Marilina Rébora

Marilina Rébora

1919–1999 · vivió 80 años -- --

Marilina Rébora es una escritora y poeta argentina cuya obra se caracteriza por una profunda exploración de la identidad, la memoria y la naturaleza. Su poesía, a menudo marcada por un lirismo introspectivo, aborda la experiencia humana con una sensibilidad particular y un lenguaje cuidado. Ha cultivado también la narrativa y el ensayo, consolidándose como una voz relevante en las letras contemporáneas de su país, con una obra que dialoga entre lo personal y lo universal.

n. 1919-01-07, Buenos Aires · m. 1999-09-19, Buenos Aires

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Clotilde, En La Mujer Pobre De León Bloy

«La única tristeza» —insinúa Clotilde—
«es la de no ser santo», añadiendo, «aquí abajo».
¿Pues no basta, me digo, un corazón humilde
ni el espíritu hecho a piadoso trabajo?

¿Tampoco es suficiente tolerar la injusticia,
eludir el halago con natural modestia,
desconocer a un tiempo altivez y codicia
o cumplir los deberes sin acusar molestia?

No; que el ser sobrehumano, aquel que a sí renuncia,
el mismo que se niega y carga con su cruz,
el que calla dolores y alegrías anuncia
para alentar al prójimo con el amor debido,
es el que alcanza —único— áureo nimbo de luz,
el santo que Clotilde lamenta no haber sido.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Marilina Rébora es una reconocida escritora y poeta argentina. Nacida en Argentina, ha desarrollado una prolífica carrera literaria en su país, destacándose por su calidad y profundidad en la exploración de temas universales.

Infancia y formación

La infancia y formación de Marilina Rébora estuvieron marcadas por un entorno que fomentó su interés por la lectura y la escritura. Aunque los detalles específicos de su educación formal son menos accesibles, se presume una sólida formación intelectual y una temprana inclinación por las artes literarias.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Marilina Rébora se ha caracterizado por una constante producción y una evolución estilística que ha enriquecido su obra. Desde sus inicios, ha demostrado una notable habilidad para la creación poética y narrativa, consolidando su presencia en el panorama literario argentino. Ha publicado diversas obras que abordan temáticas significativas.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Marilina Rébora se distingue por su profunda exploración de la identidad, la memoria, la naturaleza y la experiencia humana. Su poesía se caracteriza por un lirismo introspectivo, un lenguaje cuidado y una gran sensibilidad para capturar las sutilezas de la emoción y el pensamiento. Utiliza recursos literarios para evocar atmósferas y reflexiones profundas. Su estilo es denso y evocador, invitando a la contemplación. En su narrativa y ensayo, también aborda temáticas existenciales y culturales con una perspectiva analítica y sensible.

Contexto cultural e histórico

Marilina Rébora se inscribe en el contexto cultural y literario de la Argentina contemporánea. Su obra dialoga con las preocupaciones estéticas y temáticas de su tiempo, y se relaciona con la rica tradición literaria de su país, al tiempo que aporta una voz propia y distintiva.

Vida personal

La vida personal de Marilina Rébora, aunque reservada, sin duda ha nutrido su obra con experiencias y reflexiones que se traducen en la profundidad de sus escritos. Su compromiso con la creación literaria ha sido una constante en su vida.

Reconocimiento y recepción

Marilina Rébora ha sido reconocida en el ámbito literario argentino por la calidad de su obra. Su poesía y prosa han sido objeto de interés crítico y del aprecio de lectores que valoran la profundidad temática y la maestría estilística.

Influencias y legado

Si bien las influencias específicas pueden variar, la obra de Marilina Rébora se nutre de la tradición literaria y aporta una perspectiva contemporánea. Su legado reside en su capacidad para abordar temas complejos con una voz auténtica y conmovedora, enriqueciendo el panorama de la literatura en español.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Marilina Rébora invita a análisis críticos sobre su tratamiento de la memoria, la identidad y la relación del ser humano con el entorno. Sus textos plantean interrogantes sobre la existencia y la búsqueda de significado.

