Lista de Poemas

Invitación Al Aire

Te invito, sombra, al aire.
Sombra de veinte siglos,
a la verdad del aire,
del aire, aire, aire.
Sombra que nunca sales
de tu cueva, y al mundo
no devolviste el silbo
que al nacer te dio el aire,
del aire, aire, aire.
Sombra sin luz, minera
por las profundidades
de veinte tumbas, veinte
siglos huecos sin aire,
del aire, aire, aire.
¡Sombra, a los picos, sombra,
de la verdad del aire,
del aire, aire, aire!
796

El ángel De Los Números

Vírgenes con escuadras
y compases, velando
las celestes pizarras.
Y el ángel de los números,
pensativo, volando,
del 1 al 2, del 2
al 3, del 3 al 4.
Tizas frías y esponjas
rayaban y borraban
la luz de los espacios.
Ni sol, luna, ni estrellas,
ni el repentino verde
del rayo y el relámpago,
ni el aire. Sólo nieblas.
Vírgenes sin escuadras,
sin compases, llorando.
Y en las muertas pizarras,
el ángel de los números,
sin vida, amortajado
sobre el 1 y el 2,
sobre el 3, sobre el 4...
796

Desahucio

Ángeles malos o buenos,
que no sé,
te arrojaron en mi alma.
Sola,
sin muebles y sin alcobas,
deshabitada.
De rondón, el viento hiere
las paredes,
las más finas, vítreas láminas.
Humedad. Cadenas. Gritos.
Ráfagas.
Te pregunto:
¿cuándo abandonas la casa,
dime,
qué ángeles malos, crueles,
quieren de nuevo alquilarla?
Dímelo.
820

Lo Que Dejé Por Ti

Dejé por ti mis bosques, mi perdida
arboleda, mis perros desvelados,
mis capitales años desterrados
hasta casi el invierno de la vida.

Dejé un temblor, dejé una sacudida,
un resplandor de fuegos no apagados,
dejé mi sombra en los desesperados
ojos sangrantes de la despedida.

Dejé palomas tristes junto a un río,
caballos sobre el sol de las arenas,
dejé de oler la mar, dejé de verte.

Dejé por ti todo lo que era mío.
Dame tú, Roma, a cambio de mis penas,
tanto como dejé para tenerte.
830

A Luis Cernuda, Aire Del Sur Buscado En Inglaterra

Si el aire se dijera un día:

—Estoy cansado,
rendido de mi nombre... Ya no quiero
ni mi inicial para firmar el bucle
del clavel, el rizado de la rosa,
el pliegecillo fino del arroyo,
el gracioso volante de la mar y el hoyuelo
que ríe en la mejilla de la vela...

Desorientado, subo de las blandas,
dormidas superficies
que dan casa a mi sueño.
Fluyo de las paradas enredaderas, calo
los ciegos ajimeces de las torres;
tuerzo, ya pura delgadez, las calles
de afiladas esquinas, penetrando,
roto y herido de los quicios, hondos
zaguanes que se van a verdes patios
donde el agua elevada me recuerda,
dulce y desesperada, mi deseo...

Busco y busco llamarme
¿con qué nueva palabra, de qué modo?
¿No hay soplo, no hay aliento,
respiración capaz de poner alas
a esa desconocida voz que me denomine?

Desalentado, busco y busco un signo,
un algo o alguien que me sustituya
que sea como yo y en la memoria
fresca de todo aquello, susceptible
de tenue cuna y cálido susurro,
perdure con el mismo
temblor, el mismo hálito
que tuve la primera
mañana en que al nacer, la luz me dijo:
—Vuela. Tú eres el aire.

Si el aire se dijera un día eso...
705

Si Yo Nací Campesino,

Si yo nací campesino,
si yo nací marinero,
¿por qué me tenéis aquí,
si este aquí yo no lo quiero?

El mejor día, ciudad
a quien jamás he querido,
el mejor día —¡silencio!—
habré desaparecido.
846

Si Mi Voz Muriera En Tierra

Si mi voz muriera en tierra
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera.

Llevadla al nivel del mar
y nombardla capitana
de un blanco bajel de guerra.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla
y sobre el ancla una estrella
y sobre la estrella el viento
y sobre el viento la vela!
808

Mito

¡Jee, compañero, jee, jee!
¡Un toro azul por el agua!
¡Ya apenas si se le ve!

—¿Quééé?
—¡Un toro por el mar, jee!
732

Con él

Zarparé, al alba, del Puerto,
hacia Palos de Moguer,
sobre una barca sin remos.
De noche, solo, ¡a la mar!
y con el viento y contigo!
Con tu barba negra tú,
yo barbilampiño.
825

Si Garcilaso Volviera,

Si Garcilaso volviera,
yo sería su escudero;
que buen caballero era.

