, su vitalidad, su dominio del verso y su profunda comprensión de la naturaleza humana, lo que le permitió crear personajes y tramas de gran realismo y emotividad.

n. 1562-11-25, Madrid · m. 1635-08-27, Madrid

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Daba Sustento A Un Pajarillo Un Día

Daba sustento a un pajarillo un día
Lucinda, y por los hierros del portillo
fuésele de la jaula el pajarillo
al libre viento en que vivir solía.

Con un suspiro a la ocasión tardía
tendió la mano, y no pudiendo asillo,
dijo (y de las mejillas amarillo
volvió el clavel que entre su nieve ardía):

¿Adónde vas por despreciar el nido,
al peligro de ligas y de balas,
y el dueño huyes que tu pico adora?».

Oyóla el pajarillo enternecido,
y a la antigua prisión volvió las alas,
que tanto puede una mujer que llora.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Félix Lope de Vega y Carpio, conocido universalmente como Lope de Vega, nació en Madrid. Es uno de los pilares fundamentales del Siglo de Oro español, reconocido por su inmensa producción teatral y poética. Su seudónimo más célebre es "El Fénix de los Ingenios", aunque también se le llamó "Monstruo de la Naturaleza" por su prodigiosa fecundidad literaria.

Infancia y formación

Desde muy joven demostró una inteligencia excepcional y una gran afición por las letras. Se formó en colegios jesuitas y posteriormente en la Universidad de Alcalá de Henares. Su temprana vocación literaria se manifestó con la escritura de sus primeros versos y obras teatrales.

Trayectoria literaria

La carrera literaria de Lope de Vega fue extraordinariamente prolífica y abarcó toda la geografía literaria de su tiempo. Se le atribuyen entre 1.500 y 2.500 obras, aunque se conservan alrededor de 400-500. Fue un renovador del teatro español, sentando las bases de la Comedia Nueva, un modelo que dominaría la escena durante siglos. Además de dramaturgo, fue un poeta de gran talento, cultivando todos los géneros líricos.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Lope de Vega se caracteriza por su vitalidad, su ingenio y su profundo conocimiento de la psicología humana. En teatro, rompió las unidades aristotélicas, mezcló lo trágico y lo cómico, y creó personajes de gran verosimilitud. Temas recurrentes son el honor, el amor, la justicia, la fe y la historia de España. Su poesía es rica en formas métricas y temáticas, desde sonetos de amor hasta poemas religiosos y épicos. Su estilo es ágil, natural y lleno de fuerza expresiva, con un dominio magistral del verso.

Contexto cultural e histórico

Vivió en plena efervescencia del Siglo de Oro español, un período de gran esplendor cultural y artístico, pero también de crisis sociales y políticas. Fue contemporáneo de Cervantes, Quevedo y Góngora, con quienes mantuvo relaciones complejas, a veces de amistad y otras de rivalidad literaria.

Vida personal

Su vida personal fue tan intensa y novelesca como sus obras. Tuvo numerosas relaciones amorosas, lo que le acarreó conflictos y destierros. Fue militar, secretario de embajada y finalmente se ordenó sacerdote, aunque su vida sentimental no cesó por completo. Estas experiencias vitales nutrieron enormemente su creación literaria.

Reconocimiento y recepción

Desde muy joven gozó de un enorme reconocimiento popular y de la crítica. Su fama se extendió por toda España e Hispanoamérica. Fue admirado por su prodigiosa capacidad creativa y la calidad de sus obras, siendo considerado el máximo representante del teatro del Siglo de Oro.

Influencias y legado

Lope de Vega ejerció una influencia inmensa en generaciones posteriores de dramaturgos y poetas. Su modelo teatral fue adoptado por la mayoría de los escritores de su época y su poesía sentó cátedra. Su legado es el de haber configurado de manera decisiva el teatro y la lírica en lengua española, creando un canon de obras maestras que aún hoy se representan y estudian.

Interpretación y análisis crítico

Su obra ha sido objeto de innumerables estudios que analizan su técnica dramática, su evolución poética, sus temas y su compleja personalidad. Es visto como un reflejo de la sociedad y la cultura de su tiempo, capaz de captar tanto la grandeza como las contradicciones de la España del Siglo de Oro.

Infancia y formación

Se cuenta que aprendió a leer a los cinco años y a escribir versos a los doce. Su capacidad de trabajo era asombrosa, llegando a escribir obras completas en pocos días. Su rivalidad con Góngora es una de las más célebres de la historia de la literatura española.

