Rafael Alberti

Rafael Alberti

1902–1999 · vivió 96 años ES ES

Rafael Alberti fue un destacado poeta español, figura clave de la Generación del 27. Su obra abarca una notable diversidad de registros, desde la lírica intimista y el neopopularismo hasta el compromiso social y político, reflejando las convulsiones de su tiempo. Su poesía se caracteriza por una gran musicalidad, un uso magistral del lenguaje y una profunda conexión con la tradición literaria española, a la vez que una constante renovación formal. A lo largo de su extensa vida, Alberti exploró diferentes estilos, manteniendo siempre una voz personal e inconfundible que lo consagra como uno de los grandes poetas del siglo XX en lengua española.

n. 1902-12-16, El Puerto de Santa María · m. 1999-10-27, El Puerto de Santa María

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Desahucio

Ángeles malos o buenos,
que no sé,
te arrojaron en mi alma.
Sola,
sin muebles y sin alcobas,
deshabitada.
De rondón, el viento hiere
las paredes,
las más finas, vítreas láminas.
Humedad. Cadenas. Gritos.
Ráfagas.
Te pregunto:
¿cuándo abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?
Dímelo.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Rafael Alberti Merello fue un poeta español, miembro destacado de la Generación del 27. Nació y falleció en El Puerto de Santa María, Cádiz. Su origen familiar pertenecía a la burguesía comercial gaditana. Escribió en español y su producción literaria se desarrolló a lo largo de gran parte del siglo XX, un periodo marcado por profundos cambios históricos en España y el mundo.

Infancia y formación

Alberti tuvo una infancia marcada por la influencia de su entorno gaditano y su temprana afición por la pintura. Su formación se vio interrumpida por la Guerra Civil, lo que afectó su desarrollo académico y vital. Fue autodidacta en gran medida en su vocación literaria, aunque recibió influencias de lecturas clásicas y contemporáneas. La pintura fue una pasión temprana que coexistió con su vocación poética.

Trayectoria literaria

Inició su vocación poética en la adolescencia, mostrando desde temprano una gran sensibilidad y dominio técnico. Su trayectoria literaria puede dividirse en varias etapas, desde sus inicios vinculados al neopopularismo y la lírica de corte más clásico, pasando por la vanguardia y el surrealismo, hasta su poesía de compromiso político y social. Fue cofundador de la revista "Litoral" y participó activamente en la vida cultural de su época. Tradujo obras y su actividad como dramaturgo también fue relevante.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras principales se encuentran "Marinero en tierra" (1924), "Cal y Canto" (1927), "Sobre los ángeles" (1929) y "El poeta en la calle" (1935). Sus temas recurrentes incluyen el mar, la infancia perdida, la naturaleza, el amor, la muerte, la justicia social y el exilio. Formalmente, experimentó con el soneto, el verso libre y formas populares, demostrando una gran versatilidad métrica. Su estilo se caracteriza por una musicalidad excepcional, metáforas audaces y un lenguaje de gran plasticidad, que a menudo combina lo culto con lo popular. Su voz poética evolucionó desde lo lírico y melancólico hasta lo combativo y comprometido. Se le asocia con el neopopularismo, la Generación del 27 y la poesía social.

Contexto cultural e histórico

Vivió la efervescencia cultural de la Segunda República española, la Guerra Civil y el posterior exilio. Perteneció a la Generación del 27, un grupo de poetas que renovó la lírica española. Fue miembro del Partido Comunista y su obra posterior al exilio estuvo marcada por el compromiso político y la denuncia de la dictadura franquista. Sus contemporáneos incluyeron a Lorca, Guillén, Salinas, Cernuda y Aleixandre.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por el exilio tras la Guerra Civil española, residiendo en Francia, Italia y Argentina. Estuvo casado con la escritora y traductora María Teresa León, con quien compartió gran parte de su militancia política y su vida en el exilio. Tuvo una intensa vida social y política, participando activamente en debates y manifestaciones.

Reconocimiento y recepción

Alberti recibió numerosos premios y reconocimientos a lo largo de su vida, incluyendo el Premio Nacional de Poesía, el Premio Cervantes y la Medalla de Oro de Bellas Artes. Su obra ha sido objeto de estudio y admiración tanto en España como a nivel internacional, consolidándose como un pilar de la poesía contemporánea en lengua española.

Influencias y legado

Fue influenciado por la poesía popular andaluza, Góngora y la vanguardia. Su legado es inmenso, habiendo influido a generaciones de poetas por su maestría formal, la profundidad de su lirismo y su compromiso vital. Su obra forma parte del canon literario hispanoamericano y universal.

Interpretación y análisis crítico

Su poesía ha sido interpretada desde diversas perspectivas, destacando su capacidad para aunar tradición y vanguardia, lirismo y compromiso. Se ha analizado la evolución de su voz poética y su relación con los avatares históricos.

Infancia y formación

Además de poeta, Alberti fue un destacado pintor, y sus obras pictóricas a menudo reflejan la misma sensibilidad y temas que su poesía. Su pasión por el flamenco y la música popular fue una fuente de inspiración constante.

Muerte y memoria

Falleció en 1999, y su muerte supuso la pérdida de una de las figuras literarias más importantes del siglo XX. Su obra sigue viva y es objeto de estudio y lectura constante, manteniendo su memoria a través de sus versos y de las instituciones dedicadas a su legado.

Poemas

43

Tres Recuerdos Del Cielo

TRES RECUERDOS DEL CIELO



Homenaje a Gustavo Adolfo Bécquer.


