Citas

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Citas para inspirar y reflexionar

Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

[Somos] presa de la ilusión, y esta ilusión es tan real como la vida, como el mismo mundo de los sentidos, pues es una misma cosa con él (el velo de Maya de los hindúes) 26 : en ella se fundan todos nuestros deseos y afanes, que son expresión de la vida, así como la vida sólo es una expresión de la ilusión.

HN, I, p. 104, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El sueño se parece a la muerte mucho más de lo que suele pensarse y decirse [...]. La muerte es el sueño en el que la individualidad es olvidada: todo lo demás vuelve a despertar, o más aún, está todavía despierto.

HN, I, p. 317, 1815

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La conciencia mejor que mora en mí me alza a un mundo en el que no caben ni personalidad ni causalidad, ni objeto ni sujeto. Mi esperanza y mi fe se sustentan en que esa conciencia mejor (que está más allá de los sentidos y de la temporalidad) llegue a ser mi único estado futuro.

HN , I, p. 42, 1813

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Golpeemos las puertas de los mausoleos y preguntemos a los muertos si querrían volver a ponerse en pie: todos, sin excepción, darán una negativa por respuesta.

MVR, II, Cap. 41

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El sueño es un fragmento de muerte que tomamos prestado por anticipado y a cambio del cual de nuevo obtenemos y renovamos la agotada vida de un día. Le sommeil est un emprunt fait à la mort [El sueño es un préstamo hecho a la muerte]. El sueño toma un préstamo de la muerte para el mantenimiento de la vida. O: es el interés provisional de la muerte, la cual es en sí misma el pago del capital. Éste se exigirá tanto más tarde cuanto más abundantes sean los intereses y más regularmente sean pagados.

PP, I, «Aforismos», 20

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

¿Por qué huye un animal, temblando y temeroso? ¡Porque es pura voluntad de vivir, sabe que está entregado a la muerte y quiere ganar tiempo!

HN, I, pp. 178-179, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El mundo como cosa en sí es una enorme voluntad que no sabe lo que quiere, pues sabe sin más que quiere, en tanto que es voluntad y no otra cosa.

HN, I, p. 169, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La vida es un juego en el que el cuerpo, en tanto que muere y ha de ser deshabitado, es la apuesta. Depende de nosotros si arriesgamos por ella, es decir, si queremos costear las alegrías y los sufrimientos de la vida, o abandonar la apuesta y tan sólo esperar a que nos despidan de la mesa de juego 23 .

HN, I, p. 165, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El estado al que nos hace pasar la muerte se nos presenta sin más como una nada absoluta. Aunque esto expresa únicamente que la muerte es algo que nuestro intelecto (ese instrumento surgido para servir solamente a la voluntad) es del todo incapaz de pensar 21 .

MVR, II, Cap. 41

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El cuerpo del hombre y de los animales no es más que su voluntad hecha fenómeno, su voluntad puesta como objeto en el espacio. Su vida es el desarrollo de esa voluntad en el tiempo, su autoconocimiento, la exposición histórica de su sí mismo, variaciones sobre el eterno tema, que es el carácter inteligible, el espejo en el que el sujeto (es decir, su voluntad) se ve y se asusta de sí mismo 22 .

HN, I, p. 144, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Toda nuestra vida es una continua lucha contra obstáculos que al final obtienen el triunfo.

HN, IV, 1, p. 101, 1832

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

A lo largo de la vida la voluntad comunica su carácter infatigable al corazón, ese primer motor del organismo, que se convierte así en símbolo y sinónimo suyo.

MVR, II, Cap. 19

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El instinto es el sentido de la sexualidad; y los cinco sentidos son los suplentes del instinto para el individuo.

HN, IV 1, p. 102, 1832

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

¿Quién echa aún de menos la justicia retributiva? Lo que más teme el malvado lo tiene garantizado: la muerte. También el mejor tiene tal certeza, pero él no la teme, pues no quiere la vida. Ser el más malvado no es más que querer vivir la vida al máximo 17 .

HN, I, p. 298, 1815

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La pérdida del intelecto que con la muerte sufre la voluntad (que es el núcleo del fenómeno que aquí sucumbe y que, como cosa en sí, es indestructible) es justamente el Leteo 15 de la voluntad individual, sin el cual ella se acordaría de los numerosos fenómenos de los cuales ya ha sido núcleo. Cuando uno muere debería desechar su individualidad como ropa vieja, y alegrarse de la ropa nueva y lustrosa que entonces obtendrá a cambio, tras la enseñanza recibida 16 .

