Roberto Juarroz

Roberto Juarroz

1925–1995 · vivió 69 años AR AR

Poeta argentino cuya obra se distingue por una profunda indagación filosófica y existencial, Roberto Juarroz es uno de los nombres más importantes de la poesía en lengua española del siglo XX. Su obra se caracteriza por la exploración de los límites del lenguaje y del pensamiento, abordando temas como el tiempo, el ser, la nada y la comunicación, con un estilo depurado y aforístico que invita a la reflexión.

n. 1925-10-05, Coronel Dorrego · m. 1995-03-31, Buenos Aires

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9

Pienso que en este momento
tal vez nadie en el universo piensa en mí,
que solo yo me pienso,
y si ahora muriese,
nadie, ni yo, me pensaría.
Y aquí empieza el abismo,
como cuando me duermo.
Soy mi propio sostén y me lo quito.
Contribuyo a tapizar de ausencia todo.
Tal vez sea por esto
que pensar en un hombre
se parece a salvarlo.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Roberto Juarroz fue un poeta, ensayista y crítico de arte argentino, nacido en Coronel Pringles, provincia de Buenos Aires. Es considerado una de las voces poéticas más originales y profundas de la literatura en español del siglo XX.

Infancia y formación

Su infancia transcurrió en un entorno rural. Estudió Derecho en la Universidad de La Plata, pero pronto su vocación se dirigió hacia la poesía y el pensamiento. Fue un autodidacta con una vasta cultura literaria y filosófica.

Trayectoria literaria

Inició su carrera literaria en la década de 1950. Su obra poética se caracteriza por una gran unidad y coherencia, a menudo publicada en series o "grandes libros" que exploran un mismo universo temático y estilístico. Fue también un activo ensayista y crítico de arte.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Juarroz se articula en torno a la exploración del "ser y el tiempo", la comunicación, la nada y los límites del conocimiento humano. Su estilo es depurado, conciso, aforístico y de una gran densidad conceptual. Evita la retórica grandilocuente para centrarse en la esencia de las ideas. Su poesía es filosófica, invitando al lector a una profunda meditación. Sus "Grandes Libros" (una secuencia de obras poéticas que forman un corpus único) son su proyecto literario principal. Algunas de sus obras incluyen "El acceso", "El lugar", "La luz", "El silencio", entre otros.

Contexto cultural e histórico

Desarrolló su obra en la segunda mitad del siglo XX en Argentina, un período de gran efervescencia cultural pero también de inestabilidad política. Su poesía, aunque de carácter universal, se nutre de la tradición filosófica y literaria occidental.

Vida personal

Llevó una vida discreta, dedicada a la creación literaria y a la crítica de arte. Fue un intelectual riguroso y solitario, cuya obra refleja una profunda introspección y una constante búsqueda de la verdad y el sentido.

Reconocimiento y recepción

Obtuvo diversos premios y reconocimientos a lo largo de su carrera, tanto en Argentina como en el extranjero. Su obra ha sido traducida a varios idiomas y es objeto de estudio en ámbitos académicos por su originalidad y profundidad.

Influencias y legado

Su poesía se inscribe en una tradición de pensadores y poetas que exploran las grandes preguntas existenciales. Si bien es difícil trazar influencias directas, su obra dialoga con la filosofía existencialista, la mística y la poesía de la introspección. Su legado reside en haber creado un universo poético y filosófico propio, de una coherencia y profundidad excepcionales, marcando un hito en la poesía contemporánea en español.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado la naturaleza metafísica y conceptual de su poesía, su lenguaje preciso y su capacidad para evocar lo inefable. Se le considera un poeta que trasciende las clasificaciones habituales, un pensador que escribe desde la poesía.

Infancia y formación

Su obra se organiza en "grandes libros" que son concebidos como un único poema extenso, lo que revela su concepción unitaria de la creación literaria. Su rigurosidad y su búsqueda de la palabra exacta eran legendarias.

Muerte y memoria

Falleció en Buenos Aires. Su obra sigue siendo leída y estudiada, consolidándose como un referente ineludible de la poesía filosófica en lengua española.

Poemas

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Callar puede ser una música,
una melodía diferente,
que se borda con hilos de ausencia
sobre el revés de un extraño tejido.
La imaginación es la verdadera historia del mundo.
La luz presiona hacia abajo.
La vida se derrama de pronto por un hilo suelto.
Callar puede ser una música
o también el vacío
ya que hablar es taparlo.
O callar puede ser tal vez
la música del vacío.
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15

La vida nos acorta la vista
y nos alarga la mirada.

