Lista de Poemas

Singladura

El mar es una espada innumerable y una plenitud de pobreza.
La llamarada es traducible en ira, el manantial en tiempo, y la cisterna en clara aceptación.
El mar es solitario como un ciego.
El mar es un antiguo lenguaje que ya no alcanzo a descifrar.
En su hondura, el alba es una humilde tapia encalada.
De su confín surge el claror, igual que una humareda.
Impenetrable como la piedra labrada persiste el mar ante los muchos días.
Cada tarde es un puerto.
Nuestra mirada flagelada de mar camina por su cielo: Última playa blanda, celeste arcilla de las tardes.
¡Qué dulce intimidad la del ocaso en el huraño mar! Claras como una feria brillan las nubes.
La luna nueva se ha enredado a un mástil.
La misma luna que dejamos bajo un arco de piedra y cuya luz agraciará los sauzales.
En la cubierta, quietamente, yo comparto la tarde con mi hermana, como un trozo de pan.


"Luna de enfrente" (1925)


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 73 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 506

El General Quiroga va en coche al muere

El madrejón desnudo ya sin una sed de agua
y la luna perdida en el frío del alba
y el campo muerto de hambre, pobre como una araña.

El coche se hamacaba rezongando la altura;
un galerón enfático, enorme, funerario.
Cuatro tapaos con pinta de muerte en la negrura
arrastraban seis miedos y un valor desvelado.

Junto a los postillones jineteaba un moreno.
Ir en coche a la muerte ¡qué cosa más oronda!
El general Quiroga quiso entrar en la sombra
llevando seis o siete degollados de escolta.

Esa cordobesada bochinchera y ladina
(meditaba Quiroga) ¿qué ha de poder con mi alma?
Aquí estoy afianzado y metido en la vida
como la estaca pampa bien metida en la pampa.

Yo, que he sobrevivido a millares de tardes
y cuyo nombre pone retemblor en las lanzas,
no he de soltar la vida por estos pedregales.
¿Muere acaso el pampero, se mueren las espadas?

Pero al brillar el día sobre Barranca Yaco
sables a filo y punta merodearon sobre él;
muerte de mala muerte se lo llevó al riojano
y una de puñaladas lo mentó a Juan Manuel.

Ya muerto, ya de pie, ya inmortal, ya fantasma,
se presentó al infierno que Dios le había marcado,
y a sus órdenos iban, rotas y desangradas,
las ánimas en pena de hombres y de caballos.



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 68 e 69 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 751

La promisión en alta mar

No he recobrado tu cercanía, mi patria, pero ya tengo tus estrellas.
Lo más lejano del firmamento las dijo y ahora se pierden en su gracia los mástiles.
Se han desprendido de las altas cornisas como un asombro de palomas.
Vienen del patio donde el aljibe es una torre inversa entre dos cielos.
Vienen del creciente jardín cuya inquietud arriba al pie del muro como un agua sombría.
Vienen de un lacio atardecer de provincia, manso como un yuyal.
Son inmortales y vehementes; no ha de medir su eternidad ningún pueblo.
Ante su firmeza de luz todas las noches de los hombres se curvarán como hojas secas.
Son un claro país y de algún modo está mi tierra en su ámbito.


"Luna de enfrente"(1925)


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 75 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 367

Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad

En las trémulas tierras que exhalan el verano,
el día es invisible de puro blanco. El día
es una estría cruel en una celosía,
un fulgor en las costas y una fiebre en el llano.

Pero la antigua noche es honda como un jarro
de agua cóncava. El agua se abre a infinitas huellas,
y en ociosas canoas, de cara a las estrellas,
el hombre mide el vago tiempo con el cigarro.

El humo desdibuja gris las constelaciones
remotas. Lo inmediato pierde prehistoria y nombre.
El mundo es unas cuantas tiernas imprecisiones.
El río, el primer río. El hombre, el primer hombre.


