Lista de Poemas

A la efigie de un capitán de los ejércitos de Cromwell

No rendirán de Marte las murallas
a este, que salmos del Señor inspiran;
desde otra luz (desde otro siglo) miran
los ojos, que miraron las batallas.
La mano está en los hierros de la espada.
Por la verde región anda la guerra;
detrás de la penumbra está Inglaterra,
y el caballo y la gloria y tu jornada.
Capitán, los afanes son engaños,
vano el arnés y vana la porfía
del hombre, cuyo término es un día;
Todo ha concluido hace ya muchos años.
El hierro que ha de herirte se ha herrumbrado;
estás (como nosotros) condenado.


"El hacedor" (1960)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 126 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 520

Susana Soca

Com lento amor fitava os dispersos
Coloridos da tarde. E se perdia
Com gosto na complexa melodia
Ou na curiosa existência dos versos.
Não o elementar vermelho mas
Os grises Fiaram seu destino delicado,
Apto a discernir e exercitado
Tanto na oscilação como em matizes.
Sem atrever-se a pisar este perplexo
Labirinto, observava, sorrateira,
As formas, o tumulto e a carreira,
Como aquela outra dama do espelho.
Deuses que moram para além do rogo
A abandonaram a esse tigre, o Fogo.



"El hacedor", 1960



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 120 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
970

La noche que en el sur lo velaron

A Letizia Álvarez de Toledo


Por el deceso de alguien
-misterio cuyo vacante nombre poseo y cuya reali-
dad no abarcamos-
hay hasta el alba una casa abierta en el Sur,
una ignorada casa que no estoy destinado a rever,
pero que me espera esta noche
con desvelada luz en las altas horas del sueño,
demacrada de malas noches, distinta,
minuciosa de realidad.

A su vigilia gravitada en muerte camino
por las calles elementales como recuerdos,
por el tiempo abundante de la noche,
sin más oíble vida
que los vagos hombres de barrio junto al apagado
almacén
y algún silbido solo en el mundo.

Lento el andar, en la posesión de la espera,
llego a la cuadra y a la casa y a la sincera puerta que
busco
y me reciben hombres obligados a gravedad
que participaron de los años de mis mayores,
y nivelamos destinos en una pieza habilitada que mira
al patio
-patio que est?bajo el poder y en la integridad de la
noche-
y decimos, porque la realidad es mayor, cosas indife-
rentes
y somos desganados y argentinos en el espejo
y el mate compartido mide horas vanas.

Me conmueven las menudas sabidurías
que en todo fallecimiento de hombres se pierden
-hábito de unos libros, de una llave, de un cuerpo
entre los otros-
frecuencias irrecuperables que fueron
la precisión y la amistad del mundo para él.
Yo s?que todo privilegio, aunque oscuro, es de linaje
de milagro
y mucho lo es el de participar en esta vigilia,
reunida alrededor de lo que no se sabe: del muerto,
reunida para incomunicar y guardar su primera noche
en la muerte.

(El velorio gasta las caras;
los ojos se nos están muriendo en lo alto como Jesús).

¿Y el muerto, el increíble?
Su realidad est?bajo las flores diferentes de él
y su mortal hospitalidad nos dar?
un recuerdo más para el tiempo
y sentenciosas calles del Sur para merecerlas despacio
y brisa oscura sobre la frente que vuelve
y la noche que de la mayor congoja nos libra:
la prolijidad de lo real.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 95 e 96 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 057

Alusión a la muerte

Lo dejo en el caballo, en esa hora;
crepuscular en que buscó la muerte;
que de todas las horas de su suerte
ésta perdure, amarga y vencedora.
Avanza por el campo la blancura
del caballo y del poncho. La paciente
muerte acecha en los rifles. Tristemente
Francisco Borges va por la llanura.
Esto que lo cercaba, la metralla,
esto que ve, la pampa desmedida,
es lo que vio y oyó toda la vida.
Está en lo cotidiano, en la batalla.
Alto lo dejo en su épico universo
y casi no tocado por el verso.


"El hacedor" (1960)


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 132| Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 154

A un viejo poeta

Caminas por el campo de Castilla
Y casi no lo ves. Un intrincado
Versículo de Juan es tu cuidado
Y apenas reparaste en la amarilla
Puesta del sol.

La vaga luz delira
Y en el confín del Este se dilata
Esa luna de escarnio y de escarlata
Que es acaso el espejo de la ira.

Alzas los ojos y la miras. Una
Memoria de algo que fue tuyo empieza
Y se apaga.

