Lista de Poemas

Fue Una Alegría De Una Sola Vez

Fue una alegría de una sola vez,
de esas que no son nunca más iguales.
El corazón, lleno de historias tristes,
fue arrebatado por las claridades.

Fue una alegría como la mañana,
que puso azul el corazón, y grande,
más comunicativo su latido,
más esbelta su cumbre aleteante.

Fue una alegría que dolió de tanto
encenderse, reírse, dilatarse.
Una mujer y yo la recogimos
desde un niño rodado de su carne.

Fue una alegría en el amanecer
más virginal de todas las verdades.
Se inflamaban los gallos, y callaron
atravesados por su misma sangre.

Fue la primera vez de la alegría
la sola vez de su total imagen.
Las otras alegrías se quedaron
como granos de arena ante los mares.

Fue una alegría para siempre sola,
para siempre dorada, destellante.
Pero es una tristeza para siempre,
porque apenas nacida fue a enterrarse.
760

Entusiasmo Del Odio

Entusiasmo del odio,
ojos del mal querer.
Turbio es el hombre,
turbia la mujer.
699

El Amor Ascendía Entre Nosotros

El amor ascendía entre nosotros
como la luna entre las dos palmeras
que nunca se abrazaron.

El íntimo rumor de los dos cuerpos
hacia el arrullo un oleaje trajo,
pero la ronca voz fue atenazada,
fueron pétreos los labios.

El ansia de ceñir movió la carne,
esclareció los huesos inflamados,
pero los brazos al querer tenderse
murieron en los brazos.

Pasó el amor, la luna, entre nosotros
y devoró los cuerpos solitarios.
Y somos dos fantasmas que se buscan
y se encuentran lejanos.
580

Rumorosas Pestañas

Rumorosas pestañas
de los cañaverales.
Cayendo sobre el sueño
del hombre hasta dejarle
el pecho apaciguado
y la cabeza suave.

Ahogad la voz del arma,
que no despierte y salte
con el cuchillo de odio
que entre sus dientes late.
Así, dormido, el hombre
toda la tierra vale.
612

Las Gramas, Las Ortigas

Las gramas, las ortigas
en el otoño avanzan
con una suavidad
y una ternura largas.

El otoño, un sabor
que separa las cosas,
las aleja y arrastra.

Llueve sobre el tejado
como sobre una caja
mientras la hierba crece
como una joven ala.

Las gramas, las ortigas
nutre una misma savia.
731

Todas Las Casas Son Ojos

Todas las casas son ojos
que resplandecen y acechan.

Todas las casas son bocas
que escupen, muerden y besan.

Todas las casas son brazos
que se empujan y se estrechan.

De todas las casas salen
soplos de sombra y de selva.

En todas hay un clamor
de sangre insatisfechas.

Y a un grito todas las casas
se asaltan y se despueblan.

Y a un grito todas se aplacan,
y se fecundan, y se esperan.
974

Uvas, Granadas, Dátiles

Uvas, granadas, dátiles,
doradas, rojas, rojos,
hierbabuena del alma,
azafrán de los poros.

Uvas como tu frente,
uvas como tus ojos.
Granadas con la herida
de tu florido asombro,
dátiles con tu esbelta
ternura sin retorno,
azafrán, hierbabuena
llueve a grandes chorros
sobre la mesa pobre,
gastada, del otoño,
muerto que te derramas
muerto que yo conozco,
muerto frutal, caído
con octubre en los hombros.
687

Llevadme Al Cementerio

Llevadme al cementerio
de los zapatos viejos.

Echadme a todas horas
la pluma de la escoba.

Sembradme con estatuas
de rígida mirada.

Por un huerto de bocas,
futuras y doradas,
relumbrará mi sombra.
615

¿de Qué Adoleció

¿De qué adoleció
la mujer aquella?
Del mal peor:
del mal de las ausencias.

Y el hombre aquél.

¿De qué murió
la mujer aquélla?
Del mal peor:
del mal de las ausencias.

Y el hombre aquél.
691

Ausencia En Todo Veo:

Ausencia en todo veo:
tus ojos la reflejan.

Ausencia en todo escucho:
tu voz a tiempo suena.

Ausencia en todo aspiro:
tu aliento huele a hierba.

Ausencia en todo toco:
tu cuerpo se despuebla.

Ausencia en todo pruebo:
tu boca me destierra.

Ausencia en todo siento:
ausencia, ausencia, ausencia.
698

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.

NoComments

Identificación y contexto básico

Miguel Hernández Gilabert fue un poeta español, nacido en Orihuela, Alicante. Es considerado una de las figuras más importantes de la Generación del 27 y un poeta de gran calado social. Su vida estuvo marcada por la Guerra Civil Española, que truncó su carrera literaria y su existencia.

