Lista de Poemas

En El Fondo Forestal Del Día

El acto simple de la araña que teje una estrella
en la penumbra,
el paso elástico del gato hacia la mariposa,
la mano que resbala por la espalda tibia del caballo,
el olor sideral de la flor del café,
el sabor azul de la vainilla,
me detienen en el fondo del día.

Hay un resplandor cóncavo de helechos,
una resonancia de insectos,
una presencia cambiante del agua en los rincones pétreos.

Reconozco aquí mi edad hecha de sonidos silvestres,
de lumbre de orquídea,
de cálido espacio forestal,
donde el pájaro carpintero hace sonar el tiempo.
Aquí el atardecer inventa una roja pedrería,
una constelación de luciérnagas,
una caída de hojas lúcidas hacia los sentidos,
hacia el fondo del día,
donde se encantan mis huesos agrestes.
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Amanecer

Siento llegar el día como un rumor de animales,
a la orilla del pantano, de la fiebre, del junco,
más allá, entre las colinas de viento oscuro,
donde la luz se levanta con desgarradas banderas,
como resplandor lejano de una montaña de cuarzo.
He aquí la sombra en torno a mi existencia, el búho,
el río que arrastra oro, la serpiente de coral,
el esqueleto del explorador, el fango de mis pies.
La noche ha quemado el maíz, ha apagado los metales,
ha dado reposo a la adormidera, ha refrescado la sangre,
ha libertado los reflejos azules de la selva, de la hoja.
Una resonancia, una resonancia oscura es mi corazón:
eco en el abismo, piedra que rueda por el monte,
brillo en la puerta de la cueva, fosforescencia del hueso.
En la infancia, al pie del arco iris o del relámpago,
junto al cabrito que saltaba en torno a la madre,
jugaba con un pequeño tigre de cálida voz ronca,
de suave pelambre estrellada, como un signo del zodíaco,
de rabia lenta y tensa, como el despertar de la furia.
Ahora siento en el aire límpido del bambú y el helecho,
surgir las formas de las doncellas, bajo la fronda,
en la selva de árboles aromáticos, coronadas de orquídeas
descendiendo al río, a la cascada de transparente curva,
que resuena en sus diamantes como una leyenda.
Formas de la gracia, sus perfiles abandonan sus melenas
a la brisa; formas de la vida y de la muerte,
sus senos tiemblan en las penumbras de los juncos;
formas del oscuro delirio, sus muslos se suavizan
como una fruta partida; formas del tiempo humano,
sus pies hacen temblar las flores silvestres.
Como el venado tras de su compañera en la colina,
persigo a una joven diosa desnuda, bajo el sol.
Viene el olor agrio de los árboles destrozados
por la ira de la noche; viene el olor de la sangre,
del animal devorado, el olor de los minerales,
el olor del río entre las raíces y las flexibles lianas.
El día derrama su transparente maravilla, como un vuelo,
como el color innumerable, como la crisálida
de herméticos destellos, como el insecto plateado,
como el hechizo en las formas relucientes,
como el vuelo de mariposas que salen de una gruta incendiada
y comienzan a temblar en el ardiente cristal.
Acerco mis labios al claro manantial de íntima música,
junto a la sardina y a la piedra limpia y pulida como una joya;
mientras la nube pasa y el ave sale de su nido,
y la serpiente muestra su lengua maldita, y se enrosca,
y espera o avanza por la espalda sudorosa del día.
Me hundo en las palpitaciones reverberantes, en las ondas,
en el temblor divino, donde se abre la rosa de montaña,
en los brillos fugaces, en la imagen insondable de Dios,
que ha creado los cielos y la tierra, con esta geografía de
fuego,
y ha dado a mi corazón la forma del día y de la noche,
mientras oigo correr los animales, persiguiéndose, amándose,
devorándose, ensangrentando las yerbas, las flores y las peñas.
Soy el día, y el viento levanta sus ramajes en mi alma.
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Bosque De Música