¿Cómo poner otra figura en el paisaje
sin desarticularlo como a una feria invadida por la tristeza,
sin que las nubes o los árboles se despeguen
y salten como muñecos desarmados?

¿Cómo poner una palabra en el paisaje
sin que el silencio se asuste
igual que un animal sorprendido en el bosque
o como una procesión que ha perdido su imagen?

¿Cómo poner una muerte en el paisaje
sin que se vuelva frío
y se sumerja como una flauta
con todos los agujeros tapados?

¿Cómo alargar un sueño
hasta que sea un punto en el paisaje,
una figura, una palabra o la muerte,
sin que el paisaje se desintegre como una burbuja?

Nosotros ya no podemos dejar de estar en el paisaje siguiente,
aunque sea un paisaje en blanco.
Nosotros ya no podemos dejar de estar en la página siguiente,
aunque la hayan arrancado.
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19

Algunos de nuestros gritos
se detienen junto a nosotros
y nos miran fijamente
como si quisieran consolarnos de ellos mismos.

Algunas palabras que hemos dicho
regresan y se paran a nuestro lado
como si quisieran convencernos
de que llegaron a alguna otra parte.

Algunos de nuestros silencios
toman la forma de una mujer que nos abraza
como si quisieran secarnos
el sudor de las ternuras solitarias.

Algunas de nuestras miradas
retornan para comprobarse en nosotros
o quizá para permitir que nos miremos desde enfrente
como si quisieran demostrarnos
que lo que nos ocurre
es una copia de lo que no nos ocurre.

Hay momentos y hasta quizá una edad de nuestra imagen
en que todo cuanto sale de ella
vuelve como un espejo a confirmarla
en la propia constancia de sus líneas.

Así se va integrando
nuestro pueblo más secreto.
476

12

Cuando se apaga la última lámpara
no sólo se apaga algo mayor que la luz:
también se enciende la sombra.

Debería haber sin embargo lámparas
que sirvieran exclusivamente
para encender la sombra.
¿No hay acaso miradas para no ver,
vidas nada más que para morir
y amores sólo para el olvido?

Hay por lo menos ciertas tinieblas predilectas
que merecen su propia lámpara de oscuridad.
520

13

Gastar por anticipado el tiempo de la muerte,
consumir el silencio del futuro
como una flor enterrada,
vivir a crédito
de la eternidad imparcial que nos espera,
poner entre las mañanas y las tardes
algo más digno de fe que el mediodía
y aprender a pararse en las palabras,
aunque estén acostadas.

Tal vez así la muerte dure menos,
la vida use otras puertas
y no se cansen tanto
los ojos que nos miran.
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9

¿Quién puede soportar cuatro velas
velando a una rosa?
¿Quién puede soportar una mano
arrastrada por el río
cuando iba a alcanzar a otra mano?
¿Quién puede soportar un temblor
en el rostro consagrado de un muerto?
¿Quién puede soportar un tumulto
en el pozo de una noche sin dios?
¿Quién puede soportar que algo termine
mientras todo lo demás continúa?
¿Quién puede soportar el contrapunto
de esta música negra
y estos silencios blancos?

Quien pueda soportar
que pase al frente.

¿Pero al frente de qué?
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8

El fruto es el resumen del árbol,
el pájaro es el resumen del aire,
la sangre es el resumen del hombre,
el ser es el resumen de la nada.

La metafísica del viento
se notifica de todos los resúmenes
y del túnel que excavan las palabras
por debajo de todos los resúmenes.

Porque la palabra no es el grito,
sino recibimiento o despedida.
La palabra es el resumen del silencio,
del silencio, que es resumen de todo.
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7

¿Cómo amar lo imperfecto,
si escuchamos a través de las cosas
cómo nos llama lo perfecto?

¿Cómo alcanzar a seguir
en la caída o el fracaso de las cosas
la huella de lo que no cae ni fracasa?

Quizá debamos aprender que lo imperfecto
es otra forma de la perfección:
la forma que la perfección asume
para poder ser amada.
536

5

Hago un pozo
para buscar una palabra enterrada.
Si la encuentro,
la palabra cerrará el pozo.
Si no la encuentro,
el pozo quedará abierto para siempre en mi voz.

La búsqueda de lo enterrado
supone adoptar los vacíos que fracasan.
432

1

Todo salto vuelve a apoyarse.
pero en algún lugar es posible
un salto como un incendio,
un salto que consuma el espacio
donde debería terminar.

He llegado a mis inseguridades definitivas.
Aquí comienza el territorio
donde es posible quemar todos los finales
y crear el propio abismo,
para desaparecer hacia adentro.
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