Glosa
No sé si me olvidarás,
ni si es amor este miedo;
yo sólo sé que te vas,
yo sólo sé que me quedo.
ANDRÉS ELOY BLANCO
1
Como la espuma sutil
con que el mar muere deshecho,
cuando roto el verde pecho
se desangra en el cantil,
no servido, sí servil,
sirvo a tu orgullo no más,
y aunque la muerte me das,
ya me ganes o me pierdas,
sin saber que me recuerdas
no sé si me olvidarás.
2
Flor que sólo una mañana
duraste en mi huerto amado,
del sol herido y quemado
tu cuello de porcelana:
Quiso en vano mi ansia vana
taparte el sol con un dedo;
hoy así a la angustia cedo
y al miedo, la frente mustia...
No sé si es odio esta angustia,
ni si es amor este miedo.
3
¡Qué largo camino anduve
para llegar hasta ti,
y qué remota te vi
cuando junto a mí te tuve!
Estrella, celaje, nube,
ave de pluma fugaz,
ahora que estoy donde estás,
te deshaces, sombra helada:
Ya no quiero saber nada;
yo sólo sé que te vas.
4
¡Adiós! En la noche inmensa
y en alas del viento blando,
veré tu barca bogando,
la vela impoluta y tensa.
Herida el alma y suspensa
te seguiré, si es que puedo;
y aunque iluso me concedo
la esperanza de alcanzarte,
ante esa vela que parte,
yo sólo sé que me quedo.
Biografía
Identificación y contexto básico
Nicolás Guillén fue un poeta cubano, reconocido como una de las voces más influyentes de la literatura de su país y de Hispanoamérica. Nació en Camagüey y su obra está profundamente ligada a la identidad cubana, con una fuerte presencia de elementos afrocubanos y una crítica social penetrante. Su lengua poética es el español.Infancia y formación
Nacido en el seno de una familia de clase media, Guillén recibió una educación que le permitió acceder a círculos culturales e intelectuales. Desde joven mostró interés por la literatura y la poesía, influenciado por el contexto social y político de Cuba, marcado por la discriminación racial y la dependencia económica.Trayectoria literaria
La trayectoria de Guillén se inició en su juventud con colaboraciones en periódicos y revistas locales. Su obra evolucionó desde una poesía más lírica hacia una lírica social y política comprometida. Se convirtió en una figura central de la poesía cubana, participando activamente en la vida cultural y política de la isla, e incluso asumiendo roles diplomáticos.Obra, estilo y características literarias
Entre sus obras más destacadas se encuentran "Motivos de Son" (1930), "Sóngoro Cosongo" (1931), "West Indies Ltd." (1934) y "El son entero" (1947). Su estilo se caracteriza por la musicalidad, la incorporación de ritmos y giros del habla popular cubana, y la temática de la negritud y la identidad racial. Guillén experimentó con formas poéticas, pero su sello distintivo es la fusión de lo culto y lo popular, lo lírico y lo social. Su voz poética es a menudo irónica, combativa y profundamente humana.Contexto cultural e histórico
Guillén vivió y escribió en un periodo crucial de la historia cubana y latinoamericana, marcado por la dictadura de Machado, la Revolución Cubana y la Guerra Fría. Perteneció a la generación del 30, y su obra dialoga con las corrientes literarias de la época, como el surrealismo y el negrismo, pero siempre manteniendo una voz propia y un compromiso social inquebrantable. Fue un firme opositor al racismo y a la injusticia social.Vida personal
Su vida estuvo marcada por su compromiso político y su activismo social. Mantuvo relaciones estrechas con otros intelectuales y artistas de su tiempo, tanto en Cuba como en el extranjero. Sus experiencias personales y su militancia política influyeron profundamente en su obra poética, dotándola de una autenticidad y una fuerza inigualables.Reconocimiento y recepción