Muerte y memoria

Lope de Vega murió en Madrid, un día después de la publicación de su obra "La selva sin amor", que fue la primera obra de teatro española publicada con música. Su muerte fue sentida como una gran pérdida para las letras hispánicas, y su memoria se ha mantenido viva a través de la continua representación de sus obras y el estudio de su vastísima producción literaria.

Poemas

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Daba Sustento A Un Pajarillo Un Día

Daba sustento a un pajarillo un día
Lucinda, y por los hierros del portillo
fuésele de la jaula el pajarillo
al libre viento en que vivir solía.

Con un suspiro a la ocasión tardía
tendió la mano, y no pudiendo asillo,
dijo (y de las mejillas amarillo
volvió el clavel que entre su nieve ardía):

¿Adónde vas por despreciar el nido,
al peligro de ligas y de balas,
y el dueño huyes que tu pico adora?».

Oyóla el pajarillo enternecido,
y a la antigua prisión volvió las alas,
que tanto puede una mujer que llora.
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Soliloquio I - Cuatro Soliloquios De Lope De Vega (1612)

Dulce Jesús de mi vida,
¡qué dije!, espera, no os vais:
que no es bien que vos seáis
de una vida tan perdida.

Pero si no sois de mí,
yo, mi Jesús, soy de vos,
porque quiero hallar en Dios
esto que sin Dios perdí.

Mas ya vuelvo a suplicaros
que de mi vida seáis:
que si vos no me la dais,
no tendré vida que daros.

Deseo daros mi vida,
y sin vos no es daros nada,
porque con vos va ganada,
cuanto sin vos va perdida.

Muérome de puro amor
por llamaros vida mía:
que la que sin vos perdía,
ya no la tengo, Señor.

Pues vuestra piedad me adiestra
como a oveja reducida,
quiero llamaros mi vida,
aunque he sido muerte vuestra.

Vida mía, en este día
me habréis de hacer un favor;
¡oh, qué bien me va, Señor,
con llamaros vida mía!

Luego que vida os llamé,
a pediros me atreví,
porque el regalo sentí
que en vuestro brazos hallé.

Y es que jamás permitáis
que otra vida sin vos tenga:
que no es bien que a vivir venga
vida donde vos no estáis.

¡Ay Jesús! ¿Cómo viví
sólo un momento sin vos?
Porque si la vida es Dios,
¿qué vida quedaba en mí?

¡Qué cosas tuve por vida
tan miserables y tristes!
¿Es posible que pudistes
sufrir cosa tan perdida?

Pero sospecho, mi Dios,
que fue permitirlo así,
para que viesen en mí
qué sufrimiento hay en vos.

Pero no lo habéis perdido,
¡oh soberana piedad!,
pues conozco mi maldad
por lo que me habéis sufrido.

Porque sé de aquel vivir,
como si Dios no tuviera:
que quien menos que Dios fuera
no me pudiera sufrir.

¡Qué de veces os negué
por confesar mi locura
a la fingida hermosura,
donde no hay verdad ni fe!

Si la vuestra en la cruz viera,
¡ay Dios y cuánto os amara!
¡Qué de lágrimas llorara,
qué de amores os dijera!

No sé, mi bien, qué os tenéis,
que todo me enamoráis,
o es que, como abierto estáis,
mostráis lo que me queréis.

Amenazado de vos,
parece que no os temí,
y lleno de sangre sí;
decid, ¿qué es esto, mi Dios?

¡Oh qué divinos colores
os hace esa sangre fría!
¡Oh cómo estáis, vida mía,
para deciros amores!
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Laméntase Manzanares De Tener Tan Gran Puente

¡Quítenme aquesta puente que me mata,
señores regidores de la villa,
miren que me ha quebrado una costilla,
que aunque me viene grande me maltrata!

De bola en bola tanto se dilata,
que no la alcanza a ver mi verde orilla;
mejor es que la lleven a Sevilla,
si cabe en el camino de la Plata.

Pereciendo de sed en el estío,
es falsa la causal y el argumento
de que en las tempestades tengo brío.

Pues yo con la mitad estoy contento,
tráiganle sus mercedes otro río
que le sirva de huésped de aposento.
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Hipérbole A Los Pies De Su Dama; Que Este Poeta Debió De Nacer En Sábado

Juanilla, por tus pies andan perdidos
más poetas que bancos, aunque hay tantos,
que tus paños lavando entre unos cantos
oscureció su nieve a los tendidos.