"Luna de enfrente"


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 72 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 153

Dakar

Dakar está en la encrucijada del sol, del desierto y del mar.
El sol nos tapa el firmamento, el arenal acecha en los caminos, el mar es un encono.
He visto un jefe en cuya manta era más ardiente lo azul que en el cielo incendiado.
La mezquita cerca del biógrafo luce una claridad de plegaria.
La resolana aleja las chozas, el sol como un ladrón escala los muros.
África tiene en la eternidad su destino, donde hay hazañas, ídolos, reinos, arduos bosques y espadas.
Yo he logrado un atardecer y una aldea.


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 74 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 303

Elvira de Alvear

Todas las cosas tuvo y lentamante
Todas la abandonaron, La hemos visto
Armada de belleza. La mañana
Y el arduo mediodía le mostraron,
Desde su cumbre, los hermosos reinos
De la tierra. La tarde fue borrándolos.
El favor de los astros (la infinita
Y ubicua red de causas) le había dado
La fortuna, que anula las distancias
Como el tapiz del árabe, y confunde
Deseo y posesión, y el don del verso,
Que transforma las penas verdaderas
En una música, un rumor y un símbolo,
Y el fervor, y en la sangre la batalla
De Ituzaingó y el peso de laureles,
Y el goce de perderse en el errante
Río del tiempo (río y laberinto)
Y en los lentos colores de las tardes.
Todas las cosas la dejaron, menos
Una. La generosa cortesía
La acompañó hasta el fin de su jornada,
Más allá del delirio y del eclipse,
De un modo casi angélico. De Elvira
Lo primero que vi, hace tantos años,
Fue la sonrisa y es también lo último.


"El hacedor" (1960)


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 119 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 631

Blind pew

Lejos del mar y de la hermosa guerra,
que así el amor lo que ha perdido alaba,
el bucanero ciego fatigaba
los terrosos caminos de Inglaterra.

Ladrado por los perros de las granjas,
pifia de los muchachos del poblado,
dormía un achacoso y agrietado
sueño en el negro polvo de las zanjas.

Sabía que en remotas playas de oro
era suyo un recóndito tesoro
y esto aliviaba su contraria suerte;

a ti también, en otras playas de oro,
te aguarda incorruptible tu tesoro:
la vasta y vaga y necesaria muerte.


"El hacedor" (1960)



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", pág. 130 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 868

In memoriam A. R.

O vago acaso ou as precisas leis
Que regem este sonho, o universo,
Permitiram-me compartir um terso
Trecho do curso com Alfonso Reyes.

Soube bem essa arte que nenhum
Outro abarcou, nem Simbad nem
Ulisses, Que é passar de um a outros países
E estar inteiramente em cada um.

Se a memória lhe cravou sua flecha
Alguma vez, lavrou com o violento
Metal da arma o numeroso e lento
Alexandrino ou a aflita endecha.

Nos trabalhos o assistiu a humana
Esperança e foi lume de sua vida
Dar com o verso que não mais se olvida
E renovar a prosa castelhana.

Além do Mio Cid de passo tardo
E dessa grei que quer ser obscura,
Rastreava a fugaz literatura
Até os arrabaldes do lunfardo.

Entre os jardins, os cinco, de Marini
Demorou-se, mas algo nele havia
Imortal e essencial que preferia
O árduo estudo e o dever divino.

A bem dizer, preferiu os jardins
Para a meditação, onde Porfírio
Erigiu ante as sombras e o delírio
A Arvore do Princípio e dos Fins.

Reyes, a indecifrável providência
Que administra o pródigo e o parco
Deu-nos, a alguns, o setor ou o arco,
Mas a ti a total circunferência.

O ditoso buscavas ou o triste
Que ocultam frontispícios e renomes;
Como o Deus de Erígena, preferiste
Ser ninguém para ser todos os homens.

