Lista de Poemas

Caso

A un cruzado caballero,
garrido y noble garzón,
en el palenque guerrero
le clavaron un acero
tan cerca del corazón,

que el físico al contemplarle,
tras verle y examinarle,
dijo: «Quedará sin vida
si se pretende sacarle
el venablo de la herida».

Por el dolor congojado,
triste, débil, desangrado,
después que tanto sufrió,
con el acero clavado
el caballero murió.

Pues el físico decía
que, en dicho caso, quien
una herida tal tenía,
con el venablo moría,
sin el venablo también.

¿No comprendes, Asunción,
la historia que te he contado,
la del garrido garzón
con el acero clavado
muy cerca del corazón?

Pues el caso es verdadero;
yo soy el herido, ingrata,
y tu amor es el acero:
¡si me lo quitas, me muero;
si me lo dejas, me mata!
687

Balada En Honor De Las Musas De Carne Y Hueso

Nada mejor para cantar la vida,
y aun para dar sonrisas a la muerte,
que la áurea copa donde Venus vierte
la esencia azul de su viña encendida.
Por respirar los perfumes de Armida
y por sorber el vino de su beso,
vino de ardor, de beso, de embeleso,
fuérase al cielo en la bestia de Orlando,
¡Voz de oro y miel para decir cantando:
la mejor musa es la de carne y hueso!

Cabellos largos en la buhardilla,
noches de insomnio al blancor del invierno,
pan de dolor con la sal de lo eterno
y ojos de ardor en que Juvencia brilla;
el tiempo en vano mueve su cuchilla,
el hilo de oro permanece ileso;
visión de gloria para el libro impreso
que en sueños va como una mariposa
y una esperanza en la boca de rosa:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!

Regio automóvil, regia cetrería,
borla y muceta, heráldica fortuna,
nada son como a la luz de la Luna
una mujer hecha una melodía.
Barca de amar busca la fantasía,
no el yacht de Alfonso o la barca de Creso.
Da al cuerpo llama y fortifica el seso
ese archivado y vital paraíso;
pasad de largo, Abelardo y Narciso:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!

Clío está en esa frente hecha de Aurora,
Euterpe canta en esta lengua fina,
Talía ríe en la boca divina,
Melpómene es ese gesto que implora;
en estos pies Terpsícore se adora,
cuello inclinado es de Erato embeleso,
Polymnia intenta a Calíope proceso
por esos ojos en que Amor se quema.
Urania rige todo ese sistema:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!

No protestéis con celo protestante,
contra el panal de rosas y claveles
en que Tiziano moja sus pinceles
y gusta el cielo de Beatrice el Dante.
Por eso existe el verso de diamante,
por eso el iris tiéndese y por eso
humano genio es celeste progreso.
Líricos cantan y meditan sabios
por esos pechos y por esos labios:
¡La mejor musa es la de carne y hueso!

ENVÍO:

Gregorio: nada al cantor determina
como el gentil estímulo del beso.
Gloria al sabor de la boca divina.
¡La mejor musa es la de carne y hueso!
503

El Canto Errante

El cantor va por todo el mundo
sonriente o meditabundo.

El cantor va sobre la tierra
en blanca paz o en roja guerra.

Sobre el lomo del elefante
por la enorme India alucinante.

En palanquín y en seda fina
por el corazón de la China;

en automóvil en Lutecia;
en negra góndola en Venecia;

sobre las pampas y los llanos
en los potros americanos;

por el río va en la canoa,
o se le ve sobre la proa

de un steamer sobre el vasto mar,
o en un vagón de sleeping-car.

El dromedario del desierto,
barco vivo, le lleva a un puerto.

Sobre el raudo trineo trepa
en la blancura de la estepa.

O en el silencio de cristal
que ama la aurora boreal.

El cantor va a pie por los prados,
entre las siembras y ganados.

Y entra en su Londres en el tren,
y en asno a su Jerusalén.

Con estafetas y con malas,
va el cantor por la humanidad.

En canto vuela, con sus alas:
Armonía y Eternidad.
1.163

Epístola

Madame Lugones, J'ai commencé ces vers
en écoutant la voix d'un carillon d'Anvers...

¡Así empecé, en francés, pensando en Rodenbach
cuando hice hacia el Brasil una fuga... de Bach!

