Enrique Lihn

Enrique Lihn

n. 1983 -- --

Enrique Lihn fue un poeta, ensayista y crítico chileno, figura central de la literatura latinoamericana del siglo XX. Su obra se caracteriza por una profunda reflexión sobre la condición humana, la historia, la memoria y la identidad, a menudo teñida de ironía, escepticismo y una aguda lucidez. Abordó temas universales con un lenguaje complejo y experimental, explorando las posibilidades del lenguaje y la forma poética. Su poesía es un diálogo constante con la tradición literaria y la realidad social y política de su tiempo, marcada por la dictadura y la desilusión. Lihn es recordado como uno de los poetas más importantes e influyentes de Chile, cuya obra sigue interpelando al lector contemporáneo por su profundidad y su vigencia.

n. 1983-03-15, Lima

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Cementerio De Punta Arenas

Ni aun la muerte pudo igualar a estos hombres
que dan su nombre en lápidas distintas
o lo gritan al viento del sol que se los borra:
otro poco de polvo para una nueva ráfaga.
Reina aquí, junto al mar que iguala al mármol,
entre esta doble fila de obsequiosos cipreses
la paz, pero una paz que lucha por trizarse,
romper en mil pedazos los pergaminos fúnebres
para asomar la cara de una antigua soberbia
y reírse del polvo.

Por construirse estaba esta ciudad cuando alzaron
sus hijos primogénitos otra ciudad desierta
y uno a uno ocuparon, a fondo, su lugar
como si aún pudieran disputárselo.
Cada uno en lo suyo para siempre, esperando,
tendidos los manteles, a sus hijos y nietos.
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Biografía

Identificación y contexto básico

Enrique Roberto Lihn Carrasco fue un destacado poeta, ensayista, crítico literario y profesor chileno. Nació el 1 de marzo de 1931 en Santiago de Chile y falleció en la misma ciudad el 1 de julio de 1988. Proveniente de una familia de clase media, su contexto cultural estuvo marcado por la efervescencia intelectual y las tensiones políticas de Chile durante la segunda mitad del siglo XX. Su nacionalidad era chilena y su lengua de escritura el español. Vivió un periodo histórico convulso, incluyendo la Guerra Fría, la Unidad Popular y la dictadura militar.

Infancia y formación

La infancia de Lihn estuvo marcada por la enfermedad (tuberculosis) y un entorno familiar que fomentó la lectura. Se formó en el Instituto Superior de Pedagogía de la Universidad de Chile, donde estudió castellano y filosofía. Fue autodidacta en muchos aspectos de su desarrollo intelectual y literario, absorbiendo influencias de la literatura universal, la filosofía existencialista y las vanguardias artísticas. La muerte de su padre fue un acontecimiento significativo en su juventud.

Trayectoria literaria

Lihn comenzó a escribir poesía en su adolescencia. Su trayectoria literaria se puede dividir en varias etapas, desde sus inicios más influenciados por el surrealismo y el existencialismo, hasta una poesía más madura, reflexiva y crítica. Fue una figura clave del llamado "Grupo Surrealista de Chile" y posteriormente de la "Generación del 50". Colaboró activamente en revistas literarias como "Orfeo", "Ercilla" y "Hispanoamérica", y participó en numerosas antologías. Ejerció también como crítico literario y profesor universitario, dejando una huella profunda en la formación de nuevas generaciones de escritores.

Obra, estilo y características literarias

Sus obras más importantes incluyen "La pieza oscura" (1965), "Escrito en Chile" (1967), "Faroles en la oscuridad" (1970), "Palindromos" (1972), "Estación desolación" (1973), "Antes de la infame luz" (1977), "La cerveza de la victoria" (1981), "El paseo y otros poemas" (1982), "Primavera de cuchillos" (1983) y "Mapas de Bort" (1986). Sus temas dominantes son la condición humana, la muerte, el tiempo, la memoria, la identidad, la historia, la política, el amor y la propia poesía. Su estilo es complejo, a menudo irónico, escéptico y reflexivo. Utilizó tanto el verso libre como formas más tradicionales, experimentando con la estructura y el lenguaje para reflejar la fragmentación de la realidad. Su voz poética es indagatoria, crítica y profundamente personal, pero a la vez universal. El lenguaje de Lihn es denso, lleno de referencias culturales, juegos de palabras y una gran capacidad para la metáfora y la imagen. Innovó en la exploración de la interrelación entre la poesía y la historia, la política y la vida cotidiana. Su obra dialoga constantemente con la tradición literaria y la modernidad, cuestionando las certezas y las formas establecidas. Se le asocia con el surrealismo, el existencialismo y una poética de posguerra.

