Lista de Poemas
El pintor que retrata por práctica y a ojo, sin razonar lo que hace, es como un espejo que reproduce las cosas que se le ponen delante, sin comprenderlas.
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Placer que nace de la contemplación de la naturaleza. Los ambiciosos que no se contentan con el beneficio de la vida y de la belleza del mundo, sufren, como penitencia, desperdiciar la misma vida y no lograr la posesión de la utilidad y belleza del mundo.
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La divisibilidad al infinito es una abstracción mental. Lo que es actualmente divisible, lo es también en potencia; pero no todas las cantidades que son divisibles en potencia, lo son también en acto.
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¡Cuántas infelices madres y padres perdieron a sus hijos! ¡Cuántas míseras mujeres, a sus compañeros! A la verdad, mi querido Benedetto, a la verdad, yo no creo que desde que existe el mundo el terror haya provocado tantos lamentos y llantos en el pueblo.
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Lleno de impaciencia, transformada su ira en verdadera furia, empezó a penetrar por entre la multitud, agitando con rabia las robustas piernas y lanzando a puntapiés por los aires a los hombres, que caían unos sobre otros como espeso granizo; y muchos mataban así, al mismo tiempo que morían. Y este cruel espectáculo duró hasta que el polvo levantado por sus enormes pies, obligó al infernal monstruo a volver atrás, mientras que nosotros continuamos huyendo.
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¡Oh!, ¡cuántos ataques fueron vanamente intentados contra esta endiablada bestia, que se reía de nuestros asaltos! ¡Oh!, ¡mísera gente, de nada os valen las fortalezas inexpugnables, ni las altas murallas de las ciudades, ni el reunirnos en multitudes; de nada las casas o palacios! Sólo os queda el recurso de esconderos en agujeros o cuevas subterráneas, como los cangrejos o los grillos, o de buscar la salvación en la huida.
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Dos cartas de Benedetto de Pertarti: parodiando los viajes fantásticos de Benedetto Dei, contemporáneo de Leonardo.
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Y puedes creerme si te digo que el hombre más intrépido desearía tener alas para huir de su mirada ardiente; y que el infernal Lucifer parecería un ángel, en comparación. Su fruncida nariz, de cuyas amplias ventanas salían abundantes y gruesas cerdas, hacía juego con la torcida boca de espesos labios, amarillos dientes y bigotes de gato. Su estatura supera la de un hombre a caballo en todo el largo de su busto.
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