Lista de Poemas

He Venido Para Ver

He venido para ver semblantes
Amables como viejas escobas,
He venido para ver las sombras
Que desde lejos me sonríen.

He venido para ver los muros
En el suelo o en pie indistintamente,
He venido para ver las cosas,
Las cosas soñolientas por aquí.

He venido para ver los mares
Dormidos en cestillo italiano,
He venido para ver las puertas,
El trabajo, los tejados, las virtudes
De color amarillo ya caduco.

He venido para ver la muerte
Y su graciosa red de cazar mariposas,
He venido para esperarte
Con los brazos un tanto en el aire,
He venido no sé por qué;
Un día abrí los ojos: he venido.

Por ello quiero saludar sin insistencia
A tantas cosas más que amables:
Los amigos de color celeste,
Los días de color variable,
La libertad del color de mis ojos;

Los niñitos de seda tan clara,
Los entierros aburridos como piedras,
La seguridad, ese insecto
Que anida en los volantes de la luz.

Adiós, dulces amantes invisibles,
Siento no haber dormido en vuestros brazos.
Vine por esos besos solamente;
Guardad los labios por si vuelvo.
827

Diré Cómo Nacisteis

Diré cómo nacisteis, placeres prohibidos,
Como nace un deseo sobre torres de espanto,
Amenazadores barrotes, hiel descolorida,
Noche petrificada a fuerza de puños,
Ante todos, incluso el más rebelde,
Apto solamente en la vida sin muros.

Corazas infranqueables, lanzas o puñales,
Todo es bueno si deforma un cuerpo;
Tu deseo es beber esas hojas lascivas
O dormir en esa agua acariciadora.
No importa;
Ya declaran tu espíritu impuro.

No importa la pureza, los dones que un destino
Levantó hacia las aves con manos imperecederas;
No importa la juventud, sueño más que hombre,
La sonrisa tan noble, playa de seda bajo la tempestad
De un régimen caído.

Placeres prohibidos, planetas terrenales,
Miembros de mármol con sabor de estío,
Jugo de esponjas abandonadas por el mar,
Flores de hierro, resonantes como el pecho de un hombre.

Soledades altivas, coronas derribadas,
Libertades memorables, manto de juventudes;
Quien insulta esos frutos, tinieblas en la lengua,
Es vil como un rey, como sombra de rey
Arrastrándose a los pies de la tierra
Para conseguir un trozo de vida.

No sabía los límites impuestos,
Límites de metal o papel,
Ya que el azar le hizo abrir los ojos bajo una luz tan alta,
Adonde no llegan realidades vacías,
Leyes hediondas, códigos, ratas de paisajes derruidos.

Extender entonces una mano
Es hallar una montaña que prohíbe,
Un bosque impenetrable que niega,
Un mar que traga adolescentes rebeldes.

Pero si la ira, el ultraje, el oprobio y la muerte,
Ávidos dientes sin carne todavía,
Amenazan abriendo sus torrentes,
De otro lado vosotros, placeres prohibidos,
Bronce de orgullo, blasfemia que nada precipita,
Tendéis en una mano el misterio.
Sabor que ninguna amargura corrompe,
Cielos, cielos relampagueantes que aniquilan.

Abajo, estatuas anónimas,
Sombras de sombras, miseria, preceptos de niebla;
Una chispa de aquellos placeres
Brilla en la hora vengativa.
Su fulgor puede destruir vuestro mundo.
800

Quisiera Estar Solo En El Sur

Quizá mis lentos ojos no verán más el sur
de ligeros paisajes dormidos en el aire,
con cuerpos a la sombra de ramas como flores
o huyendo en un galope de caballos furiosos.

El sur es un desierto que llora mientras canta,
y esa voz no se extingue como pájaro muerto;
hacia el mar encamina sus deseos amargos
abriendo un eco débil que vive lentamente.

En el sur tan distante quiero estar confundido.
La lluvia allí no es más que una rosa entreabierta;
su niebla misma ríe, risa blanca en el viento.
Su oscuridad, su luz son bellezas iguales.
869

Estoy Cansado

Estar cansado tiene plumas,
tiene plumas graciosas como un loro,
plumas que desde luego nunca vuelan,
mas balbucean igual que loro.

Estoy cansado de las casas,
prontamente en ruinas sin un gesto;
estoy cansado de las cosas,
con un latir de seda vueltas luego de espaldas.

Estoy cansado de estar vivo,
aunque más cansado sería el estar muerto;
estoy cansado del estar cansado
entre plumas ligeras sagazmente,
plumas del loro aquel tan familiar o triste,
el loro aquel del siempre estar cansado.
828

En Soledad No Se Siente

En soledad. No se siente
el mundo, que un muro sella;
la lámpara abre su huella
sobre el diván indolente.
Acogida está la frente
al regazo del hastío.
¿Qué ausencia, qué desvarío
a la belleza hizo ajena?
Tu juventud nula, en pena
el blanco papel vacío.
783

Escondido En Los Muros

Escondido en los muros
este jardín me brinda
sus ramas y sus aguas
de secreta delicia.

Qué silencio. ¿Es así
el mundo?... Cruz al cielo
desfilando paisajes,
risueño hacia lo lejos.

Tierra indolente. En vano
resplandece el destino.
Junto a las aguas quietas
sueño y pienso que vivo.

