Poemas en este tema
Alma
Gutierre de Cetina
Dama, Tan Claro En Vos Amor Me Muestra
Dama, tan claro en vos Amor me muestra
de su cautela la experiencia clara
que si el alma engañar no se dejara,
en vuestro gesto vio la clara muestra.
La culpa de Amor fue, la gloria vuestra,
la pena mía, y tal, que me bastara
sin que os sacara el mal todo a la cara
el ciego que por vos mi vida adiestra.
El calor de esta fiebre que os ofende
ha hecho en mi dolor efecto extraño,
muy contrario de aquél que yo temía.
A vos os hiela el fuego, a mí me enciende;
en vos crece beldad, en mí el engaño
hace el deseo mayor que ser solía.
de su cautela la experiencia clara
que si el alma engañar no se dejara,
en vuestro gesto vio la clara muestra.
La culpa de Amor fue, la gloria vuestra,
la pena mía, y tal, que me bastara
sin que os sacara el mal todo a la cara
el ciego que por vos mi vida adiestra.
El calor de esta fiebre que os ofende
ha hecho en mi dolor efecto extraño,
muy contrario de aquél que yo temía.
A vos os hiela el fuego, a mí me enciende;
en vos crece beldad, en mí el engaño
hace el deseo mayor que ser solía.
350
Gutierre de Cetina
Luz De Estos Ojos Tristes Que Solía
Luz de estos ojos tristes que solía
alegrarlos mirando alegremente,
vida por quien la mía ahora siente
harto más que el morir vuestra porfía,
¿por cual razón, ¡ay, bien del alma mía!
turbado por un súbito accidente
luego a mi verdad no se consiente?
¿Cual injusta ocasión de mí os desvía?
Si mi vivir, señora, os desagrada,
si dura mucho ya una buena suerte,
si privarme queréis del bien pasado,
no os me enojéis, no os me mostréis airada:
que como me quitasteis de la muerte,
me la podéis volver de vuestro grado.
alegrarlos mirando alegremente,
vida por quien la mía ahora siente
harto más que el morir vuestra porfía,
¿por cual razón, ¡ay, bien del alma mía!
turbado por un súbito accidente
luego a mi verdad no se consiente?
¿Cual injusta ocasión de mí os desvía?
Si mi vivir, señora, os desagrada,
si dura mucho ya una buena suerte,
si privarme queréis del bien pasado,
no os me enojéis, no os me mostréis airada:
que como me quitasteis de la muerte,
me la podéis volver de vuestro grado.
380
Gutierre de Cetina
Mientra Con Gran Terror Por Cada Parte
Mientra con gran terror por cada parte
de Roma ardían las moradas bellas,
mientra que con el humo a las estrellas
subía el clamor del gran pueblo de Marte,
alegre está Nerón, subido en parte
do viendo el fuego, oía las querellas,
mirando entre las llamas cuáles de ellas
eran mayores, do su furia harte.
Así del alma mía la que gobierna
mi vida, mira el fuego, escucha el llanto
y tiene el mayor mal por mayor juego;
y, a guisa de Nerón, se alegra tanto
cuanto más viendo en mí durar el fuego
piensa hacer su crueldad eterna.
de Roma ardían las moradas bellas,
mientra que con el humo a las estrellas
subía el clamor del gran pueblo de Marte,
alegre está Nerón, subido en parte
do viendo el fuego, oía las querellas,
mirando entre las llamas cuáles de ellas
eran mayores, do su furia harte.
Así del alma mía la que gobierna
mi vida, mira el fuego, escucha el llanto
y tiene el mayor mal por mayor juego;
y, a guisa de Nerón, se alegra tanto
cuanto más viendo en mí durar el fuego
piensa hacer su crueldad eterna.
277
Gutierre de Cetina
Si El Mudarme El Color, Si El Alterarme
Si el mudarme el color, si el alterarme,
si el súbito alegrar y entristecerme,
si el irme de do estáis y detenerme,
si el partirme de vos y no apartarme,
si aquel viéndoos airada, ardiendo helarme,
y en el hielo de olvido el encenderme,
si el huir de mi bien para perderme,
y el procurar mi mal para ganarme.
indicios pueden dar si son, señora,
prueba del gran dolor que me atormenta,
¿para qué me tratáis de esta manera?
