Lope de Vega

Lope de Vega

1562–1635 · vivió 72 años ES ES

Félix Lope de Vega y Carpio fue un prolífico dramaturgo y poeta español, figura cumbre del Siglo de Oro. Conocido como "El Fénix de los Ingenios" y "Monstruo de la Naturaleza", revolucionó el teatro español creando la Comedia Nueva, un modelo dramático de gran éxito popular y perdurabilidad. Su vasta obra, que abarca todos los géneros literarios de su tiempo, se caracteriza por su ingenio, su vitalidad, su dominio del verso y su profunda comprensión de la naturaleza humana, lo que le permitió crear personajes y tramas de gran realismo y emotividad.

n. 1562-11-25, Madrid · m. 1635-08-27, Madrid

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Soliloquio I - Cuatro Soliloquios De Lope De Vega (1612)

Dulce Jesús de mi vida,
¡qué dije!, espera, no os vais:
que no es bien que vos seáis
de una vida tan perdida.

Pero si no sois de mí,
yo, mi Jesús, soy de vos,
porque quiero hallar en Dios
esto que sin Dios perdí.

Mas ya vuelvo a suplicaros
que de mi vida seáis:
que si vos no me la dais,
no tendré vida que daros.

Deseo daros mi vida,
y sin vos no es daros nada,
porque con vos va ganada,
cuanto sin vos va perdida.

Muérome de puro amor
por llamaros vida mía:
que la que sin vos perdía,
ya no la tengo, Señor.

Pues vuestra piedad me adiestra
como a oveja reducida,
quiero llamaros mi vida,
aunque he sido muerte vuestra.

Vida mía, en este día
me habréis de hacer un favor;
¡oh, qué bien me va, Señor,
con llamaros vida mía!

Luego que vida os llamé,
a pediros me atreví,
porque el regalo sentí
que en vuestro brazos hallé.

Y es que jamás permitáis
que otra vida sin vos tenga:
que no es bien que a vivir venga
vida donde vos no estáis.

¡Ay Jesús! ¿Cómo viví
sólo un momento sin vos?
Porque si la vida es Dios,
¿qué vida quedaba en mí?

¡Qué cosas tuve por vida
tan miserables y tristes!
¿Es posible que pudistes
sufrir cosa tan perdida?

Pero sospecho, mi Dios,
que fue permitirlo así,
para que viesen en mí
qué sufrimiento hay en vos.

Pero no lo habéis perdido,
¡oh soberana piedad!,
pues conozco mi maldad
por lo que me habéis sufrido.

Porque sé de aquel vivir,
como si Dios no tuviera:
que quien menos que Dios fuera
no me pudiera sufrir.

¡Qué de veces os negué
por confesar mi locura
a la fingida hermosura,
donde no hay verdad ni fe!

Si la vuestra en la cruz viera,
¡ay Dios y cuánto os amara!
¡Qué de lágrimas llorara,
qué de amores os dijera!

No sé, mi bien, qué os tenéis,
que todo me enamoráis,
o es que, como abierto estáis,
mostráis lo que me queréis.

Amenazado de vos,
parece que no os temí,
y lleno de sangre sí;
decid, ¿qué es esto, mi Dios?

¡Oh qué divinos colores
os hace esa sangre fría!
¡Oh cómo estáis, vida mía,
para deciros amores!
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Biografía

Identificación y contexto básico

Félix Lope de Vega y Carpio, conocido universalmente como Lope de Vega, nació en Madrid. Es uno de los pilares fundamentales del Siglo de Oro español, reconocido por su inmensa producción teatral y poética. Su seudónimo más célebre es "El Fénix de los Ingenios", aunque también se le llamó "Monstruo de la Naturaleza" por su prodigiosa fecundidad literaria.

Infancia y formación

Desde muy joven demostró una inteligencia excepcional y una gran afición por las letras. Se formó en colegios jesuitas y posteriormente en la Universidad de Alcalá de Henares. Su temprana vocación literaria se manifestó con la escritura de sus primeros versos y obras teatrales.

