Lista de Poemas

Atardeceres

La clara muchedumbre de un poniente
ha exaltado la calle,
la calle abierta como un ancho sueño
hacia cualquier azar.
La límpida arboleda
pierde el último pájaro, el oro último.
La mano jironada de un mendigo
agrava la tristeza de la tarde.

El silencio que habita los espejos
ha forzado su cárcel.
La oscuridad es la sangre
de las cosas heridas.
En el incierto ocaso
la tarde mutilada
fue unos pobres colores.


"Fervor de Buenos Aires"


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 53 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
4 250

La recoleta

Convencidos de caducidad
por tantas nobles certidumbres del polvo,
nos demoramos y bajamos la voz
entre las lentas filas de panteones,
cuya retórica de sombra y de mármol
promete o prefigura la deseable
dignidad de haber muerto.
Bellos son los sepulcros,
el desnudo latín y las trabadas fechas fatales,
la conjunción del mármol y de la flor
y las plazuelas con frescura de patio
y los muchos ayeres de a historia
hoy detenida y única.
Equivocamos esa paz con la muerte
y creemos anhelar nuestro fin
y anhelamos el sueño y la indiferencia.
Vibrante en las espadas y en la pasión
y dormida en la hiedra,
sólo la vida existe.
El espacio y el tiempo son normas suyas,
son instrumentos mágicos del alma,
y cuando ésta se apague,
se apagarán con ella el espacio, el tiempo y la muerte,
como al cesar la luz
caduca el simulacro de los espejos
que ya la tarde fue apagando.
Sombra benigna de los árboles,
viento con pájaros que sobre las ramas ondea,
alma que se dispersa entre otras almas,
fuera un milagro que alguna vez dejaran de ser,
milagro incomprensible,
aunque su imaginaria repetición
infame con horror nuestros días.
Estas cosas pensé en la Recoleta,
en el lugar de mi ceniza.


"Fervor de Buenos Aires", 1923



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 19 e 20 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
5 798

Calle con almacén rosado

Ya se le van los ojos a la noche en cada bocacalle
y es como una sequía husmeando lluvia.
Ya todos los caminos están cerca,
y hasta el camino del milagro.
El viento trae el alba entorpecida.
El alba es nuestro miedo de hacer cosas distintas y se nos viene encima.
Toda la santa noche he caminado
y su inquietud me deja
en esta calle que es cualquiera.
Aquí otra vez la seguridad de la llanura
en el horizonte
y el terreno baldío que se deshace en yuyos y alambres
y el almacén tan claro como la luna nueva de ayer tarde.
Es familiar como un recuerdo la esquina
con esos largos zócalos y la promesa de un patio.
¡Qué lindo atestiguarte, calle de siempre, ya que te miraron tan pocas cosas mis días!
Ya la luz raya el aire.
Mis años recorrieron los caminos de la tierra y del agua
y sólo a vos te siento, calle dura y rosada.
Pienso si tus paredes concibieron la aurora,
almacén que en la punta de la noche eres claro.
Pienso y se me hace voz ante las casas
la confesión de mi pobreza:
no he mirado los ríos ni la mar ni la sierra,
pero intimó conmigo la luz de Buenos Aires
y yo forjo los versos de mi vida y mi muerte con esa luz de calle.
Calle grande y sufrida,
eres la única música de que sabe mi vida.


"Luna de enfrente" (1925)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 63 e 64 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 265

Campos atardecidos

El poniente de pie como un Arcángel
tiranizó el camino.
La soledad poblada como un sueño
se ha remansado alrededor del pueblo.
Los cencerros recogen la tristeza
dispersa de la tarde. La luna nueva
es una vocecita desde el cielo.
Según va anocheciendo
vuelve a ser campo el pueblo.
El poniente que no se cicatriza
aún le duele a la tarde.
Los trémulos colores se guarecen
en las entrañas de las cosas.
En el dormitorio vacío
la noche cerrará los espejos.