Si el alma de esta vida que os adora
de vuestra vida vive y se alimenta,
¿por qué os mostráis cuando me veis tan fiera?
si el súbito alegrar y entristecerme,
si el irme de do estáis y detenerme,
si el partirme de vos y no apartarme,
si aquel viéndoos airada, ardiendo helarme,
y en el hielo de olvido el encenderme,
si el huir de mi bien para perderme,
y el procurar mi mal para ganarme.
indicios pueden dar si son, señora,
prueba del gran dolor que me atormenta,
¿para qué me tratáis de esta manera?
Si el alma de esta vida que os adora
de vuestra vida vive y se alimenta,
¿por qué os mostráis cuando me veis tan fiera?
472
Gutierre de Cetina
Mil Veces Mientra En Vos Estoy Pensando
Mil veces mientra en vos estoy pensando,
a tanta perfección buscando falta,
no hallo parte que no sea tan alta
que el seso desfallece imaginando.
Pero mientras así estoy considerando
el sentido se queja y sobresalta,
y prueba que piedad, señora, os falta,
pues tratáis mal quien por vos muere amando.
Bien sé que no tenéis de esto disculpa,
mas quiéroosla yo dar por encubriros
la falta que yo mismo os he hallado.
Quejaos de mí, ponedme alguna culpa
que os disculpe de haberme maltratado:
yo diré que es verdad por más serviros.
a tanta perfección buscando falta,
no hallo parte que no sea tan alta
que el seso desfallece imaginando.
Pero mientras así estoy considerando
el sentido se queja y sobresalta,
y prueba que piedad, señora, os falta,
pues tratáis mal quien por vos muere amando.
Bien sé que no tenéis de esto disculpa,
mas quiéroosla yo dar por encubriros
la falta que yo mismo os he hallado.
Quejaos de mí, ponedme alguna culpa
que os disculpe de haberme maltratado:
yo diré que es verdad por más serviros.
310
Gutierre de Cetina
Como La Simplecilla Mariposa
Como la simplecilla mariposa
a torno de la luz de una candela
de pura enamorada se desvela,
ni se sabe partir, ni llegar osa;
vase, vuelve, anda, torna y no reposa,
y de amor y temor junto arde y hiela,
tanto que al fin las alas con que vuela
se abrasan con la vida trabajosa.
Así, mísero yo, de enamorado,
a torno de la luz de vuestros ojos
vengo, voy, torno y vuelvo y no me alejo;
mas es tan diferente mi cuidado
que en medio del dolor de mis enojos
ni me acaba el ardor, ni de arder dejo.
a torno de la luz de una candela
de pura enamorada se desvela,
ni se sabe partir, ni llegar osa;
vase, vuelve, anda, torna y no reposa,
y de amor y temor junto arde y hiela,
tanto que al fin las alas con que vuela
se abrasan con la vida trabajosa.
Así, mísero yo, de enamorado,
a torno de la luz de vuestros ojos
vengo, voy, torno y vuelvo y no me alejo;
mas es tan diferente mi cuidado
que en medio del dolor de mis enojos
ni me acaba el ardor, ni de arder dejo.
447
Gutierre de Cetina
Como Se Turba El Sol Y Se Escuresce
Como se turba el sol y se escuresce
si nube se interpone o turbio el cielo,
dejando oscuro y triste acá en el suelo
todo cuanto con él claro paresce;
y como estando así nos aparesce
fuera de aquella nube y de aquel velo,
y llevando lo obscuro el aire a vuelo,
la claridad del sol más resplandece;
tales me son a mí vuestros enojos,
que mirándoos airada o descontenta
se torna obscura noche el claro día;
mas, en viendo la luz de vuestros ojos,
alegre luego el alma os me presenta,
mil veces más hermosa que solía.
si nube se interpone o turbio el cielo,
dejando oscuro y triste acá en el suelo
todo cuanto con él claro paresce;
y como estando así nos aparesce
fuera de aquella nube y de aquel velo,
y llevando lo obscuro el aire a vuelo,
la claridad del sol más resplandece;
tales me son a mí vuestros enojos,
que mirándoos airada o descontenta
se torna obscura noche el claro día;
mas, en viendo la luz de vuestros ojos,
alegre luego el alma os me presenta,
mil veces más hermosa que solía.
