Lista de Poemas

Yo, Poeta Decadente

Yo, poeta decadente,
español del siglo veinte,
que los toros he elogiado,
y cantado
las golfas y el aguardiente...,
y la noche de Madrid,
y los rincones impuros,
y los vicios más oscuros
de estos bisnietos del Cid:
de tanta canallería
harto estar un poco debo;
ya estoy malo, y ya no bebo
lo que han dicho que bebía.

Porque ya
una cosa es la poesía
y otra cosa lo que está
grabado en el alma mía...

Grabado, lugar común.
Alma, palabra gastada.
Mía... No sabemos nada.
Todo es conforme y según.
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Fantasía De Puck - Alma

FANTASÍA DE PUCK

A Silvio Rebello

El hada pequeñita

de las piedras preciosas

que vive en un coral

busca al gnomo que habita

la corteza rugosa

de un antiguo nogal.

Y, juntos, de la mano

para hacer travesuras,

aquella noche van,

como hermana y hermano,

por las sendas oscuras

de la selva ideal...

Detrás va su cortejo

de dudas y sospechas...

Y una marcha triunfal

saluda al crimen, viejo

que ruge y canta endechas

con su voz de puñal.

Van los presentimientos

junto a las intenciones...

Con los recuerdos van

los malos pensamientos,

las locas tentaciones

ahogadas al brotar.

Todo lo que hay de sueños

de otra vida perdido;

lo que pasó o vendrá.

Vagas curvas de ensueños:

lo que casi no ha sido...,

lo que tal vez será...

Va, callado, cruzando

el cortejo discreto

por la selva ideal...

¡Viene el día temblando...;

va a romper el secreto

la aurora al despuntar!...

Mas sólo vio, al mostrarse,

una burbuja sobre

las olas del mar...

Y una cara borrarse

en la corteza pobre

del antiguo nogal.

393

El Jardín Negro - Alma

Es noche. La inmensa
palabra es silencio...
Hay entre los árboles
un grave misterio...
El sonido duerme,
el color se ha muerto.
La fuente está loca,
y mudo está el eco.

¿Te acuerdas?... En vano
quisimos saberlo...
¡Qué raro! ¡Qué oscuro!
¡Aún crispa mis nervios,
pasando ahora mismo
tan sólo el recuerdo,
como si rozado
me hubiera un momento
el ala peluda
de horrible murciélago!...
Ven, ¡mi amada! Inclina
tu frente en mi pecho;
cerremos los ojos;
no oigamos, callemos...
¡Como dos chiquillos
que tiemblan de miedo!

La luna aparece,
las nubes rompiendo...
La luna y la estatua
se dan un gran beso.
409

Lirio - Alma

Casi todo alma,
vaga Gerineldos
por esos jardines
del rey, a lo lejos,
junto a los macizos
de arrayanes...


Besos
de la reina dicen
los morados cercos
de sus ojos mustios,
dos idilios muertos.
Casi todo alma,
se pierde en silencio,
por el laberinto
de arrayanes... ¡Besos!
Solo, solo, solo,
lejos, lejos, lejos...
Como una humareda,
como un pensamiento...
Como esa persona
extraña que vemos
cruzar por las calles
oscuras de un sueño.
499

Gerineldos, El Paje - Alma

Del color del lirio tiene Gerineldos
dos grandes ojeras;
del color del lirio, que dicen locuras
de amor de la reina.

Al llegar la tarde,
pobre pajecillo,
con labios de rosa,
con ojos de idilio;
al llegar la noche,
junto a los macizos
de arrayanes, vaga,
cerca del castillo.

Cerca del castillo,
vagar vagamente
la reina le ha visto.
De sedas cubierto,
sin armas al cinto,
con alma de nardo,
con talle de lirio.
400

El Príncipe - Alma

Siete soles forman
el solio del príncipe
de los siete soles.

Su cetro de oro
es un haz de llamas
de mil arreboles.

Su rostro, que nadie
miró porque ciega,
las nubes esconden.

Su imperio, los mundos,
Él todo lo puede,
todo lo conoce...

Y en sus ojos, cuyo
mirar mata, brillan
¡todos los dolores!
457

Eleusis - Alma

ELEUSIS

A Miguel Sawa

Se perdió en las vagas

selvas de un ensueño,

y sólo de espaldas

la vi desde lejos...