En Río de Janeiro iba yo a proseguir,
poniendo en cada verso el oro y el zafir
y la esmeralda de esos pájaros-moscas
que melifican entre las áureas siestas foscas
que temen los que temen el cruel vómito negro.
Ya no existe allá fiebre amarilla. ¡Me alegro!
Et pour cause. Yo pan-americanicé
con un vago temor y con muy poca fe
en la tierra de los diamantes y la dicha
tropical. Me encantó ver la vera machicha,
mas encontré también un gran núcleo cordial
de almas llenas de amor, de ensueños, de ideal.
Y si había un calor atroz, también había
todas las consecuencias y ventajas del día,
en panorama igual al de los cuadros y hasta
igual al que pudiera imaginarse... Basta.
Mi ditirambo brasileño es ditirambo
que aprobaría su marido. Arcades ambo.
920

Nocturno

Silencio de la noche, doloroso silencio
nocturno... ¿Por qué el alma tiembla de tal manera?
Oigo el zumbido de mi sangre,
dentro de mi cráneo pasa una suave tormenta.
¡Insomnio! No poder dormir, y, sin embargo,
soñar. Ser la auto-pieza
de disección espiritual, ¡el auto-Hamlet!
Diluir mi tristeza
en un vino de noche
en el maravilloso cristal de las tinieblas...
Y me digo: ¿a qué hora vendrá el alba?
Se ha cerrado una puerta...
Ha pasado un transeúnte...
Ha dado el reloj trece horas... ¡Si será Ella!...
917

Dream

Se desgrana un cristal fino
sobre el sueño de una flor;
trina el poeta divino...
¡Bien trinado, Ruiseñor!

Bottom oye ese cristal
caer, y bajo la brisa
se siente sentimental.
Titania toda es sonrisa.

Shakespeare va por la floresta,
Heine hace un lied de la tarde...
Hugo acompaña la Fiesta
Chez Thérèse. Verlaine arde

en las llamas de las rosas,
alocado y sensitivo,
y dice a las ninfas cosas
entre un querubín y un chivo.

Aubrey Beardsley se desliza
como un silfo zahareño;
con carbón, nieve y ceniza
da carne y alma al ensueño.

Nerval suspira a la Luna,
Laforgue suspira de
males de genio y fortuna.
Va en silencio Mallarmé.
1.298

Campoamor

Éste del cabello cano,
como la piel del armiño,
juntó su candor de niño
con su experiencia de anciano;
cuando se tiene en la mano
un libro de tal varón,
abeja es cada expresión
que, volando del papel,
deja en los labios la miel
y pica en el corazón.
1.119

Vii - Trébol

Mientras el brillo de tu gloria augura
ser en la eternidad sol sin poniente,
fénix de viva luz, fénix ardiente,
diamante parangón de la pintura,

de España está sobre la veste oscura
tu nombre, como joya reluciente,
rompe la Envidia el fatigado diente,
y el Olvido lamenta su amargura.

Yo en equívoco altar, tú en sacro fuego,
miro a través de mi penumbra el día
en que el calor de tu amistad, don Diego,

jugando de la luz con la armonía,
con la alma luz, de tu pincel el juego
el alma duplicó de la faz mía.
1.106

Preludio

Hay un tropel de potros sobre la pampa inmensa.
¿Es Pan que se incorpora? No: es un hombre que piensa,
es un hombre que tiene una lira en la mano:
él viene del azul, del sol, del Océano.
Trae encendida en vida su palabra potente
y concreta el decir de todo un continente...
Tal vez es desigual... (¡El Pegaso da saltos!)
Tal vez es tempestuoso... (¡Los Andes son tan altos!...)
Pero hay en este verso tan vigoroso y terso
una sangre que apenas veréis en otro verso;
una sangre que cuando en la estrofa circula,
como la luz penetra y como la onda ondula...
Pegaso está contento, Pegaso piafa y brinca,
porque Pegaso pace en los prados del inca.
Y este fuerte poeta de alma tan ardorosa
sabe bien lo que cuentan los labios de la rosa,
comprende las dulzuras del panel y comprende
lo que dice la abeja del secreto del duende...
Pero su brazo es para levantar la trompeta
hacia donde se anuncia la aurora del Profeta;
es hecho para dar a la virtud del viento
la expresión del terrible clarín del pensamiento.
Él sabe de Amazonas, Chimborazos y Andes.
Siempre blande su verso para las cosas grandes.
Va como Don Quijote en ideal campaña,
vive de amor de América y de pasión de España;
y envuelto en armonía y en melodía y canto,
tiene rasgos de héroe y actitudes de santo.
«¿Me permites, Chocano, que como amigo fiel,
te ponga en el ojal esta hoja de laurel?»
Tal dije cuando don J. Santos Chocano,
último de los incas, se tornó castellano.
622

Un Soneto A Cervantes

Horas de pesadumbre y de tristeza
paso en mi soledad. Pero Cervantes
es buen amigo. Endulza mis instantes
ásperos, y reposa mi cabeza.