Nicolás Guillén gozó de un gran reconocimiento en vida y póstumamente. Recibió numerosos premios y distinciones, y su obra fue traducida a varios idiomas. Es considerado uno de los pilares de la literatura cubana y una figura clave en la poesía del siglo XX en lengua española. Su popularidad trascendió los círculos académicos.Influencias y legado
Guillén fue influenciado por poetas como Rubén Darío y Walt Whitman, pero su mayor contribución fue la creación de un lenguaje poético que integraba la oralidad y la musicalidad afrocubana. Su legado reside en haber elevado la cultura popular y la identidad afrodescendiente a la categoría de arte poético universal, inspirando a generaciones de poetas en Cuba y América Latina.Interpretación y análisis crítico
La obra de Guillén ha sido objeto de numerosos estudios críticos que analizan su maestría en la fusión de ritmos, su compromiso social y su compleja representación de la identidad cubana. Se destaca su habilidad para abordar temas universales desde una perspectiva local y profundamente arraigada en su cultura.Infancia y formación
Aunque es conocido por su poesía, Guillén también incursionó en la prosa y el periodismo. Su figura pública siempre estuvo ligada a su compromiso político, pero en su vida privada era un hombre afable y culto. Sus manuscritos y correspondencia revelan la profunda reflexión detrás de su aparente sencillez.Muerte y memoria
Falleció en La Habana, dejando un legado literario imborrable. Su memoria se mantiene viva a través de la lectura de su obra y el estudio de su contribución a la cultura cubana y universal.Poemas
38Glosa
No sé si me olvidarás,
ni si es amor este miedo;
yo sólo sé que te vas,
yo sólo sé que me quedo.
ANDRÉS ELOY BLANCO
1
Como la espuma sutil
con que el mar muere deshecho,
cuando roto el verde pecho
se desangra en el cantil,
no servido, sí servil,
sirvo a tu orgullo no más,
y aunque la muerte me das,
ya me ganes o me pierdas,
sin saber que me recuerdas
no sé si me olvidarás.
2
Flor que sólo una mañana
duraste en mi huerto amado,
del sol herido y quemado
tu cuello de porcelana:
Quiso en vano mi ansia vana
taparte el sol con un dedo;
hoy así a la angustia cedo
y al miedo, la frente mustia...
No sé si es odio esta angustia,
ni si es amor este miedo.
3
¡Qué largo camino anduve
para llegar hasta ti,
y qué remota te vi
cuando junto a mí te tuve!
Estrella, celaje, nube,
ave de pluma fugaz,
ahora que estoy donde estás,
te deshaces, sombra helada:
Ya no quiero saber nada;
yo sólo sé que te vas.
4
¡Adiós! En la noche inmensa
y en alas del viento blando,
veré tu barca bogando,
la vela impoluta y tensa.
Herida el alma y suspensa
te seguiré, si es que puedo;
y aunque iluso me concedo
la esperanza de alcanzarte,
ante esa vela que parte,
yo sólo sé que me quedo.
Mujer Nueva
ceñido a la cintura como a un pequeño mundo,
la negra, la mujer nueva,
avanza en su ligera bata de serpiente.
Coronada de palmas
como una diosa recién llegada,
ella trae la palabra inédita,
el anca fuerte,
la voz, el diente, la mañana y el salto.
Chorro de sangre joven
bajo un pedazo de piel fresca,
y el pie incansable
para la pista profunda del tambor.
Cómo No Ser Romántico
no me da pena,
cómo no ser Musset
viéndola esta tarde
tendida casi exangüe,
hablando desde lejos,
lejos de allá del fondo de ella misma,
de cosas leves, suaves, tristes.
Los shorts bien shorts
permiten ver sus detenidos muslos
casi poderosos,
pero su enferma blusa pulmonar
convaleciente
tanto como su cuello-fino-modigliani,
tanto como su piel-margarita-trigo-claro,
Margarita de nuevo (así preciso),
en la chaise longue ocasional tendida
ocasional junto al teléfono,
me devuelven un busto transparente
(nada, no más un poco de cansancio).
Es sábado en la calle, pero en vano.
Ay, cómo amarla de manera
que no se me quebrara
de tan espuma tan soneto y madrigal,
me voy no quiero verla,
de tan Musset y siglo XIX
cómo no ser romántico.