PP, II, § 140

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer
¿De qué manera podría soportar la voluntad de vivir esta vacía, hueca y dolorosa existencia por un tiempo sin fin si la muerte y su hermano, el nacimiento, no renovaran el intelecto para cada voluntad individual, siendo así el Leteo que le arrebata a lo insoportable al menos la monotonía, en tanto que hace aparecer como algo nuevo lo que siempre se reitera millones de veces? [Apuntes Senilia, empleado en PP, II, § 140]
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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Mi vida en el mundo real es un elixir agridulce, consistente, como mi existencia en general, en una continua adquisición de conocimiento, en una obtención de comprensión que se refiere a ese mundo real y a mi relación con él. El contenido de ese conocimiento resulta triste y sofocante, pero la forma del conocimiento en general, aquella obtención de comprensión e inmersión en la verdad, es agradable y, curiosamente, mezcla su dulzura con la amargura.

HN, I, p. 375, 1816

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Lo que nos hace casi inevitablemente personas ridículas es la seriedad con la que tratamos todo momento presente, cada uno de los cuales lleva consigo y en sí mismo una ilusión necesaria. Sólo unos pocos y egregios espíritus han podido pasar por encima de ello, para convertirse en quienes ríen.

HN, I, p. 24, 1812

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El individuo tiene que actuar conforme a sus circunstancias externas de igual forma que, en química, está estipulado cómo reaccionará un cuerpo ante un reactivo.

MdS, III

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Sólo el curso vital de cada individuo tiene unidad, conexión y un auténtico significado: hay que retener esta idea como una enseñanza cuyo sentido es moral. [...] En cada microcosmos se halla todo el macrocosmos y éste no contiene nada más que aquél. [...] Lo que narra la historia es, de hecho y solamente, el largo, arduo e intrincado sueño de la humanidad.

MVR , II, Cap. 38

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Si se piensa bien, se comprenderá que, en realidad, todo lo perecedero nunca ha existido verdaderamente 12 .

HN , IV, 2, p. 35, 1859-1860

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

De mi aserto inicial «el mundo es mi representación» se sigue, sobre todo: «primero existo yo y después el mundo». En efecto, esto habría que retenerlo como antídoto contra la confusión de tomar la muerte como la aniquilación 13 .

PP, II, § 139

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La filosofía kantiana enseña que la finalidad del mundo no ha de buscarse fuera, sino dentro de nosotros.

HN, I, p. 165, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Los secretos últimos y primordiales los lleva el hombre en su interior [...]; por eso sólo aquí puede encontrar la clave para resolver el enigma del mundo y el único hilo para captar la esencia de todas las cosas 11 .

MVR, II, Cap. 17

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Podríamos pensar que la mitad de todo nuestro pensamiento se desarrolla de manera inconsciente. [...] Nuestros mejores pensamientos, incluso los más ingeniosos y profundos, llegan repentinamente a la conciencia como una inspiración y frecuentemente bajo la forma de una grave sentencia.

PP, II, § 40

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Así como los muertos se presentan vivos en nuestros sueños [...], de igual forma, una vez que la muerte dé por finalizado nuestro presente sueño vital, inmediatamente se alzará uno nuevo que nada sepa de aquella vida y de aquella muerte 10 .

HN, I, p. 77, 1813-1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La conciencia es del todo fragmentaria. [...] Sólo la más pequeña parte de nuestro propio ser recae en nuestra conciencia; el resto permanece en oscuras profundidades del inconsciente, lo cual, quizá, sea lo más propio de nuestra esencia.

HN, III, p. 572, 1829

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Mi fantasía juega a veces (especialmente al escuchar música) con el pensamiento de que la vida de todo ser humano, así como la mía, no son más que sueños (buenos y malos) de un espíritu eterno, y que toda muerte no es más que un despertar.

HN, I, p. 40, 1813

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

En nosotros se esconde un profeta celestial que se hace oír en el sonambulismo y en la videncia, que nos anuncia cuanto nos resulta inconsciente.

HN, IV, 2, p. 9, 1853

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La vida real y los sueños son páginas de un mismo libro.

HN, I, p. 340, 1815

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Si hay algo deseable en este mundo, tan deseable que incluso la más vulgar y aletargada muchedumbre, en sus momentos de lucidez, estimase más que la plata y el oro, es que un rayo de luz ilumine la oscuridad de nuestra vida y nos procure una explicación de esta enigmática existencia, en la que sólo está clara su miseria y futilidad.

MVR, II, Cap. 17

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El cadáver es un simple excremento de la idea humana, que permanece constante.

MdS, II

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Cualquier ser situado en el tiempo es, también, un no-ser, ya que el tiempo es lo que hace que las cosas adquieran determinaciones contrapuestas: por eso, los fenómenos que se dan en el tiempo no regresan, pues lo que separa su comienzo y su final es, en sí, algo vaporoso, carente de firmeza, algo relativo, que recibe el nombre de duración.