Mas el tiempo ya tasa
el poder de esta hora;
madura su medida,
escapa entre sus rosas.

Y el aire fresco vuelve
con la noche cercana,
su tersura olvidando
las ramas y las aguas.
743

Va La Brisa Reciente

Va la brisa reciente
por el espacio esbelta,
y en las hojas cantando
abre una primavera.

Sobre el límpido abismo
del cielo se divisan,
como dichas primeras,
primeras golondrinas.

Tan sólo un árbol turba
la distancia que duerme,
así el fervor alerta
la indolencia presente.

Verdes están las hojas,
el crepúsculo huye.
anegándose en sombra
las fugitivas luces.

En su paz la ventana
restituye a diario
las estrellas, el aire
y el que estaba soñando.
982

Urbano Y Dulce Revuelo

Urbano y dulce revuelo
suscitando fresca brisa
para sazón de sonrisa
que agosta el ardor del suelo;
pues si aquel mudo señuelo
de caña y papel, pasivo
al curvo desmayo estivo,
aún queda, brusca delicia,
la que abre tu caricia,
oh ventilador cautivo.
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Identificación y contexto básico

Luis Cernuda fue un poeta español, reconocido como uno de los miembros más destacados de la Generación del 27. Nació en Sevilla y, tras un largo exilio, falleció en la ciudad de Cambridge, Inglaterra.

Infancia y formación

Nacido en una familia de militares, Cernuda tuvo una infancia marcada por la disciplina y la represión. Su formación universitaria en Derecho en Sevilla le permitió acceder a círculos literarios e intelectuales. Fue influenciado por la poesía popular andaluza, la obra de Góngora, y las vanguardias europeas, especialmente el surrealismo. La lectura de autores como Baudelaire, Rimbaud y Walt Whitman también fue crucial en su desarrollo.

Trayectoria literaria

Su carrera literaria comenzó en la década de 1920, en plena efervescencia de la Generación del 27. Publicó sus primeros poemarios en los años 30, como 'Perfil del aire' y 'Donde habite el olvido'. La Guerra Civil Española marcó un punto de inflexión, llevándolo al exilio. Durante su larga estancia fuera de España (principalmente en el Reino Unido, Estados Unidos y Francia), continuó su obra, culminando en 'La realidad y el deseo', una compilación de su obra poética que fue ampliando y reordenando a lo largo de su vida. Su actividad como ensayista y crítico literario también fue importante.

Obra, estilo y características literarias

La obra de Cernuda se caracteriza por la exploración de temas como el amor (con una fuerte carga de deseo y erotismo), la soledad, la melancolía, la identidad (especialmente la homosexual), la crítica a la sociedad y la búsqueda de la libertad. Su estilo evoluciona desde una influencia surrealista inicial hacia una voz lírica más depurada, confesional y reflexiva. Utiliza un lenguaje preciso y evocador, con una gran musicalidad. El verso libre es frecuente, pero también recurre a formas más tradicionales. El tono suele ser elegíaco y desengañado, pero también reivindicativo.

Contexto cultural e histórico

Cernuda vivió en un periodo convulso de la historia española y mundial. Fue testigo y partícipe de la vanguardia literaria de los años 20 y 30. La Guerra Civil y el posterior franquismo lo obligaron al exilio, lo que marcó profundamente su vida y su obra, convirtiéndolo en un poeta del desarraigo y la distancia. Su obra se enmarca en la llamada Generación del 27, un grupo de poetas que renovó la lírica española.

Vida personal

Su homosexualidad, vivida con dificultad en la España de su tiempo, fue un tema central en su poesía, que abordó de manera velada o explícita. Las relaciones afectivas, la soledad y la búsqueda de un 'lugar' donde poder ser él mismo fueron constantes en su vida. Su exilio fue una experiencia vital que moldeó su visión del mundo y su escritura.

Reconocimiento y recepción

En vida, su obra tuvo una recepción crítica notable, especialmente en círculos literarios e intelectuales. Sin embargo, el reconocimiento masivo y la inclusión en el canon literario español se consolidaron principalmente tras su muerte, a medida que se comprendía la profundidad y la originalidad de su propuesta poética.

Influencias y legado

Cernuda fue influenciado por autores como Góngora, Baudelaire, Rimbaud, Whitman y los surrealistas. Su poesía, a su vez, ha ejercido una gran influencia en generaciones posteriores de poetas en lengua española, tanto por su lirismo como por su valentía al abordar temas como la identidad y el deseo. Su obra es fundamental para entender la poesía contemporánea en español.

Interpretación y análisis crítico

La crítica ha destacado la capacidad de Cernuda para crear un universo poético propio, marcado por la tensión entre la realidad y el deseo, la búsqueda de un paraíso perdido y la crítica a las imposibilidades impuestas por la sociedad. Su poesía es un testimonio de la búsqueda de autenticidad y libertad.

Infancia y formación

Cernuda fue un gran melómano y cinéfilo, y estas artes a menudo se reflejan sutilmente en su poesía. Era conocido por su discreción y su carácter reservado, pero su obra es una de las más transparentes y conmovedoras de la poesía española.

Muerte y memoria

Falleció en Cambridge, donde residía, a causa de una afección pulmonar. Tras su muerte, su obra ha sido objeto de numerosos estudios y ediciones, consolidándose como un pilar de la literatura en español y un símbolo de la libertad poética y vital.