"Fervor de Buenos Aires" (1923)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 54 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
2 962

Una despedida

Tarde que socavó nuestro adiós.
Tarde acerada y deleitosa y monstruosa como un ángel oscuro.
Tarde cuando vivieron nuestros labios en la desnuda intimidad de los besos.
El tiempo inevitable se desbordaba
sobre el abrazo inútil.
Prodigábamos pasión juntamente, no para nosotros sino para la soledad ya inmediata.
Nos rechazó la luz; la noche había llegado con urgencia.
Fuimos hasta la verja en esa gravedad de la sombra que ya el lucero alivia.
Como quien vuelve de un perdido prado yo volví de tu abrazo.
Como quien vuelve de un país de espadas yo volví de tus lágrimas.
Tarde que dura vívida como un sueño
entre las otras tardes.
Después yo fui alcanzando y rebasando
noches y singladuras.


"Luna de enfrente" (1925)


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 66 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
3 208

Poema de los dones

Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.

De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden

las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.

De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esta alta y honda biblioteca ciega.

Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.

Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.

Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.

Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.

¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?

Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 111 e 112 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 747

Los espejos

Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos

sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita

Y ante la superficie silenciosa
del ébano sutil cuya tersura
repite como un sueño la blancura
de un vago mármol o una vaga rosa,

Hoy, al cabo de tantos y perplejos
años de errar bajo la varia luna,
me pregunto qué azar de la fortuna
hizo que yo temiera los espejos.

Espejos de metal, enmascarado
espejo de caoba que en la bruma
de su rojo crepúsculo disfuma
ese rostro que mira y es mirado,

Infinitos los veo, elementales
ejecutores de un antiguo pacto,
multiplicar el mundo como el acto
generativo, insomnes y fatales.

Prolonga este vano mundo incierto
en su vertiginosa telaraña;
a veces en la tarde los empaña
el Hálito de un hombre que no ha muerto.

Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
paredes de la alcoba hay un espejo,
ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
que arma en el alba un sigiloso teatro.

Todo acontece y nada se recuerda
en esos gabinetes cristalinos
donde, como fantásticos rabinos,
leemos los libros de derecha a izquierda.

Claudio, rey de una tarde, rey soñado,
no sintió que era un sueño hasta aquel día
en que un actor mimó su felonía
con arte silencioso, en un tablado.

Que haya sueños es raro, que haya espejos,
que el usual y gastado repertorio
de cada día incluya el ilusorio
orbe profundo que urden los reflejos.

Dios (he dado en pensar) pone un empeño
en toda esa inasible arquitectura
que edifica la luz con la tersura
del cristal y la sombra con el sueño.

Dios ha creado las noches que se arman
de sueños y las formas del espejo
para que el hombre sienta que es reflejo
y vanidad. Por eso nos alarman.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 117 e 118 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 565

Montevideo

Resbalo por tu tarde como el cansancio por la piedad de un declive.
La noche nueva es como un ala sobre tus azoteas.
Eres el Buenos Aires que tuvimos, el que en los años se alejó quietamente.
Eres nuestra y fiestera, como la estrella que duplican las aguas.
Puerta falsa en el tiempo, tus calles miran al pasado más leve.
Claror de donde la mañana nos llega, sobre las dulces aguas turbias.
Antes de iluminar mi celosía tu bajo sol bienaventura tus quintas.
Ciudad que se oye como un verso.
Calles con luz de patio.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 71 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
2 061

Ajedrez

I

En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la Tierra.
Como el otro, este juego es infinito.


II

Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 115 e 116 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 725

El reloj de arena

Está bien que se mida con la dura
Sombra que una columna en el estío
Arroja o con el agua de aquel río
En que Heráclito vio nuestra locura

El tiempo, ya que al tiempo y al destino
Se parecen los dos: la imponderable
Sombra diurna y el curso irrevocable
Del agua que prosigue su camino.

Está bien, pero el tiempo en los desiertos
Otra substancia halló, suave y pesada,
Que parece haber sido imaginada
Para medir el tiempo de los muertos.

Surge así el alegórico instrumento
De los grabados de los diccionarios,
La pieza que los grises anticuarios
Relegarán al mundo ceniciento

Del alfil desparejo, de la espada
Inerme, del borroso telescopio,
Del sándalo mordido por el opio
Del polvo, del azar y de la nada.

