Nicolás Guillén

Nicolás Guillén

1902–1989 · vivió 87 años -- --

Nicolás Guillén fue un poeta cubano, considerado uno de los más importantes de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Su obra se caracteriza por la fusión de ritmos afrocubanos y español, explorando temas como la identidad racial, la justicia social y la cultura popular. Es conocido por su uso innovador del lenguaje, incorporando giros coloquiales y elementos del habla cotidiana. Guillén fue también un comprometido activista político, y su poesía a menudo refleja su lucha contra el racismo y la opresión.

n. 1902-07-10, Camagüey · m. 1989-07-16, Havana

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Glosa

GLOSA

No sé si me olvidarás,

ni si es amor este miedo;

yo sólo sé que te vas,

yo sólo sé que me quedo.
ANDRÉS ELOY BLANCO


1


Como la espuma sutil

con que el mar muere deshecho,

cuando roto el verde pecho

se desangra en el cantil,

no servido, sí servil,

sirvo a tu orgullo no más,

y aunque la muerte me das,

ya me ganes o me pierdas,

sin saber que me recuerdas

no sé si me olvidarás.


2


Flor que sólo una mañana

duraste en mi huerto amado,

del sol herido y quemado

tu cuello de porcelana:

Quiso en vano mi ansia vana

taparte el sol con un dedo;

hoy así a la angustia cedo

y al miedo, la frente mustia...

No sé si es odio esta angustia,

ni si es amor este miedo.


3


¡Qué largo camino anduve

para llegar hasta ti,

y qué remota te vi

cuando junto a mí te tuve!

Estrella, celaje, nube,

ave de pluma fugaz,

ahora que estoy donde estás,

te deshaces, sombra helada:

Ya no quiero saber nada;

yo sólo sé que te vas.


4


¡Adiós! En la noche inmensa

y en alas del viento blando,

veré tu barca bogando,

la vela impoluta y tensa.

Herida el alma y suspensa

te seguiré, si es que puedo;

y aunque iluso me concedo

la esperanza de alcanzarte,

ante esa vela que parte,

yo sólo sé que me quedo.

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Biografía

Identificación y contexto básico

Nicolás Guillén fue un poeta cubano, reconocido como una de las voces más influyentes de la literatura de su país y de Hispanoamérica. Nació en Camagüey y su obra está profundamente ligada a la identidad cubana, con una fuerte presencia de elementos afrocubanos y una crítica social penetrante. Su lengua poética es el español.

Infancia y formación

Nacido en el seno de una familia de clase media, Guillén recibió una educación que le permitió acceder a círculos culturales e intelectuales. Desde joven mostró interés por la literatura y la poesía, influenciado por el contexto social y político de Cuba, marcado por la discriminación racial y la dependencia económica.

Trayectoria literaria

La trayectoria de Guillén se inició en su juventud con colaboraciones en periódicos y revistas locales. Su obra evolucionó desde una poesía más lírica hacia una lírica social y política comprometida. Se convirtió en una figura central de la poesía cubana, participando activamente en la vida cultural y política de la isla, e incluso asumiendo roles diplomáticos.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras más destacadas se encuentran "Motivos de Son" (1930), "Sóngoro Cosongo" (1931), "West Indies Ltd." (1934) y "El son entero" (1947). Su estilo se caracteriza por la musicalidad, la incorporación de ritmos y giros del habla popular cubana, y la temática de la negritud y la identidad racial. Guillén experimentó con formas poéticas, pero su sello distintivo es la fusión de lo culto y lo popular, lo lírico y lo social. Su voz poética es a menudo irónica, combativa y profundamente humana.

Contexto cultural e histórico

Guillén vivió y escribió en un periodo crucial de la historia cubana y latinoamericana, marcado por la dictadura de Machado, la Revolución Cubana y la Guerra Fría. Perteneció a la generación del 30, y su obra dialoga con las corrientes literarias de la época, como el surrealismo y el negrismo, pero siempre manteniendo una voz propia y un compromiso social inquebrantable. Fue un firme opositor al racismo y a la injusticia social.

Vida personal

Su vida estuvo marcada por su compromiso político y su activismo social. Mantuvo relaciones estrechas con otros intelectuales y artistas de su tiempo, tanto en Cuba como en el extranjero. Sus experiencias personales y su militancia política influyeron profundamente en su obra poética, dotándola de una autenticidad y una fuerza inigualables.

Reconocimiento y recepción

Nicolás Guillén gozó de un gran reconocimiento en vida y póstumamente. Recibió numerosos premios y distinciones, y su obra fue traducida a varios idiomas. Es considerado uno de los pilares de la literatura cubana y una figura clave en la poesía del siglo XX en lengua española. Su popularidad trascendió los círculos académicos.