Infancia y formación

Aspectos menos conocidos de su vida personal podrían revelar detalles sobre sus hábitos de escritura o sus motivaciones creativas, que, si bien no son públicos, seguramente son fundamentales para su labor literaria.

Muerte y memoria

Al ser una autora contemporánea y activa, no aplica información sobre muerte y memoria en el sentido póstumo. Su obra vive y se proyecta en el presente.

Poemas

76

San Goar

Preséntase San Goar y suspende la capa
en un rayo de sol, al suponerlo un «palo»,
pues que no advierte cómo desde un cristal escapa,
satisfecho, después de encontrar tal regalo.

Del haz de luz —entonces— el atavío cuelga,
frente al mirar atónito de todo circunstante
que conviene en silencio, ya que la duda huelga
al ver aquel prodigio que tiene por delante.

San Goar nada ve: obediente se inclina
ante el Obispo trémulo que se ha quedado mudo
y para quien el Santo la información termina.
Luego —y mientras testigos lanzan voces a coro—
de la percha de luz, toma, con un saludo,
la capa que lo envuelve en un halo de oro.
753

De La Segunda Venida De Cristo

Durante aquella hora, quien se halle en el terrado
no retorne a buscar sus muebles bajo el techo,
pues —de dos en un campo— uno será librado
y el otro abandonado. (O de dos en el lecho.)

Dos mujeres moliendo, bien que trabajen juntas,
una será elegida, la otra rechazada.
Huelgan disquisiciones e inútiles preguntas
porque el Señor lo ha dicho: Su Palabra está dada.

(Soñamos el milagro: la que elige el Señor
apresa de la mano —por llevarla consigo—
a la otra en abandono, y pone tal fervor
en librar aquel ser del eterno castigo,
que Dios, al verla, dice: —La ha salvado tu amor.
Puedes venir con ella. Y ella venir contigo.)
801

Diálogo Con Dios

Ya no sé qué decirte, Señor: lo he dicho todo;
mis lamentos se apagan en el labio callado,
no doy con la manera, ni acierto con el modo
de dirigirme a Ti como en tiempo pasado.

No puedo ni rezar, las palabras no encuentro
de aquellas viejas preces de los años de infancia;
me ahoga como un algo que se enraíza adentro
y me torna impotente para expresar mi ansia.

Mas se opera el prodigio: sin rezo ni plegaria
me dirijo al Señor lo más sencillamente.
Le cuento que estoy triste, que estoy sola Le digo,
que no tengo en la vida la fuerza necesaria
y Le oigo a mi lado contestar dulcemente:
—Con sólo el corazón se conversa Conmigo!
747

La Arcilla De Khayyam

¡Cómo insiste Khayyam con los muertos! ¡La arcilla!
La arcilla de las ánforas, la arcilla de la copa,
diciendo que allí están, y que, al rozar la orilla,
al beber, nuestros labios, se encuentran con su boca.

Que henchiremos la cámara que otrora ellos llenaran,
yendo a complementar nuestra capa en la tierra
con profetas, sultanes y sabios que pasaran.
(¡Yo sólo pienso en Dios, que nuestros ojos cierra!)

¡Ah, mi Dios! ¡Tú, el Unico que todo lo dispones!
¿Será cierto, tal vez, lo que Khayyam arguye
puesto que polvo somos y a polvo volveremos?
Pero no convirtamos, en la vida que huye
y en lo perecedero, las solas obsesiones,
sino en el alma eterna y en los goces supremos.
778

Designio

Que esta noche me duerma bajo un manto de olvido,
ajena al desamor, al encono y la saña,
considerando a aquel que nunca me ha querido,
sorda a la mezquindad y a la torcida maña.

Que el corazón regule cadencioso el latido
para que no lo alteren mentiras o patraña;
que el alma, dadivosa con los que no lo han sido,
se entregue por entero, aun a la gente extraña.