394
Gutierre de Cetina
Ojos, Rayos Del Sol, Luces Del Cielo
Ojos, rayos del sol, luces del cielo,
que con un volver manso y piadoso,
en el trance más fuerte y peligroso
me solías de dar mayor consuelo,
¿qué ceño tan cruel, que oscuro velo
es el que mostráis tan temeroso?
¿Qué es del blando mirar, grave, amoroso,
que apartaba de mí cualquier recelo?
¿Qué es esto? ¿No sois vos aquellos ojos
que me suelen valer y asegurarme?
¿No me habéis dado vos mil desengaños?
Pues, ojos, ocasión de mi enojos,
¿por qué agora miráis para matarme?
¿Cabe en tanta beldad tales engaños?
que con un volver manso y piadoso,
en el trance más fuerte y peligroso
me solías de dar mayor consuelo,
¿qué ceño tan cruel, que oscuro velo
es el que mostráis tan temeroso?
¿Qué es del blando mirar, grave, amoroso,
que apartaba de mí cualquier recelo?
¿Qué es esto? ¿No sois vos aquellos ojos
que me suelen valer y asegurarme?
¿No me habéis dado vos mil desengaños?
Pues, ojos, ocasión de mi enojos,
¿por qué agora miráis para matarme?
¿Cabe en tanta beldad tales engaños?
362
Gutierre de Cetina
Si De Una Piedra Fría Enamorado
Si de una piedra fría enamorado,
pudo Pigmalión mover el cielo,
si pudo a tanto ardor poner consuelo
falso espíritu en ella transformado,
siendo retrato vos tan bien sacado
de la mayor beldad que hay en el suelo,
y siendo ante mi ardor el suyo un hielo,
¿por qué no me ha el Amor a mí engañado?
¡Ay de mí! ¿Para qué? ¿Qué es lo que pido?
¿Si espíritu tuviese esa pintura,
podría mejorarse mi partido?
No, porque en caso tal ¿quién me asegura,
si os hubiese en las mañas parecido
tanto como os parece en la hermosura?
pudo Pigmalión mover el cielo,
si pudo a tanto ardor poner consuelo
falso espíritu en ella transformado,
siendo retrato vos tan bien sacado
de la mayor beldad que hay en el suelo,
y siendo ante mi ardor el suyo un hielo,
¿por qué no me ha el Amor a mí engañado?
¡Ay de mí! ¿Para qué? ¿Qué es lo que pido?
¿Si espíritu tuviese esa pintura,
podría mejorarse mi partido?
No, porque en caso tal ¿quién me asegura,
si os hubiese en las mañas parecido
tanto como os parece en la hermosura?
377
Gutierre de Cetina
Pincel Divino, Venturosa Mano,
Pincel divino, venturosa mano,
perfecta habilidad única y rara;
concepto altivo do la envidia avara
si te piensa enmendar, presume en vano.
Delicado matiz que el ser humano
nos muestra cual el cielo lo mostrara;
beldad cuya beldad se ve tan clara
que al ojo engaña el arte soberano.
Artífice ingenioso, ¿qué sentiste
cuando tan cuerdamente contemplabas
el subjeto que muestran tus colores?
Dime, si como yo la vi, la viste,
el pincel y la tabla en que pintabas,
y tú, ¿cómo no ardéis, cual yo, de amores?
perfecta habilidad única y rara;
concepto altivo do la envidia avara
si te piensa enmendar, presume en vano.
Delicado matiz que el ser humano
nos muestra cual el cielo lo mostrara;
beldad cuya beldad se ve tan clara
que al ojo engaña el arte soberano.
Artífice ingenioso, ¿qué sentiste
cuando tan cuerdamente contemplabas
el subjeto que muestran tus colores?
Dime, si como yo la vi, la viste,
el pincel y la tabla en que pintabas,
y tú, ¿cómo no ardéis, cual yo, de amores?
373
Gutierre de Cetina
Mientra, Por Alegrarme, El Sol Mostraba
Mientra, por alegrarme, el sol mostraba
la divina beldad que en sí tenía,
de pura envidia de la gloria mía
nube enojosa, oscura, lo celaba.
