Rubén Darío

Rubén Darío

1867–1916 · vivió 49 años NI NI

Rubén Darío fue un poeta, periodista y diplomático nicaragüense, considerado el máximo representante del Modernismo literario en lengua española y uno de los renovadores de la métrica y el lenguaje poético. Su obra se caracteriza por la musicalidad, la búsqueda de la belleza formal, la introducción de elementos exóticos y la exploración de temas universales como el amor, el erotismo, la melancolía y la búsqueda de sentido, influyendo profundamente en la poesía de su tiempo y posteriores.

n. 1867-01-18, Ciudad Darío · m. 1916-02-06, León

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Del Trópico

Qué alegre y fresca la mañanita!
Me agarra el aire por la nariz:
los perros ladran, un chico grita
y una muchacha gorda y bonita,
junto a una piedra, muele maíz.

Un mozo trae por un sendero
sus herramientas y su morral:
otro con caites y sin sombrero
busca una vaca con su ternero
para ordeñarla junto al corral.

Sonriendo a veces a la muchacha,
que de la piedra pasa al fogón,
un sabanero de buena facha,
casi en cuclillas afila el hacha
sobre una orilla del mollejón.

Por las colinas la luz se pierde
bajo el cielo claro y sin fin;
ahí el ganado las hojas muerde,
y hay en los tallos del pasto verde,
escarabajos de oro y carmín.

Sonando un cuerno corvo y sonoro,
pasa un vaquero, y a plena luz
vienen las vacas y un blanco toro,
con unas manchas color de oro
por la barriga y en el testuz.

Y la patrona, bate que bate,
me regocija con la ilusión
de una gran taza de chocolate,
que ha de pasarme por el gaznate
con la tostada y el requesón.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Félix Rubén García Sarmiento, conocido universalmente como Rubén Darío, es la figura central del Modernismo literario en lengua española. Nació el 18 de enero de 1867 en Metapa, Nicaragua. Falleció el 6 de febrero de 1916 en León, Nicaragua. Hijo de Manuel García y Rosa Sarmiento, su origen familiar, aunque humilde, le permitió un acceso temprano a la educación y la lectura. Fue nicaragüense y escribió en español. Vivió durante la transición del siglo XIX al XX, una época de grandes cambios tecnológicos, políticos y sociales, incluyendo la Belle Époque en Europa y las convulsiones en América Latina.

Infancia y formación

Fue criado por sus tíos maternos, Bernabé Sarmiento y Francisca Ramírez, quienes lo alentaron en sus estudios y vocación literaria. Mostró un talento precoz para la escritura y la lectura. Fue un niño prodigio, publicando sus primeros versos a los trece años. Su formación fue autodidacta, devorando la obra de los poetas clásicos españoles y de los parnasianos y simbolistas franceses, que fueron su gran influencia. Asimiló las corrientes literarias europeas y las adaptó a la realidad hispanoamericana. La temprana muerte de sus padres y su precoz desarrollo intelectual marcaron su juventud.

Trayectoria literaria

Comenzó a publicar sus poemas y artículos en periódicos y revistas desde muy joven. Su carrera literaria despegó con la publicación de *Azul...* en 1888. Su obra experimentó una evolución clara: desde la influencia inicial de los románticos y posrománticos, pasando por la renovación formal del Modernismo, hasta una etapa más reflexiva y a veces pesimista. Su producción se puede dividir en varias etapas, marcadas por libros clave como *Abrojos* (1887), *Rimas* (1887), *Azul...* (1888), *Prosas profanas y otros poemas* (1896) y *Cantos de vida y esperanza, los poemas en voz alta* (1905). Fue un prolífico periodista y crítico literario, colaborando en innumerables publicaciones de América y España. Fue redactor de periódicos como *La Nación* de Buenos Aires. Fue cónsul de Nicaragua en Buenos Aires y diplomático en España, Marruecos, Francia e Inglaterra. También incursionó en la novela, con *El dorado* (inacabada) y *La vida de Rubén Darío escrita por él mismo*.