Como una caricia

dorada, el cabello,

tendido, sus hombros

cubría. Y, al verlo,

siguióla mi alma

y fuese muy lejos,

dejándome solo,

no sé si dormido o despierto.

Se fue hasta el castillo

del burgrave fiero,

que está en la alta roca:

los puentes cayeron

y se despertaron

los sones del hierro.

Pasamos... Mi alma,

tras ella corriendo,

dejándome solo,

no sé si dormido o despierto.

Se fue hasta las verdes

llanuras de Jonia; y el templo

cruzó de Partenes.

Del mármol eterno

dejó las regiones...

Y se fue más lejos

con mi alma, dejándome solo,

no sé si dormido o despierto.

Oro y negras piedras,

y muros inmensos,

y tumbas enormes

—sepulcro de un pueblo

que mira hacia Oriente

con sus ojos muertos—.

Siguió... Y arrastraba

mi alma más lejos,

dejándome solo,

no sé si dormido o despierto.

Siguió; entre menhires

pasamos y horrendos

despojos de fieras...

Siguió; y a lo lejos,

perdióse en las selvas

oscuras del sueño

dejándome solo,

no sé si dormido o despierto.

433

Oriente - Flores - Alma

ORIENTE

FLORES

A Ramón del Valle Inclán

Antonio, en los acentos de Cleopatra encantado,

la copa de oro olvida que está de néctar llena.

Y, creyente en los sueños que evoca la sirena,

toda en los ojos tiene su alma de soldado.

La reina, hoja tras hoja, deshojando sus flores,

en la copa de Antonio las deja dulcemente...

Y prosigue su cuento de batallas y amores,

aprendido en las magas tradiciones de Oriente...

Detiénese... Y Antonio ve su copa olvidada...

Mas pone ella la mano sobre el borde de oro,

y, sonriendo, lenta hacia sí la retira...

Después, siempre a los ojos del guerrero asomada,

sella sus gruesos labios con un beso sonoro...

Y da la copa a un siervo, que la bebe y expira...

555

La Corte - Alma

LA CORTE

A Jean Moreas

El conde, orgullo y gloria, las damas galantea

y a los nobles zahiere —madrigal y epigrama—,

cuando un paje, de lejos y por señas, le llama.

No lleva el paje escudo ni señorial librea.

«Venid —le dice quedo—; seguidme... ¡a donde sea!

Sólo deciros puedo que es hermosa la dama...

Mas a oscuras el sitio está donde se os llama,

y aún quiere que el camino desconocido os sea».

Duda un momento el conde, y recela, no en vano,

que siniestra emboscada aceche sus arrojos...

Mas, aferrando al cinto los dorados puñales,

al paje, que sonríe resuelto da la mano...

Y el pajecillo rubio pone sobre sus ojos

un pañuelo bordado con las armas reales.

545

Retablo - Alma

Ya están ambos a diestra del Padre deseado,
los dos santos varones, el chantre y el cantado,
el Grant Santo Domingo de Silos venerado
y el Maestre Gonzalo de Berceo nommado.

Yo veo al Santo como en la sabida prosa
fecha en nombre de Christo y de la Gloriosa:
la color amariella, la marcha fatigosa,
el cabello tirado, la frente luminosa...

Y a su lado el poeta, romeo peregrino,
sonríe a los de ahora que andamos el camino,
y el galardón nos muestra de su claro destino:
una palma de gloria y un vaso de buen vino.
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Identificación y contexto básico

Manuel Machado y Ruiz fue un destacado poeta español, nacido en Sevilla. Hermano del célebre poeta Antonio Machado, Manuel es considerado una figura importante dentro de la Generación del 98, aunque su obra a menudo se desmarca de las preocupaciones más existencialistas de otros miembros de esta generación para centrarse en la sensorialidad y la musicalidad del verso.

