Lista de Poemas

39

Voy a alargar caminos de caricia,
con algo de dulzura entre los dientes
y un garabato tibio en los cabellos,
para que el poco sueño que aún nos queda
no se nos caiga.

Voy a alumbrar tu rostro mientras duerme
y mirarlo al revés, donde no duerme.

Voy a juntar raíces por el aire,
catálogos de nieves que no caen
y sitios para párpados.

Voy a tomar al hombre por el centro
y tirarlo a rodar, a ver si llega.

Voy a tomarme a mí, ya me he tomado,
para enlazar de nuevo los cristales
con un redondo material sin tiempo.

Voy a cortar las puntas de la vida
como unas uñas demasiado largas.
494

37

Mientras haces cualquier cosa,
alguien está muriendo.

Mientras te lustras los zapatos,
mientras odias,
mientras le escribes una carta prolija
a tu amor único o no único.

Y aunque pudieras llegar a no hacer nada,
alguien estaría muriendo,
tratando en vano de juntar todos los rincones,
tratando en vano de no mirar fijo a la pared.

Y aunque te estuvieras muriendo,
alguien más estaría muriendo,
a pesar de tu legítimo deseo
de morir un minuto con exclusividad.

Por eso, si te preguntan por el mundo,
responde simplemente: alguien está muriendo.
700

27

Entre pedazos de palabras
y caricias en ruinas,
encontré algunas formas que volvían de la muerte.

Venían de desmorir.
Pero no les bastaba con eso.
Tenían que seguir retrocediendo,
tenían que desvivirlo todo
y después desnacer.

No pude hacerles ninguna pregunta,
ni mirarlas dos veces.
Pero ellas me indicaron el único camino
que tal vez tenga salida,
el que vuelve desde toda la muerte
hacia atrás del nacer,
a encontrarse con la nada del comienzo
para retroceder y desnadarse.
491

33

Sí, hay un fondo.

Pero hay también un más allá del fondo,
un lugar hecho con caras al revés.

Y allí hay pisadas,
pisadas o por lo menos su anticipo,
lectura de ciego que ya no necesita puntos
y lee en lo liso
o tal vez la lectura de sordo
en los labios de un muerto.

Sí, hay un fondo.

Pero es el lugar donde empieza el otro lado,
simétrico de éste,
tal vez éste repetido,
tal vez éste y su doble,
tal vez éste.
449

17

Hay que caer y no se puede elegir dónde.
Pero hay cierta forma del viento en los cabellos,
cierta pausa del golpe,
cierta esquina del brazo
que podemos torcer mientras caemos.
Es tan sólo el extremo de un signo,
la punta sin pensar de un pensamiento.
Pero basta para evitar el fondo avaro de unas manos
y la miseria azul de un Dios desierto.
Se trata de doblar algo más que una coma
en un texto que no podemos corregir.
886

18

Tú no tienes nombre.
Tal vez nada lo tenga.

Pero hay tanto humo repartido en el mundo,
tanta lluvia inmóvil,
tanto hombre que no puede nacer,
tanto llanto horizontal,
tanto cementerio arrinconado,
tanta ropa muerta
y la soledad ocupa tanta gente,
que el nombre que no tienes me acompaña
y el nombre que nada tiene crea un sitio
en donde está de más la soledad.
473

15

El amor empieza cuando se rompen los dedos
y se dan vuelta las solapas del traje,
cuando ya no hace falta pero tampoco sobra
la vejez de mirarse,
cuando la torre de los recuerdos, baja o alta,
se agacha hasta la sangre.

El amor empieza cuando Dios termina
y cuando el hombre cae,
mientras las cosas, demasiado eternas,
comienzan a gastarse,
y los signos, las bocas y los signos,
se muerden mutuamente en cualquier parte.

El amor empieza
cuando la luz se agrieta como un muerto disfrazado
sobre la soledad irremediable.

Porque el amor es simplemente eso:
la forma del comienzo
tercamente escondida
detrás de los finales.
537

13

Hay palabras que no decimos
y que ponemos sin decirlas en las cosas.

Y las cosas las guardan,
y un día nos contestan con ellas
y nos salvan el mundo,
como un amor secreto
en cuyos dos extremos
hay una sola entrada.