Obra, estilo y características literarias

Sus obras cumbre incluyen *Azul...* (1888), *Prosas profanas* (1896) y *Cantos de vida y esperanza* (1905). Los temas recurrentes son el amor (tanto sensual como idealizado), el erotismo, la melancolía, la búsqueda de la belleza, lo exótico, la mitología, la evasión, la reflexión sobre el paso del tiempo y la crisis existencial. Fue un maestro de la métrica y el ritmo, revitalizando formas clásicas como el soneto y experimentando con versos alejandrinos, dodecasílabos, y otras combinaciones, buscando una musicalidad y sonoridad nuevas. Su estilo se caracteriza por la riqueza léxica, la innovación verbal, el uso de neologismos, la plasticidad de las imágenes, la sinestesia y la profunda musicalidad. Su tono poético es variado: puede ser lírico, sensual, elegíaco, satírico, irónico y reflexivo. Adoptó una voz poética a menudo sofisticada y cosmopolita, pero también capaz de expresar una profunda intimidad y melancolía. Innovó profundamente en el lenguaje poético, abriendo las puertas a la influencia francesa (parnasianismo y simbolismo) y sentando las bases del Modernismo. Su obra es un puente entre la tradición literaria hispánica y las vanguardias europeas. Escribió también obras menos conocidas como *Peregrinaciones* (1902), que recoge sus crónicas de viaje, y textos menos difundidos en prosa.

Contexto cultural e histórico

Vivió un periodo de relativa paz y progreso en América Latina, pero también de creciente influencia económica y política de Estados Unidos. La "Belle Époque" europea, con su gusto por lo exótico y lo refinado, también marcó su estética. Estuvo en contacto con importantes figuras literarias de su tiempo, como Manuel Gutiérrez Nájera, José Martí, Leopoldo Lugones, Amado Nervo, y los poetas de la Generación del 98 en España. Es la figura central del Modernismo hispanoamericano, un movimiento que buscó la renovación estética y temática de la literatura en español. Aunque su postura política no fue explícita en gran parte de su obra, mostró preocupación por el destino de América Latina y la creciente influencia estadounidense, como en su poema "A Roosevelt". La modernización, el cosmopolitismo y la búsqueda de una identidad literaria propia para Hispanoamérica fueron temas subyacentes en su obra. Tuvo relaciones complejas, a veces de admiración mutua y otras de tensión, con contemporáneos como José Santos Chocano. Su reconocimiento en vida fue extraordinario, siendo considerado el "Príncipe de las Letras Castellanas". Su legado es indiscutible.

Vida personal

Tuvo relaciones sentimentales complejas y varias uniones, siendo sus esposas principales Rosalía del Villar y Zabala, y Rosario Murillo, con quien tuvo un hijo. También tuvo relaciones con otras mujeres que inspiraron su obra. Sus amistades literarias fueron intensas, especialmente con los escritores que compartieron el espíritu modernista. Su salud fue precaria y sufrió problemas de alcoholismo, lo que afectó su vida y, en parte, su obra en sus últimos años. Aunque tuvo una carrera diplomática, su sustento principal provino de su trabajo como periodista, editor y de los adelantos de sus obras. Su visión del mundo era a menudo escéptica y melancólica, a pesar de su gusto por la belleza y el placer. Su activismo político, especialmente su llamado de atención sobre la hegemonía estadounidense en América, marcó su pensamiento.

Reconocimiento y recepción

Fue el poeta más influyente y reconocido de su tiempo en el mundo hispanohablante. Viajó extensamente, siendo aclamado en España y en diversas capitales de América Latina. No recibió premios oficiales en el sentido moderno, pero su consagración fue más un reconocimiento popular y literario absoluto. Su influencia fue inmediata y abrumadora. La crítica siempre lo ha situado como el gran renovador de la poesía en español, el iniciador del Modernismo y uno de los pilares de la literatura hispanoamericana.

