Lista de Poemas

Poemas De Otredad - 7

¿Por qué las hojas ocupan el lugar de las hojas
y no el que queda entre las hojas?
¿Por qué tu mirada ocupa el hueco que está delante
de la razón
y no el que está detrás?
¿Por qué recuerdas que la luz se muere
y en cambio olvidas que también muere la sombra?
¿Por qué se afina el corazón del aire
hasta que la canción se vuelve otro vacío en el
vacío?
¿Por qué no callas en el sitio exacto
donde morir es la presencia justa
suspendida del árbol de vivirse?
¿Por qué estas rayas donde el cuerpo cesa
y no otro cuerpo y otro cuerpo y otro?
¿Por qué esta curva del porqué y no el signo
de una recta sin fin y un punto encima?
398

Poemas De Otredad - 15

Nos quedamos a veces detenidos
en medio de una calle,
de una palabra
o de un beso,
con los ojos inmóviles
como dos largos vasos de agua solitaria,
con la vida inmóvil
y las manos quietas entre un gesto y el que hubiera seguido,
como si no estuvieran ya en ninguna parte.
Nuestros recuerdos son entonces de otro,
a quien apenas recordamos.

Es como si prestásemos la vida por un rato,
sin la seguridad de que nos va a ser devuelta
y sin que nadie nos la haya pedido,
pero sabiendo que es usada
para algo que nos concierne más que todo.

¿No será también la muerte un préstamo,
en medio de una calle,
de una palabra
o de un beso?
407

Poemas De Otredad - 4

Si uno no es igual a su despertar,
si el despertar lo excede
o es menor que uno,
¿quién ocupa la diferencia?

Y si uno no es igual tampoco a su dormir,
¿adónde se queda su costado despierto
o qué otra cosa se duerme con uno?

¿Y si uno no es igual a uno?

El signo igual parece a veces
la duplicación ensimismada
del menos.
478

Poemas De Otredad - 2

El otro que lleva mi nombre
ha comenzado a desconocerme.
Se despierta donde yo me duermo,
me duplica la persuasión de estar ausente,
ocupa mi lugar como si el otro fuera yo,
me copia en las vidrieras que no amo,
me agudiza las cuencas desistidas,
descoloca los signos que nos unen
y visita sin mí las otras versiones de la noche.

Imitando su ejemplo,
ahora empiezo yo a desconocerme.
Tal vez no exista otra manera
de comenzar a conocernos.
501

77

En una noche que debió ser de lluvia
o en el muelle de un puerto tal vez inexistente
o en una tarde clara, sentado a una mesa sin nadie,
se me cayó una parte mía.
No ha dejado ningún hueco.
Es más: pareciera algo que ha llegado
y no algo que se ha ido.
Pero ahora,
en las noches sin lluvia,
en las ciudades sin muelles,
en las mesas sin tardes,
me siento de repente mucho más solo
y no me animo a palparme,
aunque todo parezca estar en su sitio,
quizá todavía un poco más que antes.
Y sospecho que hubiera sido preferible
quedarme en aquella perdida parte mía
y no en este casi todo
que aún sigue sin caer.
456

73

Lo enterraremos todo,
los brazos, el movimiento y la pala,
la pasión de los viernes,
la bandera de andar solos,
la pobreza, esa deuda,
la riqueza, esa otra.

Lo enterraremos hasta con sabiduría,
cortando sabiamente los terrones,
o cortándolos sin darnos cuenta, sabiamente.

Un resto de mirada
quedará flotando como un pincel absurdo
sobre la tregua doblemente fiel de todo ausente.
Y menos mal que no habrá nadie
para escarbar luego bien hondo
y descubrir que no hay nada enterrado.
440

67

Una hebra más delgada que el pensamiento,
un hilo con calibre de nada,
une nuestros ojos cuando no nos miramos.

Cuando nos miramos
nos unen todos los hilos del mundo,
pero falta éste,
que sólo da sombra
a la luz más secreta del amor.

Después que nos vayamos,
quizás quede este hilo
uniendo nuestros sitios vacíos.
443

69

Cada uno se va como puede,
unos con el pecho entreabierto,
otros con una sola mano,
unos con la cédula de identidad en el bolsillo,
otros en el alma,
unos con la luna atornillada en la sangre
y otros sin sangre, ni luna, ni recuerdos.

