Lista de Poemas

La libertad no la tienen los que no tienen su sed.
5

A galopar

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan,
las tierras de España, en las herraduras.

Galopa, jinete del pueblo
caballo de espuma
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu notura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
993

En El Día De Su Muerte A Mano Armada

Decidme de una vez si no fue alegre todo aquello
5 x 5 entonces no eran todavía 25
ni el alba había pensado en la negra existencia de los malos
cuchillos.
Yo te juro a la luna no ser cocinero,
tú me juras a la luna no ser cocinera,
él nos jura a la luna no ser siquiera humo de tan tristísima
cocina.
¿Quién ha muerto?
La oca está arrepentida de ser pato,
el gorrión de ser profesor de lengua china,
el gallo de ser hombre,
yo de tener talento y admirar lo desgraciada
que suele ser en el invierno la suela de un zapato.
A una reina se le ha perdido su corona,
a un presidente de república su sombrero,
a mí...

Creo que a mí no se me ha perdido nada,

que a mí nunca se me ha perdido nada,

que a mí...

¿Qué quiere decir buenos días?
814

Elegía A Garcilaso (luna, 1501-1536)

Hubierais visto llorar a las yedras cuando el agua más triste
se pasó toda una noche velando a un yelmo ya sin alma,
a un yelmo moribundo sobre una rosa nacida en el vaho que duerme los
espejos de los castillos
a esa hora en que los nardos más secos se acuerdan de su vida
al ver que las violetas difuntas abandonan sus cajas
y los laúdes se ahogan por arrollarse a sí mismos.
Es verdad que los fosos inventaron el sueño y los fantasmas.
Yo no sé lo que mira en las almenas esa inmóvil armarnadura
vacía.
¿Cómo hay luces que decretan tan pronto la agonía
de las espadas
si piensan en que un lirio es vigilado por hojas que duran mucho más
tiempo?
Vivir poco y llorando es el sino de la nieve que equivoca su ruta.
En el sur siempre es cortada casi en flor el ave fría.


842

Los ángeles Muertos

Buscad, buscadlos:
en el insomnio de las cañerías olvidadas,
en los cauces interrumpidos por el silencio de las basuras.
No lejos de los charcos incapaces de guardar una nube,
unos ojos perdidos,
una sortija rota
o una estrella pisoteada.
Porque yo los he visto:
en esos escombros momentáneos que aparecen en las neblinas.
Porque yo los he tocado:
en el destierro de un ladrillo difunto,
venido a la nada desde una torre o un carro.
Nunca más allá de las chimeneas que se derrumban,
ni de esas hojas tenaces que se estampan en los zapatos.
En todo esto.
Más en esas astillas vagabundas que se consumen sin fuego,
en esas ausencias hundidas que sufren los muebles desvencijados,
no a mucha distancia de los nombres y signos que se enfrían
en las paredes.
Buscad, buscadlos:
debajo de la gota de cera que sepulta la palabra de un libro
o la firma de uno de esos rincones de cartas
que trae rodando el polvo.
Cerca del casco perdido de una botella,
de una suela extraviada en la nieve,
de una navaja de afeitar abandonada al borde de un precipicio.
1.129

El Alba Denominadora

A embestidas suaves y rosas, la madrugada te iba poniendo nombres:
Sueño equivocado, Ángel sin salida, Mentira de lluvia en bosque.
Al lindero de mi alma, que recuerda los ríos,
indecisa, dudó, inmóvil:
¿Vertida estrella, Confusa luz en llanto, Cristal sin voces?
No.
Error de nieve en agua, tu nombre.
875

Muerte Y Juicio

A un niño, a un solo niño que iba para piedra
nocturna,
para ángel indiferente de una escala sin cielo...
Mirad. Conteneos la sangre, los ojos.
A sus pies, él mismo, sin vida.
No aliento de farol moribundo,
ni jadeada amarillez de noche agonizante,
sino dos fósforos fijos de pesadilla eléctrica,
clavados sobre su tierra en polvo, juzgándola.
Él, resplandor sin salida, lividez sin escape, yacente,
juzgándose.
1.193

