Lista de Poemas

Peregrina Paloma Imaginaria

Peregrina paloma imaginaria
que enardeces los últimos amores;
alma de luz, de música y de flores
peregrina paloma imaginaria.

Vuele sobre la roca solitaria
que baña el mar glacial de Los dolores;
haya, a tu peso, un haz de resplandores,
sobre la adusta roca solitaria...

Vuele sobre la roca solitaria
peregrine paloma, ala de nieve
como divino hostia, ala tan leve...

Como un copo de nieve; ala divino,
copo de nieve, lirio, hostia, neblina,
peregrine paloma imaginaria...
1.816

El camino de los cisnes, de Castalia Bárbara

Crespas olas adheridas a las crines
de los ásperos corceles de los vientos;
alumbradas por rojizos resplandores
cuando en yunque de montañas su martillo bate el trueno.
Crespas olas que las nubes oscurecen
con sus cuerpos desgarrados y sangrientos,
que se esfuman lentamente en los crepúsculos.
Turbios ojos de la noche, circundados de misterio.
Crespas olas que cobijan los amores
de los monstruos espantables en su seno,
cuando entona la gran voz de las borrascas
su salvaje epitalamio como un himno gigantesco.
Crespas olas que se arrojan a las playas
coronadas por enormes ventisqueros,
donde turban con sollozos convulsivos
el silencio indiferente de la noche de los hielos.
Crespas olas que la quilla despedaza
bajo el rayo de los ojos del guerrero,
que ilumina las entrañas palpitantes
del Camino de los Cisnes para el Rey del Mar abierto.
1.171

El Walhalla

Vibra el himno rojo. Chocan los escudos y las lanzas
con largo fragor siniestro.
De las heridas sangrientas por la abierta boca brotan
ríos purpúreos.
Hay besos y risas.
Y un cráneo lleno
de hidromiel, en donde apagan,
abrasados por la fiebre, su sed los guerreros muertos.
647

Los Cuervos

Sobre el himno del combate
y el clamor de los guerreros,
pasa un lento batir de alas;
se oye un lúgubre graznido,
y penetran los dos Cuervos,
los divinos, tenebrosos mensajeros,
y se posan en los hombros del Dios
y hablan a su oído.
801

Æternum Vale - Aeternum Vale

Un Dios misterioso y extraño visita la selva.
Es un Dios silencioso que tiene los brazos abiertos.
Cuando la hija de Thor espoleaba su negro caballo,
le vio erguirse, de pronto, a la sombra de un añoso fresno.
Y sintió que se helaba su sangre
ante el Dios silencioso que tiene los brazos abiertos.

De la fuente de Imer, en los bordes sagrados, más tarde,
la Noche a los Dioses absortos reveló el secreto;
El Águila negra y los Cuervos de Odín escuchaban,
y los Cisnes que esperan la hora del canto postrero;
y a los Dioses mordía el espanto
de ese Dios silencioso que tiene los brazos abiertos.

En la selva agitada se oían extrañas salmodias,
mecía la encina y el sauce quejumbroso viento;
el bisonte y el alce rompían las ramas espesas,
y a través de las ramas espesas huían mugiendo.
En la lengua sagrada de Orga
despertaban del canto divino los divinos versos.

Thor, el rudo, terrible guerrero que blande la maza,
—en sus manos es arma la negra montaña de hierro—,
va a aplastar, en la selva, a la sombra del árbol sagrado,
a ese Dios silencioso que tiene los brazos abiertos.
Y los Dioses contemplan la maza rugiente,
que gira en los aires y nubla la lumbre del cielo.
814

Las Voces Tristes

Por las blancas estepas
se desliza el trineo;
los lejanos aullidos de los lobos
se unen al jadeante resoplar de los perros.

Nieva.
Parece que el espacio se envolviera en un velo,
tachonado de lirios
por las alas del cierzo.