Céfiro, que a mirar atento estaba
aquel bien que la nube en sí escondía,
de enamorado, por mirar, la abría,
mas luego, de celoso, la cerraba.
El Amor, que mirando estaba el juego,
vencedor a la fin quiso mostrarse,
encendido quizá de un mesmo fuego;
y a fuerza de saetas alargarse
hizo la nube que me tenía ciego,
o por cegarme más o por holgarse.
la divina beldad que en sí tenía,
de pura envidia de la gloria mía
nube enojosa, oscura, lo celaba.
Céfiro, que a mirar atento estaba
aquel bien que la nube en sí escondía,
de enamorado, por mirar, la abría,
mas luego, de celoso, la cerraba.
El Amor, que mirando estaba el juego,
vencedor a la fin quiso mostrarse,
encendido quizá de un mesmo fuego;
y a fuerza de saetas alargarse
hizo la nube que me tenía ciego,
o por cegarme más o por holgarse.
353
Gutierre de Cetina
Si El Celeste Pintor No Se Extremara
Si el celeste pintor no se extremara
en haceros extremo de hermosura,
si cuanto puede dar beldad natura
tan natural en vos no se mostrara,
ni el retrato imperfecto se juzgara,
ni me quejara yo de mi ventura,
porque correspondiera la pintura
al vivo original do se sacara.
Pero, dama, pues ya no vive Fidia,
ni humano genio basta a retrataros,
sin que quede confusa o falsa el arte,
debéis, para que no mueran de invidia
las menos que vos bellas, contentaros
con ver de lo que sois sola esa parte.
en haceros extremo de hermosura,
si cuanto puede dar beldad natura
tan natural en vos no se mostrara,
ni el retrato imperfecto se juzgara,
ni me quejara yo de mi ventura,
porque correspondiera la pintura
al vivo original do se sacara.
Pero, dama, pues ya no vive Fidia,
ni humano genio basta a retrataros,
sin que quede confusa o falsa el arte,
debéis, para que no mueran de invidia
las menos que vos bellas, contentaros
con ver de lo que sois sola esa parte.
359
Gutierre de Cetina
CrÜel Y Venturosa Gelosía
Crüel y venturosa gelosía,
si de humano sentido alcanzas parte,
¿por qué enemiga así quieres mostrarte
al mundo, a mí y a la señora mía?
Cuanta el mundo beldad mirar podría,
celas con importuna e invidiosa arte;
a mí causas dolor con tu cerrarte
y a mi señora ofende tu porfía.
Ella quiere ser vista porque vea
la tierra el mayor bien que puede verse,
y el cielo la beldad que allá desea.
¡Aquel fuego que en mí pudo encenderse
te abrase! Pero no, porque no sea
tu encenderte ocasión de su esconderse.
si de humano sentido alcanzas parte,
¿por qué enemiga así quieres mostrarte
al mundo, a mí y a la señora mía?
Cuanta el mundo beldad mirar podría,
celas con importuna e invidiosa arte;
a mí causas dolor con tu cerrarte
y a mi señora ofende tu porfía.
Ella quiere ser vista porque vea
la tierra el mayor bien que puede verse,
y el cielo la beldad que allá desea.
¡Aquel fuego que en mí pudo encenderse
te abrase! Pero no, porque no sea
tu encenderte ocasión de su esconderse.
399
Gutierre de Cetina
Para Justificarme En Mi Porfía
Para justificarme en mi porfía
tal vez muevo la pluma que os alabe,
y antes de comenzar pide que acabe
de celoso temor la fantasía.
Pónesele delante al alma mía
temor que os perderé si tal se sabe,
y no decir de vos lo que en vos cabe
dice Amor que es traición y cobardía.
Hágome alguna vez más atrevido
y digo: «¡Qué temor tan sin prudencia!
¡Ámenla cuantos hay debajo el cielo!»
Ved si debo de estar ya bien perdido,
cuando, siendo incurable mi dolencia,
pienso en ajeno mal hallar consuelo.
tal vez muevo la pluma que os alabe,
y antes de comenzar pide que acabe
de celoso temor la fantasía.
Pónesele delante al alma mía
temor que os perderé si tal se sabe,
y no decir de vos lo que en vos cabe
dice Amor que es traición y cobardía.
