Poemas en este tema
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Alejandra Pizarnik
Ella Se Desnuda En El Paraíso
ella se desnuda en el paraíso
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe
de su memoria
ella desconoce el feroz destino
de sus visiones
ella tiene miedo de no saber nombrar
lo que no existe
4.948
2
Antonio Plaza Llamas
No Te Olvido
¿Y temes que otro amor mi amor destruya?
Qué mal conoces lo que pasa en mí;
no tengo más que un alma, que es ya tuya,
y un solo corazón, que ya te di.
¿Y temes que placeres borrascosos
arranquen ¡ay! del corazón la fe?
Para mí los placeres son odiosos;
en ti pensar es todo mi placer.
Aquí abundan mujeres deslumbrantes,
reinas que esclavas de la moda son,
y ataviadas de sedas y brillantes,
sus ojos queman, como quema el sol.
De esas bellas fascinan los hechizos,
néctar manan sus labios de carmín;
mas con su arte y su lujo y sus postizos,
ninguna puede compararse a ti.
A pesar de su grande poderío,
carecen de tus gracias y virtud,
y todas ellas juntas, ángel mío,
valer no pueden lo que vales tú.
Es tan ingente tú sin par pureza,
y tan ingente tu hermosura es,
que alzar puede su templo la belleza
con el polvo que oprimes con tus pies.
Con razón me consume negro hastío
desde que te hallas tú lejos de aquí,
y con razón el pensamiento mío
sólo tiene memoria para ti.
Yo pienso en ti con ardoroso empeño,
y siempre miro tu divina faz,
y pronuncio tu nombre cuando sueño,
y pronuncio tu nombre al despertar.
Si del vaivén del mundo me retiro,
y ávido de estudiar quiero leer,
entre las letras ¡ay! tu imagen miro,
tu linda imagen de mi vida ser.
Late por ti mi corazón de fuego,
te necesito como el alma a Dios;
eres la virgen que idolatro ciego;
eres la gloria con que sueño yo.
Qué mal conoces lo que pasa en mí;
no tengo más que un alma, que es ya tuya,
y un solo corazón, que ya te di.
¿Y temes que placeres borrascosos
arranquen ¡ay! del corazón la fe?
Para mí los placeres son odiosos;
en ti pensar es todo mi placer.
Aquí abundan mujeres deslumbrantes,
reinas que esclavas de la moda son,
y ataviadas de sedas y brillantes,
sus ojos queman, como quema el sol.
De esas bellas fascinan los hechizos,
néctar manan sus labios de carmín;
mas con su arte y su lujo y sus postizos,
ninguna puede compararse a ti.
A pesar de su grande poderío,
carecen de tus gracias y virtud,
y todas ellas juntas, ángel mío,
valer no pueden lo que vales tú.
Es tan ingente tú sin par pureza,
y tan ingente tu hermosura es,
que alzar puede su templo la belleza
con el polvo que oprimes con tus pies.
Con razón me consume negro hastío
desde que te hallas tú lejos de aquí,
y con razón el pensamiento mío
sólo tiene memoria para ti.
Yo pienso en ti con ardoroso empeño,
y siempre miro tu divina faz,
y pronuncio tu nombre cuando sueño,
y pronuncio tu nombre al despertar.
Si del vaivén del mundo me retiro,
y ávido de estudiar quiero leer,
entre las letras ¡ay! tu imagen miro,
tu linda imagen de mi vida ser.
Late por ti mi corazón de fuego,
te necesito como el alma a Dios;
eres la virgen que idolatro ciego;
eres la gloria con que sueño yo.
4.791
2
Antonio Plaza Llamas
No Te Olvido
¿Y temes que otro amor mi amor destruya?
Qué mal conoces lo que pasa en mí;
no tengo más que un alma, que es ya tuya,
y un solo corazón, que ya te di.
¿Y temes que placeres borrascosos
arranquen ¡ay! del corazón la fe?
Para mí los placeres son odiosos;
en ti pensar es todo mi placer.
Aquí abundan mujeres deslumbrantes,
reinas que esclavas de la moda son,
y ataviadas de sedas y brillantes,
sus ojos queman, como quema el sol.
De esas bellas fascinan los hechizos,
néctar manan sus labios de carmín;
mas con su arte y su lujo y sus postizos,
ninguna puede compararse a ti.
A pesar de su grande poderío,
carecen de tus gracias y virtud,
y todas ellas juntas, ángel mío,
valer no pueden lo que vales tú.
Es tan ingente tú sin par pureza,
y tan ingente tu hermosura es,
que alzar puede su templo la belleza
con el polvo que oprimes con tus pies.