Cada uno se va aunque no pueda,
unos con el amor entre dientes,
otros cambiándose la piel,
unos con la vida y la muerte,
otros con la muerte y la vida,
unos con la mano en su hombro
y otros en el hombro de otro.

Cada uno se va porque se va,
unos con alguien trasnochado entre las cejas,
otros sin haberse cruzado con nadie,
unos por la puerta que da o parece dar sobre el camino,
otros por una puerta dibujada en la pared o tal vez en el aire,
unos sin haber empezado a vivir
y otros sin haber empezado a vivir.

Pero todos se van con los pies atados,
unos por el camino que hicieron,
otros por el que no hicieron
y todos por el que nunca harán.
423

52

Si alguien,
cayendo de sí mismo en sí mismo,
manotea para sostenerse de sí
y encuentra entre él y él
una puerta que lleva a otra parte,
feliz de él y de él,
pues ha encontrado su borrador más antiguo,
la primera copia.
486

61

Pensar nos roba el mirar.

¿Dónde está entonces la visión,
su hebra de música sin variaciones de sonido,
su coincidencia de ojo y sueño,
su espacio donde sólo el pasar encuentra espacio?
¿Dónde está el pensamiento que no roba nada?

Aunque menor que otras,
pensar también es una ausencia.
Y un olvido que crece.
Y además quedarse solo
y abrir la puerta para desaparecer.
466

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Identificación y contexto básico

Roberto Juarroz fue un poeta, ensayista y crítico de arte argentino, nacido en Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires. Es considerado una de las voces poéticas más originales y profundas de la literatura en español del siglo XX.

Infancia y formación

Su infancia transcurrió en un entorno rural. Estudió Derecho en la Universidad de La Plata, pero pronto su vocación se dirigió hacia la poesía y el pensamiento. Fue un autodidacta con una vasta cultura literaria y filosófica.

Trayectoria literaria

Inició su carrera literaria en la década de 1950. Su obra poética se caracteriza por una gran unidad y coherencia, a menudo publicada en series o "grandes libros" que exploran un mismo universo temático y estilístico. Fue también un activo ensayista y crítico de arte.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Juarroz se articula en torno a la exploración del "ser y el tiempo", la comunicación, la nada y los límites del conocimiento humano. Su estilo es depurado, conciso, aforístico y de una gran densidad conceptual. Evita la retórica grandilocuente para centrarse en la esencia de las ideas. Su poesía es filosófica, invitando al lector a una profunda meditación. Sus "Grandes Libros" (una secuencia de obras poéticas que forman un corpus único) son su proyecto literario principal. Algunas de sus obras incluyen "El acceso", "El lugar", "La luz", "El silencio", entre otros.

Contexto cultural e histórico

Desarrolló su obra en la segunda mitad del siglo XX en Argentina, un período de gran efervescencia cultural pero también de inestabilidad política. Su poesía, aunque de carácter universal, se nutre de la tradición filosófica y literaria occidental.

Vida personal

Llevó una vida discreta, dedicada a la creación literaria y a la crítica de arte. Fue un intelectual riguroso y solitario, cuya obra refleja una profunda introspección y una constante búsqueda de la verdad y el sentido.

Reconocimiento y recepción

Obtuvo diversos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, tanto en Argentina como en el extranjero. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y es objeto de estudio en ámbitos académicos por su originalidad y profundidad.

Influencias y legado

Su poesía se inscribe en una tradición de pensadores y poetas que exploran las grandes preguntas existenciales. Si bien es difícil trazar influencias directas, su obra dialoga con la filosofía existencialista, la mística y la poesía de la introspección. Su legado reside en haber creado un universo poético y filosófico propio, de una coherencia y profundidad excepcionales, marcando un hito en la poesía contemporánea en español.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado la naturaleza metafísica y conceptual de su poesía, su lenguaje preciso y su capacidad para evocar lo inefable. Se le considera un poeta que trasciende las clasificaciones habituales, un pensador que escribe desde la poesía.

Infancia y formación

Su obra se organiza en "grandes libros" que son concebidos como un único poema extenso, lo que revela su concepción unitaria de la creación literaria. Su rigurosidad y su búsqueda de la palabra exacta eran legendarias.

Muerte y memoria

Falleció en Buenos Aires. Su obra sigue siendo leída y estudiada, consolidándose como un referente ineludible de la poesía filosófica en lengua española.