Lista de Poemas
El desarrollo de la ciencia occidental se basa en dos grandes logros: la invención del sistema de la lógica formal (en la geometría euclidiana) por parte de los filósofos griegos, y el descubrimiento de la posibilidad de encontrar relaciones causales a través de la experimentación sistemática (durante el Renacimiento).
En el científico que busca la verdad existe algo así como una moderación puritana: se mantiene alejado de todo lo voluntarioso o emocional.
He aprendido una cosa en una larga vida: toda nuestra ciencia, comparada con la realidad, es primitiva e infantil, pero aun así es lo más precioso que tenemos.
La mejora de las condiciones en todo el mundo no depende estrictamente del conocimiento científico, sino del cumplimiento de las tradiciones y los ideales humanos.
He dejado a un lado la teoría del campo unificado. Es tan difícil de utilizar matemáticamente que no he sido capaz de verificarla, a pesar de todos mis esfuerzos. No dudo que esta situación va a perdurar durante bastantes años, principalmente porque los físicos no comprenden demasiado bien los argumentos lógico-filosóficos.
La ciencia es algo maravilloso si uno no tiene que ganarse la vida con ella. Uno debería ganarse la vida con un trabajo que sabe que es capaz de realizar. Sólo cuando no se tiene que rendir cuentas a nadie podemos encontrar satisfacción en la tarea científica.
Según la relatividad general, no existe el concepto de espacio libre de todo contenido físico. La realidad física del es-pacio está representada en un campo cuyos componentes son funciones continuas de cuatro variables independientes: las coordenadas de espacio y tiempo.
La verdadera esencia de nuestra búsqueda del conocimiento es que, por un lado, intenta englobar la enorme y compleja variedad de la experiencia del hombre y, por el otro lado, busca la sencillez y la economía en los supuestos básicos. La creencia de que estos dos objetivos puedan ir de la mano es, en vistas del estado primitivo de nuestro conocimiento científico, una cuestión de fe. Sin dicha fe, no podría tener la convicción fuerte e inquebrantable sobre el valor independiente del conocimiento.
Una y otra vez la pasión por comprender ha provocado la ilusión de que el hombre es capaz de entender racionalmente el mundo objetivo a través del razonamiento pero sin ninguna base empírica, es decir, mediante la metafísica. Creo que todo teórico verdadero es una especie de metafísico domesticado, sin importar hasta qué punto se engañe sobre la pureza de su «positivismo».
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