Contexto cultural e histórico

Lihn vivió y escribió en un Chile profundamente marcado por la polarización política, la Unidad Popular y la posterior dictadura militar de Pinochet. Esta coyuntura histórica influyó de manera decisiva en su obra, impregnándola de una crítica social y política lacerante. Perteneció a la "Generación del 50", un grupo de escritores que buscó renovar la literatura chilena. Su posición crítica y su compromiso con la realidad social se reflejaron en su escritura, a menudo en tensión con el poder establecido.

Vida personal

La vida personal de Lihn estuvo marcada por relaciones afectivas intensas, amistades literarias significativas y una profunda conciencia de la fragilidad humana, exacerbada por sus problemas de salud. Ejerció como profesor universitario, profesión que compartió con su vocación poética. Sus creencias filosóficas se inclinaban hacia el existencialismo y un profundo cuestionamiento de las verdades absolutas. Su postura política fue crítica y comprometida, manifestándose a través de su obra.

Reconocimiento y recepción

Enrique Lihn es considerado uno de los poetas más importantes de Chile y de América Latina. Recibió varios premios, entre ellos el Premio Pablo Neruda (1970). Su recepción crítica ha sido muy favorable, destacando la complejidad y profundidad de su obra. Aunque no siempre gozó de una popularidad masiva, su reconocimiento académico y literario es inmenso.

Influencias y legado

Fue influenciado por autores como Pablo Neruda, Nicanor Parra, César Vallejo, T.S. Eliot y los surrealistas. Su legado es inmenso; influyó notablemente en generaciones posteriores de poetas chilenos y latinoamericanos por su rigor formal, su audacia temática y su honestidad intelectual. Su obra ha ingresado en el canon literario y sus poemas son objeto de estudio constante. Ha sido traducido a varios idiomas.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Lihn permite múltiples interpretaciones, abordando temas filosóficos y existenciales como la finitud, el absurdo de la existencia, la memoria colectiva y la búsqueda de sentido en un mundo caótico. Ha sido objeto de debates críticos sobre su relación con la política y su estilo hermético.

Infancia y formación

Lihn era conocido por su agudo sentido del humor, su ironía y su inteligencia deslumbrante. A pesar de su rigor intelectual, mantenía una relación compleja con la vida cotidiana. Su poesía a menudo desafiaba las convenciones, mostrando contradicciones entre su lucidez y la fragilidad de su existencia. Sus hábitos de escritura eran metódicos, aunque su proceso creativo era intenso y a menudo tormentoso.

Muerte y memoria

Enrique Lihn falleció a causa de un cáncer a los 57 años. Su muerte dejó un vacío en la literatura chilena y latinoamericana. Su memoria se mantiene viva a través de la reedición constante de sus obras, los estudios académicos y el recuerdo de su profunda e influyente voz poética.

Poemas

32

El Vaciadero

No se renueva el personal de esta calle:
el elenco de la prostitución gasta su último centavo en
maquillaje
bajo una luz polvorienta que se le pega a la cara
Una doble hilera de caries, dentadura de casas desmoronadas
Es la escenografía de esta Danza Macabra
trivial bailongo sabatino en la pústula de la ciudad.

Es una cara conocida llena de
costurones con lívidas cicatrices


bajo unos centavos de polvo,
y que emerge de todas las grietas de la ciudad,
en este barrio más antiguo que el Barrio de los Alquimistas
como la cara sin cuerpo del caracol ofreciéndose
en los dos sexos de su cuello andrógino
blandamente fálico y untado de baba vaginal
el busto de un boxeador que muestra las tetas
en el marco de un socavón.

No avanza ni retrocede el río en ese tramo descolorido y
bullente alrededor de la compuerta
El mecanismo de un reloj descompuesto cuelga como la tripa de un pescado
de la mesita de noche
entre los rizos de una peluca rosada
La fermentación de las aguas del tiempo que se enroscan
alrededor del detritus
como el caracol en su concha
el éxtasis de lo que por fin sepudre para siempre.
810

A Roque Dalton

Soy un poco poeta del chambergo flotante,
de los quevedos flotantes, de la melena y la capa española;
un viejo actor de provincia bajo una tempestad artificial
entre los truenos y relámpagos que chapucea el utilero.
Si mal no recuerdo, monólogo, me esmero
en llenar el vacío en que moldeo mi voz,
y la palabra brilla por su ausencia
y el drame me es impenetrable.
Envejezco al margen de mi tiempo
en el recuerdo de unos juegos florales
porque no puedo comprender exactamente la historia.
832

Kafka

Soy sensible a este abismo, me enternece
de otra manera la lectura de Kafka:
pruebo, con frialdad, el gusto de la muerte
Que nos hace falta algo
junto a lo cual no somos nada
Una cámara oscura
Que proyecta esta ausencia pavorosa
Pruébese lo contrario
con lujo de razones luminosas,
igual el sol parece que cavila
sobre el origen de sus manchas, sí:
en cada cosa hay un fantasma oculto
Nuestro trabajo, ¿no es un exorcismo,
una respuesta al desafío oscuro?
1.063