El ángel Avaro

Gentes de las esquinas
de pueblos y naciones que no están en el mapa
comentaban.
—Ese hombre está muerto
y no lo sabe.
Quiere asaltar la banca,
robar nubes, estrellas, cometas de oro,
comprar lo más difícil:
el cielo:
Y ese hombre está muerto.
Temblores subterráneos le sacuden la frente.
Tumbos de tierra desprendida,
ecos desvariados,
sones confusos de piquetas y azadas,
los oídos.
Los ojos,
luces de acetileno,
húmedas, áureas galerías.
El corazón,
explosiones de piedras, júbilos, dinamita.
Sueña con las minas.
783

Tres Recuerdos Del Cielo

TRES RECUERDOS DEL CIELO



Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer.


PRÓLOGO


No habían cumplido años ni la rosa ni el arcángel.

Todo, anterior al balido y al llanto.

Cuando la luz ignoraba todavía

si el mar nacería niño o niña.

Cuando el viento soñaba melenas que peinar

y claveles el fuego que encender y mejillas

y el agua unos labios parados donde beber.

Todo, anterior al cuerpo, al nombre y al tiempo.

Entonces yo recuerdo que, una vez, en el cielo...


PRIMER RECUERDO



... una azucena tronchada...
G.A.BÉCQUER.


Paseaba con un dejo de azucena que piensa,

casi de pájaro que sabe ha de nacer.

Mirándose sin verse a una luna que le hacía espejo el
sueño

y a un silencio de nieve que le elevaba los pies.

A un silencio asomada.

Era anterior al arpa, a la lluvia y a las palabras.

No sabía.

Blanca alumna del aire,

temblaba con las estrellas, con la flor y los árboles.

Su tallo, su verde talle.

Con las estrellas mías

que, ignorantes de todo,

por cavar dos lagunas en sus ojos

la ahogaron en dos mares.

Y recuerdo...

Nada más: muerta, alejarse.


SEGUNDO RECUERDO



... rumor de besos y batir de alas...
G.A.BÉCQUER.


También antes,

mucho antes de la rebelión de las sombras,

de que al mundo cayeran plumas incendiadas

y un pájaro pudiera ser muerto por un lirio.

Antes, antes que tú me preguntaras

el número y el sitio de mi cuerpo.

Mucho antes del cuerpo.

En la época del alma.

Cuando tú abriste en la frente sin corona del cielo

la primera dinastía del sueño.

Cuando tú, al mirarme en la nada,

inventaste la primera palabra.

Entonces, nuestro encuentro.
TERCER RECUERDO



... detrás del abanico de plumas de oro...
G.A.BÉCQUER.


Aún los valses del cielo no habían desposado al jazmín
y la

nieve,

ni los aires pensado en la posible música de tus cabellos,

ni decretado el rey que la violeta se enterrara en un libro.

No.

Era la era en que la golondrina viajaba

sin nuestras iniciales en el pico.

En que las campanillas y las enredaderas

morían sin balcones que escalar y estrellas.

La era

en que al hombro de un ave no había flor que apoyara la cabeza.

Entonces, detrás de tu abanico, nuestra luna primera.

878

El ángel Bueno

Vino el que yo quería
el que yo llamaba.
No aquel que barre cielos sin defensas.
luceros sin cabañas,
lunas sin patria,
nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
un nombre,
un sueño,
una frente.
No aquel que a sus cabellos
ató la muerte.
El que yo quería.
Sin arañar los aires,
sin herir hojas ni mover cristales.
Aquel que a sus cabellos
ató el silencio.
Para sin lastimarme,
cavar una ribera de luz dulce en mi pecho
y hacerme el alma navegable.
809

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Identificación y contexto básico

Rafael Alberti Merello fue un poeta español, miembro destacado de la Generación del 27. Nació y falleció en El Puerto de Santa María, Cádiz. Su origen familiar pertenecía a la burguesía comercial gaditana. Escribió en español y su producción literaria se desarrolló a lo largo de gran parte del siglo XX, un periodo marcado por profundos cambios históricos en España y el mundo.