Con razón me consume negro hastío
desde que te hallas tú lejos de aquí,
y con razón el pensamiento mío
sólo tiene memoria para ti.
Yo pienso en ti con ardoroso empeño,
y siempre miro tu divina faz,
y pronuncio tu nombre cuando sueño,
y pronuncio tu nombre al despertar.
Si del vaivén del mundo me retiro,
y ávido de estudiar quiero leer,
entre las letras ¡ay! tu imagen miro,
tu linda imagen de mi vida ser.
Late por ti mi corazón de fuego,
te necesito como el alma a Dios;
eres la virgen que idolatro ciego;
eres la gloria con que sueño yo.
Qué mal conoces lo que pasa en mí;
no tengo más que un alma, que es ya tuya,
y un solo corazón, que ya te di.
¿Y temes que placeres borrascosos
arranquen ¡ay! del corazón la fe?
Para mí los placeres son odiosos;
en ti pensar es todo mi placer.
Aquí abundan mujeres deslumbrantes,
reinas que esclavas de la moda son,
y ataviadas de sedas y brillantes,
sus ojos queman, como quema el sol.
De esas bellas fascinan los hechizos,
néctar manan sus labios de carmín;
mas con su arte y su lujo y sus postizos,
ninguna puede compararse a ti.
A pesar de su grande poderío,
carecen de tus gracias y virtud,
y todas ellas juntas, ángel mío,
valer no pueden lo que vales tú.
Es tan ingente tú sin par pureza,
y tan ingente tu hermosura es,
que alzar puede su templo la belleza
con el polvo que oprimes con tus pies.
Con razón me consume negro hastío
desde que te hallas tú lejos de aquí,
y con razón el pensamiento mío
sólo tiene memoria para ti.
Yo pienso en ti con ardoroso empeño,
y siempre miro tu divina faz,
y pronuncio tu nombre cuando sueño,
y pronuncio tu nombre al despertar.
Si del vaivén del mundo me retiro,
y ávido de estudiar quiero leer,
entre las letras ¡ay! tu imagen miro,
tu linda imagen de mi vida ser.
Late por ti mi corazón de fuego,
te necesito como el alma a Dios;
eres la virgen que idolatro ciego;
eres la gloria con que sueño yo.
4.791
2
Antonio Plaza Llamas
A Una Ramera
Mujer preciosa para el bien nacida,
Mujer preciosa por mi mal hallada,
Perla del solio del Señor caída
Y en albañal inmundo sepultada;
Cándida rosa en el Edén crecida
Y por manos infames deshojada;
Cisne de cuello alabastrino y blando
En indecente bacanal cantando.
Mujer preciosa por mi mal hallada,
Perla del solio del Señor caída
Y en albañal inmundo sepultada;
Cándida rosa en el Edén crecida
Y por manos infames deshojada;
Cisne de cuello alabastrino y blando
En indecente bacanal cantando.
2.887
2
Antonio Plaza Llamas
A Una Ramera
Mujer preciosa para el bien nacida,
Mujer preciosa por mi mal hallada,
Perla del solio del Señor caída
Y en albañal inmundo sepultada;
Cándida rosa en el Edén crecida
Y por manos infames deshojada;
Cisne de cuello alabastrino y blando
En indecente bacanal cantando.
Mujer preciosa por mi mal hallada,
Perla del solio del Señor caída
Y en albañal inmundo sepultada;
Cándida rosa en el Edén crecida
Y por manos infames deshojada;
Cisne de cuello alabastrino y blando
En indecente bacanal cantando.
2.887
2
Amado Nervo
Predestinación
Grabó sobre mi faz descolorida
su Mane Thecel Phares el Dios fuerte,
y me agobian dos penas sin medida:
un disgusto infinito de la vida,
y un temor infinito de la muerte.
¿Ves cómo tiendo en rededor los ojos?
¡Ay, busco abrigo con esfuerzos vanos...!
¡En medio de mi ruta, sólo abrojos!
¡Al final de mi ruta, sólo arcanos!
¿Qué hacer cuando la vida me repela
si la pálida muerte me acobarda?
Digo a la vida: ¡sé piadosa, vuela...!
Digo a la muerte: ¡sé piadosa, tarda...!
¡Estaba escrito así! No más te afanes
por borrar de mi faz el torvo estigma;
impélenme furiosos huracanes,
y voy, entre los brazos de Abrimanes,
a las fauces hambrientas del Enigma.
su Mane Thecel Phares el Dios fuerte,
y me agobian dos penas sin medida:
un disgusto infinito de la vida,
y un temor infinito de la muerte.