Hágome alguna vez más atrevido
y digo: «¡Qué temor tan sin prudencia!
¡Ámenla cuantos hay debajo el cielo!»
Ved si debo de estar ya bien perdido,
cuando, siendo incurable mi dolencia,
pienso en ajeno mal hallar consuelo.
362
Gutierre de Cetina
En Esto Podéis Ver, Señora Mía
En esto podéis ver, señora mía,
la razón que tenéis de maltratarme,
que si vengo ante vos para quejarme
el temor me acobarda y me desvía.
Anda tan ciega ya mi fantasía
que llego alguna vez a aventurarme,
mas un no sé qué se viene a estorbarme,
y no es, aunque parece, cobardía.
Ved cuál debe de estar quien no se entiende:
que siendo causa vos del mal que siento,
de vos, que lo causáis, me cubro y celo.
Pues si mata el callar, decillo ofende,
¿qué remedio tendrá quien su tormento
le tiene a vuestros pies ya por el suelo?
la razón que tenéis de maltratarme,
que si vengo ante vos para quejarme
el temor me acobarda y me desvía.
Anda tan ciega ya mi fantasía
que llego alguna vez a aventurarme,
mas un no sé qué se viene a estorbarme,
y no es, aunque parece, cobardía.
Ved cuál debe de estar quien no se entiende:
que siendo causa vos del mal que siento,
de vos, que lo causáis, me cubro y celo.
Pues si mata el callar, decillo ofende,
¿qué remedio tendrá quien su tormento
le tiene a vuestros pies ya por el suelo?
402
Gutierre de Cetina
Luz Que A Mis Ojos Das Luz Más Serena
Luz que a mis ojos das luz más serena,
vida que da la vida al alma mía,
beldad por quien se aparta y se desvía
de sentir el sentido y enajena;
gloria de mi dolor, bien de mi pena,
de todo mi pesar sola alegría,
fuego que hace arder mi fantasía
del más sabroso ardor que amor ordena;
¡pudiese yo, como querría, mostraros
el pecho abierto, do el amor ha escrito
cuanto quiero y no acierto a descubriros!
Mas si no puede ser para moveros
que llegue ya mi mal a lo infinito,
¿qué más cierta señal que mis suspiros?
vida que da la vida al alma mía,
beldad por quien se aparta y se desvía
de sentir el sentido y enajena;
gloria de mi dolor, bien de mi pena,
de todo mi pesar sola alegría,
fuego que hace arder mi fantasía
del más sabroso ardor que amor ordena;
¡pudiese yo, como querría, mostraros
el pecho abierto, do el amor ha escrito
cuanto quiero y no acierto a descubriros!
Mas si no puede ser para moveros
que llegue ya mi mal a lo infinito,
¿qué más cierta señal que mis suspiros?
440
Gutierre de Cetina
Luz Que En El Fuego Vivo, En El Tormento
Luz que en el fuego vivo, en el tormento
mayor que se haya visto entre mortales,
ardéis mi corazón con ansias tales
que en medio de su mal vive contento;
si las partes que en vos escribo y siento
a vuestro merescer no son iguales,
excúsenme con vos mis propios males,
que embarazan el flaco entendimiento.
Y si no puede haber cosa que sea
igual a lo que sois, ¿cómo podría
mostraros comparando al que no os vea?,
salvo pintando un bien la fantasía
con la imaginación, cual lo desea
y cual os pinta agora el alma mía.
mayor que se haya visto entre mortales,
ardéis mi corazón con ansias tales
que en medio de su mal vive contento;
si las partes que en vos escribo y siento
a vuestro merescer no son iguales,
excúsenme con vos mis propios males,
que embarazan el flaco entendimiento.
Y si no puede haber cosa que sea
igual a lo que sois, ¿cómo podría
mostraros comparando al que no os vea?,
salvo pintando un bien la fantasía
con la imaginación, cual lo desea
y cual os pinta agora el alma mía.
361
Gutierre de Cetina
Alma Del Alma Mía, Ardor Más Vivo
Alma del alma mía, ardor más vivo,
extremo de beldad única y rara,
ejemplo de valor por quien tan cara
la vida me es, de que antes era esquivo.