Infancia y formación

Nacido en el seno de una familia culta y con inclinaciones literarias, Manuel Machado compartió gran parte de su infancia y juventud con su hermano Antonio. Esta convivencia familiar influyó significativamente en su desarrollo intelectual y artístico, proporcionándole un entorno propicio para el cultivo de la poesía desde temprana edad. Su formación, aunque no extensamente documentada en cuanto a detalles académicos formales, se nutrió de lecturas y del ambiente cultural de la época.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Manuel Machado se inició de manera destacada con la publicación de sus primeros poemarios, que rápidamente captaron la atención por su originalidad y calidad estética. A lo largo de su carrera, exploró diferentes vertientes de la lírica, manteniendo siempre una voz propia y distintiva. Su obra se consolidó como un referente del modernismo español, aunque también dialogó con otras corrientes literarias y estéticas.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Manuel Machado se distingue por su exquisita musicalidad, su lenguaje rico y su profunda capacidad para evocar sensaciones. Temas recurrentes en su poesía son el paso del tiempo, la nostalgia, el recuerdo, la sensualidad, el exotismo y la representación del paisaje andaluz, a menudo teñido de un velo de melancolía. Su estilo se caracteriza por la perfección formal, la preferencia por estructuras métricas clásicas, aunque con innovaciones, y el uso de un vocabulario selecto y sonoro. Machado es un maestro en la creación de imágenes sensoriales y en el empleo de metáforas audaces que conectan lo tangible con lo intangible. Se le asocia con el Parnasianismo y el Simbolismo por su búsqueda de la belleza formal y la sugerencia.

Contexto cultural e histórico

Manuel Machado vivió en una época de profundos cambios en España, marcada por la crisis del fin de siglo y la efervescencia cultural que dio lugar a la Generación del 98. Aunque su hermano Antonio se vio más directamente inmerso en las preocupaciones políticas y filosóficas de la época, Manuel se centró en la exploración estética y lírica. Su obra se nutre del ambiente modernista que recorría Europa y América Latina, manteniendo un diálogo constante con la tradición literaria española.

Vida personal

La vida de Manuel Machado estuvo intrínsecamente ligada a la de su hermano Antonio, con quien compartió una profunda complicidad intelectual y afectiva. Las circunstancias familiares y personales moldearon su visión del mundo y su expresión poética. Se sabe que trabajó en diversas ocupaciones, pero su verdadera vocación siempre fue la poesía. Sus experiencias vitales, aunque menos notorias que las de otros poetas de su generación, se reflejan en la melancolía y la introspección de su obra.

Reconocimiento y recepción

Manuel Machado fue reconocido en su tiempo como uno de los poetas más importantes del modernismo español. Su obra recibió elogios por su originalidad y su maestría técnica. A lo largo del tiempo, su figura ha sido valorada por la crítica literaria, consolidándose su lugar en el canon de la poesía española del siglo XX. Si bien su reconocimiento académico es sólido, su conexión con un público más amplio a veces se ve eclipsada por la figura de su hermano Antonio.

Influencias y legado

La poesía de Manuel Machado se nutre de fuentes clásicas y modernas, incluyendo a poetas como Garcilaso de la Vega, y a corrientes como el Parnasianismo y el Simbolismo francés. Su influencia se puede rastrear en poetas posteriores que valoraron la musicalidad del verso, la perfección formal y la creación de atmósferas líricas evocadoras. El legado de Machado reside en su capacidad para haber elevado la poesía a un arte sensorial y estético, dejando una marca imborrable en la lírica española.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Manuel Machado ha sido analizada desde diversas perspectivas, destacando su maestría en el manejo del lenguaje, su capacidad para crear imágenes vívidas y su profunda sensibilidad hacia el tiempo y la memoria. Los críticos a menudo señalan la tensión entre la aparente frivolidad del esteticismo modernista y una subyacente melancolía existencial. Su relación con la tradición y su contribución a la renovación del verso español son puntos clave en su interpretación.

Infancia y formación

Una curiosidad sobre Manuel Machado es su relación fraternal y literaria con Antonio, que ha llevado a comparaciones constantes. A veces, su figura ha quedado a la sombra de la de su hermano, a pesar de su innegable talento y originalidad. Su dedicación a la poesía a pesar de las dificultades económicas y su coherencia estética son aspectos que definen su perfil.

Muerte y memoria

Manuel Machado falleció en Madrid, dejando una obra poética que sigue siendo leída y admirada. Su recuerdo se mantiene vivo en antologías y estudios literarios, y su poesía continúa resonando por su belleza formal y su profundidad lírica.