Influencias y legado

Guillén fue influenciado por poetas como Rubén Darío y Walt Whitman, pero su mayor contribución fue la creación de un lenguaje poético que integraba la oralidad y la musicalidad afrocubana. Su legado reside en haber elevado la cultura popular y la identidad afrodescendiente a la categoría de arte poético universal, inspirando a generaciones de poetas en Cuba y América Latina.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Guillén ha sido objeto de numerosos estudios críticos que analizan su maestría en la fusión de ritmos, su compromiso social y su compleja representación de la identidad cubana. Se destaca su habilidad para abordar temas universales desde una perspectiva local y profundamente arraigada en su cultura.

Infancia y formación

Aunque es conocido por su poesía, Guillén también incursionó en la prosa y el periodismo. Su figura pública siempre estuvo ligada a su compromiso político, pero en su vida privada era un hombre afable y culto. Sus manuscritos y correspondencia revelan la profunda reflexión detrás de su aparente sencillez.

Muerte y memoria

Falleció en La Habana, dejando un legado literario imborrable. Su memoria se mantiene viva a través de la lectura de su obra y el estudio de su contribución a la cultura cubana y universal.

Poemas

38

Cuando Yo Vine A Este Mundo

Cuando yo vine a este mundo,
nadie me estaba esperando;
así mi dolor profundo
se me alivia caminando,
pues cuando vine a este mundo,
te digo,
nadie me estaba esperando.

Miro a los hombres nacer,
miro a los hombres pasar;
hay que andar,
hay que mirar para ver,
hay que andar.

Otros lloran, yo me río,
porque la risa es salud:
Lanza de mi poderío,
coraza de mi virtud.
Otros lloran, yo me río,
porque la risa es salud.

Camino sobre mis pies,
sin muletas ni bastón,
y mi voz entera es
la voz entera del son.
Camino sobre mis pies,
sin muletas ni bastón.

Con el alma en carne viva,
abajo, sueño y trabajo;
ya estará el de abajo arriba
cuando el de arriba esté abajo.
Con el alma en carne viva,
abajo, sueño y trabajo.

Hay gentes que no me quieren,
porque muy humilde soy;
ya verán cómo se mueren
y que hasta a su entierro voy,
con eso y que no me quieren
porque muy humilde soy.

Miro a los hombres nacer,
miro a los hombres pasar;
hay que andar,
hay que vivir para ver,
hay que andar.

Cuando yo vine a este mundo,
te digo,
nadie me estaba esperando;
así mi dolor profundo,
te digo,
se me alivia caminando,
te digo,
pues cuando vine a este mundo,
te digo,
¡nadie me estaba esperando!
965

ébano Real

Te vi al pasar, una tarde,
ébano, y te saludé;
duro entre todos los troncos,
duro entre todos los troncos,
tu corazón recordé.


Arará, cuévano,

arará sabalú.

—Ébano real, yo quiero un barco,
ébano real, de tu negra madera...
Ahora no puede ser,
espérate, amigo, espérate,
espérate a que me muera.


Arará, cuévano,

arará sabalú.

—Ébano real, yo quiero un cofre,
ébano real, de tu negra madera...
Ahora no puede ser,
espérate, amigo, espérate,
espérate a que me muera.


Arará, cuévano,

arará sabalú.

—Ébano real, yo quiero un techo,
ébano real, de tu negra madera...
Ahora no puede ser,
espérate, amigo, espérate,
espérate a que me muera.


Arará, cuévano,

arará sabalú.

—Quiero una mesa cuadrada
y el asta de mi bandera;
quiero mi pesado lecho,
quiero mi lecho pesado,
ébano, de tu madera,
ay, de tu negra madera...
Ahora no puede ser,
espérate, amigo, espérate,
espérate a que me muera.


Arará, cuévano,

arará sabalú.

Te vi al pasar, una tarde,
ébano, y te saludé:
Duro entre todos los troncos,
duro entre todos los troncos,
tu corazón recordé.
761

Guitarra

GUITARRA

A Francisco Guillén


Tendida en la madrugada,

la firme guitarra espera:

Voz de profunda madera

desesperada.


Su clamorosa cintura,

en la que el pueblo suspira,

preñada de son, estira

la carne dura.


Arde la guitarra sola,

mientras la luna se acaba;

arde libre de su esclava

bata de cola.


Dejó al borracho en su coche,

dejó el cabaret sombrío,

donde se muere de frío,

noche tras noche,


y alzó la cabeza fina,

universal y cubana,

sin opio, ni mariguana,

ni cocaína.


¡Venga la guitarra vieja,

nueva otra vez al castigo

con que la espera el amigo,

que no la deja!


Alta siempre, no caída,

traiga su risa y su llanto,

clave las uñas de amianto

sobre la vida.