El infinito blanco...
sobre el vasto desierto
flota una vaga sensación de angustia,
de supremo abandono, de profundo y sombrío desaliento.

Un pino solitario
dibújase a lo lejos,
en un fondo de brumas y de nieve,
como un largo esqueleto.

Entre los dos sudarios
de la tierra y el cielo,
avanza en el naciente,
el helado crepúsculo de invierno...
681

Los Héroes

Por sanguinario ardor estremecido,
hundiendo en su corcel el acicate,
lanza el bárbaro en medio del combate
su pavoroso y lúgubre alarido.

Semidesnudo, sudoroso, herido,
de intenso gozo su cerebro late,
y con su escudo al enemigo abate
ya del espanto del dolor vencido.

Surge de pronto claridad extraña,
y el horizonte tenebroso baña
un mar de fuego de purpúreas ondas,

y se destacan entre lampos rojos,
los anchos pechos, los sangrientos ojos
y las hirsutas cabelleras blondas.
764

Lustral

Llamé una vez a la visión

y vino.
Y era pálida y triste, y sus pupilas
ardían, como hogueras de martirios.

Y era su boca como un ave negra
de negras alas.

En sus largos rizos
había espinas. En su frente arrugas.
Tiritaba.
Y me dijo:

—¿Me amas aún?

Sobre sus negros labios
posé los labios míos;
en sus ojos de fuego hundí mis ojos,
y acaricié la zarza de sus rizos.
Y uní mi pecho al suyo, y en su frente
apoyé mi cabeza.

Y sentí el frío
que me llegaba al corazón y el fuego
en los ojos.

Entonces
se emblanqueció mi vida como un lirio.
621

Rosa Ideal

Eres la rosa ideal
que fue la princesa-rosa,
en la querella amorosa
de un menestral provenzal.

Si tú sus trovas quisieras,
llegarían, como un ruego,
los serventesios de fuego
en armoniosas hogueras.

Darías al vencedor
los simbólicos trofeos,
en los galantes torneos
de la ciencia del amor.

Incensado por el aura
de la dulce poesía
en tus manos dejaría
su cetro Clemencia Isaura.
776

El Camino De Los Cisnes

«Crespas olas adheridas a las crines
de los ásperos corceles de los vientos;
alumbradas por rojizos resplandores
cuando en yunque de montañas su martillo bate el trueno.

»Crespas olas que las nubes oscurecen
con sus cuerpos desgarrados y sangrientos,
que se esfuman lentamente en los crepúsculos.
Turbios ojos de la noche, circundados de misterio.

»Crespas olas que cobijan los amores
de los monstruos espantables en su seno,
cuando entona la gran voz de las borrascas
su salvaje epitalamio como un himno gigantesco.

»Crespas olas que se arrojan a las playas
coronadas por enormes ventisqueros,
donde turban con sollozos convulsivos
el silencio indiferente de la noche de los hielos.

»Crespas olas que la quilla despedaza
bajo el rayo de los ojos del guerrero,
que ilumina las entrañas palpitantes
del Camino de los Cisnes para el Rey del Mar abierto»
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Identificación y contexto básico

Ricardo Jaimes Freyre fue un poeta, ensayista, crítico literario y diplomático boliviano, considerado una de las figuras más importantes del Modernismo hispanoamericano. Nació en Tacna, Virreinato del Perú (actual Perú), el 23 de mayo de 1868, y falleció en Buenos Aires, Argentina, el 17 de junio de 1933. Aunque nació en territorio peruano, su ascendencia y su vida estuvieron fuertemente ligadas a Bolivia, país al que representó diplomáticamente. Escribió principalmente en español. Vivió en un periodo de profundos cambios sociales y políticos en América Latina, marcado por la consolidación de las repúblicas y la búsqueda de una identidad nacional.