Nieve
nieva también dentro de mí.
(Verlaine con nieve, ¿no es así?)
De ti me acuerdo —ya sin ti.
¿A qué llorar, me digo yo,
por quien no llora ni lloró?
Si estuve escrito, me borró,
si ardí un instante, me apagó.
Caiga la nieve, está muy bien.
Mas no por eso va Guillén
a entristecerse si no hay quien
del mismo mal muera también.
Literatura, en realidad,
nimia de toda nimiedad.
¿Que está nevando en la ciudad?
Al fin y al cabo es la verdad.
Una Fría Mañana
allá donde La Habana quiere irse en busca del campo,
allá en tu suburbio claro.
Yo con mi botella de ron
y el libro de mis poemas en alemán,
que al fin te regalé.
(¿O fue que te quedaste con él?)
Perdóname, pero aquel día
me pareciste una niñita sola,
o quizás un pequeño gorrión mojado.
Tuve ganas de preguntarte:
¿Y tu nido? ¿Y tus padres?
Pero no habría podido.
Desde el abismo de tu blusa,
como dos conejillos caídos en un pozo,
me ensordecían tus senos con sus gritos.
Canción
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)
Y de qué modo sutil
me derramó en la camisa
todas las flores de abril.
¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)
En cambio, ¡qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!
¡De qué callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera
la primavera!
(Yo, muriendo.)
A Veces
para decir: La amo a usted con locura.
A veces tengo ganas de ser tonto
para gritar: ¡La quiero tanto!
A veces tengo ganas de ser un niño
para llorar acurrucado en su seno.
A veces tengo ganas de estar muerto
para sentir, bajo la tierra húmeda de mis jugos,
que me crece una flor rompiéndome el pecho,
una flor, y decir: Esta flor,
para usted.
El Árbol
a cada primavera,
no es más feliz que yo,
de nuevo verdiflor.
Las amarillas hojas
cayeron, y en mi tronco
vuelven los novios trémulos
a entrelazar sus cifras,
y hay corazones fijos
por flechas traspasados,
vivos en esa muerte.
Cuando digo «te amo»,
mi voz repite el viento
y en mi alta copa juega
con tu nombre y un pájaro
hijo de abril y marzo.
Pas De Téléphone
Pas de téléphone
lejos de ti.
(Me duele el corazón).
¿Qué hacer para saber
si ahora, en esta hora
de lluvia y cielo gris,
te duele el corazón
como me duele a mí?
Pas de téléphone
lejos de ti.
Ay, en París
mejoraría la situación
un pneumatique.
Oh mi adorada, pero aquí
no existe el pneumatique,
y pas de téléphone
lejos de ti.
Tus ojos de ámbar quiero
sentir cerca de mí;
saber si en esta tarde
de lluvia y cielo gris
te duele el corazón
como me duele a mí.
Pas de téléphone
lejos de ti.
Piedra De Horno
Del cielo caen recuerdos y entran por la ventana.
Duros suspiros rotos, quimeras calcinadas.
Lentamente va viniendo tu cuerpo.
Llegan tus manos en su órbita
de aguardiente de caña;
tus pies de lento azúcar quemados por la danza,
y tus muslos, tenazas del espasmo,
y tu boca, sustancia
comestible, y tu cintura
de abierto caramelo.
Llegan tus brazos de oro, tus dientes sanguinarios;
de pronto entran tus ojos traicionados;
tu piel tendida, preparada
para la siesta:
Tu olor a selva repentina; tu garganta
gritando —no sé, me lo imagino—, gimiendo
—no sé, me lo figuro—, quejándose —no sé, supongo,
creo—
tu garganta profunda
retorciendo palabras prohibidas.
Un río de promesas
baja de tus cabellos,
se demora en tus senos,
cuaja al fin en un charco de melaza en tu vientre,
viola tu carne firme de nocturno secreto.
Carbón ardiente y piedra de horno
en esta tarde fría de lluvia y de silencio.
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