Mi ser fluye en tu música,
bosque dormido en el tiempo,
rendido a la nostalgia de los lagos del cielo.
¿cómo olvidar que soy oculta melodía
y tu adusta penumbra voz de los misterios?
He interrogado los aires que besan la sombra,
he oído en el silencio tristes fuentes perdidas,
y todo eleva mis sueños a músicas celestes.
Voy con las primaveras que te visitan de noche,
que dan vida a las flores en tus sombras azules
y me revelan el vago sufrir de tus secretos.
Tu sopor de luciérnagas es lenta astronomía
que gira en mi susurro de follaje en el viento
y alas da a los suspiros de las almas que escondes.
¿Murió aquí el cazador, al pie de las orquídeas,
el cazador nostálgico por tu magia embriagado?
Oh, bosque: tú que sabes vivir de soledades
¿adonde va en la noche el hondo suspirar?
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Vicente Gerbasi
Vicente Gerbasi

Poemas cortos

Identificación y contexto básico

Vicente Gerbasi fue un poeta, ensayista y diplomático venezolano, considerado una de las figuras más importantes de la poesía de Venezuela en el siglo XX. Su obra está intrínsecamente ligada a la búsqueda de la identidad nacional y a la reflexión sobre la realidad histórica y social de su país.

Infancia y formación

Nacido en Canoabo, Venezuela, su infancia y juventud transcurrieron en un entorno rural que marcaría profundamente su obra. Se formó en Caracas y desarrolló un temprano interés por la literatura, la historia y la política, lo que le llevó a estudiar derecho. Sus lecturas abarcaron desde los clásicos hasta las vanguardias literarias.

Trayectoria literaria

La carrera literaria de Gerbasi se inició en la década de 1940, publicando su primer poemario "Vigilia del alba". A lo largo de su vida, se convirtió en una voz fundamental de la poesía venezolana, explorando temas como la tierra, la historia, la mitología y la condición humana. Su labor como diplomático le permitió mantener un contacto con la cultura internacional, enriqueciendo su perspectiva.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras más representativas se encuentran "Mi país " (1950), "La ceiba de tierra" (1954) y "Losí" (1980). Su poesía se caracteriza por un lenguaje vigoroso, de gran fuerza expresiva, y por la exploración de temas como la identidad venezolana, la historia de América Latina, la naturaleza exuberante de su tierra y la reflexión sobre el tiempo y la muerte. Su estilo es a menudo épico y telúrico, con una profunda conexión con la tierra y sus mitos.

Contexto cultural e histórico

Gerbasi vivió la convulsa historia de Venezuela en el siglo XX, marcada por dictaduras y cambios políticos. Su obra refleja un compromiso con la realidad de su país y una búsqueda constante de sentido en su historia y su paisaje. Perteneció a una generación de escritores que intentaron definir la venezolanidad a través de la literatura.

Vida personal

Además de su labor literaria, Gerbasi desempeñó una importante carrera diplomática, representando a Venezuela en diversos países. Esta experiencia le brindó una perspectiva amplia sobre las relaciones internacionales y la cultura universal, que se reflejó en su obra.

Reconocimiento y recepción

Vicente Gerbasi fue ampliamente reconocido en Venezuela y en el ámbito latinoamericano. Recibió importantes distinciones y premios literarios, y su obra es estudiada como un pilar de la literatura venezolana contemporánea. Su poesía es valorada por su fuerza telúrica y su profunda reflexión sobre la identidad.

Influencias y legado

Su obra se nutre de la tradición literaria hispanoamericana y de las vanguardias europeas, pero con una voz muy personal y arraigada en la realidad de su tierra. Ha influido en generaciones posteriores de poetas venezolanos por su capacidad para conjugar lo local con lo universal y su potente lenguaje poético.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado en Gerbasi su habilidad para crear una mitología propia de su país, su exploración de la dualidad entre el ser y el devenir, y su profunda indagación en la condición humana a través del prisma de la realidad latinoamericana.

Infancia y formación

Su faceta como diplomático le permitió conocer de cerca otras culturas y realidades, lo que enriqueció su visión del mundo y de la poesía.

Muerte y memoria

Vicente Gerbasi falleció en Caracas, dejando un legado literario y cultural de gran valor para Venezuela y América Latina.