Lista de Poemas
Sólo puedo considerar las tradiciones doctrinales desde la perspectiva histórica y psicológica; para mí no tienen más significado.
Mi comprensión de Dios procede de la profundamente sentida convicción en una inteligencia superior que se revela en el mundo perceptible. En términos comunes, se la puede describir como «panteísta» (Spinoza).
El significado de la palabra «verdad» varía según si tratamos con un hecho de la experiencia, una proposición matemática o una teoría científica. La «verdad religiosa» no tiene para mí un significado demasiado claro.
La investigación científica puede reducir las supersticiones al animar a las personas a pensar y a ver las cosas en términos de causa y efecto. Es cierto que la convicción, parecida a un sentimiento religioso, de la racionalidad o inteligibilidad del mundo se encuentra detrás de toda obra científica de alto nivel.
Como nuestra experiencia interior consiste en la reproducción y combinación de impresiones sensoriales, el concepto de un alma sin cuerpo me parece vacío y carente de significado.
En todo verdadero investigador de la naturaleza se encuentra una especie de reverencia religiosa, porque le resulta imposible imaginar que sea el primero en imaginar las tramas extremadamente delicadas que conectan sus percepciones.
El contenido suprapersonal aportado por la religión, aunque primitivo en su forma, estoy convencido de que tiene mucho más valor que el materialismo de Haeckel. Creo que incluso en el momento actual, la eliminación de las tradiciones sagradas significaría un empobrecimiento espiritual y moral, por muy groseras y feas que puedan ser en muchos aspectos las actitudes y las acciones de los clérigos.
Al leer libros de filosofía, aprendí que era como un ciego delante de un cuadro. Sólo puedo comprender el método inductivo, […] las obras de filosofía especulativa están más allá de mi alcance.
¿Por qué me escribes «Dios debería castigar a los ingleses»? No tengo ninguna relación demasiado estrecha ni con el uno ni con los otros. Sólo puedo ver con un profundo dolor que Dios castiga a tantos de sus hijos por sus numerosas estupideces, de las que sólo él se puede considerar responsable; en mi opinión, sólo su inexistencia puede excusarlo.
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