¿Ves cómo tiendo en rededor los ojos?
¡Ay, busco abrigo con esfuerzos vanos...!
¡En medio de mi ruta, sólo abrojos!
¡Al final de mi ruta, sólo arcanos!
¿Qué hacer cuando la vida me repela
si la pálida muerte me acobarda?
Digo a la vida: ¡sé piadosa, vuela...!
Digo a la muerte: ¡sé piadosa, tarda...!
¡Estaba escrito así! No más te afanes
por borrar de mi faz el torvo estigma;
impélenme furiosos huracanes,
y voy, entre los brazos de Abrimanes,
a las fauces hambrientas del Enigma.
906
2
Amado Nervo
Sin Rumbo
Por diez años su diáfana existencia fue mía.
Diez años en mi mano su mano se apoyó,
¡y en sólo unos instantes se me puso tan fría,
que por siempre mis besos congeló!
¡Adonde iréis ahora, pobre nidada loca
de mis huérfanos besos, si sus labios están
cerrados, si hay un sello glacial sobre su boca,
si su frente divina se heló bajo su toca,
si sus ojos ya nunca se abrirán!
Diez años en mi mano su mano se apoyó,
¡y en sólo unos instantes se me puso tan fría,
que por siempre mis besos congeló!
¡Adonde iréis ahora, pobre nidada loca
de mis huérfanos besos, si sus labios están
cerrados, si hay un sello glacial sobre su boca,
si su frente divina se heló bajo su toca,
si sus ojos ya nunca se abrirán!
1.008
2
Pablo Neruda
Farewell, de Crepusculario
Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.
Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
(Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.
Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.)
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
...Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.
un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.
Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
(Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.
Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.)
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tu serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
...Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.
1.248
1
Gertrudis Gómez de Avellaneda
Guatimozín, último emperador de México
Gualcazinla contemplaba con ojos enjutos el cuerpo de su esposo meciéndose en el aire con los convulsivos estremecimientos de la última agonía; pero había desaparecido repentinamente de su rostro aquella expresión de estúpida demencia que hacía tres años llevaba sin cesar impresa. Un golpe terrible dado a su corazón había trastornado su entendimiento; otro golpe igualmente doloroso acababa de restituirle la razón.
2.042
1
Xuan Bello
Historia Universal de Paniceiros
La güestia produce miedo, pavor, espanto, horror al que la ve, aunque lo que se teme, en realidad, no es la muerte. La güestia, penando por el mundo quién sabe qué pecados, es el símbolo de los muertos en vida, el brillo temeroso de la cara leprosa de la vida. Nadie debe mirar con respeto a la güestia; si la miras con miedo ya eres parte de ellos, otro esqueleto más que sigue, con lentos pasos de neblina, los caminos de la muerte.
611
1
Porfirio Barba Jacob
Canciones de la vida profunda
Hay días en que somos tan móviles, tan móviles,
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
—¡niñez en el crepúsculo!, ¡lagunas de zafir!—
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de obscuro pedernal:
la noche nos sorprende con sus profusas lámparas,
en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noche lúgubres el llanto del pintar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar.
Mas hay también ¡oh Tierra! un día... un día... un día
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables.
¡Un día en que ya nadie nos puede retener!
como las leves briznas al viento y al azar.
Tal vez bajo otro cielo la gloria nos sonríe.
La vida es clara, undívaga y abierta como un mar.
Y hay días en que somos tan fértiles, tan fértiles,
como en abril el campo, que tiembla de pasión:
bajo el influjo próvido de espirituales lluvias,
el alma está brotando florestas de ilusión.
Y hay días en que somos tan plácidos, tan plácidos...
—¡niñez en el crepúsculo!, ¡lagunas de zafir!—
que un verso, un trino, un monte, un pájaro que cruza,
y hasta las propias penas nos hacen sonreír.
Y hay días en que somos tan sórdidos, tan sórdidos,
como la entraña obscura de obscuro pedernal:
la noche nos sorprende con sus profusas lámparas,
en rútilas monedas tasando el Bien y el Mal.
Y hay días en que somos tan lúbricos, tan lúbricos,
que nos depara en vano su carne la mujer:
tras de ceñir un talle y acariciar un seno,
la redondez de un fruto nos vuelve a estremecer.
Y hay días en que somos tan lúgubres, tan lúgubres,
como en las noche lúgubres el llanto del pintar.
El alma gime entonces bajo el dolor del mundo,
y acaso ni Dios mismo nos pueda consolar.
