Lista de Poemas
Este mundo es una casa de locos bastante destacable. En estos momentos cualquier cochero y cualquier camarero discute si la teoría de la relatividad es correcta. Sus convicciones sobre el tema vienen determinadas por el partido político al que pertenecen.
Los conceptos se vacían cuando dejan de tener una relación firme con la experiencia. Se parecen a los trepas sociales que se avergüenzan de sus orígenes y pretenden negarlos.
[Las teorías constructivas], a partir de un formalismo fundamental relativamente sencillo, intentan explicar fenómenos mucho más complejos. […] [Por otro lado, las teorías de principios] se basan en las propiedades generales de los procesos naturales descubiertas empíricamente, que dan lugar a principios a partir de los cuales se establecen criterios formulados matemáticamente que deben observar los procesos individuales o los modelos teóricos.
Probablemente deberá transcurrir algo más de tiempo hasta que se resuelva por completo el problema [espectral]. Pero tengo plena confianza en la idea relativista. En cuanto se eliminen todas las fuentes de error (las fuentes de luz indirecta) estoy seguro de que se obtendrá el resultado correcto.
¿Por qué debemos dar preferencia a los sistemas coordinados con movimiento uniforme? Se debería permitir cualquier movimiento. ¿Qué le importan a la naturaleza nuestros sistemas de referencia?
Entonces hubiera tenido que compadecer a nuestro querido Dios. La teoría seguiría siendo correcta.
Cuando tenemos disponibles dos teorías y ambas son compatibles con el arsenal de hechos presentes, no existe ningún criterio para preferir una sobre otra excepto la intuición del investigador. Por eso se puede comprender por qué los científicos inteligentes, conocedores de ambas teorías y de los hechos, pueden defender apasionadamente teorías opuestas.
La verdad de un teoría no se puede demostrar nunca, porque nunca se sabe si un experimento futuro contradecirá sus conclusiones.
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