Lista de Poemas

24

Si conociéramos el punto
donde va a romperse algo,
donde se cortará el hilo de los besos,
donde una mirada dejará de encontrarse con otra mirada,
donde el corazón saltará hacia otro sitio,
podríamos poner otro punto sobre ese punto
o por lo menos acompañarlo al romperse.

Si conociéramos el punto
donde algo va a fundirse con algo,
donde el desierto se encontrará con la lluvia,
donde el abrazo se tocará con la vida,
donde mi muerte se aproximará a la tuya,
podríamos desenvolver ese punto como una serpentina
o por lo menos cantarlo hasta morirnos.

Si conociéramos el punto
donde algo será siempre ese algo,
donde el hueso no olvidará a la carne,
donde la fuente es madre de otra fuente,
donde el pasado nunca será pasado,
podríamos dejar sólo ese punto y borrar todos los otros
o guardarlo por lo menos en un lugar más seguro.
498

13

Ahora tan sólo,
en este pobre rostro en que te caes,
he visto el rostro de la niña que fuiste
y te he sentido varias veces mi madre.
Me he sentido el hijo de tus juegos,
del mundo que creabas y esperabas
como un tibio regalo de cumpleaños.
Y también de los sueños que nunca confesaste
para que nadie más sufriera por ellos.

Me he sentido el hijo de tus primeros gestos de mujer,
esos que también hubieras querido ocultar y hasta ocultarte,
para abreviar en el mundo la irrealidad del asombro.

Me he sentido el hijo
de los movimientos que me preparaban
como a un antepasado de la muerte,
dibujo obsesionado
por la inserción de sus escamas.

Y te he sentido luego
la circunferencia de mi trébol pasmado,
el ángulo del compás que se abría,
el mapa de mis fiebres confundidas con viajes,
la caracola de mis ecos de hombre.

Y te he sentido aún más,
te he sentido llegar a ser dos veces mi madre
para que yo pudiera dejar de sentirte
y saltar hacia tu dios o hacia mis manos,
que tal vez no sean mías ni de nadie.
Y ahora, al remontar mi salto,
para saltar de nuevo
o quizá para aprender a andarlo paso a paso,
te reencuentro o te encuentro mi madre,
aunque ya lo seas sólo tuya.

He demorado mucho,
he demorado todas las mujeres
y también todos los hombres,
he demorado el tiempo interminablemente largo
de la vida interminablemente breve,
para llegar a ser varias veces tu hijo.
489

8

Si has perdido tu nombre,
recobraremos la puntada de las calles más solas
para llamarte sin nombrarte.
Si has perdido tu casa,
despistaremos a los guardianes de la cárcel
hasta dejarlos con su sombra y sin sus muros.
Si has perdido el amor,
publicaremos un gran bando de palomas desnudas
para atrasar la vida y darte tiempo.
Si has perdido tus límites de hombre,
recorreremos el cruento laberinto
hasta alzar otra forma desde el fondo.
Si has perdido tus ecos o tu origen,
los buscaremos, pero hacia adelante,
en el templo final de los orígenes.
Solamente si has perdido tu pérdida,
cortaremos el hilo
para empezar de nuevo.
407

11

El poema respira por sus manos,
que no toman las cosas: las respiran
como pulmones de palabras,
como carne verbal ronca de mundo.
Debajo de esas manos
todo adquiere la forma
de un nudoso dios vivo,
de un encuentro de dioses ya maduros.
Las manos del poema
reconquistan la antigua reciedumbre
de tocar a las cosas con las cosas.
502

2

En alguna parte hay un hombre
que transpira pensamiento.
Sobre su piel se dibujan
los contornos húmedos de una piel más fina,
la estela de una navegación sin nave.

Cuando ese hombre piensa luz, ilumina,
cuando piensa muerte, se alisa,
cuando recuerda a alguien, adquiere sus rasgos,
cuando cae en sí mismo, se oscurece como un pozo.

En él se ve el color de los pensamientos nocturnos
y se aprende que ningún pensamiento carece
de su noche y su día.
Y también que hay colores y pensamientos
que no nacen de día ni de noche,
sino tan sólo cuando crece un poco más el olvido.

Ese hombre tiene la porosidad de una tierra más viva
y a veces, cuando sueña, toma aspecto de fuego,
salpicaduras de una llama que se alimenta con llama,
retorcimientos de bosque calcinado.

A ese hombre se le puede ver el amor,
pero eso tan sólo quien lo encuentre y lo ame.
Y también se podría ver en su carne a dios,
pero sólo después de dejar de ver todo el resto.
437

7

Toda nomenclatura es triste.
Huele a campos tapiados,
a cadenas de lúgubres adioses,
a pisadas que aplastan,
a papeles manchados,
a descarnadas corrosiones.
Aunque se enumeraran ángeles,
aunque se encolumnaran rosas,
aunque se indizaran amores.
Toda nomenclatura traba
la azul enredadera
cuyos brotes demuestran
que el silencio es un verbo.
Toda nomenclatura atrasa
el reloj sin cuadrante
del ritmo que es la vida.
535

1

La vida dibuja un árbol
y la muerte dibuja otro.
La vida dibuja un nido
y la muerte lo copia.
La vida dibuja un pájaro
para que habite el nido
y la muerte de inmediato
dibuja otro pájaro.

Una mano que no dibuja nada
se pasea entre todos los dibujos
y cada tanto cambia uno de sitio.
Por ejemplo:
el pájaro de la vida
ocupa el nido de la muerte
sobre el árbol dibujado por la vida.