Mas hay también ¡oh Tierra! un día... un día... un día
en que levamos anclas para jamás volver...
Un día en que discurren vientos ineluctables.
¡Un día en que ya nadie nos puede retener!
1.025
1
Miquel Martí Pol
Estimada Marta -en catalán-
Mira'm els ulls que cap fosca no venç.
Vinc d'un estiu amb massa pluges,
però duc foc a l'arrel de les ungles
i no tinc cap sangtraït pels racons
de la pell del record.
Per l'abril farà anys del desgavell:
set anys, cosits amb una agulla d'or
a la sorra del temps,
platges enllà perquè la mar els renti
i el sol i el vent en facin diademes.
Mira'm els ulls i oblida el cos feixuc,
la cambra closa, els grans silencis;
de tot això só ric, i de més coses,
però no em tempta la fredor del vidre
i sobrevisc, aigües damunt del somni,
tenaç com sempre.
Mira'm els ulls. Hi pots llegir el retorn.
Debades plou en algun lloc remot.
Tot és suau, i aquests instants que passo
configurant records que no he viscut
són uns instants d'intimitat extrema
densament plens de tot allò que vull;
moments de vida il.limitada i clara.
Debades plou. També debades xisclen
els falciots ran de finestra, i s'omple
molt lentament el càntir de la tarda.
A voltes cau una cortina espessa
damunt de tot, i tot esdevé estèril.
No és el silenci i és més que el silenci.
Floten els mots en una mar immòbil,
tota la cambra és un parany i esclaten,
inútilment, angoixes i projectes.
Res no distreu d'aquests instants terribles
com tancar els ulls i imaginar una noia
de cos propici al joc, a la baralla.
Des de les hores mortes, talaiot,
m'omplo la pell de dibuixos obscens
i tu hi ets, Marta, en tots. Minuciós
et ressegueixo sines i malucs,
el ventre lleu i el sexe ardent i obscur
amb la punta dels dits extasiats.
Ets una sola i moltes. Complaent
i complaguda alhora rodolem
per un pendent insòlit. Cada gest
perfà l'extrema intimitat del joc
desmesurat i estricte. Marta, els mots
que ens diem sense dir-los no són pas
escuma sinó aigua, i el desig
és un vast horitzó. Si tanco els ulls
te'm fas present i esclaten els colors.
L'arbre de llum tan densa dels sentits
poblat de nou de fulles i d'ocells.
Vinc d'un estiu amb massa pluges,
però duc foc a l'arrel de les ungles
i no tinc cap sangtraït pels racons
de la pell del record.
Per l'abril farà anys del desgavell:
set anys, cosits amb una agulla d'or
a la sorra del temps,
platges enllà perquè la mar els renti
i el sol i el vent en facin diademes.
Mira'm els ulls i oblida el cos feixuc,
la cambra closa, els grans silencis;
de tot això só ric, i de més coses,
però no em tempta la fredor del vidre
i sobrevisc, aigües damunt del somni,
tenaç com sempre.
Mira'm els ulls. Hi pots llegir el retorn.
Debades plou en algun lloc remot.
Tot és suau, i aquests instants que passo
configurant records que no he viscut
són uns instants d'intimitat extrema
densament plens de tot allò que vull;
moments de vida il.limitada i clara.
Debades plou. També debades xisclen
els falciots ran de finestra, i s'omple
molt lentament el càntir de la tarda.
A voltes cau una cortina espessa
damunt de tot, i tot esdevé estèril.
No és el silenci i és més que el silenci.
Floten els mots en una mar immòbil,
tota la cambra és un parany i esclaten,
inútilment, angoixes i projectes.
Res no distreu d'aquests instants terribles
com tancar els ulls i imaginar una noia
de cos propici al joc, a la baralla.
Des de les hores mortes, talaiot,
m'omplo la pell de dibuixos obscens
i tu hi ets, Marta, en tots. Minuciós
et ressegueixo sines i malucs,
el ventre lleu i el sexe ardent i obscur
amb la punta dels dits extasiats.
Ets una sola i moltes. Complaent
i complaguda alhora rodolem
per un pendent insòlit. Cada gest
perfà l'extrema intimitat del joc
desmesurat i estricte. Marta, els mots
que ens diem sense dir-los no són pas
escuma sinó aigua, i el desig
és un vast horitzó. Si tanco els ulls
te'm fas present i esclaten els colors.
L'arbre de llum tan densa dels sentits
poblat de nou de fulles i d'ocells.
992
1
T. S. Eliot
El primer coro de la roca
Se cíerne el águila en la cumbre del cielo,
El cazador y la jauría cumplen su círculo.