Mi traje de marinero
se trocaría en guerrera
ante el brillar de su acero;
que buen caballero era.

¡Qué dulce oírle, guerrero,
al borde de su estribera!
En la mano, mi sombrero;
que buen caballero era.
790

Comentarios (0)

ShareOn Facebook WhatsApp X
Iniciar sesión para publicar un comentario.

NoComments

Identificación y contexto básico

Rafael Alberti Merello fue un poeta español, miembro destacado de la Generación del 27. Nació y falleció en El Puerto de Santa María, Cádiz. Su origen familiar pertenecía a la burguesía comercial gaditana. Escribió en español y su producción literaria se desarrolló a lo largo de gran parte del siglo XX, un periodo marcado por profundos cambios históricos en España y el mundo.

Infancia y formación

Alberti tuvo una infancia marcada por la influencia de su entorno gaditano y su temprana afición por la pintura. Su formación se vio interrumpida por la Guerra Civil, lo que afectó su desarrollo académico y vital. Fue autodidacta en gran medida en su vocación literaria, aunque recibió influencias de lecturas clásicas y contemporáneas. La pintura fue una pasión temprana que coexistió con su vocación poética.

Trayectoria literaria

Inició su vocación poética en la adolescencia, mostrando desde temprano una gran sensibilidad y dominio técnico. Su trayectoria literaria puede dividirse en varias etapas, desde sus inicios vinculados al neopopularismo y la lírica de corte más clásico, pasando por la vanguardia y el surrealismo, hasta su poesía de compromiso político y social. Fue cofundador de la revista "Litoral" y participó activamente en la vida cultural de su época. Tradujo obras y su actividad como dramaturgo también fue relevante.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras principales se encuentran "Marinero en tierra" (1924), "Cal y Canto" (1927), "Sobre los ángeles" (1929) y "El poeta en la calle" (1935). Sus temas recurrentes incluyen el mar, la infancia perdida, la naturaleza, el amor, la muerte, la justicia social y el exilio. Formalmente, experimentó con el soneto, el verso libre y formas populares, demostrando una gran versatilidad métrica. Su estilo se caracteriza por una musicalidad excepcional, metáforas audaces y un lenguaje de gran plasticidad, que a menudo combina lo culto con lo popular. Su voz poética evolucionó desde lo lírico y melancólico hasta lo combativo y comprometido. Se le asocia con el neopopularismo, la Generación del 27 y la poesía social.

Contexto cultural e histórico

Vivió la efervescencia cultural de la Segunda República española, la Guerra Civil y el posterior exilio. Perteneció a la Generación del 27, un grupo de poetas que renovó la lírica española. Fue miembro del Partido Comunista y su obra posterior al exilio estuvo marcada por el compromiso político y la denuncia de la dictadura franquista. Sus contemporáneos incluyeron a Lorca, Guillén, Salinas, Cernuda y Aleixandre.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por el exilio tras la Guerra Civil española, residiendo en Francia, Italia y Argentina. Estuvo casado con la escritora y traductora María Teresa León, con quien compartió gran parte de su militancia política y su vida en el exilio. Tuvo una intensa vida social y política, participando activamente en debates y manifestaciones.

Reconocimiento y recepción

Alberti recibió numerosos premios y reconocimientos a lo largo de su vida, incluyendo el Premio Nacional de Poesía, el Premio Cervantes y la Medalla de Oro de Bellas Artes. Su obra ha sido objeto de estudio y admiración tanto en España como a nivel internacional, consolidándose como un pilar de la poesía contemporánea en lengua española.

Influencias y legado

Fue influenciado por la poesía popular andaluza, Góngora y la vanguardia. Su legado es inmenso, habiendo influido a generaciones de poetas por su maestría formal, la profundidad de su lirismo y su compromiso vital. Su obra forma parte del canon literario hispanoamericano y universal.

Interpretación y análisis crítico

Su poesía ha sido interpretada desde diversas perspectivas, destacando su capacidad para aunar tradición y vanguardia, lirismo y compromiso. Se ha analizado la evolución de su voz poética y su relación con los avatares históricos.

Infancia y formación

Además de poeta, Alberti fue un destacado pintor, y sus obras pictóricas a menudo reflejan la misma sensibilidad y temas que su poesía. Su pasión por el flamenco y la música popular fue una fuente de inspiración constante.

Muerte y memoria

Falleció en 1999, y su muerte supuso la pérdida de una de las figuras literarias más importantes del siglo XX. Su obra sigue viva y es objeto de estudio y lectura constante, manteniendo su memoria a través de sus versos y de las instituciones dedicadas a su legado.