Lista de Poemas

18

Voy anotando en imágenes:
las entrelíneas de un temblor,
un cociente furtivo de la sombra,
el residuo de un relámpago.

Voy copiando modelos:
la vida apretada en un muñón,
la síntesis que se completa en un suicidio,
un pan que rompe un beso.

Voy subrayando textos:
el vacío que suspende una frase,
una palabra que pierde el equilibrio,
una disonancia que canta.

Voy llenando dibujos:
el modo con que practico el infinito,
la ocupación también transitoria de la muerte,
el préstamo sin garantías de esta realidad.

Voy llegando al comienzo:
la palabra sin nadie,
el último silencio,
la página que ya no se enumera.

Y así encuentro la forma
de probar que la vida
calla más que la muerte.
508

21

La muerte es otro hilo de la trama.
Hay momentos en que podría penetrar en nosotros
con la misma naturalidad que el hilo de la vida
o el hilo del amor.

El tejido se completaría entonces casi tiernamente,
casi como si nosotros mismos lo tejiéramos.

Hay momentos para morir.
Hay momentos
en los que el hilo de la muerte
no deshace el tejido.
443

11

El ojo traza en el techo blanco
una pequeña raya negra.
El techo asume la ilusión del ojo
y se vuelve negro.
La raya se borra entonces
y el ojo se cierra.

Así nace la soledad.
505

7

Hablar desde la ausencia,
desde las antípodas de esta inyección de sombra.
Hablar con la palabra suspendida,
con la amenaza de la palabra,
con su pasado más remoto.
Porque aquí y ahora la palabra no existe.
Tan sólo queda su identificación
en los archivos policiales
de la historia del hombre.
Su sonido es un coágulo en el tiempo.
Su escritura es un pálido diafragma
para las tácticas funestas
del corredor de la memoria.

Hablar desde la ausencia,
corrigiendo por anticipado en la palabra
ese defecto técnico
que la borra en el tiempo.
402

4

El mundo es el segundo término
de una metáfora incompleta,
una comparación
cuyo primer elemento se ha perdido.

¿Dónde está lo que era como el mundo?
¿Se fugó de la frase
o lo borramos?

¿O acaso la metáfora
estuvo siempre trunca?
675

48

Un caos lúcido,
un caos de ventanas abiertas.

Una confusión de vértigos claros
donde la incandescencia se construye
con el movimiento total de la ruptura.

Viajar por las líneas
que se quiebran a cada instante
y rodar como un émbolo sin guía
hacia los núcleos aleatorios
de las cancelaciones primigenias.

Tocar las vértebras sin eje,
los círculos sin centro,
las particiones sin unidad,
los choques sin contacto,
las caídas sin escuadra,
los pensamientos sin quien piense,
los hombres sin más rostro que su dolor.

Y recoger allí la ley de lo casual,
la norma de lo imposible:
cada forma es un borde cortante del caos,
un ángulo perplejo de sus ojos abiertos,
los únicos abiertos.

Porque el caos es la tregua de la nada,
la lucidez sin compromiso,
la intersección aguda
de un espacio sin interés por los objetos
y de un tiempo pensante.
536

31

En esta hora en que las formas se deshacen,
los fantasmas han optado por sustancias más concretas.
Así mis manos y mis pies, por ejemplo,
descalabran de pronto sus fieles trayectorias
y se deslizan como acordes de una sumergida partitura.
Gestores ya de mis íntimos fantasmas,
acunan un salto donde existe un puente,
arman un puente en la total llanura,
manotean abismos como quien abre una ventana,
se turnan entre sí como columnas alternantes,
se arrojan como galgos
al cuello de la sombra de un transeúnte cualquiera
o desaparecen repentinamente en medio de la noche
o, lo que es peor, del día.

Las cosas nos traducen una nueva estrategia,
una técnica distinta,
que viene desde el fondo.
Los pájaros se callan a veces demasiado
o inauguran extrañas secuencias de sordinas.
El agua se improvisa en insostenibles regiones.
Las palabras recogen vestiduras abandonadas
y regresan después empujando al pensamiento.
Hemos creído tan sólo en dioses o en nosotros,
mientras las raíces adquirían nuevos modos de ser el
fundamento
y los fantasmas se adiestraban en nuestra propia fisonomía.
Asistimos ahora a un replanteo de las tácticas del abismo,
a un reordenamiento de los estratos, las jerarquías y las
densidades.
Tal vez mañana sólo seamos nosotros lo invisible,
los fantasmas de lo que fueron los fantasmas.
477

43

Conglomerado de consumos tristes,
suma y montón de trampas
recolección anónima
de los plurales de la muerte.

Y enfrente, la pasión,
vidamás de la vida,
chispa en el relámpago,
deshielo de la belleza,
escarapela sobre el corazón del caos,
látigo de muchas puntas.