¿Quién no se ha demorado ante el severo
Y tétrico instrumento que acompaña
En la diestra del dios a la guadaña
Y cuyas líneas repitió Durero?

Por el ápice abierto el cono inverso
Deja caer la cautelosa arena,
Oro gradual que se desprende y llena
El cóncavo cristal de su universo.

Hay un agrado en observar la arcana
Arena que resbala y que declina
Y, a punto de caer, se arremolina
Con una prisa que es del todo humana.

La arena de los ciclos es la misma
E infinita es la historia de la arena;
Así, bajo tus dichas o tu pena,
La invulnerable eternidad se abisma.

No se detiene nunca la caída
Yo me desangro, no el cristal. El rito
De decantar la arena es infinito
Y con la arena se nos va la vida.

En los minutos de la arena creo
Sentir el tiempo cósmico: la historia
Que encierra en sus espejos la memoria
O que ha disuelto el mágico Leteo.

El pilar de humo y el pilar de fuego,
Cartago y Roma y su apretada guerra,
Simón Mago, los siete pies de tierra
Que el rey sajón ofrece al rey noruego,

Todo lo arrastra y pierde este incansable
Hilo sutil de arena numerosa.
No he de salvarme yo, fortuita cosa
De tiempo, que es materia deleznable.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 113 e 114 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 586

Comentários (2)

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mikuus
mikuus

increible :)

mikuus
mikuus

imvecil va con b larga . señor :)

Identificação e contexto básico

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo, mais conhecido como Jorge Luis Borges, foi um escritor, poeta, ensaísta, tradutor e bibliotecário argentino. Nasceu em Buenos Aires, Argentina, em 24 de agosto de 1899, e faleceu em Genebra, Suíça, em 14 de junho de 1986. Era filho de Jorge Guillermo Borges, advogado e professor de inglês, e de Leonor Acevedo Suárez. Foi considerado um dos maiores escritores da literatura hispano-americana e mundial. Escreveu em espanhol.

Infância e formação

Borges teve uma infância marcada por uma intensa atividade intelectual. Cresceu em um ambiente familiar culto, com acesso a uma vasta biblioteca. Desde cedo, demonstrou grande interesse pela leitura e pela escrita. Aprendeu inglês com sua avó paterna e traduziu "O Príncipe Feliz" de Oscar Wilde aos nove anos. Sua educação formal foi irregular, mas sua formação intelectual foi profunda e autodidata, abrangendo filosofia, literatura, teologia e história. A cegueira progressiva, que se acentuou a partir dos 30 anos, influenciou profundamente sua visão de mundo e sua obra.

Percurso literário

Seu interesse pela literatura manifestou-se precocemente. Publicou seus primeiros poemas e contos em revistas literárias na década de 1920, após retornar da Europa, onde viveu durante a Primeira Guerra Mundial. Seu primeiro livro de poesia, "Fervor de Buenos Aires", foi publicado em 1923, seguido por "Luna de enfrente" (1925) e "Cuaderno San Martín" (1929). Em prosa, destacam-se suas coletâneas de contos como "Historial de la eternidad" (1936), "El jardín de senderos que se bifurcan" (1941), "Ficciones" (1944) e "El Aleph" (1949). Trabalhou como bibliotecário e professor, o que lhe proporcionou um contato íntimo com o conhecimento e a literatura. Foi também editor e tradutor.

Obra, estilo e características literárias

Obra, estilo e características literárias As obras mais célebres de Borges incluem "Ficciones" e "El Aleph", coletâneas que reúnem alguns de seus contos mais emblemáticos, como "O jardim de senderos que se bifurcan", "A Biblioteca de Babel", "O Aleph" e "Pierre Menard, autor do Quixote". Seus temas centrais são o tempo (cíclico, labiríntico, ilusório), o infinito, a identidade (duplicidade, sonho, memória), os espelhos, os labirintos, os livros e a natureza da realidade. Seu estilo é caracterizado pela concisão, pela clareza, pela erudição disfarçada de aparente simplicidade e pela ironia sutil. Utiliza recursos como o pastiche, a metaficção e a criação de enciclopédias e bibliotecas imaginárias. Borges explorou a forma do conto de maneira inovadora, criando narrativas que desafiam as convenções e convidam à reflexão. Sua obra dialoga com a tradição literária universal, mas também com a filosofia, a teologia e as ciências, reinventando o real através da imaginação.