¡Oh revolución incesante de configuradas estrellas!
¡Oh perpetuo recurso de estaciones determinadas!
¡Oh mundo del estío y del otoño, de muerte y nacimiento!
El infinito ciclo de las ideas y de los actos,
infinita invención, experimento infinito,
Trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;
Conocimiento del habla, pero no dei silencio;
Conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,
Toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,
Pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?
Los ciclos celestiales en veinte siglos
Nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo.
El cazador y la jauría cumplen su círculo.
¡Oh revolución incesante de configuradas estrellas!
¡Oh perpetuo recurso de estaciones determinadas!
¡Oh mundo del estío y del otoño, de muerte y nacimiento!
El infinito ciclo de las ideas y de los actos,
infinita invención, experimento infinito,
Trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud;
Conocimiento del habla, pero no dei silencio;
Conocimiento de las palabras e ignorancia de la Palabra.
Todo nuestro conocimiento nos acerca a nuestra ignorancia,
Toda nuestra ignorancia nos acerca a la muerte,
Pero la cercanía de la muerte no nos acerca a Dios.
¿Dónde está la vida que hemos perdido en vivir?
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en conocimiento?
¿Dónde el conocimiento que hemos perdido en información?
Los ciclos celestiales en veinte siglos
Nos apartan de Dios y nos aproximan al polvo.
1.134
1
Macedonio Fernández
Cuadernos de todo y nada
Todo se ha escrito, todo se ha dicho, todo se ha hecho, oyó Dios que le decían y aun no había creado el mundo, todavía no había nada. También eso ya me lo han dicho, repuso quizá desde la vieja hendida Nada. Y comenzó.Una frase de música del pueblo me cantó una rumana y luego la he hallado diez veces en distintas obras y autores de los últimos cuatrocientos años. Es indudable que las cosas no comienzan cuando se las inventa. O el mundo fue inventado antiguo.
684
1
Ernesto Cardenal
Aquí pasaba a pie por estas calles
Aquí pasaba a pie por estas calles,
sin empleo ni puesto y sin un peso.
Sólo poetas, putas y picados
conocieron sus versos.
Nunca estuvo en el extranjero.
Estuvo preso.
Ahora está muerto.
No tiene ningún monumento...
Pero
recordadle cuando tengáis puentes de concreto,
grandes turbinas, tractores, plateados graneros,
buenos gobiernos.
Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo,
en el que un día se escribirán los tratados de comercio,
la Constitución, las cartas de amor,
y los decretos.
sin empleo ni puesto y sin un peso.
Sólo poetas, putas y picados
conocieron sus versos.
Nunca estuvo en el extranjero.
Estuvo preso.
Ahora está muerto.
No tiene ningún monumento...
Pero
recordadle cuando tengáis puentes de concreto,
grandes turbinas, tractores, plateados graneros,
buenos gobiernos.
Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo,
en el que un día se escribirán los tratados de comercio,
la Constitución, las cartas de amor,
y los decretos.
1.716
1
Ernesto Cardenal
Aquí pasaba a pie por estas calles
Aquí pasaba a pie por estas calles,
sin empleo ni puesto y sin un peso.
Sólo poetas, putas y picados
conocieron sus versos.
Nunca estuvo en el extranjero.
Estuvo preso.
Ahora está muerto.
No tiene ningún monumento...
Pero
recordadle cuando tengáis puentes de concreto,
grandes turbinas, tractores, plateados graneros,
buenos gobiernos.
Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo,
en el que un día se escribirán los tratados de comercio,
la Constitución, las cartas de amor,
y los decretos.
sin empleo ni puesto y sin un peso.
Sólo poetas, putas y picados
conocieron sus versos.
Nunca estuvo en el extranjero.
Estuvo preso.
Ahora está muerto.
No tiene ningún monumento...
Pero
recordadle cuando tengáis puentes de concreto,
grandes turbinas, tractores, plateados graneros,
buenos gobiernos.
Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo,
en el que un día se escribirán los tratados de comercio,
la Constitución, las cartas de amor,
y los decretos.
1.716
1
Manuel Bandeira
Estrella de la mañana
Yo quiero la estrella de la mañana
¿donde esta la estrella de la mañana?
Mis amigos mis enemigos
Busquen la estrella de la mañana
Desapareció iba desnuda
¿Desapareció con quién?
Busquen por todas partes
Digan que soy un hombre sin orgullo
Un hombre que acepta todo
¿Qué me importa?
