Carlos Pellicer fue un destacado poeta, ensayista y diplomático mexicano, considerado una de las figuras clave de la poesía mexicana del siglo XX. Su obra se distingue por una profunda sensualidad, un amor por la tierra y la naturaleza, y una capacidad para capturar la esencia del paisaje y la cultura de México.
Reconocido por su estilo lírico y evocador, Pellicer exploró temas como la belleza, el tiempo, la memoria y la identidad mexicana, dejando un legado poético que celebra la riqueza sensorial y espiritual de su país.
n. 1899-01-16, Villahermosa·m. 1977-02-16, Cidade do México
27.812Visualizaciones
Al Dejar Un Alma
Agua crepuscular, agua sedienta,
se te van como sílabas los pájaros tardíos.
Meciéndose en los álamos el viento te descuentan
la dicha de tus ojos bebiéndose en los míos.
Alié mi pensamiento a tus goces sombríos
y gusté la dulzura de tus palabras lentas.
Tú alargaste crepúsculos en mis manos sedientas:
yo devolveré en el pan tus trágicos estíos.
Mis manos quedarán húmedas de tu seno.
De mis obstinaciones te quedará el veneno,
flotante flor de angustia que bautizó el destino.
De nuestros dos silencios ha de brotar un día
el agua luminosa que dé un azul divino
al fondo de cipreses de tu alma y de la mía.
Carlos Pellicer López fue un poeta, ensayista, crítico de arte y diplomático mexicano. Nació en San Luis Potosí y es considerado una de las voces más importantes de la poesía mexicana del siglo XX, a menudo asociado con el grupo de "Los Contemporáneos". Su obra se caracteriza por una profunda conexión con el paisaje y la cultura de México.
Infancia y formación
Desde joven mostró una gran inquietud intelectual y artística. Su formación estuvo marcada por un ambiente familiar que fomentó su amor por la lectura y la cultura. Desarrolló un profundo interés por la arqueología y la historia de México, influencias que se plasmarían notablemente en su obra poética.
Trayectoria literaria
Pellicer inició su carrera literaria en su juventud, publicando poemas en diversas revistas. Su obra se desarrolló a lo largo de varias décadas, evolucionando en temas y estilo, pero siempre manteniendo una esencia lírica y una profunda conexión con México. Además de poeta, fue un reconocido crítico de arte y desempeñó funciones diplomáticas, lo que le permitió difundir la cultura mexicana en el extranjero.
Obra, estilo y características literarias
Entre sus obras poéticas más importantes se encuentran "5 Poemas", "Aniceto", "Hora de Junio", "Nacionalismo y Poesía" y "Recinto". Sus temas recurrentes son la belleza del paisaje mexicano, la sensualidad, el tiempo, la memoria, la identidad nacional, la arqueología y la contemplación de la naturaleza. Su estilo es lírico, sensorial y evocador, con un lenguaje cuidado y una gran musicalidad. Utiliza metáforas y símiles que capturan la esencia de lo mexicano, a menudo combinando lo terrenal con lo espiritual. Se le asocia con el estridentismo y posteriormente con la renovación de la lírica mexicana.
Contexto cultural e histórico
Carlos Pellicer vivió en un México postrevolucionario, una época de gran efervescencia cultural y de búsqueda de una identidad nacional. Perteneció a la generación de "Los Contemporáneos", un grupo de intelectuales que promovieron un arte y una literatura más cosmopolitas y a la vez profundamente arraigados en la realidad mexicana.
Vida personal
Su vida estuvo ligada a sus pasiones intelectuales y artísticas. Viajó extensamente por México y el extranjero, lo que enriqueció su visión del mundo y su obra. Su labor como diplomático le permitió conocer diversas culturas, pero siempre mantuvo un fuerte vínculo con su país natal.
Reconocimiento y recepción
Pellicer fue ampliamente reconocido en vida y póstumamente como uno de los poetas fundamentales de México. Recibió diversos premios y honores, y su obra es estudiada y valorada por su contribución a la literatura y a la configuración de la identidad poética mexicana.
Influencias y legado
Fue influenciado por poetas de diversas tradiciones, pero su obra es profundamente original. Su legado reside en su capacidad para crear una poesía que es a la vez íntima y universal, una celebración de México a través de sus paisajes, su historia y su gente. Ha inspirado a generaciones de poetas a explorar la riqueza de su entorno y su identidad.
Interpretación y análisis crítico
La poesía de Pellicer es valorada por su profunda sensibilidad estética, su rigor formal y su capacidad para evocar la esencia de lo mexicano. Sus poemas son una invitación a la contemplación y a la apreciación de la belleza en sus múltiples formas.
Infancia y formación
Además de su faceta como poeta, Pellicer tuvo un gran interés por la arqueología y fue un ferviente defensor del patrimonio cultural de México, participando activamente en la preservación de sitios históricos.