Infancia y formación

De joven, Jaimes Freyre se trasladó a Bolivia, donde completó su educación. Estudió en el Liceo de La Paz y luego en la Universidad Mayor de San Francisco Xavier de Chuquisaca, donde se graduó de abogado. Su formación intelectual estuvo influenciada por las corrientes literarias europeas, especialmente el parnasianismo y el simbolismo francés, y por las ideas liberales y positivistas que predominaban en la época.

Trayectoria literaria

La carrera literaria de Jaimes Freyre comenzó en su juventud, publicando poemas y artículos en periódicos y revistas de Bolivia y Argentina. Se trasladó a Buenos Aires en 1893, donde desarrolló gran parte de su carrera. Allí, se relacionó con importantes figuras del mundo literario y político, y se convirtió en un referente del Modernismo. Fue director de la Biblioteca Nacional de Buenos Aires y ejerció como diplomático, representando a Bolivia en varios países. Publicó importantes colecciones de poesía como "Lirismo" (1896) y "Castalia" (1901), y ensayos críticos.

Obra, estilo y características literarias

La poesía de Jaimes Freyre se caracteriza por su búsqueda de la belleza formal, la musicalidad del verso y la exploración de temas como el amor, la melancolía, la soledad, la naturaleza y la mitología. Su estilo es elegante, refinado y a menudo introspectivo, con influencias claras del simbolismo y el parnasianismo. Utilizó formas métricas clásicas y el verso libre con maestría. Su obra ensayística, presente en "Doctrinas literarias" (1908), aborda la estética modernista y la crítica literaria, defendiendo la renovación del lenguaje y la forma en la literatura hispanoamericana.

Contexto cultural e histórico

Jaimes Freyre fue un exponente clave del Modernismo hispanoamericano, un movimiento que buscó la renovación estética y lingüística de la literatura en lengua española, inspirándose en modelos europeos pero buscando a la vez una voz propia para América. Vivió en un periodo de gran efervescencia cultural y política en el continente, y su obra refleja la búsqueda de identidad y modernidad. Su labor diplomática le permitió ser un puente entre Bolivia y otros países, especialmente Argentina, donde se convirtió en una figura respetada.

Vida personal

Jaimes Freyre tuvo una vida dedicada a la literatura y a la diplomacia. Su traslado a Buenos Aires le permitió integrarse en uno de los centros culturales más importantes de Hispanoamérica. Mantuvo una estrecha relación con otros escritores modernistas, y su figura fue respetada tanto por su obra literaria como por su labor profesional. Dedicó gran parte de su vida a la gestión cultural y a la difusión de la literatura.

Reconocimiento y recepción

El reconocimiento de Jaimes Freyre como poeta modernista fue importante en su época, especialmente en los círculos literarios de Buenos Aires. Su obra poética, aunque a veces eclipsada por la de autores como Rubén Darío, es considerada fundamental para entender la evolución del Modernismo. Sus ensayos críticos también fueron valorados por su agudeza y profundidad.

Influencias y legado

Fue influenciado por poetas como Paul Verlaine, Stéphane Mallarmé y Théophile Gautier, así como por la obra de Rubén Darío. A su vez, su poesía influyó en generaciones posteriores de poetas bolivianos y latinoamericanos que buscaron la renovación estética. Su legado reside en su contribución a la consolidación del Modernismo y en la calidad de su obra lírica.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Jaimes Freyre ha sido analizada desde diversas perspectivas, destacando su maestría formal, su lirismo y su contribución a la estandarización del idioma literario. Se le reconoce por su capacidad para fusionar la tradición clásica con las innovaciones de la modernidad literaria.

Infancia y formación

Aunque menos conocido que otros modernistas, Jaimes Freyre fue un prolífico ensayista y crítico, cuya labor intelectual complementó su obra poética. Su dedicación a la diplomacia demuestra su compromiso con la proyección cultural de Bolivia.

Muerte y memoria

Ricardo Jaimes Freyre falleció en Buenos Aires en 1933. Su obra sigue siendo estudiada y valorada como una parte importante del patrimonio literario boliviano y del Modernismo hispanoamericano.