Yo quiero la estrella de la mañana
Tres días y tres noches
Fui asesino y suicida
Ladrón, falsario, indecente
Virgen mal sexuada
Atribuladora de los afligidos
Jirafa de dos cabezas
Pecad por todos pecad con todos
Pecad con los granujas
Pecad con los sargentos
Pecad con los fusileros navales
Pecad de todas maneras
Con los griegos y con los troyanos
Con el padre y el sacristán
Con el leproso de Pouso Alto
Después conmigo
Te esperaré con kermeses novenas jineteadas
comeré tierra y diré cosas de una
ternura tan simple
Que tú desfallecerás
Busquen por todas partes
Pura o degradada hasta la última bajeza
Yo quiero a la estrella de la mañana.
¿donde esta la estrella de la mañana?
Mis amigos mis enemigos
Busquen la estrella de la mañana
Desapareció iba desnuda
¿Desapareció con quién?
Busquen por todas partes
Digan que soy un hombre sin orgullo
Un hombre que acepta todo
¿Qué me importa?
Yo quiero la estrella de la mañana
Tres días y tres noches
Fui asesino y suicida
Ladrón, falsario, indecente
Virgen mal sexuada
Atribuladora de los afligidos
Jirafa de dos cabezas
Pecad por todos pecad con todos
Pecad con los granujas
Pecad con los sargentos
Pecad con los fusileros navales
Pecad de todas maneras
Con los griegos y con los troyanos
Con el padre y el sacristán
Con el leproso de Pouso Alto
Después conmigo
Te esperaré con kermeses novenas jineteadas
comeré tierra y diré cosas de una
ternura tan simple
Que tú desfallecerás
Busquen por todas partes
Pura o degradada hasta la última bajeza
Yo quiero a la estrella de la mañana.
581
1
Manuel Curros Enríquez
Aires da miña terra -en gallego-
Escribir nada máis pra unha provincia,
ou, como os pobos árcades fixeron,
escribir sobre a casca dos cortizos,
case que todo vén a ser o mesmo.
A nosa voz, na soledá perdida,
morrerá sen deixar sequera ese eco
que a brisa melancólica do outono
deixa na copa azul dos ameneiros.
Non pode ser tampouco doutra sorte:
pasaron xa, pra non volver, os tempos
en que a linguaxe era unha cifra máxica
fácile sólo ó sacerdote hebreo.
As xentes tristes que no verbo humano
procuran os ideales que entreveron,
cando ó vate interrogan, novo oráculo,
queren revelaciós, que non misterios.
E escribir nunha lingua coñecida
daqueles só que onda nós naceron,
¿que é se non responder esas preguntas
en revesgados xeroglifos pérsicos?
Todo tende á unidá, lei de entre todas
a máis inexorable do progreso;
e el, que de cen nacións un pobo fixo,
un idioma fará de mil dialectos.
Como paran no mar tódolos ríos,
como os raios do sol paran nun centro,
tódalas linguas han de parar nunha,
que hemos de falar todos, tarde ou cedo.
ou, como os pobos árcades fixeron,
escribir sobre a casca dos cortizos,
case que todo vén a ser o mesmo.
A nosa voz, na soledá perdida,
morrerá sen deixar sequera ese eco
que a brisa melancólica do outono
deixa na copa azul dos ameneiros.
Non pode ser tampouco doutra sorte:
pasaron xa, pra non volver, os tempos
en que a linguaxe era unha cifra máxica
fácile sólo ó sacerdote hebreo.
As xentes tristes que no verbo humano
procuran os ideales que entreveron,
cando ó vate interrogan, novo oráculo,
queren revelaciós, que non misterios.
E escribir nunha lingua coñecida
daqueles só que onda nós naceron,
¿que é se non responder esas preguntas
en revesgados xeroglifos pérsicos?
Todo tende á unidá, lei de entre todas
a máis inexorable do progreso;
e el, que de cen nacións un pobo fixo,
un idioma fará de mil dialectos.
Como paran no mar tódolos ríos,
como os raios do sol paran nun centro,
tódalas linguas han de parar nunha,
que hemos de falar todos, tarde ou cedo.
842
1
Guadalupe Pita Amor
Círculo de angustia
Sola yo estoy y llena de inquietudes;
cada día me interno más adentro;
mis defectos atraen a las virtudes;
de un misterioso círculo soy centro.
El cansancio que tengo es infinito;
todo el dolor del mundo lo he probado;
un laberinto de ansiedad habito
y a tientas me revuelvo en lo intrincado.
cada día me interno más adentro;
mis defectos atraen a las virtudes;
de un misterioso círculo soy centro.