Muerte y memoria
Carlos Pellicer falleció, dejando un corpus literario que continúa siendo una referencia esencial en la literatura mexicana. Su memoria se mantiene viva a través de la lectura y el estudio de su obra, así como por su contribución a la cultura y el patrimonio de México.
Poemas
46
Horas De Junio
Vuelvo a ti, soledad, agua vacía,
agua de mis imágenes, tan muerta,
nube de mis palabras, tan desierta,
noche de la indecible poesía.
Por ti la misma sangre tuya y mía
corre al alma de nadie siempre abierta.
Por ti la angustia es sombra de la puerta
que no se abre de noche ni de día.
Sigo la infancia en tu prisión, y el juego
que alterna muertes y resurrecciones
de una imagen a otra vive ciego.
Claman el viento, el sol y el mar del viaje.
Yo devoro mis propios corazones
y juego con los ojos del paisaje.
Junio me dio la voz, la silenciosa
música de callar un sentimiento.
Junio se lleva ahora como el viento
la esperanza más dulce y espaciosa.
Yo saqué de mi voz la limpia rosa,
única rosa eterna del momento.
No la tomó el amor, la llevó el viento
y el alma inútilmente fue gozosa.
Al año de morir todos los días
los frutos de mi voz dijeron tanto
y tan calladamente, que unos días
vivieron a la sombra de aquel canto.
(Aquí la voz se quiebra y el espanto
de tanta soledad llena los días).
Hoy hace un año, Junio, que nos viste,
desconocidos, juntos, un instante.
Llévame a ese momento de diamante
que tú en un año has vuelto perla triste.
Álzame hasta la nube que ya existe,
líbrame de las nubes, adelante.
Haz que la nube sea el buen instante
que hoy cumple un año, Junio, que me diste.
Yo pasaré la noche junto al cielo
para escoger la nube, la primera
nube que salga del sueño, del cielo,
del mar, del pensamiento, de la hora,
de la única hora que me espera.
¡Nube de mis palabras, protectora!
742
Grupos De Palomas
Los grupos de palomas,
notas, claves, silencios, alteraciones,
modifican el ritmo de la loma.
La que se sabe tornasol afina
las ruedas luminosas de su cuello
con mirar hacia atrás a su vecina.
Le da al sol la mirada
y escurre en una sola pincelada
plan de vuelos a nubes campesinas.
768
Elegía Nocturna
Ay de mi corazón que nadie quiso
tomar entre mis manos desoladas.
Tú viniste a mirar sus llamaradas
y le miraste arder claro y sumiso.
(El pie profundo sobre el negro piso
sangró de luces todas las jornadas.
Ante los pies geográficos, calladas,
tus puertas invisibles, Paraíso.)
Tú que echaste a las brasas otro leño
recoge las cenizas y al pequeño
corazón que te mueve junta y deja.
Alguna vez suspirarás, alguna
noche de soledad oirás mi queja
tuya hasta el corazón como ninguna.
543
Iv
Nadie llegó hasta mí con este paso
de tu esbeltez en mármoles reflejos.
Tu sangre lio a sus vínculos espejos
de imágenes ligeras al acaso.
Cristal de sangre cuya luz traspaso,
tu cuerpo enardecido de reflejos;
tu cuerpo de reflejos circunflejos,
tu cuerpo oscuro desenvuelto en raso.
Tendí la voz al horizonte puesto
como el pan en el cielo de tu ausencia.
Me envuelve tu llegar, tu voz, tu gesto,
tu crueldad, tu tristeza y la terrible
certidumbre de estar en tu presencia
lleno de amor y muerte inextinguible.
525
Que Se Cierre Esa Puerta
Que se cierre esa puerta
que no me deja estar a solas con tus besos.
Que se cierre esa puerta
por donde campos, sol y rosas quieren vernos.
Esa puerta por donde
la cal azul de los pilares entra
a mirar como niños maliciosos
la timidez de nuestras dos caricias
que no se dan porque la puerta, abierta...
Por razones serenas
pasamos largo tiempo a puerta abierta.
Y arriesgado es besarse
y oprimirse las manos, ni siquiera
mirarse demasiado, ni siquiera
callar en buena lid...
Pero en la noche
la puerta se echa encima de sí misma
y se cierra tan ciega y claramente
que nos sentimos ya, tú y yo, en campo abierto,
escogiendo caricias como joyas
ocultas en las noches con jardines
puestos en las rodillas de los montes,
pero solos tú y yo.
La mórbida penumbra
enlaza nuestros cuerpos y saquea
mi inédita ternura,
la fuerza de mis brazos que te agobian
tan dulcemente, el gran beso insaciable
que se bebe a sí mismo
y en su espacio redime
lo pequeño de ilímites distancias...
Dichosa puerta que nos acompañas
cerrada, en nuestra dicha. Tu obstrucción
es la liberación de estas dos cárceles;
la escapatoria de las dos pisadas
idénticas que saltan a la nube
de la que se regresa en la mañana.