Infancia y formación

Nacido en el seno de una familia humilde de pastores, la infancia de Hernández estuvo ligada al campo y al trabajo. Recibió una educación básica, pero su verdadera formación fue autodidacta, alimentada por su amor a la lectura, especialmente de los clásicos de la literatura española y de los poetas del Siglo de Oro. Su contacto temprano con la naturaleza y la vida rural marcó profundamente su obra.

Trayectoria literaria

Comenzó a escribir poesía en su juventud, inicialmente influenciado por el neogótico y el barroco. Su primer libro publicado fue "Perito en lunas" (1933). Con el tiempo, su poesía fue evolucionando hacia un tono más personal y comprometido, especialmente tras su traslado a Madrid y su contacto con el ambiente intelectual y político de la época. La Guerra Civil marcó un punto de inflexión en su obra, dotándola de un fuerte carácter testimonial y de denuncia social. Escribió "Viento del pueblo" y "Cancionero y romancero de ausencias" en circunstancias difíciles.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Hernández abarca desde el neogoticismo y el barroquismo de sus inicios hasta una poesía de corte social y existencial de gran fuerza lírica. Sus temas recurrentes son el amor (a la mujer, a la patria, a la vida), la muerte, la injusticia, la lucha del pueblo y la esperanza. Su estilo se caracteriza por un lenguaje directo, apasionado y a menudo desgarrado, con una gran musicalidad y un uso magistral de la metáfora y la imagen. Es conocido por su capacidad para conjugar la profundidad lírica con un compromiso ético y social inquebrantable. Utilizó tanto formas tradicionales como el verso libre, adaptándose a la intensidad de sus sentimientos y a la urgencia de sus mensajes.

Contexto cultural e histórico

Miguel Hernández es una figura central de la Generación del 27, aunque su producción poética se extiende más allá de los límites cronológicos del grupo. Vivió intensamente la convulsa España de los años 30 y la Guerra Civil, acontecimientos que impregnaron su obra de un profundo sentido de compromiso y denuncia. Sus amistades y colaboraciones con otros intelectuales y artistas de la época, como Neruda, Alberti y Lorca, son testimonio de su activa participación en el panorama cultural y político de su tiempo.

Vida personal

La vida de Miguel Hernández estuvo marcada por la precariedad económica y la lucha constante. Fue pastor, minero y viajó por España en diversas circunstancias. Su compromiso político lo llevó a alistarse en el bando republicano durante la Guerra Civil. Su relación amorosa con Josefina Manresa fue una fuente de inspiración fundamental en su obra, especialmente en sus poemas de amor y en "Cancionero y romancero de ausencias", dedicado a su hijo.

Reconocimiento y recepción

Aunque en vida gozó de un notable reconocimiento entre sus pares y de parte de la crítica, su figura y obra alcanzaron una dimensión mítica tras su muerte. Se le considera uno de los poetas españoles más importantes del siglo XX, y su poesía ha sido traducida a numerosos idiomas, ganando una amplia proyección internacional. Su compromiso y su trágico final lo convirtieron en un símbolo de la memoria histórica.

Influencias y legado

Influenciado por Garcilaso, Góngora, Lope de Vega y los poetas de su generación, Miguel Hernández legó una obra de gran valor lírico y testimonial. Su influencia se extiende a numerosas generaciones de poetas y escritores que admiran su autenticidad, su fuerza expresiva y su profundo humanismo. Su poesía sigue resonando por su capacidad para expresar las emociones humanas más universales y por su defensa de la libertad y la justicia.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Hernández es objeto de continuos estudios que analizan su evolución estilística, su compromiso social y la universalidad de sus temas. Se destaca su capacidad para aunar la expresión de lo íntimo con la denuncia de lo colectivo, y su profunda humanidad.

Infancia y formación

Una anécdota curiosa es que, a pesar de su formación autodidacta, Miguel Hernández poseía un conocimiento extraordinario de la literatura clásica española. Su faceta de hombre de pueblo, de pastor, le otorgó una conexión única con las realidades más básicas de la vida.

Muerte y memoria

Miguel Hernández murió el 28 de marzo de 1942 en la enfermería de la prisión de Alicante, a causa de la tuberculosis y las pésimas condiciones carcelarias. Su muerte fue un duro golpe para la cultura española y latinoamericana. Sus obras han sido publicadas y reeditadas en múltiples ocasiones, y su figura es recordada y homenajeada constantemente como un símbolo de la poesía comprometida y de la memoria histórica.