Influencias y legado

Fue influenciado por los poetas franceses (Baudelaire, Verlaine, Mallarmé, Rimbaud), los parnasianos, y los clásicos españoles (Garcilaso, Góngora, Lope de Vega). Su legado es monumental. Influenció a prácticamente todos los poetas en lengua española que le sucedieron, tanto en la forma como en la temática. Su obra es fundamental para entender la evolución de la poesía moderna en español. Su ingreso al canon literario es indiscutible y universal. Sus obras han sido traducidas a múltiples idiomas y su influencia se extiende a otras artes, como la música. Existen innumerables estudios y ediciones críticas de su obra.

Interpretación y análisis crítico

Su obra se presta a análisis sobre la búsqueda de la belleza como refugio ante la crudeza de la realidad, la crisis de la modernidad, la identidad hispanoamericana y las tensiones entre el espíritu y la materia. La interpretación de su obra a menudo se centra en la dualidad entre el esteticismo y el compromiso, o entre la evasión y la reflexión existencial.

Infancia y formación

Era conocido por su elegancia y su gusto por la vida cortesana, pero también por su profunda melancolía. Su famosa frase "Soy el poeta de la selva y mi canto es de las selvas" refleja su conexión con la naturaleza americana, a pesar de su cosmopolitismo. Fue un gran aficionado a las esmeraldas y a la ornamentación. Llevaba consigo un pequeño altar portátil para rezar. Se dice que sus hábitos de escritura eran irregulares, influenciados por su estado de ánimo y sus crisis.

Muerte y memoria

Falleció en León, Nicaragua, de forma prematura, a causa de una enfermedad hepática agravada por el alcoholismo y una antigua herida de bala. Su muerte causó una profunda conmoción en el mundo literario hispanoamericano. Su memoria es objeto de culto, y es recordado como el gran renovador de la poesía en español y el padre del Modernismo.

Poemas

229

Dice Mía

Mi pobre alma pálida
era una crisálida.
Luego, mariposa
de color de rosa.

Un céfiro inquieto
dijo mi secreto...
—¿Has sabido tu secreto un día?

¡Oh Mía!

Tu secreto es una
melodía de un rayo de luna...
—¿Una melodía?
951

Heraldos

¡Helena!
La anuncia el blancor de un cisne.

¡Makheda!
La anuncia un pavo real.

¡Ifigenia, Electra, Catalina!
Anúncialas un caballero con un hacha.

¡Ruth, Lía, Enone!
Anúncialas un paje con un lirio.

¡Yolanda!
Anúnciala una paloma.

¡Clorinda, Carolina!
Anúncialas un paje con un ramo de viña.

¡Sylvia!
Anúnciala una corza blanca.

¡Aurora, Isabel!
Anúncialas de pronto
un resplandor que ciega mis ojos.

¿Ella?
(No la anuncian. No llega aún).
743

Garconnière

Cómo era el instante, dígalo la musa
que las dichas trae, que las penas lleva:
la tristeza pasa, velada y confusa;
la alegría, rosas y azahares nieva.

Era en un amable nido de soltero,
de risas y versos, de placer sonoro;
era un inspirado cada caballero,
de sueños azules y vino de oro.

Un rubio decía frases sentenciosas:
negando y amando las musas eternas
un bruno decía versos como rosas,
dos sonantes rimas y palabras tiernas.

Los tapices rojos, de doradas listas,
cubrían panoplias de pinturas y armas,
que hablaban de bellas pasadas conquistas,
amantes coloquios y dulces alarmas.

El verso de fuego de D'Annunzio era
como un son divino que en las saturnales
guiara las manchadas pieles de pantera
a fiestas soberbias y amores triunfales.

E iban con manchadas pieles de pantera,
con tirsos de flores y copas paganas
las almas de aquellos jóvenes que viera
Venus en su templo con palmas hermanas.