Él es la vida y la naturaleza,
regala un yelmo de oros y diamantes
a mis sueños errantes.
Es para mí: suspira, ríe y reza.

Cristiano y amoroso y caballero
parla como un arroyo cristalino.
¡Así le admiro y quiero,

viendo cómo el destino
hace que regocije al mundo entero
la tristeza inmortal de ser divino!
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Sergio
Sergio

Rubén Darío, un gran poeta...

Anyeli
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Si

Anyeli
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Anyeli Leonor
Anyeli Leonor

Es muy lindo el poema

Anyeli Leonor
Anyeli Leonor

Es muy lindo el poema

Identificación y contexto básico

Félix Rubén García Sarmiento, conocido universalmente como Rubén Darío, es la figura central del Modernismo literario en lengua española. Nació el 18 de enero de 1867 en Metapa, Nicaragua. Falleció el 6 de febrero de 1916 en León, Nicaragua. Hijo de Manuel García y Rosa Sarmiento, su origen familiar, aunque humilde, le permitió un acceso temprano a la educación y la lectura. Fue nicaragüense y escribió en español. Vivió durante la transición del siglo XIX al XX, una época de grandes cambios tecnológicos, políticos y sociales, incluyendo la Belle Époque en Europa y las convulsiones en América Latina.

Infancia y formación

Fue criado por sus tíos maternos, Bernabé Sarmiento y Francisca Ramírez, quienes lo alentaron en sus estudios y vocación literaria. Mostró un talento precoz para la escritura y la lectura. Fue un niño prodigio, publicando sus primeros versos a los trece años. Su formación fue autodidacta, devorando la obra de los poetas clásicos españoles y de los parnasianos y simbolistas franceses, que fueron su gran influencia. Asimiló las corrientes literarias europeas y las adaptó a la realidad hispanoamericana. La temprana muerte de sus padres y su precoz desarrollo intelectual marcaron su juventud.

Trayectoria literaria

Comenzó a publicar sus poemas y artículos en periódicos y revistas desde muy joven. Su carrera literaria despegó con la publicación de *Azul...* en 1888. Su obra experimentó una evolución clara: desde la influencia inicial de los románticos y posrománticos, pasando por la renovación formal del Modernismo, hasta una etapa más reflexiva y a veces pesimista. Su producción se puede dividir en varias etapas, marcadas por libros clave como *Abrojos* (1887), *Rimas* (1887), *Azul...* (1888), *Prosas profanas y otros poemas* (1896) y *Cantos de vida y esperanza, los poemas en voz alta* (1905). Fue un prolífico periodista y crítico literario, colaborando en innumerables publicaciones de América y España. Fue redactor de periódicos como *La Nación* de Buenos Aires. Fue cónsul de Nicaragua en Buenos Aires y diplomático en España, Marruecos, Francia e Inglaterra. También incursionó en la novela, con *El dorado* (inacabada) y *La vida de Rubén Darío escrita por él mismo*.

Obra, estilo y características literarias

Sus obras cumbre incluyen *Azul...* (1888), *Prosas profanas* (1896) y *Cantos de vida y esperanza* (1905). Los temas recurrentes son el amor (tanto sensual como idealizado), el erotismo, la melancolía, la búsqueda de la belleza, lo exótico, la mitología, la evasión, la reflexión sobre el paso del tiempo y la crisis existencial. Fue un maestro de la métrica y el ritmo, revitalizando formas clásicas como el soneto y experimentando con versos alejandrinos, dodecasílabos, y otras combinaciones, buscando una musicalidad y sonoridad nuevas. Su estilo se caracteriza por la riqueza léxica, la innovación verbal, el uso de neologismos, la plasticidad de las imágenes, la sinestesia y la profunda musicalidad. Su tono poético es variado: puede ser lírico, sensual, elegíaco, satírico, irónico y reflexivo. Adoptó una voz poética a menudo sofisticada y cosmopolita, pero también capaz de expresar una profunda intimidad y melancolía. Innovó profundamente en el lenguaje poético, abriendo las puertas a la influencia francesa (parnasianismo y simbolismo) y sentando las bases del Modernismo. Su obra es un puente entre la tradición literaria hispánica y las vanguardias europeas. Escribió también obras menos conocidas como *Peregrinaciones* (1902), que recoge sus crónicas de viaje, y textos menos difundidos en prosa.

