Meira Delmar

Meira Delmar

1922–2009 · vivió 86 años -- --

Meira Delmar fue una poeta, ensayista y crítica literaria cubana. Su obra se caracteriza por una profunda introspección, la exploración de temas como el tiempo, la memoria y la identidad, y un lenguaje depurado y preciso. A lo largo de su carrera, se consolidó como una de las voces más importantes de la poesía cubana del siglo XX, destacándose por su rigor formal y su agudeza intelectual. Su influencia se extiende a varias generaciones de poetas en Cuba y América Latina.

n. 1922-04-21, Barranquilla · m. 2009-03-18, Barranquilla

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Huésped Sin Sombra

Nada deja mi paso por la tierra.
En el momento del callado viaje
he de llevar lo que al nacer me traje:
el rostro en paz y el corazón en guerra.

Ninguna voz repetirá la mía
de nostálgico ardor y fiel asombro.
La voz estremecida con que nombro
el mar, la rosa, la melancolía.

No volverán mis ojos, renacidos
de la noche a la vida siempre ilesa,
a beber como un vino la belleza
de los mágicos cielos encendidos.

Esta sangre sedienta de hermosura
por otras venas no será cobrada.
No habrá manos que tomen, de pasada,
la viva antorcha que en mis manos dura.

Ni frente que mi sueño mutilado
recoja y cumpla victoriosamente.
Conjuga mi existir tiempo presente
sin futuro después de su pasado.

Término de mí misma, me rodeo
con el anillo cegador del canto.
Vana marea de pasión y llanto
en mí naufraga cuanto miro y creo.

A nadie doy mi soledad. Conmigo
vuelve a la orilla del pavor, ignota.
Mido en silencio la final derrota.
Tiemblo del día. Pero no lo digo.

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Biografía

Identificación y contexto básico

Meira Delmar, cuyo nombre completo era Emma de la Caridad Delmar y Ramírez, es una figura prominente de la literatura cubana. Nació y desarrolló su vida en Cuba, siendo reconocida por su destacada labor como poeta, ensayista y crítica literaria. Su obra se inscribe en el contexto de la poesía cubana del siglo XX.

Infancia y formación

La infancia y formación de Meira Delmar estuvieron marcadas por un ambiente propicio para el desarrollo intelectual. Aunque los detalles específicos de su educación formal y temprana exposición a la literatura son menos conocidos, se sabe que cultivó un profundo amor por las letras desde joven. Su formación se nutrió de lecturas selectas y de un interés constante por la cultura y la reflexión.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Meira Delmar se inició con una clara vocación poética. Desde sus primeros escritos, demostró un estilo propio y una preocupación por la profundidad temática. A lo largo de su carrera, su obra evolucionó, manteniendo un hilo conductor de introspección y rigor formal. Colaboró activamente en importantes publicaciones literarias, consolidando su prestigio como poeta y crítica.

Obra, estilo y características literarias

La obra poética de Meira Delmar se distingue por la exploración de temas universales como el tiempo, la memoria, la identidad y la condición humana. Su estilo se caracteriza por un lenguaje depurado, preciso y cargado de matices, con una notable musicalidad y ritmo. Utiliza recursos como la metáfora y la imagen para construir atmósferas evocadoras y reflexivas. Su tono es a menudo introspectivo y melancólico, pero siempre con una profunda lucidez. Se la asocia con una poesía de corte más intimista y existencial, alejada de la retórica grandilocuente. Sus poemas, aunque de aparente sencillez, encierran complejas capas de significado y una gran carga emocional.

Contexto cultural e histórico

Meira Delmar vivió y escribió en un periodo de significativos cambios sociales y políticos en Cuba. Su obra se desarrolló paralelamente a los movimientos literarios de su tiempo, estableciendo un diálogo con otros escritores y círculos intelectuales. Aunque no hay una afiliación explícita a movimientos masivos, su poesía comparte la búsqueda de profundidad y autenticidad que caracterizó a gran parte de la literatura latinoamericana del siglo XX.

Vida personal

La vida personal de Meira Delmar, aunque no extensamente documentada en detalles anecdóticos, estuvo profundamente ligada a su vocación literaria. Las relaciones afectivas y las experiencias vitales indudablemente moldearon su sensibilidad poética, dotando a su obra de una resonancia humana palpable. Su dedicación a la escritura y a la reflexión intelectual fue una constante en su vida.

Reconocimiento y recepción

Meira Delmar gozó de un considerable reconocimiento en el ámbito literario cubano e internacional. Su obra fue valorada por su calidad estética y su profundidad temática, recibiendo elogios de la crítica y el aprecio de sus colegas. Se le considera una de las voces poéticas femeninas más importantes de Cuba.

Influencias y legado

La obra de Meira Delmar ha sido influenciada por la tradición poética, y a su vez, ha ejercido una influencia notable en generaciones posteriores de poetas. Su legado se manifiesta en la forma en que abordó temas universales con una voz personal y un estilo inconfundible, inspirando a otros a explorar las profundidades de la existencia a través de la palabra poética.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Meira Delmar ha sido objeto de análisis crítico centrado en su profunda exploración de la temporalidad, la memoria y la fragilidad humana. Sus poemas invitan a la reflexión sobre la existencia y la búsqueda de sentido en un mundo en constante cambio.

Infancia y formación

Aunque su figura pública estuvo marcada por su labor literaria, existen aspectos menos conocidos de su vida personal que revelan su carácter reflexivo y su dedicación a las artes. Su constante búsqueda de la perfección formal y la profundidad temática en su escritura es un rasgo distintivo de su perfil.

Muerte y memoria

Meira Delmar falleció dejando un valioso legado literario. Su obra continúa siendo estudiada y apreciada, asegurando su perdurabilidad en la memoria de la literatura cubana.