Venus, la celeste reina que adivina
en las almas vivas alegrías francas,
y que les confía, por gracia divina,
sus abejas de oro, sus palomas blancas.

Y aquellos amantes de la eterna Dea,
a la dulce música de la regia rima
oyen el mensaje de la vasta Idea
por el compañero que recita y mima.

Y sobre sus frentes, que acaricia el lauro,
Abril pone amable su beso sonoro,
y llevan gozosos, sátiro y centauro,
la alegría noble del vino de oro.
785

Bouquet

Un poeta egregio del país de Francia,
que con versos áureos alabó el amor,
formó un ramo armónico, lleno de elegancia,
en su Sinfonía en Blanco Mayor.

Yo por ti formara, Blanca deliciosa,
el regalo lírico de un blanco bouquet,
con la blanca estrella, con la blanca rosa
que en los bellos parques del azul se ve.

Hoy que tú celebras tus bodas de nieve
(tus bodas de virgen con el sueño son),
todas sus blancuras Primavera llueve
sobre la blancura de tu corazón.

Cirios, cirios blancos, blancos, blancos lirios,
cuello de los cisnes, margarita en flor,
galas de la espuma, ceras de los cirios
y estrellas celestes tienen tu color.

Yo, al enviarte versos, de mi vida arranco
la flor que te ofrezco, blanco serafín.
¡Mira cómo mancha tu corpiño blanco
la más roja rosa que hay en tu jardín!
842

Para Una Cubana

Poesía dulce y mística
busca a la blanca cubana
que se asomó a la ventana
como una visión artística.

Misteriosa y cabalística,
puede dar celos a Diana,
con su faz de porcelana
de una blancura eucarística.

Llena de un prestigio asiático,
roja, en el rostro enigmático,
su boca púrpura finge,

Y al sonreírse vi en ella
el resplandor de una estrella
que fuese alma de una esfinge.
809

Para La Misma

Miré al sentarme a la mesa,
bañado en la luz del día
el retrato de María,
la cubana japonesa.

El aire acaricia y besa,
como un amante lo haría,
la orgullosa bizarría
de la cabellera espesa.

Diera un tesoro el Mikado
por sentirse acariciado
por princesa tan gentil,

digna de que un gran pintor
la pinte junto a una flor
en un vaso de marfil.
804

Del Campo

¡Pradera, feliz día! Del regio Buenos Aires
quedaron allá lejos el fuego y el hervor;
hoy en tu verde triunfo tendrán mis sueños vida,
respiraré tu aliento, me bañaré en tu sol.

Muy buenos días, huerto. Saludo la frescura
que brota de las ramas de tu durazno en flor;
formada de rosales, tu calle de Florida
mira pasar la Gloria, la Banca y el Sport.

Un pájaro poeta rumia en su buche versos;
chismoso y petulante, charlando va un gorrión;
las plantas trepadoras conversan de política;
las rosas y los lirios del arte y del amor.

Rigiendo su cuadriga de mágicas libélulas,
de sueños millonarios, pasa el travieso Puck;
y, espléndida sportwoman, en su celeste carro,
la emperatriz Titania seguida de Oberón.

De noche, cuando muestra su medio anillo de oro
bajo el azul tranquilo, la amada de Pierrot,
es una fiesta pálida la que en el huerto reina,
toca en la lira el aire su do-re-mi-fa-sol.

Curiosas las violetas a su balcón se asoman.
Y una suspira: «¡lástima que falte el ruiseñor!»
Los silfos acompasan la danza de las brisas
en un walpurgis vago de aromas y de visión.

De pronto se oye el eco del grito de la pampa;
brilla como una puesta del argentino sol;
y un espectral jinete como una sombra cruza,
sobre su espalda un poncho; sobre su faz, dolor.