El cansancio que tengo es infinito;
todo el dolor del mundo lo he probado;
un laberinto de ansiedad habito
y a tientas me revuelvo en lo intrincado.
2.096
1
Rufino Blanco Fombona
Camino de imperfección
Quisiera, al morir, poder inspirar una pequeña necrología por el estilo de la siguiente:Este hombre, como amado de los dioses, murió joven. Supo querer y odiar con todo su corazón. Amó campos, ríos, fuentes; amó el buen vino, el mármol, el acero; el oro; amó las núbiles mujeres y los bellos versos. Despreció a los timoratos, a los presuntuosos y a los mediocres. Odió a los pérfidos, a los hipócritas, a los calumniadores, a los venales, a los eunucos y a los serviles. Se contentó con jamás leer a los fabricantes de literatura tonta. En medio de la injusticia, era justo. Prodigó aplausos a quien creyó que los merecía; admiraba a cuantos reconoció por superiores a él y tuvo en estima a sus pares. Aunque a menudo celebró el triunfo de la garra y el ímpetu del ala., tuvo piedad del infortunio hasta en los tigres. No atacó sino a los fuertes. Tuvo ideales y luchó y se sacrificó por ellos. Llevó el desinterés hasta el ridículo. Sólo una cosa nunca dio: consejos. Ni en sus horas más tétricas le faltaron de cerca o de lejos la voz amiga y el corazón de alguna mujer. No se sabe si fue moral o inmoral o amoral. Pero él se tuvo por moralista a su modo. Puso la verdad y la belleza -su belleza y su verdad- por encima de todo. Gozó y sufrió mucho espiritual y fisicamente. Conoció el mundo todo y deseaba que todo el mundo lo conociera a él. Ni imperatorista ni acrático, pensaba que la inteligencia y la tolerancia debían gobernar a los pueblos y que debía ejercerse un máximun de justicia social, sin privilegio de clases ni de personas. Cuanto al arte, creyó siempre que se podía y se debía ser original, sin olvidarse del nihil novum sub sole. Su vivir fue ilógico. Su pensar fue contradictorio. Lo único perenne que tuvo parece ser la sinceridad, ya en la emoción, ya en el juicio. Jamás la mentira mancilló sus labios ni su pluma. No le temió nunca a la verdad, ni a las consecuencias que acarrea. Por eso afrontó puñales homicidas, por eso sufrió cárceles largas y larguísimos destierros. Predicó la libertad con el ejemplo: fue libre. Era un alma del siglo XVI y un hombre del siglo XX.Descanse en paz, por la primera vez. La tierra, que amó, le sea propicia.
2.010
1
Rufino Blanco Fombona
Camino de imperfección
Quisiera, al morir, poder inspirar una pequeña necrología por el estilo de la siguiente:Este hombre, como amado de los dioses, murió joven. Supo querer y odiar con todo su corazón. Amó campos, ríos, fuentes; amó el buen vino, el mármol, el acero; el oro; amó las núbiles mujeres y los bellos versos. Despreció a los timoratos, a los presuntuosos y a los mediocres. Odió a los pérfidos, a los hipócritas, a los calumniadores, a los venales, a los eunucos y a los serviles. Se contentó con jamás leer a los fabricantes de literatura tonta. En medio de la injusticia, era justo. Prodigó aplausos a quien creyó que los merecía; admiraba a cuantos reconoció por superiores a él y tuvo en estima a sus pares. Aunque a menudo celebró el triunfo de la garra y el ímpetu del ala., tuvo piedad del infortunio hasta en los tigres. No atacó sino a los fuertes. Tuvo ideales y luchó y se sacrificó por ellos. Llevó el desinterés hasta el ridículo. Sólo una cosa nunca dio: consejos. Ni en sus horas más tétricas le faltaron de cerca o de lejos la voz amiga y el corazón de alguna mujer. No se sabe si fue moral o inmoral o amoral. Pero él se tuvo por moralista a su modo. Puso la verdad y la belleza -su belleza y su verdad- por encima de todo. Gozó y sufrió mucho espiritual y fisicamente. Conoció el mundo todo y deseaba que todo el mundo lo conociera a él. Ni imperatorista ni acrático, pensaba que la inteligencia y la tolerancia debían gobernar a los pueblos y que debía ejercerse un máximun de justicia social, sin privilegio de clases ni de personas. Cuanto al arte, creyó siempre que se podía y se debía ser original, sin olvidarse del nihil novum sub sole. Su vivir fue ilógico. Su pensar fue contradictorio. Lo único perenne que tuvo parece ser la sinceridad, ya en la emoción, ya en el juicio. Jamás la mentira mancilló sus labios ni su pluma. No le temió nunca a la verdad, ni a las consecuencias que acarrea. Por eso afrontó puñales homicidas, por eso sufrió cárceles largas y larguísimos destierros. Predicó la libertad con el ejemplo: fue libre. Era un alma del siglo XVI y un hombre del siglo XX.Descanse en paz, por la primera vez. La tierra, que amó, le sea propicia.