¿No habrá alguna palabra
de esas que no decimos
que hayamos colocado
sin querer en la nada?
462

1

Una red de mirada
mantiene unido al mundo,
no lo deja caerse.
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,
mis ojos van a apoyarse en una espalda
que puede ser de dios.
Sin embargo,
ellos buscan otra red, otro hilo,
que anda cerrando ojos con un traje prestado
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.
Mis ojos buscan eso
que nos hace sacarnos los zapatos
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo
o inventar un pájaro
para averiguar si existe el aire
o crear un mundo
para saber si hay dios
o ponernos el sombrero
para comprobar que existimos.
506

4

El fondo de las cosas no es la vida o la muerte.
Me lo prueban
el aire que se descalza en los pájaros,
un tejado de ausencias que acomoda el silencio
y esta mirada mía que se da vuelta en el fondo,
como todas las cosas que se dan vuelta cuando acaban.

Y también me lo prueba
mi niñez que era pan
anterior a la harina,
mi niñez que sabía
que hay humos que descienden,
voces con las que nadie habla,
papeles donde el hombre está inmóvil.

El fondo de las cosas no es la muerte o la vida.
El fondo es otra cosa
que alguna vez sale a la orilla.
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Identificación y contexto básico

Roberto Juarroz fue un poeta, ensayista y crítico de arte argentino, nacido en Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires. Es considerado una de las voces poéticas más originales y profundas de la literatura en español del siglo XX.

Infancia y formación

Su infancia transcurrió en un entorno rural. Estudió Derecho en la Universidad de La Plata, pero pronto su vocación se dirigió hacia la poesía y el pensamiento. Fue un autodidacta con una vasta cultura literaria y filosófica.

Trayectoria literaria

Inició su carrera literaria en la década de 1950. Su obra poética se caracteriza por una gran unidad y coherencia, a menudo publicada en series o "grandes libros" que exploran un mismo universo temático y estilístico. Fue también un activo ensayista y crítico de arte.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Juarroz se articula en torno a la exploración del "ser y el tiempo", la comunicación, la nada y los límites del conocimiento humano. Su estilo es depurado, conciso, aforístico y de una gran densidad conceptual. Evita la retórica grandilocuente para centrarse en la esencia de las ideas. Su poesía es filosófica, invitando al lector a una profunda meditación. Sus "Grandes Libros" (una secuencia de obras poéticas que forman un corpus único) son su proyecto literario principal. Algunas de sus obras incluyen "El acceso", "El lugar", "La luz", "El silencio", entre otros.

Contexto cultural e histórico

Desarrolló su obra en la segunda mitad del siglo XX en Argentina, un período de gran efervescencia cultural pero también de inestabilidad política. Su poesía, aunque de carácter universal, se nutre de la tradición filosófica y literaria occidental.

Vida personal

Llevó una vida discreta, dedicada a la creación literaria y a la crítica de arte. Fue un intelectual riguroso y solitario, cuya obra refleja una profunda introspección y una constante búsqueda de la verdad y el sentido.

Reconocimiento y recepción

Obtuvo diversos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, tanto en Argentina como en el extranjero. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y es objeto de estudio en ámbitos académicos por su originalidad y profundidad.

Influencias y legado

Su poesía se inscribe en una tradición de pensadores y poetas que exploran las grandes preguntas existenciales. Si bien es difícil trazar influencias directas, su obra dialoga con la filosofía existencialista, la mística y la poesía de la introspección. Su legado reside en haber creado un universo poético y filosófico propio, de una coherencia y profundidad excepcionales, marcando un hito en la poesía contemporánea en español.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado la naturaleza metafísica y conceptual de su poesía, su lenguaje preciso y su capacidad para evocar lo inefable. Se le considera un poeta que trasciende las clasificaciones habituales, un pensador que escribe desde la poesía.

Infancia y formación

Su obra se organiza en "grandes libros" que son concebidos como un único poema extenso, lo que revela su concepción unitaria de la creación literaria. Su rigurosidad y su búsqueda de la palabra exacta eran legendarias.

Muerte y memoria

Falleció en Buenos Aires. Su obra sigue siendo leída y estudiada, consolidándose como un referente ineludible de la poesía filosófica en lengua española.