MdSch, III

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La vida no es más que una hoja de papel en la que cada transeúnte imprime su sello. Del resto no sabemos nada: ¡así de corto es nuestro horizonte!

HN, I, p. 83, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El mundo no ha sido creado, pues –como dice Ocellus Lucanus 8 – ha existido desde siempre; esto se debe concretamente a que el tiempo está supeditado al ser que conoce, y con ello al mundo, como el mundo al tiempo . El mundo no es posible sin el tiempo, pero el tiempo tampoco sin el mundo. Ambos son por ello inseparables y es tan poco posible siquiera pensar un tiempo en el que no hubo ningún mundo, como un mundo que no existiera en un tiempo.

HN, IV, II, p. 1, 1852

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El reloj mide el tiempo, pero no lo crea . Si todos los relojes quedaran inmóviles, si el mismísimo sol se parara, si cesara cualquier movimiento o cambio, ello no impediría ni por un momento el curso del tiempo, sino que éste continuaría su fluir uniforme y transcurriría sin estar acompañado de cambios.

PP, II, § 29

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Cada vez que tomamos aire rechazamos la insistente y violenta muerte, y por eso luchamos cada segundo contra ella: en intervalos más amplios la combatimos a través de la comida, del sueño, del calor, etc. Pues ya caímos presa de ella inmediatamente en el nacimiento: nuestra vida no es más que un aplazamiento de la muerte 6 .

HN, I, p. 75, 1813

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

En general, el momento de la muerte puede compararse al despertar de un sueño repleto de desagradables pesadillas. [...] La muerte, por muy temida que sea, no puede ser un mal. Incluso aparece, frecuentemente, como un bien, como algo deseado, como una amiga.

MVR, II, Cap. 41

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Nuestra existencia, así como la de cualquier animal, no es una existencia firme ni, al menos en lo temporal, permanente, sino una mera existentia fluxa [existencia efímera] que sólo consiste en el cambio constante 5 , comparable a un remolino [...]. No tenemos más que una cuasi-existencia.

PP, II, § 147a

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Todo dura un instante y todo se lanza hacia la muerte. La planta y el insecto mueren al ocaso del verano, el hombre y el animal después de algunos años: la muerte siega sin descanso. Aunque, pese a ello, como si no fuera así en absoluto, todo permanece siempre en su lugar, como si todo fuera inmortal.

MVR, II, Cap. 41

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La vida de cualquier hombre, abarcada desde una perspectiva global, es una tragedia; pero observada en sus detalles es una comedia. La vida cotidiana, el peso del momento, los anhelos y temores de cada semana, los accidentes de cada hora son puras escenas de comedia. Pero los vanos afanes, las esperanzas aplastadas, los desdichados errores de toda la vida y la muerte, al fin, constituyen siempre una tragedia.

HN, I, p. 192, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Cada mañana al despertar la conciencia es como una tabula rasa que se llena con los principales recuerdos del día anterior y cuyos hilos quedan así anudados. En esto reside la salud del espíritu, a diferencia de la locura, que consiste en la existencia de grandes lagunas en el recuerdo.

Spicilegia, p. 7, 2

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Cada día es una pequeña vida, cada despertar y levantarse un pequeño nacimiento, cada fresca mañana una pequeña juventud y cada acudir a la cama y dormirse una pequeña muerte. Para llevar la analogía hasta el final, podríamos comparar la incomodidad y dificultad para levantarnos con los dolores del parto.

PP, I, «Aforismos»

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

Sólo el ser humano esconde en su interior la seguridad de la muerte gracias a conceptos abstractos. Aunque resulta extraño que esta seguridad no le inquiete en general [...]. Todos viven como si fueran a hacerlo eternamente [...], pues de lo contrario casi nos sentiríamos como un criminal condenado al patíbulo.

MdS, II

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

A excepción del hombre, ningún ser se asombra de su propia existencia 4 , pues todos la dan por sentada de suyo sin reparar en ella [...]; sin duda, el conocimiento de la muerte, así como la consideración del sufrimiento y los horrores de la vida, son el mayor motor para la reflexión filosófica

MVR, II, Cap. 17

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

¿Qué puede esperarse de un mundo en el que casi todos viven, sin más, porque no tienen el valor para pegarse un tiro?

HN, I, p. 441, 1817

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

El mentecato es como un esclavo de galeras que duerme y sueña: el sabio despierta y es quien observa sus cadenas y oye su tintineo 3 .

HN, I, p. 129, 1814

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Arthur Schopenhauer
Arthur Schopenhauer

La muerte es el auténtico genio inspirador o musageta de la filosofía, por lo que Sócrates la definió como θανάτου ελέτη [preparación para la muerte]. Sin la muerte difícilmente se haría filosofía.

MVR, II, Cap. 41

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