Que todo sentimiento impropio me abandone,
y acallado el deseo de ser yo, a mí renuncie,
hasta la misma ofensa más infame perdone,
quedando desde entonces en beatífica paz,
y que un plácido sueño redimidor me anuncie
que la pasión humana no ha de vencerme más.
819

Espejos

Mírate en el espejo que tu imagen proyecta,
esperando un instante a que se muestre clara;
verás, a pesar tuyo, la figura imperfecta
y las desarmonías patentes de la cara.

Sin contemplarte pues como estampa dilecta,
en tus propios defectos, exhaustiva, repara,
para reconocer por fin lo que te afecta
como quien llanamente una verdad declara.

A lo real concorde y en idéntico modo
habrás de examinar prolija tu conciencia:
sentimientos, virtudes, pasiones sobre todo;
comprobarás errores y lagunas de olvidos,
mas para tu consuelo —que es también una ciencia—
piensa que Dios se vale de los arrepentidos.
783

El Alma Acorazada

Que me traspasen dardos: no habré de defenderme;
que me hiera cruel total indiferencia;
que los rostros, impávidos, al no reconocerme
pasen sin advertir siquiera mi presencia.

Que el desamor se infiltre mientras el amor duerme
y que a la tolerancia azuce la pendencia;
que egoísmo y envidia me descubran inerme
y aun sin defensor me llegue la sentencia.

Mas quiero hoy declarar, Señor, que no fui mala
pese a haber cometido dolorosos errores;
nunca me envanecí y jamás hice gala
de lo que tal vez tuve, al pasar de mis días,
pues mujer, también madre, sé de santos amores
que acorazan el alma contra las villanías.
809

Acatamiento

He querido morir, Señor, pero he vivido
y confieso ante Ti mi aleve cobardía.
¿Qué dejo para aquellos semejantes que han sido
probados en dolor a punto de agonía?

Y por querer morir, Señor, he revivido
puesto que Tú dispones que pase al nuevo día,
retornada a mí misma, tras haber pretendido
ordenar mi existencia como si fuera mía.

Ya no habré de volver contra Ti aunque padezca
ni habré de lamentarme en la misma desgracia.
Si no es tu voluntad que mi vida perezca,
acepto de buen grado, Señor, tu santa gracia
y todos los misterios con que la tierra animas,
que para nuestro bien, lo que haces, estimas.
709

Dios Me Salva

Ya no sé qué pensar de mi propia existencia,
aun si he de poder soportar esta vida,
que en viéndome al espejo descubro en tal presencia
un ser a todo hostil que extraño me intimida.

Deslízanse las horas fuera de mi conciencia;
todo se me aparece como cruel despedida
por no sé qué catástrofe de fatal evidencia
y adolezco de idea, de noción y medida.

Sólo en el pensamiento, Dios al cabo me salva;
que si por El no fuera, torpe sucumbiría,
al no importarme noche, crepúsculo ni alba.
Menester es llevar a término el destino
y —con Dios en la mente como único guía—
hacer, la cruz a cuestas, el humano camino.
860

Vértigo

¿Y esta melancolía? ¿Por qué tanto abandono
si no hay una razón —o por lo menos nueva—,
si no existen rencores ni nos muerde el encono?
¿De qué ese sentimiento que al ánimo subleva?

¿A qué causa atribuir tan ciego pesimismo?
¿Qué motivo encontrar a esta tenaz congoja
si son nuestros estados un puro fatalismo?
¿Qué es, por fin, lo que al alma tanto y tanto la enoja?

La ansiedad de vivir en vértigo, de prisa,
exacerba la mente a punto culminante,
ya que ante el tiempo escaso en todo se improvisa
y el destino de un ser se juega en un instante.
Y es eso lo que al cabo del día nos aplasta
para cuyo consuelo la oración sólo basta.
697

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