Fuera el decir cómo el concepto altivo
¡oh mi musa crüel!, menos avara
viérades, si en el mundo se os mostrara
cuanto de vos dentro del alma escribo.
Mas, ¿qué puedo hacer si amor me inspira?:
cantar vuestro valor alto y divino
al son desta vulgar, rústica lira.
No saber más mis versos de un camino:
esto me dicta aquél que a amar me tira,
por pensada elección, no por destino.
extremo de beldad única y rara,
ejemplo de valor por quien tan cara
la vida me es, de que antes era esquivo.
Fuera el decir cómo el concepto altivo
¡oh mi musa crüel!, menos avara
viérades, si en el mundo se os mostrara
cuanto de vos dentro del alma escribo.
Mas, ¿qué puedo hacer si amor me inspira?:
cantar vuestro valor alto y divino
al son desta vulgar, rústica lira.
No saber más mis versos de un camino:
esto me dicta aquél que a amar me tira,
por pensada elección, no por destino.
412
Gutierre de Cetina
Si Con Cien Ojos Como El Pastor Argo
Si con cien ojos como el pastor Argo,
antes si con cien mil mirase atento,
si alcanzase la vista al pensamiento,
si de Néstor tuviese el vivir largo,
si el alma libre más, más sin embargo,
pusiese en sola vos su entendimiento,
no basta a ver las partes que sin cuento
el cielo de beldad os hizo cargo.
La envidia, que poner suele defeto
do no lo puede haber, arde y suspira
mirándoos, y a sí mesma se reprueba;
y el mundo, que subir con el conceto
no puede desde acá, mientra que os mira
cree por fe, sin desear más prueba.
antes si con cien mil mirase atento,
si alcanzase la vista al pensamiento,
si de Néstor tuviese el vivir largo,
si el alma libre más, más sin embargo,
pusiese en sola vos su entendimiento,
no basta a ver las partes que sin cuento
el cielo de beldad os hizo cargo.
La envidia, que poner suele defeto
do no lo puede haber, arde y suspira
mirándoos, y a sí mesma se reprueba;
y el mundo, que subir con el conceto
no puede desde acá, mientra que os mira
cree por fe, sin desear más prueba.
365
Gutierre de Cetina
Un Nuevo Sol Vi Yo En Humano Gesto
Un nuevo sol vi yo en humano gesto
que en la tierra nos muestra un paraíso;
una boca vi yo que sólo un riso
en perpetuo llorar me tiene puesto;
de dos ojos salió un mirar honesto
que el ánimo del alma trae diviso;
de entre perlas salió encubierto aviso
que me hace el vivir menos molesto.
No supe a quién quejarme del engaño,
que el Amor era ya desapartido
cuando caí en la cuenta de mi daño.
Pedí socorro al alma, y el sentido
me respondió por ella, ¡ay, caso extraño!:
«¿no ves que la razón la ha ya rendido?»
que en la tierra nos muestra un paraíso;
una boca vi yo que sólo un riso
en perpetuo llorar me tiene puesto;
de dos ojos salió un mirar honesto
que el ánimo del alma trae diviso;
de entre perlas salió encubierto aviso
que me hace el vivir menos molesto.
No supe a quién quejarme del engaño,
que el Amor era ya desapartido
cuando caí en la cuenta de mi daño.
Pedí socorro al alma, y el sentido
me respondió por ella, ¡ay, caso extraño!:
«¿no ves que la razón la ha ya rendido?»
421
Gutierre de Cetina
Si Tantas Partes Hay Por Vuestra Parte
Si tantas partes hay por vuestra parte
para que os ame y que por vos sospire,
¿cómo queréis, mi bien, que me retire
de tal empresa y que de amar me aparte?
Si el cielo en sola vos muestra y reparte
tal gracia y tal beldad que el mundo admire,
¿cómo queréis, mi bien, que el alma aspire
a nueva hermosura o con cuál arte?
Si son nieve, oro, perlas y corales
los cabellos, la boca, el cuello, el pecho,
¿cómo queréis, mi bien, que no me encienda?
Si vuestros modos más que naturales
me tienen tan vencido y tan estrecho,
¿cómo queréis, mi bien, que me defienda?
para que os ame y que por vos sospire,
¿cómo queréis, mi bien, que me retire
de tal empresa y que de amar me aparte?