Y enfrente,
el contemplador de ambos fracasos.
Y también del fracaso
de contemplar el fracaso.

Y es allí,
en ese punto de madurez negativa,
donde salta el resorte:
la fe en nada,
la fe de fe,
la fe que no tiene enfrente,
la fe que no es posible contemplar.
450

26

Quizás nos quedemos fijados en un pensamiento,
pensándolo para siempre.

Puede ser que la eternidad no sea otra cosa
que concentrarse sin alrededores
en el pensamiento más denso
y quedarse allí como una planta despierta
que coloniza para siempre su minúsculo espacio.

Morir no sería entonces
nada más que el último esfuerzo de la atención,
el abandono de los otros pensamientos.
475

25

Hemos amado juntos tantas cosas
que es difícil amarlas separados.
Parece que se hubieran alejado de pronto
o que el amor fuera una hormiga
escalando los declives del cielo.

Hemos vivido juntos tanto abismo
que sin ti todo parece superficie,
órbita de simulacros que resbalan,
tensión sin extensiones,
vigilancia de cuerpos sin presencia.

Hemos andado tanto sin movernos
que los viajes ahora se descuelgan
como abrigos inútiles.
Movimiento y quietud se han desunido
como grados de dos temperaturas.

Hemos perdido juntos tanta nada
que el hábito persiste y se da vuelta
y ahora todo es ganancia de la nada.
El tiempo se convierte en antitiempo
porque ya no lo piensas.

Hemos callado y hablado tanto juntos
que hasta callar y hablar son dos traiciones,
dos sustancias sin justificación,
dos substitutos.

Lo hemos buscado todo,
lo hemos hallado todo,
lo hemos dejado todo.

Únicamente no nos dieron tiempo
para encontrar el ojo de tu muerte,
aunque fuera también para dejarlo.
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Identificación y contexto básico

Roberto Juarroz fue un poeta, ensayista y crítico de arte argentino, nacido en Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires. Es considerado una de las voces poéticas más originales y profundas de la literatura en español del siglo XX.

Infancia y formación

Su infancia transcurrió en un entorno rural. Estudió Derecho en la Universidad de La Plata, pero pronto su vocación se dirigió hacia la poesía y el pensamiento. Fue un autodidacta con una vasta cultura literaria y filosófica.

Trayectoria literaria

Inició su carrera literaria en la década de 1950. Su obra poética se caracteriza por una gran unidad y coherencia, a menudo publicada en series o "grandes libros" que exploran un mismo universo temático y estilístico. Fue también un activo ensayista y crítico de arte.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Juarroz se articula en torno a la exploración del "ser y el tiempo", la comunicación, la nada y los límites del conocimiento humano. Su estilo es depurado, conciso, aforístico y de una gran densidad conceptual. Evita la retórica grandilocuente para centrarse en la esencia de las ideas. Su poesía es filosófica, invitando al lector a una profunda meditación. Sus "Grandes Libros" (una secuencia de obras poéticas que forman un corpus único) son su proyecto literario principal. Algunas de sus obras incluyen "El acceso", "El lugar", "La luz", "El silencio", entre otros.

Contexto cultural e histórico

Desarrolló su obra en la segunda mitad del siglo XX en Argentina, un período de gran efervescencia cultural pero también de inestabilidad política. Su poesía, aunque de carácter universal, se nutre de la tradición filosófica y literaria occidental.

Vida personal

Llevó una vida discreta, dedicada a la creación literaria y a la crítica de arte. Fue un intelectual riguroso y solitario, cuya obra refleja una profunda introspección y una constante búsqueda de la verdad y el sentido.

Reconocimiento y recepción

Obtuvo diversos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, tanto en Argentina como en el extranjero. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y es objeto de estudio en ámbitos académicos por su originalidad y profundidad.

Influencias y legado

Su poesía se inscribe en una tradición de pensadores y poetas que exploran las grandes preguntas existenciales. Si bien es difícil trazar influencias directas, su obra dialoga con la filosofía existencialista, la mística y la poesía de la introspección. Su legado reside en haber creado un universo poético y filosófico propio, de una coherencia y profundidad excepcionales, marcando un hito en la poesía contemporánea en español.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado la naturaleza metafísica y conceptual de su poesía, su lenguaje preciso y su capacidad para evocar lo inefable. Se le considera un poeta que trasciende las clasificaciones habituales, un pensador que escribe desde la poesía.

Infancia y formación

Su obra se organiza en "grandes libros" que son concebidos como un único poema extenso, lo que revela su concepción unitaria de la creación literaria. Su rigurosidad y su búsqueda de la palabra exacta eran legendarias.

Muerte y memoria

Falleció en Buenos Aires. Su obra sigue siendo leída y estudiada, consolidándose como un referente ineludible de la poesía filosófica en lengua española.