PRÓLOGO


No habían cumplido años ni la rosa ni el arcángel.

Todo, anterior al balido y al llanto.

Cuando la luz ignoraba todavía

si el mar nacería niño o niña.

Cuando el viento soñaba melenas que peinar

y claveles el fuego que encender y mejillas

y el agua unos labios parados donde beber.

Todo, anterior al cuerpo, al nombre y al tiempo.

Entonces yo recuerdo que, una vez, en el cielo...


PRIMER RECUERDO



... una azucena tronchada...
G.A.BÉCQUER.


Paseaba con un dejo de azucena que piensa,

casi de pájaro que sabe ha de nacer.

Mirándose sin verse a una luna que le hacía espejo el
sueño

y a un silencio de nieve que le elevaba los pies.

A un silencio asomada.

Era anterior al arpa, a la lluvia y a las palabras.

No sabía.

Blanca alumna del aire,

temblaba con las estrellas, con la flor y los árboles.

Su tallo, su verde talle.

Con las estrellas mías

que, ignorantes de todo,

por cavar dos lagunas en sus ojos

la ahogaron en dos mares.

Y recuerdo...

Nada más: muerta, alejarse.


SEGUNDO RECUERDO



... rumor de besos y batir de alas...
G.A.BÉCQUER.


También antes,

mucho antes de la rebelión de las sombras,

de que al mundo cayeran plumas incendiadas

y un pájaro pudiera ser muerto por un lirio.

Antes, antes que tú me preguntaras

el número y el sitio de mi cuerpo.

Mucho antes del cuerpo.

En la época del alma.

Cuando tú abriste en la frente sin corona del cielo

la primera dinastía del sueño.

Cuando tú, al mirarme en la nada,

inventaste la primera palabra.

Entonces, nuestro encuentro.
TERCER RECUERDO



... detrás del abanico de plumas de oro...
G.A.BÉCQUER.


Aún los valses del cielo no habían desposado al jazmín
y la

nieve,

ni los aires pensado en la posible música de tus cabellos,

ni decretado el rey que la violeta se enterrara en un libro.

No.

Era la era en que la golondrina viajaba

sin nuestras iniciales en el pico.

En que las campanillas y las enredaderas

morían sin balcones que escalar y estrellas.

La era

en que al hombro de un ave no había flor que apoyara la cabeza.

Entonces, detrás de tu abanico, nuestra luna primera.

922

El ángel Avaro

Gentes de las esquinas
de pueblos y naciones que no están en el mapa
comentaban.
—Ese hombre está muerto
y no lo sabe.
Quiere asaltar la banca,
robar nubes, estrellas, cometas de oro,
comprar lo más difícil:
el cielo:
Y ese hombre está muerto.
Temblores subterráneos le sacuden la frente.
Tumbos de tierra desprendida,
ecos desvariados,
sones confusos de piquetas y azadas,
los oídos.
Los ojos,
luces de acetileno,
húmedas, áureas galerías.
El corazón,
explosiones de piedras, júbilos, dinamita.
Sueña con las minas.
811

El ángel Bueno

Vino el que yo quería
el que yo llamaba.
No aquel que barre cielos sin defensas.
luceros sin cabañas,
lunas sin patria,
nieves.
Nieves de esas caídas de una mano,
un nombre,
un sueño,
una frente.
No aquel que a sus cabellos
ató la muerte.
El que yo quería.
Sin arañar los aires,
sin herir hojas ni mover cristales.
Aquel que a sus cabellos
ató el silencio.
Para sin lastimarme,
cavar una ribera de luz dulce en mi pecho
y hacerme el alma navegable.
839

El ángel De Los Números

Vírgenes con escuadras
y compases, velando
las celestes pizarras.
Y el ángel de los números,
pensativo, volando,
del 1 al 2, del 2
al 3, del 3 al 4.
Tizas frías y esponjas
rayaban y borraban
la luz de los espacios.
Ni sol, luna, ni estrellas,
ni el repentino verde
del rayo y el relámpago,
ni el aire. Sólo nieblas.
Vírgenes sin escuadras,
sin compases, llorando.
Y en las muertas pizarras,
el ángel de los números,
sin vida, amortajado
sobre el 1 y el 2,
sobre el 3, sobre el 4...
820

Lo Que Dejé Por Ti

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.
868

Si Mi Voz Muriera En Tierra

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombardla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!
841

Con él

Zarparé, al alba, del Puerto,
hacia Palos de Moguer,
sobre una barca sin remos.
De noche, solo, ¡a la mar!
y con el viento y contigo!
Con tu barba negra tú,
yo barbilampiño.
863

Si Yo Nací Campesino,

Si yo nací campesino,
si yo nací marinero,
¿por qué me tenéis aquí,
si este aquí yo no lo quiero?

El mejor día, ciudad
a quien jamás he querido,
el mejor día —¡silencio!—
habré desaparecido.
889

Mito

¡Jee, compañero, jee, jee!
¡Un toro azul por el agua!
¡Ya apenas si se le ve!

—¿Quééé?
—¡Un toro por el mar, jee!
755

Grumete

¡No pruebes tú los licores!
¡Tú no bebas!

¡Marineros, bebedores,
los de las obras del puerto,
que él no beba!

¡Qué él no beba, pescadores!

¡Siempre sus ojos despiertos,
siempre sus labios abiertos
a la mar, no a los licores!

¡Que él no beba!
779

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