2.010
1
Ezra Pound
Hugh Selwyn Mauberley
Esos lucharon en todo caso, y algunos creyendo,
pro domo, en cualquier caso...
Algunos rápidos para armarse,
algunos por aventura,
algunos por miedo a la debilidad,
algunos por miedo a la critica,
algunos por amor a la matanza,
en imaginación, aprendiendo luego,
algunos por miedo,
aprendiendo a amar la matanza;
murieron algunos, pro patria,
no dulce, no et decor...,
caminaron hundidos hasta los ojos del infierno,
creyendo las mentiras de los viejos,
luego descreyendo volvieron a casa,
a casa a una mentira,
a casa a muchos engaños,
a casa a viejas mentiras y nueva infamia:
la usura, vieja como la época
y espesa como la época,
y embusteros en nuestros públicos.
Atrevimiento como nunca, desperdicio como nunca.
Sangre joven y elevada sangre,
besas mejillas y hermosos cuerpos,
fortaleza como nunca, desilusiones como nunca
se contaron en los días de antaño, histerias,
confesiones de trinchera, risa salida de barrigas muertas.
Allí murieron una miríada,
y de los mejores entre ellos, por una vieja perra,
de dentadura podrida, por una civilización averiada;
encanto sonriendo en la boca buena, ojos vivaces,
ausentes bajo la tapa de la tierra,
por dos gruesas estatuas rotas,
por unos pocos miles de libros maltrechos.
pro domo, en cualquier caso...
Algunos rápidos para armarse,
algunos por aventura,
algunos por miedo a la debilidad,
algunos por miedo a la critica,
algunos por amor a la matanza,
en imaginación, aprendiendo luego,
algunos por miedo,
aprendiendo a amar la matanza;
murieron algunos, pro patria,
no dulce, no et decor...,
caminaron hundidos hasta los ojos del infierno,
creyendo las mentiras de los viejos,
luego descreyendo volvieron a casa,
a casa a una mentira,
a casa a muchos engaños,
a casa a viejas mentiras y nueva infamia:
la usura, vieja como la época
y espesa como la época,
y embusteros en nuestros públicos.
Atrevimiento como nunca, desperdicio como nunca.
Sangre joven y elevada sangre,
besas mejillas y hermosos cuerpos,
fortaleza como nunca, desilusiones como nunca
se contaron en los días de antaño, histerias,
confesiones de trinchera, risa salida de barrigas muertas.
Allí murieron una miríada,
y de los mejores entre ellos, por una vieja perra,
de dentadura podrida, por una civilización averiada;
encanto sonriendo en la boca buena, ojos vivaces,
ausentes bajo la tapa de la tierra,
por dos gruesas estatuas rotas,
por unos pocos miles de libros maltrechos.
1.046
1
Jorge Luis Borges
El amenazado
Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,
pero como siempre es la única.
¿ De qué me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte
para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad,
las galería de las bibliotecas
las cosas comunes,
los hábitos
el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal,
el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo,
es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor:
la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria
el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías,
con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,
pero como siempre es la única.
¿ De qué me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte
para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad,
las galería de las bibliotecas
las cosas comunes,
los hábitos
el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal,
el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo,
es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor:
la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria
el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías,
con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
1.158
1
Jorge Luis Borges
El amenazado
Es el amor. Tendré que ocultarme o huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,
pero como siempre es la única.
¿ De qué me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte
para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad,
las galería de las bibliotecas
las cosas comunes,
los hábitos
el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal,
el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo,
es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor:
la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria
el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías,
con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz.
La hermosa máscara ha cambiado,
pero como siempre es la única.
¿ De qué me servirán mis talismanes:
el ejercicio de las letras,
la vaga erudición
el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte
para cantar sus mares y sus espadas,
la serena amistad,
las galería de las bibliotecas
las cosas comunes,
los hábitos
el joven amor de mi madre,
la sombra militar de mis muertos,
la noche intemporal,
el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo,
es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente,
ya el hombre se levanta a la voz del ave,
ya se han oscurecido los que miran por la ventana,
pero la sombra no ha traído la paz.
Es ya lo se, el amor:
la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria
el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías,
con su pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos que cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.
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