Contexto cultural e histórico

Vivió un periodo de relativa paz y progreso en América Latina, pero también de creciente influencia económica y política de Estados Unidos. La "Belle Époque" europea, con su gusto por lo exótico y lo refinado, también marcó su estética. Estuvo en contacto con importantes figuras literarias de su tiempo, como Manuel Gutiérrez Nájera, José Martí, Leopoldo Lugones, Amado Nervo, y los poetas de la Generación del 98 en España. Es la figura central del Modernismo hispanoamericano, un movimiento que buscó la renovación estética y temática de la literatura en español. Aunque su postura política no fue explícita en gran parte de su obra, mostró preocupación por el destino de América Latina y la creciente influencia estadounidense, como en su poema "A Roosevelt". La modernización, el cosmopolitismo y la búsqueda de una identidad literaria propia para Hispanoamérica fueron temas subyacentes en su obra. Tuvo relaciones complejas, a veces de admiración mutua y otras de tensión, con contemporáneos como José Santos Chocano. Su reconocimiento en vida fue extraordinario, siendo considerado el "Príncipe de las Letras Castellanas". Su legado es indiscutible.

Vida personal

Tuvo relaciones sentimentales complejas y varias uniones, siendo sus esposas principales Rosalía del Villar y Zabala, y Rosario Murillo, con quien tuvo un hijo. También tuvo relaciones con otras mujeres que inspiraron su obra. Sus amistades literarias fueron intensas, especialmente con los escritores que compartieron el espíritu modernista. Su salud fue precaria y sufrió problemas de alcoholismo, lo que afectó su vida y, en parte, su obra en sus últimos años. Aunque tuvo una carrera diplomática, su sustento principal provino de su trabajo como periodista, editor y de los adelantos de sus obras. Su visión del mundo era a menudo escéptica y melancólica, a pesar de su gusto por la belleza y el placer. Su activismo político, especialmente su llamado de atención sobre la hegemonía estadounidense en América, marcó su pensamiento.

Reconocimiento y recepción

Fue el poeta más influyente y reconocido de su tiempo en el mundo hispanohablante. Viajó extensamente, siendo aclamado en España y en diversas capitales de América Latina. No recibió premios oficiales en el sentido moderno, pero su consagración fue más un reconocimiento popular y literario absoluto. Su influencia fue inmediata y abrumadora. La crítica siempre lo ha situado como el gran renovador de la poesía en español, el iniciador del Modernismo y uno de los pilares de la literatura hispanoamericana.

Influencias y legado

Fue influenciado por los poetas franceses (Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, Rimbaud), los parnasianos, y los clásicos españoles (Garcilaso, Góngora, Lope de Vega). Su legado es monumental. Influenció a prácticamente todos los poetas en lengua española que le sucedieron, tanto en la forma como en la temática. Su obra es fundamental para entender la evolución de la poesía moderna en español. Su ingreso al canon literario es indiscutible y universal. Sus obras han sido traducidas a múltiples idiomas y su influencia se extiende a otras artes, como la música. Existen innumerables estudios y ediciones críticas de su obra.

Interpretación y análisis crítico

Su obra se presta a análisis sobre la búsqueda de la belleza como refugio ante la crudeza de la realidad, la crisis de la modernidad, la identidad hispanoamericana y las tensiones entre el espíritu y la materia. La interpretación de su obra a menudo se centra en la dualidad entre el esteticismo y el compromiso, o entre la evasión y la reflexión existencial.

Infancia y formación

Era conocido por su elegancia y su gusto por la vida cortesana, pero también por su profunda melancolía. Su famosa frase "Soy el poeta de la selva y mi canto es de las selvas" refleja su conexión con la naturaleza americana, a pesar de su cosmopolitismo. Fue un gran aficionado a las esmeraldas y a la ornamentación. Llevaba consigo un pequeño altar portátil para rezar. Se dice que sus hábitos de escritura eran irregulares, influenciados por su estado de ánimo y sus crisis.

Muerte y memoria

Falleció en León, Nicaragua, de forma prematura, a causa de una enfermedad hepática agravada por el alcoholismo y una antigua herida de bala. Su muerte causó una profunda conmoción en el mundo literario hispanoamericano. Su memoria es objeto de culto, y es recordado como el gran renovador de la poesía en español y el padre del Modernismo.