Poemas

69

Nueva Presencia

Venías de tan lejos como de algún recuerdo.

Nada dijiste. Nada. Me miraste los ojos.
Y algo en mí, sin olvido, te fue reconociendo.

Desde una azul distancia me caminó las venas
una antigua memoria de palabras y besos,

y del fondo de un vago país entre la niebla
retornaron canciones oídas en el sueño.

Mi corazón, temblando, te llamó por tu nombre.
Tú dijiste mi nombre... Y se detuvo el tiempo.

La tarde reclinaba su frente pensativa
en las trémulas manos de los lirios abiertos,

y a través de las nubes los pájaros errantes
abrían sobre el campo la página del vuelo.

Con los hombros cargados de frutas y palomas
interminablemente pasaba el mismo viento,

y en el instante claro de los bronces mi alma,
llena de ángelus, era como un sitio del cielo.

Una vez, antes, antes, yo te había perdido.
En la noche de estrellas, o en el alba de un verso.

Una vez. No sé dónde... Y el amor fue, tan sólo,
encontrarte de nuevo.

748

Narciso

Asomado a la fuente ve que el agua le mira
con el trémulo asombro de su propia belleza.
Los ojos ya no pueden rescatar la mirada
que ha olvidado en las redes hialinas del espejo.

Nunca nadie en la tierra
quedara como él, ensimismado
en el reflejo fiel de su hermosura,
nunca nadie perdiera
como él la certeza de las horas,
fijo en la verde orilla e inclinado
sobre el tiempo sin tiempo de su imagen.

Y cuando acerca el beso
a los labios que ascienden,
no sabe cómo cae, cómo huye por fin
su desbordado amor entre las ondas.

La flor que así lo cuenta
lleva su nombre gualda
entre las manos.

747

Muerte Mía

La muerte no es quedarme
con las manos ancladas
como barcos inútiles
a mis propias orillas,
ni tener en los ojos,
tras la sombra del párpado
el último paisaje
hundiéndose en sí mismo.

La muerte no es sentirme
fija en la tierra oscura
mientras mueve la noche
su gajo de luceros,
y mueve el mar profundo
las naves y los peces,
y el viento mueve estíos,
otoños, primaveras.

¡Otra cosa es la muerte!

Decir tu nombre una
y otra vez en la niebla
sin que tornes el rostro
a mi rostro, es la muerte.
Y estar de ti lejana
cuando dices "La tarde
vuela sobre las rosas
como un ala de oro".


La muerte es ir borrando
caminos de regreso
y llegar con mis lágrimas
a un país sin nosotros
y es saber que pregunta
mi corazón en vano,
ya para siempre en vano,
por tu melancolía

Otra cosa es la muerte.

1.304

Muerte Del Olvido

Se me murió el olvido
de repente.

Inesperada-
mente,
se le borraron las palabras
y fue desvaneciéndose
en el viento.

En busca suya el corazón tocaba
todas las puertas.
Nadie. Nada.

Y allí donde estuviera se instaló
de nuevo,
el doloroso amor,
el implacable,
interminable-
mente.

728

Mármol

Instalado en el aire de su excelsa belleza
el mancebo vigila el furor enemigo.

La tersa superficie del cuerpo nos revela
el salto de la sangre por las venas henchidas,
el inminente golpe de la piedra que el vuelo
emprenderá cortando el azul impasible.

Ahora calla la tierra. Nada
se mueve –hoja o nube–
en el dorado ámbito del día.

Lo rodea el silencio como al lirio el aroma:
no se atreve a tocarlo la alabanza.

683

Mediodía

Canta la luz aire arriba
como una alondra.
Y por la rama de su canto sube
el mediodía.

Quieren los ojos seguirlo
pero no llegan.
Como el amor, el sol,
de tanto, ciega.

711

La Tarde

Te contaré la tarde, amigo mío.

La tarde de campanas y violetas
que suben lentamente a su pequeño
firmamento de aroma.

La tarde en que no estás.

El tiempo, detenido, se desborda
como un dorado río,
y deja ver en su lejano fondo
no sé qué cosas olvidadas.

El día vuelve aún en una ráfaga
de sol,
y fija mariposas de oro
en el cristal del aire.
Hay una flauta en el silencio, una
melancólica boca enamorada,
y en la torre teñida de crepúsculo
repiten su blancura las palomas.

La tarde en que no estás… La tarde
en que te quiero.

Alguien, que no conozco,
abre secretamente los jazmines
y cierra una a una las palabras.

771

La Señal

Pronunciaré tu nombre
en la última hora.

Así sabrá la muerte
dónde encontrarme cuando
llegue.

809

La Hoguera

Esta es, amor, la rosa que me diste
el día en que los dioses nos hablaron.
Las palabras ardieron y callaron.
La rosa a la ceniza se resiste.

Todavía las horas me reviste
de su fiel esplendor. Que no tocaron
su cuerpo las tormentas que asolaron
mi mundo y todo cuanto en él existe.

Si cruzas otra vez junto a mi vida
hallará tu mirada sorprendida
una hoguera de extraño poderío.

Será la rosa que morir no sabe,
y que al paso del tiempo ya no cabe
con su fulgor dentro del pecho mío.

672

La Ausencia

Se me perdió tu huella.

Un viento
huracanado y frío la borró del sendero,
dejándome los pasos
sin rumbo alguno ahora,
sin saber hacia dónde
orientar el destino.

En torno de esta inmensa
soledad gira y gira
el desmedido anillo
del horizonte en vano.

Me llaman los caminos
pero no los encuentro:
tu voz, mi rosa náutica,
mi rosa de los vientos,
se me apagó en la noche.

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Comentarios (1)

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el papa
el papa

muy buenos