Infancia y formación

Alberti tuvo una infancia marcada por la influencia de su entorno gaditano y su temprana afición por la pintura. Su formación se vio interrumpida por la Guerra Civil, lo que afectó su desarrollo académico y vital. Fue autodidacta en gran medida en su vocación literaria, aunque recibió influencias de lecturas clásicas y contemporáneas. La pintura fue una pasión temprana que coexistió con su vocación poética.

Trayectoria literaria

Inició su vocación poética en la adolescencia, mostrando desde temprano una gran sensibilidad y dominio técnico. Su trayectoria literaria puede dividirse en varias etapas, desde sus inicios vinculados al neopopularismo y la lírica de corte más clásico, pasando por la vanguardia y el surrealismo, hasta su poesía de compromiso político y social. Fue cofundador de la revista "Litoral" y participó activamente en la vida cultural de su época. Tradujo obras y su actividad como dramaturgo también fue relevante.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras principales se encuentran "Marinero en tierra" (1924), "Cal y Canto" (1927), "Sobre los ángeles" (1929) y "El poeta en la calle" (1935). Sus temas recurrentes incluyen el mar, la infancia perdida, la naturaleza, el amor, la muerte, la justicia social y el exilio. Formalmente, experimentó con el soneto, el verso libre y formas populares, demostrando una gran versatilidad métrica. Su estilo se caracteriza por una musicalidad excepcional, metáforas audaces y un lenguaje de gran plasticidad, que a menudo combina lo culto con lo popular. Su voz poética evolucionó desde lo lírico y melancólico hasta lo combativo y comprometido. Se le asocia con el neopopularismo, la Generación del 27 y la poesía social.

Contexto cultural e histórico

Vivió la efervescencia cultural de la Segunda República española, la Guerra Civil y el posterior exilio. Perteneció a la Generación del 27, un grupo de poetas que renovó la lírica española. Fue miembro del Partido Comunista y su obra posterior al exilio estuvo marcada por el compromiso político y la denuncia de la dictadura franquista. Sus contemporáneos incluyeron a Lorca, Guillén, Salinas, Cernuda y Aleixandre.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por el exilio tras la Guerra Civil española, residiendo en Francia, Italia y Argentina. Estuvo casado con la escritora y traductora María Teresa León, con quien compartió gran parte de su militancia política y su vida en el exilio. Tuvo una intensa vida social y política, participando activamente en debates y manifestaciones.

Reconocimiento y recepción

Alberti recibió numerosos premios y reconocimientos a lo largo de su vida, incluyendo el Premio Nacional de Poesía, el Premio Cervantes y la Medalla de Oro de Bellas Artes. Su obra ha sido objeto de estudio y admiración tanto en España como a nivel internacional, consolidándose como un pilar de la poesía contemporánea en lengua española.

Influencias y legado

Fue influenciado por la poesía popular andaluza, Góngora y la vanguardia. Su legado es inmenso, habiendo influido a generaciones de poetas por su maestría formal, la profundidad de su lirismo y su compromiso vital. Su obra forma parte del canon literario hispanoamericano y universal.

Interpretación y análisis crítico

Su poesía ha sido interpretada desde diversas perspectivas, destacando su capacidad para aunar tradición y vanguardia, lirismo y compromiso. Se ha analizado la evolución de su voz poética y su relación con los avatares históricos.

Infancia y formación

Además de poeta, Alberti fue un destacado pintor, y sus obras pictóricas a menudo reflejan la misma sensibilidad y temas que su poesía. Su pasión por el flamenco y la música popular fue una fuente de inspiración constante.

Muerte y memoria

Falleció en 1999, y su muerte supuso la pérdida de una de las figuras literarias más importantes del siglo XX. Su obra sigue viva y es objeto de estudio y lectura constante, manteniendo su memoria a través de sus versos y de las instituciones dedicadas a su legado.