La Infancia

La infancia: el tema de unos juegos florales
relativamente feroces, pero en fin, música
alrededor de una glorieta vacía.
945

Rimbaud

Él botó esta basura
yo le envidio su no a este ejercicio
a esta masturbacion desconsolada
Me importa un trueno la belleza
con su chancro
Ni la perversión ni la conversión interesan
No a la magia. Si de siempre a la siempre decepcionante evidencia de lo
que es
y que las palabras rasguñan, y eso
Le poetizo también
Este es un vicio al que solo se escapa como él
desdeñosamente
y pudo, en realidad, bloquearse en su neurosis
perder la lengua a manos de la peste
y ese no ser un sí a la lujuria de la peste

Por todos los caminos llego a lo impenetrable
a lo que sirve de nada

Poesía culpable quizás de lo que existe
Cuánta palabra en cada cosa
qué exceso de retórica hasta en la última hormiga

Pero en definitiva el botó esta basura
su sombrero feroz en el bosque.
882

Familia

Familia, me declaro culpable, tú
La culpa me empuja a la culpa,
ahora la absolucion misma sería su levadura.
En esta maleta cabe todo el fango del mundo y de sus alrededores,
cualquiera pequeña historia soez,
la idea del pecado original y eso
de ser capado a uña y sin dolor
entre misterios idiotas
lo que es el colmo de la humillación
El sueño, nada de interpretaciones
digo que allí ensayamos, pero groseramente,
el mal del que somos a la luz del día
un juego de sombras contagiosas
No viajo, huyo, mis propios sueños no me dejan dormir
quejándome del insomnio de la vejez tan prematuramente
todo para ocultarle la verdad a mis acreedores
gente sencilla,
que mi negocio es más sucio de lo que parece:
no engaño, atormento. No me mueve el interés personal
sino el afán de la bancarrota,
la obsesión de la quiebra, en una palabra el miedo
por el que empieza la barbarie.
958

Álbum

La claridad del día ya no es más
que el parpadeo de un ciego que se orienta por el sol
que el encuentro de la memoria y el álbum de la familia.

Nos orientamos hacia una falsa claridad memoriosa
y el sol de este verano es una cosa de ciegos,
pero el sueño lo sabe: estaríamos allí
si el último día no fuera sólo un día entre
otros.
832

Nocturno

Eres la primera que te me paseas por aquí
en mucho tiempo a la redonda:
«Víveme, víveme, yo soy inagotable»,
con tu absurda existencia al desnudo:
«has visto tú qué linda soy dímelo chico»
pequeños senos duros rompeolas y el juego de las nalguitas:
«me canso en todo, menos en esto»
Y apruebo lo de mulata canela que te dicen, el relajo
ése de «óyeme, enfermona, tú,
que no somos de palo ni de hierros»
Vaya, como en cada uno de tus condenadas historias
jálate también aquí una conga del carajo.
856

Gallo

Canta este gallo, el mismo, y yo: ¿soy otro?
que degollé, y a la redonda estaban
todos mis años;
el número ha crecido, pero en esto
no se distinguen entre sí, escuchándolo
sólo un poco más cerca de la muerte.

Gallo, qué insomnio,
clarín de qué batalla más perdida,
vindicativo, no, ni cruel,
pero enemigo, enemigo, enemigo.
868

La Musiquilla De Las Pobres Esferas

Puede que sea cosa de ir tocando
la musiquilla de las pobres esferas.
Me cae mal esa Alquimia del Verbo,
poesía, volvamos a la tierra.
Aquí en París se vive de silencio
lo que tú dices claro es cosa muerta.
Bien si hablas por hablar, “a lo divino”,
mal si no pasas todas las fronteras.

Digan, al fin y al cabo, lo que quieran:
en la profundidad de la ignorancia
suena una musiquilla verdadera;
sus auditores fueron en Babel
los que escaparon a la confusión de las lenguas,
gente anodina de los pisos bajos
con un poco de todo en la cabeza;
y el poeta más loco que sagrado
pero con una locura con su cuerda
capaz de darle cuerda a la alegría,
capaz de darle cuerda a la tristeza.

No se dirige a nadie el corazón
pero la que habla sola es la cabeza;
no se habla de la vida desde un púlpito
ni se hace poesía en bibliotecas.

Después de todo, ¿para qué leernos?
La musiquilla de las pobres esferas
suena por donde sopla el viento amargo
que nos devuelve, poco a poco, a la tierra,
el mismo que nos puso un día en pie
pero bien al alcance de la huesa.
Y en ningún caso en lo alto del coro,
Bizancio fue: no hay vuelta.

Puede que sea cosa de ir pensando
en escuchar la musiquilla eterna.
811

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