Vastos e delicados esplendores
Teu estilo alcançou, precisa rosa,
E às guerras de Deus tornou gozosa
A veia militar de antecessores.

Onde anda o mexicano? (É minha questão.)
Contemplará, com o horror de Édipo
Ante a estranha Esfinge, o Arquétipo
Impassível do Rosto ou da Mão?

Ou errará, como Swedenborg queria,
Por um orbe mais vívido e complexo
Que o terreno, que é apenas reflexo
Daquela alta e celeste algaravia?

Se (como esses impérios da laca
E do ébano ensinam) a memória
Lavra seu íntimo Éden, já há na glória
Outro México e outro Cuernavaca.

Conhece Deus as cores que a sorte
Propõe ao homem para além do dia;
Por estas ruas ando. Todavia
Sei muito pouco a respeito da morte.

Só uma coisa sei. Que Alfonso Reyes
(Onde quer que o mar o tenha lançado)
Vai se aplicar feliz e desvelado
Ao outro enigma e às outras leis.

Ao ímpar tributemos, ao diverso
O clamor e os aplausos da vitória;
Não profane minha lágrima este verso
Que nosso amor inscreve em sua memória.


"El Hacedor", 1960



Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 133, 134 e 135 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
540

Isidoro Acevedo

Es verdad que lo ignoro todo sobre él
-salvo los nombres de lugar y las fechas:
fraudes de la palabra-
pero con temerosa piedad he rescatado su último día,
no el que los otros vieron, el suyo,
y quiero distraerme de mi destino para escribirlo.
Adicto a la conversación porteña [al diálogo ladino]* del truco,
[alsinista]* y nacido del buen lado del Arroyo del Medio,
comisario de frutos del país en el mercado antiguo del Once,
comisario de la tercera,
se batió cuando Buenos Aires lo quiso
en Cepeda, en Pavón y en la playa de los Corrales.
Pero mi voz no debe asumir sus batallas,
porque él se las llevó en un sueño esencial [final]*.
Porque lo mismo que otros hombres escriben versos,
hizo mi abuelo un sueño.
Cuando una congestión pulmonar lo estaba arrasando
y la inventiva fiebre le falseó la cara del día,
congregó los archivos de su memoria
para fraguar su sueño.
Esto aconteció en una casa de la calle Serrano,
en el verano ardido del novecientos cinco.
Soñó con dos ejércitos
que entraban en la sombra de una batalla;
enumeró los comandos, las banderas, las unidades.
"Ahora están parlamentando los jefes", dijo en voz que le oyeron
y quiso incorporarse para verlos.
Hizo leva de pampa:
vio terreno quebrado para que pudiera aferrarse la infantería
y llanura resuelta para que el tirón de la caballería fuera invencible.
Hizo una leva última,
congregó los miles de rostros que el hombre sabe, sin saber,
después de los años:
caras de barba que se estarán desvaneciendo en daguerrotipos,
caras que vivieron junto a la suya en el Puente Alsina y Cepeda.
Entró a saco en sus días
para esa visionaria patriada que necesitaba su fe, no que una
flaqueza le impuso;
juntó un ejército de sombras ecuestres [porteñas]*
para que lo mataran.
Así, en el dormitorio que miraba al jardín,
murió en un sueño por la patria.
En metáfora de viaje me dijeron su muerte; no la creí.
Yo era chico, yo no sabía entonces de muerte, yo era inmortal;
yo lo busqué por muchos días por los cuartos sin luz.


"Cuaderno San Martín" (1929)


Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 93 e 94 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
9 748

Curso de los recuerdos

Recuerdo mío del jardín de casa:
vida benigna de las plantas,
vida cortés de misteriosa
y lisonjeada por los hombres.

Palmera la más alta de aquel cielo
y conventillo de gorriones;
parra firmamental de uva negra,
los días del verano dormían a tu sombra.

Molino colorado:
remota rueda laboriosa en el viento,
honor de nuestra casa, porque a las otras
iba el río bajo la campanita del aguatero.