La pálida cabeza
Bajas y sigues caminando triste,
Sin recordar el verso que escribiste:
Y su epitafio la sangrienta luna.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 127 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 306

Alusión a una sombra de mil ochocientos noventa y tantos

Nada. Sólo el cuchillo de Muraña.
Sólo en la tarde gris la historia trunca.
No sé por qué en las tardes me acompaña
Este asesino que no he visto nunca.
Palermo era más bajo. El amarillo
Paredón de la cárcel dominaba
Arrabal y barrial. Por esa brava
Región anduvo el sórdido cuchillo.
El cuchillo. La cara se ha borrado
Y de aquel mercenario cuyo austero
Oficio era el coraje, no ha quedado
Más que una sombra y un fulgor de acero.
Que el tiempo, que los mármoles empaña,
Salve este firme nombre, Juan Muraña.



"El hacedor"


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 131 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 219

El otro tigre

Pienso en un tigre. La penumbra exalta
La vasta Biblioteca laboriosa
Y parece alejar los anaqueles;
Fuerte, inocente, ensangrentado y nuevo,
él irá por su selva y su mañana
Y marcará su rastro en la limosa
Margen de un río cuyo nombre ignora
(En su mundo no hay nombres ni pasado
Ni porvenir, sólo un instante cierto.)
Y salvará las bárbaras distancias
Y husmeará en el trenzado laberinto
De los olores el olor del alba
Y el olor deleitable del venado;
Entre las rayas del bambú descifro,
Sus rayas y presiento la osatura
Baja la piel espléndida que vibra.
En vano se interponen los convexos
Mares y los desiertos del planeta;
Desde esta casa de un remoto puerto
De América del Sur, te sigo y sueño,
Oh tigre de las márgenes del Ganges.

Cunde la tarde en mi alma y reflexiono
Que el tigre vocativo de mi verso
Es un tigre de símbolos y sombras,
Una serie de tropos literarios
Y de memorias de la enciclopedia
Y no el tigre fatal, la aciaga joya
Que, bajo el sol o la diversa luna,
Va cumpliendo en Sumatra o en Bengala
Su rutina de amor, de ocio y de muerte.
Al tigre de los simbolos he opuesto
El verdadero, el de caliente sangre,
El que diezma la tribu de los búfalos
Y hoy, 3 de agosto del 59,
Alarga en la pradera una pausada
Sombra, pero ya el hecho de nombrarlo
Y de conjeturar su circunstancia
Lo hace ficción del arte y no criatura
Viviente de las que andan por la tierra.


Un tercer tigre buscaremos. Éste
Será como los otros una forma
De mi sueño, un sistema de palabras
Humanas y no el tigre vertebrado
Que, más allá de las mitologías,
Pisa la tierra. Bien lo sé, pero algo
Me impone esta aventura indefinida,
Insensata y antigua, y persevero
En buscar por el tiempo de la tarde
El otro tigre, el que no está en el verso.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 128 e 129| Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 640

La lluvia

Bruscamente la tarde se ha aclarado
Porque ya cae la lluvia minuciosa.
Cae o cayó. La lluvia es una cosa
Que sin duda sucede en el pasado.

Quien la oye caer ha recobrado
El tiempo en que la suerte venturosa
Le reveló una flor llamada rosa
Y el curioso color del colorado.

Esta lluvia que ciega los cristales
Alegrará en perdidos arrabales
Las negras uvas de una parra en cierto

Patio que ya no existe. La mojada
Tarde me trae la voz, la voz deseada,
De mi padre que vuelve y que no ha muerto.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 125 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
2 783

Elegía de los portones

A Francisco Luis Bernárdez


Barrio Villa Alvear: entre las calles Nicaragua,
Arroyo Maldonado, Canning y Rivera.
Muchos terrenos baldíos existen aún y su
importancia es reducida.
Manuel Bilbao: Buenos Aires, 1902

Esta es una elegía
de los rectos portones que alargaban su sombra
en la plaza de tierra.

Ésta es una elegía
que se acuerda de un largo resplandor agachado
que los atardeceres daban a los baldíos.

(En los pasajes mismos había cielo bastante
para toda una dicha
y las tapias tenían el color de las tardes.)
Ésta es una elegía
de un Palermo trazado con vaivén de recuerdo
y que se va en la muerte chica de los olvidos.

Muchachas comentadas por un vals de organito
o por los mayorales de corneta insolente
de los 64,
sabían en las puertas de la gracia de su espera.

Había huecos de tunas
y la ribera hostil del Maldonado
-menos agua que barro en la sequía-
y zafadas veredas en que flameaba el corte
y una frontera de silbatos de hierro.

Hubo cosas felices,
cosas que sólo fueron para alegrar las almas:
el arriate del patio
y el andar hamacado del compadre.

Palermo del principio, vos tenías
unas cuantas milongas para hacerte valiente
y una baraja criolla para tapar la vida
y unas albas eternas para saber la muerte.