Obra, estilo e características literárias

Contexto cultural e histórico Borges viveu em um período de intensas transformações políticas e sociais na Argentina e no mundo. Embora tenha se mantido, em geral, afastado da política partidária direta, sua obra reflete, de forma indireta, as tensões de seu tempo. Foi contemporâneo de outros grandes escritores latino-americanos, como Julio Cortázar e Gabriel García Márquez, embora seu estilo e sua temática fossem distintos. Sua obra inicial esteve associada ao Ultraísmo, mas logo desenvolveu um estilo singular. O reconhecimento internacional de sua obra veio gradualmente, consolidando-se a partir da segunda metade do século XX.

Obra, estilo e características literárias

Vida pessoal Borges manteve uma relação próxima com sua mãe, Leonor Acevedo. Teve relações afetivas marcantes, como o casamento com Elsa Astete Millán e, posteriormente, com María Kodama, com quem se casou pouco antes de falecer. Suas amizades incluíram figuras como Adolfo Bioy Casares, com quem colaborou em "O Livro de Areia". Sua cegueira progressiva foi um desafio pessoal que ele transformou em força criativa. Era um intelectual dedicado, com hábitos de leitura e escrita rigorosos. Suas crenças pessoais eram complexas, com uma fascinação por questões metafísicas e espirituais, mas sem adesão a dogmas religiosos específicos.

Obra, estilo e características literárias

Reconhecimento e receção Embora tenha sido um autor cultuado por muitos em vida, o reconhecimento massivo de Borges ocorreu mais tardiamente. Recebeu inúmeros prêmios e honrarias, incluindo o Prêmio Cervantes em 1976. Sua obra foi traduzida para dezenas de idiomas e exerceu uma influência profunda na literatura mundial. É amplamente estudado em universidades e admirado tanto pelo público leitor quanto pela crítica acadêmica.

Obra, estilo e características literárias

Influências e legado Borges foi influenciado por uma vasta gama de autores e tradições, incluindo a literatura inglesa (Shakespeare, Milton, Chesterton), a filosofia (Platão, Schopenhauer, Spinoza), a teologia e a literatura fantástica. Seu legado é imenso: inspirou gerações de escritores em todo o mundo, popularizou a literatura latino-americana no cenário internacional e redefiniu os limites do conto moderno. Sua obra continua a ser uma fonte inesgotável de reflexão sobre a natureza da realidade, do conhecimento e da própria arte.

Obra, estilo e características literárias

Interpretação e análise crítica A obra de Borges é um campo fértil para a interpretação. Críticos exploram suas conexões com a filosofia, a metafísica e a semiótica. Debates surgem em torno da natureza de sua "literatura fantástica", de suas concepções sobre o tempo e o espaço, e de sua posição como figura intelectual.

Obra, estilo e características literárias

Curiosidades e aspetos menos conhecidos Borges tinha um fascínio por tigres e por labirintos. Ele nunca ganhou o Prêmio Nobel de Literatura, algo que muitos consideram uma omissão significativa. Sua cegueira era parcial no início, mas progressiva, o que o levou a depender cada vez mais de sua memória prodigiosa. Ele era conhecido por sua gentileza e modestia em interações pessoais.

Obra, estilo e características literárias

Morte e memória Jorge Luis Borges faleceu em Genebra, Suíça, em 14 de junho de 1986, aos 86 anos. Sua morte foi amplamente noticiada e lamentada em todo o mundo. Seus restos mortais foram transladados para Genebra, onde foi sepultado no Cemitério de Plainpalais. Sua obra permanece viva e influente, consolidando-o como um dos gigantes da literatura universal.