Virgilio no los tiene tan medidos,
las musas hacen con la envidia espantos;
que no hay picos de rosca en Todos Sa[n]tos
como tus dedos blancos y bruñidos.

Andar en puntos nunca lo recelas,
que no llegan a cuatro tus pies bellos,
ni por calzar penado te desvelas.

Que es tanta la belleza que hay en ellos,
que pueden ser zarcillos tus chinelas
con higas de cristal pe[n]dientes dellos.
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Sentimientos De Ausencia, A Imitación De Garcilaso

Señora mía, si de vos ausente
en esta vida duro y no me muero,
es porque como y duermo, y nada espero,
ni pleiteante soy ni pretendiente.

Esto se entiende en tanto que accidente
no siento de la falta del dinero,
que entonces se me acuerda lo que os quiero,
y estoy perjudicial y impertinente.

Sin ver las armas ni sulcar los mares,
mis pensamientos a las musas fío;
sus liras son mis cajas militares.

Rico en invierno y pobre en el estío,
parezco en mi fortuna a Manzanares,
que con agua o sin ella siempre es río.
387

Cortando La Pluma Hablan Los Dos

—Pluma, las musas de mi genio autoras
versos me piden hoy. ¡Alto, a escribillos!
—Yo sólo escribiré, señor Burguillos,
éstas que me dictó rimas sonoras.

—¿A Góngora me acota a tales horas?
Arrojaré tijeras y cuchillos,
pues en queriendo hacer versos sencillos
arrímese dos musas cantimploras.

Dejemos la campaña, el monte, el valle,
y alabemos señores. —No le entiendo.
¿Morir quiere de hambre? —Escriba y calle.

—A mi ganso me vuelvo en prosiguiendo,
que es desdicha después de no premialle,
nacer volando y acabar mintiendo.
414

Pregónase El Poeta Porque No Se Halla En Sí Mismo

Quien supiere, señores, de un pasante
que de Juana a esta parte anda perdido,
duro de cama y roto de vestido,
que en lo demás es blando como un guante;

de cejas mal poblado, y de elefante
de teta la nariz, de ojos dormido,
despejado de boca y mal ceñido,
Nerón de sí, de su fortuna Atlante;

el que del dicho Bártulo supiere
por las señas extrínsecas que digo,
vuélvale al dueño y el hallazgo espere;

mas ¿qué sirven las señas que prosigo?;
si no le quiere el dueño, ni él se quiere,
tan bien está con él, tan mal consigo.
351

Lo Que Hiciera Paris Si Viera A Juana

Como si fuera cándida escultura
en lustroso marfil de Bonarrota,
a Paris pide Venus en pelota
la debida manzana a su hermosura.

En perspectiva Palas su figura
muestra por más honesta, más remota;
Juno sus altos méritos acota
en parte de la selva más escura;

pero el pastor a Venus la manzana
de oro le rinde, más galán que honesto,
aunque saliera su esperanza vana.

Pues cuarta diosa en el discorde puesto,
no sólo a ti te diera, hermosa Juana,
una manzana, pero todo un cesto.
551

A Un Peine Que No Sabía El Poeta Si Era De Boj O De Marfil

Sulca del mar de Amor las rubias ondas,
barco de Barcelona, y por los bellos
lazos navega altivo, aunque por ellos
tal vez te muestres y tal vez te escondas.

Ya no flechas, Amor, doradas ondas
teje de sus espléndidos cabellos;
tú con los dientes no le quites dellos
para que a tanta dicha correspondas.

Desenvuelve los rizos con decoro,
los paralelos de mi sol desata,
boj o colmillo de elefante moro;

y en tanto que esparcidos los dilata,
forma por la madeja sendas de oro
antes que el tiempo los convierta en plata.
412

Túrbase El Poeta De Verse Favorecido

Dormido Manzanares discurría
en blanda cama de menuda arena,
coronado de juncia y de verbena,
que entre las verdes alamedas cría;

cuando la bella pastorcilla mía,
tan sirena de Amor como serena,
sentada y sola en la ribera amena,
tanto cuanto lavaba nieve hacía.

Pedíle yo que el cuello me lavase,
y ella sacando el rostro del cabello,
me dijo que uno de otro me quitase;

pero turbado de su rostro bello,
al pedirme que el cuello le arrojase,
así del alma, por asir del cuello.
360

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