Sótano circular de la base
que hacías vertiginoso el jardín,
daba miedo entrever por una hendija
tu calabozo de agua sutil.

Jardín, frente a la verja cumplieron
sus caminos los sufridos carreros
y el charro carnaval aturdió
con insolentes murgas.

El almacén, padrino del malevo,
dominaba la esquina;
pero tenía cañaverales para hacer lanzas
y gorriones para la oración.

El sueño de tus árboles y el mío
todavía en la noche se confunden
y la devastación de la urraca
dejó un antiguo miedo en mi sangre.

Tus contadas varas de fondo
se nos volvieron geografía;
un alto era «la montaña de tierra»
y una temeridad su declive.

Jardín, yo cortaré mi oración
para seguir siempre acordándome:
voluntad o azar de dar sombra
fueron tus árboles.




Jorge Luis Borges | "Poesia Completa", págs. 91 e 92 | Debolsillo, 3ª. edição, 2016
1 664

Comentários (2)

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mikuus
mikuus

increible :)

mikuus
mikuus

imvecil va con b larga . señor :)

Identificação e contexto básico

Jorge Francisco Isidoro Luis Borges Acevedo, mais conhecido como Jorge Luis Borges, foi um escritor, poeta, ensaísta, tradutor e bibliotecário argentino. Nasceu em Buenos Aires, Argentina, em 24 de agosto de 1899, e faleceu em Genebra, Suíça, em 14 de junho de 1986. Era filho de Jorge Guillermo Borges, advogado e professor de inglês, e de Leonor Acevedo Suárez. Foi considerado um dos maiores escritores da literatura hispano-americana e mundial. Escreveu em espanhol.

Infância e formação

Borges teve uma infância marcada por uma intensa atividade intelectual. Cresceu em um ambiente familiar culto, com acesso a uma vasta biblioteca. Desde cedo, demonstrou grande interesse pela leitura e pela escrita. Aprendeu inglês com sua avó paterna e traduziu "O Príncipe Feliz" de Oscar Wilde aos nove anos. Sua educação formal foi irregular, mas sua formação intelectual foi profunda e autodidata, abrangendo filosofia, literatura, teologia e história. A cegueira progressiva, que se acentuou a partir dos 30 anos, influenciou profundamente sua visão de mundo e sua obra.

Percurso literário

Seu interesse pela literatura manifestou-se precocemente. Publicou seus primeiros poemas e contos em revistas literárias na década de 1920, após retornar da Europa, onde viveu durante a Primeira Guerra Mundial. Seu primeiro livro de poesia, "Fervor de Buenos Aires", foi publicado em 1923, seguido por "Luna de enfrente" (1925) e "Cuaderno San Martín" (1929). Em prosa, destacam-se suas coletâneas de contos como "Historial de la eternidad" (1936), "El jardín de senderos que se bifurcan" (1941), "Ficciones" (1944) e "El Aleph" (1949). Trabalhou como bibliotecário e professor, o que lhe proporcionou um contato íntimo com o conhecimento e a literatura. Foi também editor e tradutor.

Obra, estilo e características literárias

Obra, estilo e características literárias As obras mais célebres de Borges incluem "Ficciones" e "El Aleph", coletâneas que reúnem alguns de seus contos mais emblemáticos, como "O jardim de senderos que se bifurcan", "A Biblioteca de Babel", "O Aleph" e "Pierre Menard, autor do Quixote". Seus temas centrais são o tempo (cíclico, labiríntico, ilusório), o infinito, a identidade (duplicidade, sonho, memória), os espelhos, os labirintos, os livros e a natureza da realidade. Seu estilo é caracterizado pela concisão, pela clareza, pela erudição disfarçada de aparente simplicidade e pela ironia sutil. Utiliza recursos como o pastiche, a metaficção e a criação de enciclopédias e bibliotecas imaginárias. Borges explorou a forma do conto de maneira inovadora, criando narrativas que desafiam as convenções e convidam à reflexão. Sua obra dialoga com a tradição literária universal, mas também com a filosofia, a teologia e as ciências, reinventando o real através da imaginação.

