Lista de Poemas
No tienes ni idea de la astucia natural de ese tipo de mujeres. Habría acabado física y mentalmente destrozado si no hubiera encontrado al final la fuerza para mantenerla alejada para no verla ni oírla.
Ella lleva una vida sin preocupaciones, tiene a su lado a sus dos preciosos chicos, vive en un vecindario fabuloso, hace lo que quiere cuando le viene en gana, y se presenta con inocencia como la parte que no tiene ninguna culpa.
¡Cómo ansío las veladas tranquilas que pasaremos charlando a solas y todas las experiencias compartidas que tenemos por delante! Ahora, después de todas mis reflexiones y tareas, encontraré en casa a una esposa preciosa que me recibirá con alegría y felicidad. […] No fue su fealdad [de Mileva], sino su obstinación, su inflexibilidad, su tozudez y su insensibilidad lo que impidió la armonía entre nosotros.
Existen razones por las cuales no puedo soportar seguir con esta mujer, a pesar del profundo cariño que me une a los niños.
Acabé dándome cuenta de que la vida con los niños no es una bendición si la esposa se interpone en el camino.
Sólo veré a mis hijos en terreno neutral, no en nuestro [futuro] hogar. Esto se justifica porque no es correcto que los niños vean a su padre con otra mujer que no sea su propia madre.
Mi esposa se queja continuamente de Berlín y del miedo a los familiares. […] Mi madre es muy amable, pero resulta una suegra muy combativa. Cuando se queda con nosotros, hay dinamita en el aire. […] Pero ambas son culpables de su mala relación. […] No me extraña que mi vida científica prospere bajo estas circunstancias: me eleva de manera impersonal desde el valle de lágrimas hacia una atmósfera más apacible.
[Mi esposa, Mileva] es una criatura desagradable y malhumorada que no saca nada de la vida y que, con su sola presencia, extingue la alegría de vivir de las demás personas.
¿Crees que es tan fácil obtener el divorcio cuando no se tienen pruebas de la culpabilidad de la otra parte? […] Estoy tratando a mi esposa como a un empleado al que no puedes despedir. Tengo mi propio dormitorio y evito coincidir con ella. No sé por qué estás tan disgustada con todo esto. Soy totalmente mi propio amo […] así como mi propia esposa.
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