Otras veces
la mano que no dibuja nada
borra un dibujo de la serie.
Por ejemplo:
el árbol de la muerte
sostiene el nido de la muerte,
pero no lo ocupa ningún pájaro.

Y otras veces
la mano que no dibuja nada
se convierte a sí misma
en imagen sobrante,
con figura de pájaro,
con figura de árbol,
con figura de nido.

Y entonces, sólo entonces,
no falta ni sobra nada.
Por ejemplo:
dos pájaros
ocupan el nido de la vida
sobre el árbol de la muerte.

O el árbol de la vida
sostiene dos nidos
en los que habita un solo pájaro.

O un pájaro único
habita un solo nido
sobre el árbol de la vida
y el árbol de la muerte.
482

Poemas De Unidad - 20

A veces comprendemos algo
entre la noche y la noche.
Nos vemos de pronto parados debajo de una torre
tan fina como el signo del adiós
y nos pesa sobre todo desconocer si lo que no sabemos
es adónde ir o adónde regresar.
Nos duele la forma más íntima del tiempo:
el secreto de no amar lo que amamos.

Una oscura prisa,
un contagio de ala
nos alumbra una ausencia desmedidamente nuestra.
Comprendemos entonces
que hay sitios sin luz, ni oscuridad, ni meditaciones,
espacios libres
donde podríamos no estar ausentes.
570

Poemas De Otredad - 17

Detener la palabra
un segundo antes del labio,
un segundo antes de la voracidad compartida,
un segundo antes del corazón del otro,
para que haya por lo menos un pájaro
que puede prescindir de todo nido.

El destino es de aire.
Las brújulas señalan uno solo de sus hilos,
pero la ausencia necesita otros
para que las cosas sean
su destino de aire.

La palabra es el único pájaro
que puede ser igual a su ausencia.
577

Poemas De Unidad - 5

Recoger la forma interior,
la que empieza en los mismos puntos que la otra
pero se vuelca luego
como un cántaro hacia su propia sed.
Recoger la forma que no es el negativo de nada,
que no se preocupa por el mundo,
ni siquiera por las otras formas,
y que parece a veces no preocuparse
ni por el propio cuerpo que la sostiene.
Recogerla en su invertida fuente,
en su explosión invertida,
en su gesto de intensidad tan íntima
que podría crear el otro lado.

Recoger la única forma que podría recogernos
y borrarnos la otra,
la que se equivocó hacia afuera.
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Identificación y contexto básico

Roberto Juarroz fue un poeta, ensayista y crítico de arte argentino, nacido en Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires. Es considerado una de las voces poéticas más originales y profundas de la literatura en español del siglo XX.

Infancia y formación

Su infancia transcurrió en un entorno rural. Estudió Derecho en la Universidad de La Plata, pero pronto su vocación se dirigió hacia la poesía y el pensamiento. Fue un autodidacta con una vasta cultura literaria y filosófica.

Trayectoria literaria

Inició su carrera literaria en la década de 1950. Su obra poética se caracteriza por una gran unidad y coherencia, a menudo publicada en series o "grandes libros" que exploran un mismo universo temático y estilístico. Fue también un activo ensayista y crítico de arte.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Juarroz se articula en torno a la exploración del "ser y el tiempo", la comunicación, la nada y los límites del conocimiento humano. Su estilo es depurado, conciso, aforístico y de una gran densidad conceptual. Evita la retórica grandilocuente para centrarse en la esencia de las ideas. Su poesía es filosófica, invitando al lector a una profunda meditación. Sus "Grandes Libros" (una secuencia de obras poéticas que forman un corpus único) son su proyecto literario principal. Algunas de sus obras incluyen "El acceso", "El lugar", "La luz", "El silencio", entre otros.

Contexto cultural e histórico

Desarrolló su obra en la segunda mitad del siglo XX en Argentina, un período de gran efervescencia cultural pero también de inestabilidad política. Su poesía, aunque de carácter universal, se nutre de la tradición filosófica y literaria occidental.

Vida personal

Llevó una vida discreta, dedicada a la creación literaria y a la crítica de arte. Fue un intelectual riguroso y solitario, cuya obra refleja una profunda introspección y una constante búsqueda de la verdad y el sentido.

Reconocimiento y recepción

Obtuvo diversos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, tanto en Argentina como en el extranjero. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y es objeto de estudio en ámbitos académicos por su originalidad y profundidad.

Influencias y legado

Su poesía se inscribe en una tradición de pensadores y poetas que exploran las grandes preguntas existenciales. Si bien es difícil trazar influencias directas, su obra dialoga con la filosofía existencialista, la mística y la poesía de la introspección. Su legado reside en haber creado un universo poético y filosófico propio, de una coherencia y profundidad excepcionales, marcando un hito en la poesía contemporánea en español.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado la naturaleza metafísica y conceptual de su poesía, su lenguaje preciso y su capacidad para evocar lo inefable. Se le considera un poeta que trasciende las clasificaciones habituales, un pensador que escribe desde la poesía.

Infancia y formación

Su obra se organiza en "grandes libros" que son concebidos como un único poema extenso, lo que revela su concepción unitaria de la creación literaria. Su rigurosidad y su búsqueda de la palabra exacta eran legendarias.

Muerte y memoria

Falleció en Buenos Aires. Su obra sigue siendo leída y estudiada, consolidándose como un referente ineludible de la poesía filosófica en lengua española.