Trayectoria literaria

La carrera literaria de Lope de Vega fue extraordinariamente prolífica y abarcó toda la geografía literaria de su tiempo. Se le atribuyen entre 1.500 y 2.500 obras, aunque se conservan alrededor de 400-500. Fue un renovador del teatro español, sentando las bases de la Comedia Nueva, un modelo que dominaría la escena durante siglos. Además de dramaturgo, fue un poeta de gran talento, cultivando todos los géneros líricos.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Lope de Vega se caracteriza por su vitalidad, su ingenio y su profundo conocimiento de la psicología humana. En teatro, rompió las unidades aristotélicas, mezcló lo trágico y lo cómico, y creó personajes de gran verosimilitud. Temas recurrentes son el honor, el amor, la justicia, la fe y la historia de España. Su poesía es rica en formas métricas y temáticas, desde sonetos de amor hasta poemas religiosos y épicos. Su estilo es ágil, natural y lleno de fuerza expresiva, con un dominio magistral del verso.

Contexto cultural e histórico

Vivió en plena efervescencia del Siglo de Oro español, un período de gran esplendor cultural y artístico, pero también de crisis sociales y políticas. Fue contemporáneo de Cervantes, Quevedo y Góngora, con quienes mantuvo relaciones complejas, a veces de amistad y otras de rivalidad literaria.

Vida personal

Su vida personal fue tan intensa y novelesca como sus obras. Tuvo numerosas relaciones amorosas, lo que le acarreó conflictos y destierros. Fue militar, secretario de embajada y finalmente se ordenó sacerdote, aunque su vida sentimental no cesó por completo. Estas experiencias vitales nutrieron enormemente su creación literaria.

Reconocimiento y recepción

Desde muy joven gozó de un enorme reconocimiento popular y de la crítica. Su fama se extendió por toda España e Hispanoamérica. Fue admirado por su prodigiosa capacidad creativa y la calidad de sus obras, siendo considerado el máximo representante del teatro del Siglo de Oro.

Influencias y legado

Lope de Vega ejerció una influencia inmensa en generaciones posteriores de dramaturgos y poetas. Su modelo teatral fue adoptado por la mayoría de los escritores de su época y su poesía sentó cátedra. Su legado es el de haber configurado de manera decisiva el teatro y la lírica en lengua española, creando un canon de obras maestras que aún hoy se representan y estudian.

Interpretación y análisis crítico

Su obra ha sido objeto de innumerables estudios que analizan su técnica dramática, su evolución poética, sus temas y su compleja personalidad. Es visto como un reflejo de la sociedad y la cultura de su tiempo, capaz de captar tanto la grandeza como las contradicciones de la España del Siglo de Oro.

Infancia y formación

Se cuenta que aprendió a leer a los cinco años y a escribir versos a los doce. Su capacidad de trabajo era asombrosa, llegando a escribir obras completas en pocos días. Su rivalidad con Góngora es una de las más célebres de la historia de la literatura española.

Muerte y memoria

Lope de Vega murió en Madrid, un día después de la publicación de su obra "La selva sin amor", que fue la primera obra de teatro española publicada con música. Su muerte fue sentida como una gran pérdida para las letras hispánicas, y su memoria se ha mantenido viva a través de la continua representación de sus obras y el estudio de su vastísima producción literaria.

Poemas

126

A Una Calavera

Esta cabeza, cuando viva, tuvo
sobre la arquitectura destos huesos
carne y cabellos, por quien fueron presos
los ojos que mirándola detuvo.

Aquí la rosa de la boca estuvo,
marchita ya con tan helados besos,
aquí los ojos de esmeralda impresos,
color que tantas almas entretuvo.

Aquí la estimativa en que tenía
el principio de todo el movimiento,
aquí de las potencias la armonía.

¡Oh hermosura mortal, cometa al viento!,
¿dónde tan alta presunción vivía,
desprecian los gusanos aposento?
1.180

No Sabe Qué Es Amor Quien No Te Ama

No sabe qué es amor quien no te ama,
celestial hermosura, esposo bello,
tu cabeza es de oro, y tu cabello
como el cogollo que la palma enrama.

Tu boca como lirio, que derrama
licor al alba; de marfil tu cuello;
tu mano el torno y en su palma el sello
que el alma por disfraz jacintos llama.

¡Ay Dios!, ¿en qué pensé cuando, dejando
tanta belleza y las mortales viendo,
perdí lo que pudiera estar gozando?

Mas si del tiempo que perdí me ofendo,
tal prisa me daré, que un hora amando
venza los años que pasé fingiendo.
581

A Una Rosa

¡Con qué artificio tan divino sales
de esa camisa de esmeralda fina,
oh rosa celestial alejandrina,
coronada de granos orientales!