El día era más largo en tus veredas
que en las calles del centro,
porque en los huecos hondos se aquerenciaba el cielo.
Los carros de costado sentencioso
cruzaban tu mañana
y eran en las esquinas tiernos los almacenes
como esperando un ángel.

Desde mi calle de altos (es cosa de una legua)
voy a buscar recuerdos a tus calles nocheras.
Mi silbido de pobre penetrará en los sueños
de los hombres que duermen.

Esa higuera que asoma sobre una parecita
es lleva bien con mi alma
y es más grato el rosado firme de tus esquinas
que el de las nubes blandas.


"Cuaderno de San Martín" (1929)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 89 e 90 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 613

Two english poems

I.
The useless dawn finds me in a deserted streetcorner; I have outlived the night.
Nights are proud waves: darkblue topheavy waves laden with all hues of deep spoil, laden with things unlikely and desirable.
Nights have a habit of mysterious gifts and refusals, of things half given away, half withheld, of joys with a dark hemisphere. Nights act that way, I tell you.
The surge, that night, left me the customary shreds and odd ends: some hated friends to chat with, music for dreams, and the smoking of bitter ashes. The things my hungry heart has no use for.
The big wave brought you.
Words, any words, your laughter; and you so lazily and incessantly beautiful. We talked and you have forgotten the words.
The shattering dawn finds me in a deserted street of my city.
Your profile turned away, the sounds that go to make your name, the lilt of your laughter: these are the illustrious toys you have left me.
I turn them over in the dawn, I lose them; I tell them to the few stray dogs and to the few stray stars of the dawn.
Your dark rich life...
I must get at you, somehow: I put away those illustrious toys you have left me, I want your hidden look, your real smile -that lonely, mocking smile your mirror knows.

II.
What can I hold you with?
I offer you lean streets, desperate sunsets, the moon of the ragged suburbs.
I offer you the bitterness of a man who has looked long and long at the lonely moon.
I offer you my ancestors, my dead men, the ghost that living men have honoured in marble: my father"s father killed in the frontier of Buenos Aires, two bullets through his lungs, bearded and dead, wrapped by his soldiers in the hide of a cow; my mother"s grandfather -just twentyfour- heading a charge of three hundred men in Perú, now ghosts on vanished horses.
I offer you whatever insight my books may hold, whatever manliness humour my life.
I offer you the loyalty of a man who has never been loyal.
I offer her that kernel of myself that I have saved, somehow - the central heart that deals not in words, traffics not with dreams and is untouched by time, by joy, by adversities.
I offer you the memory of a yellow rose seen at sunset, years before you were born.
I offer you explanations of yourself, theories about yourself, authentic and surprising news of yourself.
I can give you my loneliness, my darkness, the hunger of my heart; I am trying to bribe you with uncertainty, with danger, with defeat.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 169 e 170 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 928

Comentários (2)

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mikuus
mikuus

increible :)

mikuus
mikuus

imvecil va con b larga . señor :)

Identificação e contexto básico

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo, mais conhecido como Jorge Luis Borges, foi um escritor, poeta, ensaísta, tradutor e bibliotecário argentino. Nasceu em Buenos Aires, Argentina, em 24 de agosto de 1899, e faleceu em Genebra, Suíça, em 14 de junho de 1986. Era filho de Jorge Guillermo Borges, advogado e professor de inglês, e de Leonor Acevedo Suárez. Foi considerado um dos maiores escritores da literatura hispano-americana e mundial. Escreveu em espanhol.

Infância e formação

Borges teve uma infância marcada por uma intensa atividade intelectual. Cresceu em um ambiente familiar culto, com acesso a uma vasta biblioteca. Desde cedo, demonstrou grande interesse pela leitura e pela escrita. Aprendeu inglês com sua avó paterna e traduziu "O Príncipe Feliz" de Oscar Wilde aos nove anos. Sua educação formal foi irregular, mas sua formação intelectual foi profunda e autodidata, abrangendo filosofia, literatura, teologia e história. A cegueira progressiva, que se acentuou a partir dos 30 anos, influenciou profundamente sua visão de mundo e sua obra.

Percurso literário

Seu interesse pela literatura manifestou-se precocemente. Publicou seus primeiros poemas e contos em revistas literárias na década de 1920, após retornar da Europa, onde viveu durante a Primeira Guerra Mundial. Seu primeiro livro de poesia, "Fervor de Buenos Aires", foi publicado em 1923, seguido por "Luna de enfrente" (1925) e "Cuaderno San Martín" (1929). Em prosa, destacam-se suas coletâneas de contos como "Historial de la eternidad" (1936), "El jardín de senderos que se bifurcan" (1941), "Ficciones" (1944) e "El Aleph" (1949). Trabalhou como bibliotecário e professor, o que lhe proporcionou um contato íntimo com o conhecimento e a literatura. Foi também editor e tradutor.