Obra, estilo e características literárias

Contexto cultural e histórico Borges viveu em um período de intensas transformações políticas e sociais na Argentina e no mundo. Embora tenha se mantido, em geral, afastado da política partidária direta, sua obra reflete, de forma indireta, as tensões de seu tempo. Foi contemporâneo de outros grandes escritores latino-americanos, como Julio Cortázar e Gabriel García Márquez, embora seu estilo e sua temática fossem distintos. Sua obra inicial esteve associada ao Ultraísmo, mas logo desenvolveu um estilo singular. O reconhecimento internacional de sua obra veio gradualmente, consolidando-se a partir da segunda metade do século XX.

Obra, estilo e características literárias

Vida pessoal Borges manteve uma relação próxima com sua mãe, Leonor Acevedo. Teve relações afetivas marcantes, como o casamento com Elsa Astete Millán e, posteriormente, com María Kodama, com quem se casou pouco antes de falecer. Suas amizades incluíram figuras como Adolfo Bioy Casares, com quem colaborou em "O Livro de Areia". Sua cegueira progressiva foi um desafio pessoal que ele transformou em força criativa. Era um intelectual dedicado, com hábitos de leitura e escrita rigorosos. Suas crenças pessoais eram complexas, com uma fascinação por questões metafísicas e espirituais, mas sem adesão a dogmas religiosos específicos.

Obra, estilo e características literárias

Reconhecimento e receção Embora tenha sido um autor cultuado por muitos em vida, o reconhecimento massivo de Borges ocorreu mais tardiamente. Recebeu inúmeros prêmios e honrarias, incluindo o Prêmio Cervantes em 1976. Sua obra foi traduzida para dezenas de idiomas e exerceu uma influência profunda na literatura mundial. É amplamente estudado em universidades e admirado tanto pelo público leitor quanto pela crítica acadêmica.

Obra, estilo e características literárias

Influências e legado Borges foi influenciado por uma vasta gama de autores e tradições, incluindo a literatura inglesa (Shakespeare, Milton, Chesterton), a filosofia (Platão, Schopenhauer, Spinoza), a teologia e a literatura fantástica. Seu legado é imenso: inspirou gerações de escritores em todo o mundo, popularizou a literatura latino-americana no cenário internacional e redefiniu os limites do conto moderno. Sua obra continua a ser uma fonte inesgotável de reflexão sobre a natureza da realidade, do conhecimento e da própria arte.

Obra, estilo e características literárias

Interpretação e análise crítica A obra de Borges é um campo fértil para a interpretação. Críticos exploram suas conexões com a filosofia, a metafísica e a semiótica. Debates surgem em torno da natureza de sua "literatura fantástica", de suas concepções sobre o tempo e o espaço, e de sua posição como figura intelectual.

Obra, estilo e características literárias

Curiosidades e aspetos menos conhecidos Borges tinha um fascínio por tigres e por labirintos. Ele nunca ganhou o Prêmio Nobel de Literatura, algo que muitos consideram uma omissão significativa. Sua cegueira era parcial no início, mas progressiva, o que o levou a depender cada vez mais de sua memória prodigiosa. Ele era conhecido por sua gentileza e modestia em interações pessoais.

Obra, estilo e características literárias

Morte e memória Jorge Luis Borges faleceu em Genebra, Suíça, em 14 de junho de 1986, aos 86 anos. Sua morte foi amplamente noticiada e lamentada em todo o mundo. Seus restos mortais foram transladados para Genebra, onde foi sepultado no Cemitério de Plainpalais. Sua obra permanece viva e influente, consolidando-o como um dos gigantes da literatura universal.