—¿Quién eres, solitario viajero de la noche?
—Yo soy la Poesía que un tiempo aquí reinó:
Yo soy el primer gaucho que parte para siempre,
de nuestra vieja patria llevando el corazón.
864

Alaba Los Ojos Negros De Julia

¿Eva era rubia? No. Con negros ojos
vio la manzana del jardín: con labios
rojos probó su miel; con labios rojos
que saben hoy más ciencia que los sabios.

Venus tuvo el azur en sus pupilas,
pero su hijo no. Negros y fieros,
encienden a las tórtolas tranquilas
los dos ojos de Eros.

Los ojos de las reinas fabulosas,
de las reinas magníficas y fuertes,
tenían las pupilas tenebrosas
que daban los amores y las muertes.

Pentesilea, reina de amazonas;
Judith, espada y fuerza de Betulia;
Cleopatra, encantadora de coronas,
la luz tuvieron de tus ojos, Julia.

La negra, que es más luz que la luz blanca
del sol, y las azules de los cielos.
Luz que el más rojo resplandor arranca
al diamante terrible de los celos.

Luz negra, luz divina, luz que alegra
la luz meridional, luz de las niñas,
de las grandes ojeras, ¡oh luz negra
que hace cantar a Pan bajo las viñas!
669

Blasón

El olímpico cisne de nieve
con el ágata rosa del pico
lustra el ala eucarística y breve
que abre al sol como un casto abanico.

De la forma de un brazo de lira
y del asa de un ánfora griega
es su cándido cuello, que inspira
como prora ideal que navega.

Es el cisne, de estirpe sagrada,
cuyo beso, por campos de seda,
ascendió hasta la cima rosada
de las dulces colinas de Leda.

Blanco rey de la fuente Castalia,
su victoria ilumina el Danubio;
Vinci fue su varón en Italia;
Lohengrín es su príncipe rubio.

Su blancura es hermana del lino,
del botón de los blancos rosales
y del albo toisón diamantino
de los tiernos corderos pascuales.

Rimador de ideal florilegio,
es de armiño su lírico manto,
y es el mágico pájaro regio
que al morir rima el alma en un canto.

El alado aristócrata muestra
lises albos en campo de azur,
y ha sentido en sus plumas la diestra
de la amable y gentil Pompadour.

Boga y boga en el lago sonoro
donde el sueño de los tristes espera,
donde aguarda una góndola de oro
a la novia de Luis de Baviera.

Dad, condesa, a los cisnes cariño;
dioses son de un país halagüeño,
y hechos son de perfume, de armiño,
de luz alba, de seda y de sueño.
1.999

Divagación

¿Vienes? Me llega aquí, pues que suspiras,
un soplo de las mágicas fragancias
que hicieron los delirios de las liras
en las Grecias, las Romas y las Francias.

¡Suspira así! Revuelen las abejas,
al olor de la olímpica ambrosía,
en los perfumes que en el aire dejas;
y el dios de piedra se despierta y ría.

Y el dios de piedra se despierte y cante
la gloria de los tirsos florecientes
en el gesto ritual de la bacante
de rojos labios y nevados dientes:

En el gesto ritual que en las hermosas
Ninfalias guía a la divina hoguera,
hoguera que hace llamear las rosas
en las manchadas pieles de pantera.

Y pues amas reír, ríe, y la brisa
lleve el son de los líricos cristales
de tu reír, y haga temblar la risa
la barba de Términos joviales.

Mira hacia el lado del boscaje, mira
blanquear el muslo de marfil de Diana,
y después de la Virgen, la Hetaíra
diosa, blanca, rosa y rubia hermana.

Pasa en busca de Adonis; sus aromas
deleitan a las rosas y los nardos;
síguela una pareja de palomas,
y hay tras ella una fuga de leopardos.
4.329

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Comentarios (2)

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Sergio
Sergio

Rubén Darío, un gran poeta...

Anyeli Leonor
Anyeli Leonor

Es muy lindo el poema