Ya en rubíes te enciendes, ya en corales,
ya tu color a púrpura se inclina
sentada en esa basa peregrina
que forman cinco puntas desiguales.

Bien haya tu divino autor, pues mueves
a su contemplación el pensamiento,
a aun a pensar en nuestros años breves.

Así la verde edad se esparce al viento,
y así las esperanzas son aleves
que tienen en la tierra el fundamento...
541

Yo Me Muero De Amor, Que No Sabía

Yo me muero de amor, que no sabía,
aunque diestro en amar cosas del suelo,
que no pensaba yo que amor del cielo
con tal rigor las almas encendía.

Si llama la moral filosofía
deseo de hermosura a amor, recelo
que con mayores ansias me desvelo
cuanto es más alta la belleza mía.

Amé en la tierra vil, ¡qué necio amante!
¡Oh luz del alma, habiendo de buscaros,
qué tiempo que perdí como ignorante!

Mas yo os prometo agora de pagaros
con mil siglos de amor cualquiera instante
que por amarme a mí dejé de amaros.
409

Qué Tengo Yo Que Mi Amistad Procuras?

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta cubierto de rocío
pasas las noches del invierno escuras?

¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío,
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el Ángel me decía:
«Alma, asómate agora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía»!

¡Y cuántas, hermosura[s] soberana,
«Mañana le abriremos», respondía,
para lo mismo responder mañana!
422

Muere La Vida, Y Vivo Yo Sin Vida

Muere la vida, y vivo yo sin vida,
ofendiendo la vida de mi muerte,
sangre divina de las venas vierte,
y mi diamante su dureza olvida.

Está la majestad de Dios tendida
en una dura cruz, y yo de suerte
que soy de sus dolores el más fuerte,
y de su cuerpo la mayor herida.

¡Oh duro corazón de mármol frio!,
¿tiene tu Dios abierto el lado izquierdo,
y no te vuelves un copioso río?

Morir por él será divino acuerdo,
mas eres tú mi vida, Cristo mío,
y como no la tengo, no la pierdo.
612

Cuántas Veces, Señor, Me Habéis Llamado

¡Cuántas veces, Señor, me habéis llamado,
y cuántas con vergüenza he respondido,
desnudo como Adán, aunque vestido
de las hojas del árbol del pecado!

Seguí mil veces vuestro pie sagrado,
fácil de asir, en una cruz asido,
y atrás volví otras tantas, atrevido,
al mismo precio en que me habéis comprado.

Besos de paz os di para ofenderos,
pero si fugitivos de su dueño
hierran cuando los hallan los esclavos,

hoy que vuelvo con lágrimas a veros,
clavadme vos a vos en vuestro leño,
y tendréisme seguro con tres clavos.
643

Pastor Que Con Tus Silbos Amorosos

Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño,
Tú que hiciste cayado de ese leño,
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguirte empeño,
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados,
pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?
413

Qué Ceguedaz Me Trujo A Tantos Daños?

¿Qué ceguedaz me trujo a tantos daños?
¿Por dónde me llevaron desvaríos,
que no traté mis años como míos,
y traté como propios sus engaños?

¡Oh puerto de mis blancos desengaños,
por donde ya mis juveniles bríos
pasaron como el curso de los ríos,
que no los vuel[v]e atrás el de los años!

Hicieron fin mis locos pensamientos,
acomodóse al tiempo la edad mía,
por ventura en ajenos escarmientos.

Que no temer el fin no es valentía,
donde acaban los gustos en tormentos,
y el curso de los años en un día.
362

Entro En Mí Mismo Para Verme, Y Dentro

Entro en mí mismo para verme, y dentro
hallo, ¡ay de mí!, con la razón postrada,
una loca república alterada,
tanto que apenas los umbrales entro.

Al apetito sensitivo encuentro,
de quien la voluntad mal respetada
se queja al cielo, y de su fuerza armada
conduce el alma al verdadero centro.

La virtud, como el arte, hallarse suele
cerca de lo difícil, y así pienso
que el cuerpo en el castigo se desvele.

Muera el ardor del apetito intenso,
porque la voluntad al centro vuele,
capaz potencia de su bien inmenso.
867

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