Lista de Poemas

Querida Monique: la Tierra existe desde hace poco más de mil millones de años. En cuanto a la pregunta sobre el final, mi consejo es que ¡esperes y veas! […] Adjunto unos cuantos sellos para tu colección.

A Monique Epstein en Nueva York, 19 de junio de 1951. En Calaprice, Dear Professor Einstein , pp. 174-175. Einstein Archives 42-647.

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No me importa que seas una niña. Pero lo principal es que no te importe a ti. No existe ninguna razón para ello.

De otra carta a Myfanwy, septiembre-octubre de 1946. Einstein había confundido su nombre con el de un chico y ella volvió a escribirle para explicarle que era una chica, algo que «siempre había lamentado» pero a lo que se había «resignado». En Calaprice, Dear Professor Einstein , p. 156. Einstein Archives 42-614.

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Querido Hugh: no existe nada parecido a una fuerza irresistible ni a un cuerpo inamovible. Pero parece existir un chico muy testarudo que se ha abierto camino victoriosamente a través de extrañas dificultades que se ha creado él mismo para alcanzar su objetivo.

A Hugh Everett III, 11 de junio de 1943. La carta de Hugh no se encuentra en el archivo, de manera que no existe más información sobre el contexto de la respuesta. Einstein Archives 89-878.

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Querida Myfanwy: […] Me disculpo por seguir entre los vivos. No obstante, eso tiene remedio. Pero no te preocupes por el «espacio curvo». Ya [lo] entenderás más adelante. […] Utilizado en su sentido correcto, la palabra «curvo» no tiene exactamente el mismo significado que en el lenguaje cotidiano. […] Espero que [tus] futuras investigaciones astronómicas no sean descubiertas por los ojos y los oídos de las autoridades de tu escuela.

A Myfanwy Williams en Sudáfrica, que le confiesa que creía que Einstein estaba muerto y que sus amigos y ella utilizaban en secreto un telescopio después de que se apagasen las luces en su internado, 25 de agosto de 1946. Su nombre había sido transcrito de manera errónea como «Tyfanny»; doy las gracias a Barbara Wolff, del Einstein Archives por la corrección. En Calaprice, Dear Professor Einstein , p. 153. Einstein Archives 42-612.

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A pesar de la suposición natural de que algunas formas de vida pueden no ser exclusivas de nuestro planeta, la noción se encuentra más allá de las fronteras actuales del conocimiento.

A Dick Emmons, un astrónomo aficionado de dieciséis años que más tarde se convirtió en miembro de Operation Moonwatch, una organización fundada en 1956 con el patrocinio del Smithsonian con el objetivo de ayudar en el seguimiento de los satélites artificiales, 11 de noviembre de 1935. Smithsonian Institution Archives Richard Emmons Collection, Record Unit 08-112, caja 1. Véase también Patrick McCray, Keep Watching the Skies! (Princeton, Nueva Jersey, Princeton University Press, 2008), p. 35. Einstein Archives 92-381.

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Querida Barbara: me he sentido complacido con tu amable carta. Hasta ahora nunca había soñado con ser algo así como un héroe. Pero, desde que me has nominado para ello, siento que lo soy. […] No te preocupes por tus problemas con las matemáticas; puedo asegurarte que los míos son aún más grandes.

A la alumna de secundaria Barbara Wilson, 7 de enero de 1943. En Calaprice, Dear Professor Einstein , p. 140. Einstein Archives 42-606.

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Querido joven: en su artículo tenía bastante razón al constatar que el movimiento sólo podemos experimentarlo y representarlo como movimiento relativo. […] Pero, hasta la presentación de la teoría de la relatividad, ese concepto del movimiento absoluto era necesario para la formulación de las leyes del movimiento. […] Pero lo mejor sería que no empezase a enseñar a los demás hasta que haya aprendido algo.

A Arthur Cohen, de doce años, que había enviado un ensayo a Einstein, 26 de diciembre de 1928. Einstein Archives 42-547. La cuñada de Cohen, Betty, se puso en contacto conmigo después de leer esta cita. El joven Arthur acabó yendo a Stanford, después obtuvo un doctorado en Botánica en Harvard y se convirtió en profesor en la Washington State University.

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Querido muchacho: no eres el cliente más sabio, pero está muy bien que al menos seas un joven curioso. Así que la sopa no se enfría con tanta rapidez porque la capa de grasa en la parte superior dificulta la evaporación y con ello ralentiza el enfriamiento.

A un niño curioso, de nombre desconocido, 13 de enero de 1930. Véase Calaprice, Dear Professor Einstein , p. 121. Einstein Archives 45-592.

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Estás sorprendido por el contraste entre mi fama por todo el mundo […] y la soledad y el silencio en que vivo aquí. Toda mi vida he deseado la soledad y ahora finalmente la he conseguido en Princeton.

Citado en Frank, Einstein: His Life and Times , p. 297.

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Déjame que te explique el aspecto que tengo: cara pálida, cabello largo y una incipiente barriga. Además, una forma de andar rara y un cigarro en la boca […] y una pluma en el bolsillo o la mano. Pero no tiene las piernas torcidas ni verrugas, de manera que es bastante guapo; tampoco tiene vello en las manos, como ocurre con frecuencia en los hombres feos. Por eso es realmente una lástima que no puedas verme.

De una postal a su prima de ocho años Elisabeth Ney, que se sentía menospreciada porque no fue invitada a acompañar a sus padres a una visita a Einstein, 30 de septiembre de 1920. En Calaprice, Dear Professor Einstein , p. 113. CPAE , vol. 10, doc. 157.

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