Humor e Ironia
Groucho Marx
–No piense mal de mí, señorita, mi interés por usted, es puramente sexual. (Al camarero de un restaurante) Hoy no tengo tiempo para almorzar. Traiga la cuenta. (En el guardarropa) Me deja su chaqueta, señor Marx? –Si, que la tengan lista para el jueves.
Groucho Marx
–Todo el mundo puede hacerse mayor. Lo único que se requiere es vivir el tiempo suficiente.
Groucho Marx
–¿No es usted la señorita Smith, hija del banquero multimillonario Smith? ¿No? Perdone, por un momento pense que me había enamorado de usted.
Groucho Marx
–Dices que conociste a John en un ascensor, y mi pregunta es: ¿subía o bajaba? Esto es muy importante porque, cuando bajamos en un ascensor, siempre tenemos una sensación de vacío en el estómago que a veces puede confundirse con amor. En cambio, si subía, se trata de un caso claro de flechazo a primera vista, y también demuestra que John es un joven en período de ascenso. (De una carta a su hija Miriam)
Groucho Marx
–Desde el momento en que cogí este libro hasta que lo dejé, me entraron fuertes convulsiones de risa.
Groucho Marx
–Es una tontería mirar debajo de la cama. Si tu mujer tiene una visita, lo más probable es que la esconda en el armario. Conozco a un hombre que se encontró con tanta gente en el armario que tuvo que divorciarse únicamente para conseguir donde colgar la ropa.
Groucho Marx
–Juez Maxwell: Señoras y caballeros, mi oponente mantiene ahora una postura ambigua en relación con la Ley Seca. Pero, no es cierto que usted votó a favor de la prohibición? Groucho: Bueno, es que aquel día estaba borracho. Pero dejen que les confunda, amigos. Lo único que bebo es soda porque combina bien con cualquier cosa.
Albert Einstein
Cuando era joven descubrí que el dedo gordo siempre acaba haciendo un agujero en el calcetín. Así que dejé de llevar calcetines.
Albert Einstein
He alcanzado una edad en la que cuando alguien me dice que me ponga calcetines, no tengo que hacerlo.
Albert Einstein
«¿Por qué debo hacerlo? Allí me conoce todo el mundo» [después de que su esposa le pidiera que se vistiera apropiadamente para ir a la oficina]. «¿Por qué debo hacerlo? Allí no me conoce nadie» [después de pedirle que se vistiera apropiadamente para su primera gran conferencia].
Albert Einstein
Sólo ciertos requerimientos en cuanto al atuendo, etc., para no encontrarse entre los rechazados por la raza humana local, perturban un poco mi paz mental.
Albert Einstein
Si empezase a preocuparme por mi apariencia, dejaría de ser yo. […] Así que al infierno con ello. Si me encuentras repulsivo, entonces búscate un novio que sea más atractivo para los gustos femeninos. Pero seguiré sin preocuparme por ello, lo que seguramente tiene la ventaja de que me dejan en paz muchos petimetres que en caso contrario vendrían a verme.