Si el cielo en sola vos muestra y reparte
tal gracia y tal beldad que el mundo admire,
¿cómo queréis, mi bien, que el alma aspire
a nueva hermosura o con cuál arte?
Si son nieve, oro, perlas y corales
los cabellos, la boca, el cuello, el pecho,
¿cómo queréis, mi bien, que no me encienda?
Si vuestros modos más que naturales
me tienen tan vencido y tan estrecho,
¿cómo queréis, mi bien, que me defienda?
438
Gutierre de Cetina
Por Nuestro Polo El Sol No Parescía
Por nuestro polo el sol no parescía,
al venturoso Antártico alumbraba,
cuando un pastor que, sin él, ciego estaba,
con lágrimas llorando, así decía:
«¡Oh luz sola que luz da al alma mía!
Mas, ¡ay!, ¿qué digo luz?: que la daba
cuando dejaros ver ya os agradaba.
¿Quién de veros me aparta y me desvía?
»Si no meresce ver beldad del cielo
un mísero pastor desventurado,
si no os queréis mostrar porque no os vea,
»considerad, por Dios, gloria del suelo,
que el alma, que ya en vos se ha transformado,
no os dejará de ver doquier que sea».
al venturoso Antártico alumbraba,
cuando un pastor que, sin él, ciego estaba,
con lágrimas llorando, así decía:
«¡Oh luz sola que luz da al alma mía!
Mas, ¡ay!, ¿qué digo luz?: que la daba
cuando dejaros ver ya os agradaba.
¿Quién de veros me aparta y me desvía?
»Si no meresce ver beldad del cielo
un mísero pastor desventurado,
si no os queréis mostrar porque no os vea,
»considerad, por Dios, gloria del suelo,
que el alma, que ya en vos se ha transformado,
no os dejará de ver doquier que sea».
321
Gutierre de Cetina
Padre Océano, Que Del Bel Tirreno
Padre Océano, que del bel Tirreno
gozas los amorosos abrazados,
de gloria, si sintieses mis cuidados,
cuanto yo de pesar estarías lleno.
En la parte del cielo más sereno,
para colmar la cima de tus hados,
vi a tu hijo bañar los delicados
pies de una ninfa que nació en su seno.
«¡Ay! ¡Quién fuese hora tú!», yo le
decía,
y de puro celoso, lo enturbiaba
con llanto que del alma me salía.
Mas él, que tanto bien comunicaba,
mientra con mi llorar lo revolvía,
claro en sus ondas mi dolor mostraba.
gozas los amorosos abrazados,
de gloria, si sintieses mis cuidados,
cuanto yo de pesar estarías lleno.
En la parte del cielo más sereno,
para colmar la cima de tus hados,
vi a tu hijo bañar los delicados
pies de una ninfa que nació en su seno.
«¡Ay! ¡Quién fuese hora tú!», yo le
decía,
y de puro celoso, lo enturbiaba
con llanto que del alma me salía.
Mas él, que tanto bien comunicaba,
mientra con mi llorar lo revolvía,
claro en sus ondas mi dolor mostraba.
380
Gutierre de Cetina
Triste Avecilla Que Te Vas Quejando
Triste avecilla que te vas quejando
por feos ramos y por turbias fuentes,
pues que no son mis males diferentes,
vente agora aquí do estoy llorando.
Verásme de pesar desesperando,
de placer apartado y de las gentes,
después que aquellos ojos son ausentes,
por quien vivo muriendo y sospirando.
Tú lloras tu soledad y yo la mía:
consolémonos los dos pues que tenemos
una mesma razón de estar muriendo.
Y aquí, desamparados de alegría,
por aquestos desiertos andaremos
en llantos tristes contino gimiendo.
por feos ramos y por turbias fuentes,
pues que no son mis males diferentes,
vente agora aquí do estoy llorando.
Verásme de pesar desesperando,
de placer apartado y de las gentes,
después que aquellos ojos son ausentes,
por quien vivo muriendo y sospirando.
Tú lloras tu soledad y yo la mía:
consolémonos los dos pues que tenemos
una mesma razón de estar muriendo.
Y aquí, desamparados de alegría,
por aquestos desiertos andaremos
en llantos tristes contino gimiendo.
374