Obra, estilo e características literárias

Obra, estilo e características literárias As obras mais célebres de Borges incluem "Ficciones" e "El Aleph", coletâneas que reúnem alguns de seus contos mais emblemáticos, como "O jardim de senderos que se bifurcan", "A Biblioteca de Babel", "O Aleph" e "Pierre Menard, autor do Quixote". Seus temas centrais são o tempo (cíclico, labiríntico, ilusório), o infinito, a identidade (duplicidade, sonho, memória), os espelhos, os labirintos, os livros e a natureza da realidade. Seu estilo é caracterizado pela concisão, pela clareza, pela erudição disfarçada de aparente simplicidade e pela ironia sutil. Utiliza recursos como o pastiche, a metaficção e a criação de enciclopédias e bibliotecas imaginárias. Borges explorou a forma do conto de maneira inovadora, criando narrativas que desafiam as convenções e convidam à reflexão. Sua obra dialoga com a tradição literária universal, mas também com a filosofia, a teologia e as ciências, reinventando o real através da imaginação.

Obra, estilo e características literárias

Contexto cultural e histórico Borges viveu em um período de intensas transformações políticas e sociais na Argentina e no mundo. Embora tenha se mantido, em geral, afastado da política partidária direta, sua obra reflete, de forma indireta, as tensões de seu tempo. Foi contemporâneo de outros grandes escritores latino-americanos, como Julio Cortázar e Gabriel García Márquez, embora seu estilo e sua temática fossem distintos. Sua obra inicial esteve associada ao Ultraísmo, mas logo desenvolveu um estilo singular. O reconhecimento internacional de sua obra veio gradualmente, consolidando-se a partir da segunda metade do século XX.

Obra, estilo e características literárias

Vida pessoal Borges manteve uma relação próxima com sua mãe, Leonor Acevedo. Teve relações afetivas marcantes, como o casamento com Elsa Astete Millán e, posteriormente, com María Kodama, com quem se casou pouco antes de falecer. Suas amizades incluíram figuras como Adolfo Bioy Casares, com quem colaborou em "O Livro de Areia". Sua cegueira progressiva foi um desafio pessoal que ele transformou em força criativa. Era um intelectual dedicado, com hábitos de leitura e escrita rigorosos. Suas crenças pessoais eram complexas, com uma fascinação por questões metafísicas e espirituais, mas sem adesão a dogmas religiosos específicos.

Obra, estilo e características literárias

Reconhecimento e receção Embora tenha sido um autor cultuado por muitos em vida, o reconhecimento massivo de Borges ocorreu mais tardiamente. Recebeu inúmeros prêmios e honrarias, incluindo o Prêmio Cervantes em 1976. Sua obra foi traduzida para dezenas de idiomas e exerceu uma influência profunda na literatura mundial. É amplamente estudado em universidades e admirado tanto pelo público leitor quanto pela crítica acadêmica.

Obra, estilo e características literárias

Influências e legado Borges foi influenciado por uma vasta gama de autores e tradições, incluindo a literatura inglesa (Shakespeare, Milton, Chesterton), a filosofia (Platão, Schopenhauer, Spinoza), a teologia e a literatura fantástica. Seu legado é imenso: inspirou gerações de escritores em todo o mundo, popularizou a literatura latino-americana no cenário internacional e redefiniu os limites do conto moderno. Sua obra continua a ser uma fonte inesgotável de reflexão sobre a natureza da realidade, do conhecimento e da própria arte.

Obra, estilo e características literárias

Interpretação e análise crítica A obra de Borges é um campo fértil para a interpretação. Críticos exploram suas conexões com a filosofia, a metafísica e a semiótica. Debates surgem em torno da natureza de sua "literatura fantástica", de suas concepções sobre o tempo e o espaço, e de sua posição como figura intelectual.

Obra, estilo e características literárias

Curiosidades e aspetos menos conhecidos Borges tinha um fascínio por tigres e por labirintos. Ele nunca ganhou o Prêmio Nobel de Literatura, algo que muitos consideram uma omissão significativa. Sua cegueira era parcial no início, mas progressiva, o que o levou a depender cada vez mais de sua memória prodigiosa. Ele era conhecido por sua gentileza e modestia em interações pessoais.

Obra, estilo e características literárias

Morte e memória Jorge Luis Borges faleceu em Genebra, Suíça, em 14 de junho de 1986, aos 86 anos. Sua morte foi amplamente noticiada e lamentada em todo o mundo. Seus restos mortais foram transladados para Genebra, onde foi sepultado no Cemitério de Plainpalais. Sua obra permanece viva e influente, consolidando-o como um dos gigantes da literatura universal.