Cógela tú, guitarrero,

límpiale de alcol la boca,

y en esa guitarra, toca

tu son entero.


El son del querer maduro,

tu son entero;

el del abierto futuro,

tu son entero;

el del pie por sobre el muro,

tu son entero. . .


Cógela tú, guitarrero,

límpiale de alcol la boca,

y en esa guitarra, toca

tu son entero.

827

Rosa Tú Melancólica

El alma vuela y vuela
buscándote a lo lejos,
Rosa tú, melancólica
rosa de mi recuerdo.
Cuando la madrugada
va el campo humedeciendo,
y el día es como un niño
que despierta en el cielo,
Rosa tú, melancólica,
ojos de sombra llenos,
desde mi estrecha sábana
toco tu firme cuerpo.
Cuando ya el alto sol
ardió con su alto fuego,
cuando la tarde cae
del ocaso deshecho,
yo en mi lejana mesa
tu oscuro pan contemplo.
Y en la noche cargada
de ardoroso silencio,
Rosa tú, melancólica
rosa de mi recuerdo,
dorada, viva y húmeda,
bajando vas del techo,
tomas mi mano fría
y te me quedas viendo.
Cierro entonces los ojos,
pero siempre te veo
clavada allí, clavando
tu mirada en mi pecho,
larga mirada fija,
como un puñal de sueño.
807

José Ramon Cantaliso

José Ramón Cantaliso,
¡canta liso!, canta liso,
José Ramón.
Duro espinazo insumiso:
por eso es que canta liso
José Ramón Cantaliso,
José Ramón.

En bares, bachas, bachatas,
a los turistas a gatas,
y a los nativos también,
a todos, el son preciso
José Ramón Cantaliso
les canta liso, muy liso,
para que lo entiendan bien.

Voz de cancerosa entraña.
humo de solar y caña,
que es nube prieta después:
son de guitarra madura,
cuya cuerda ronca y dura
no se enreda en la cintura,
ni prende fuego en los pies.

El sabe que no hay trabajo,
que el pobre se pudre abajo.
y que tras tanto luchar,
el que no perdió el resuello,
o tiene en la frente un sello,
o está con el agua al cuello
sin poderlo remediar.

Por eso de fiesta en fiesta
con su guitarra protesta,
que es su corazón también,
y a todos el son preciso,
José Ramón Cantaliso
les canta liso, muy liso,
para que lo entiendan bien.
691

Pero Que Te Pueda Ver

Si es que me quieres matar,
no esperes a que me duerma,
pues no podré despertar.
Muerto,
ay, muerto y también dormido,
no es ni morir ni soñar,
no es ni recuerdo no olvido.
Muerto,
ay, muerto y también dormido.

Mátame al amanecer,
o de noche, si tú quieres;
pero que te pueda ver
la mano;
pero que te pueda ver
las uñas;
pero que te pueda ver
los ojos,
pero que te pueda ver.
684

Fusilamiento

Van a fusilar
a un hombre que tiene los brazos atados.
Hay cuatro soldados
para disparar.
Son cuatro soldados
callados,
que están amarrados,
lo mismo que el hombre amarrado que van
a matar.

—¿Puedes escapar?
—¡No puedo correr!
—¡Ya van a tirar!
—¡Qué vamos a hacer!
—Quizá los rifles no estén cargados...
—¡Seis balas tienen de fiero plomo!
—¡Quizá no tiren esos soldados!
—¡Eres un tonto de tomo y lomo!

Tiraron.
(¿Cómo fue que pudieron tirar?)
Mataron.
(¿Cómo fue que pudieron matar?)
Eran cuatro soldados
callados,
y les hizo una seña, bajando su sable,
un señor oficial;
eran cuatro soldados
atados,
lo mismo que el hombre que fueron
los cuatro a matar.
822

No Sé Por Qué Piensas Tú

No sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo,
si somos la misma cosa
yo,
tú.

Tú eres pobre, lo soy yo;
soy de abajo, lo eres tú;
¿de dónde has sacado tú,
soldado, que te odio yo?

Me duele que a veces tú
te olvides de quién soy yo;
caramba, si yo soy tú,
lo mismo que tú eres yo.

Pero no por eso yo
he de malquererte, tú;
si somos la misma cosa,
yo,
tú,
no sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo.

Ya nos veremos yo y tú,
juntos en la misma calle,
hombro con hombro, tú y yo,
sin odios ni yo ni tú,
pero sabiendo tú y yo,
a dónde vamos yo y tú...
¡no sé por qué piensas tú,
soldado, que te odio yo!
918

Soldado, Aprende A Tirar

Soldado, aprende a tirar:
Tú no me vayas a herir,
que hay mucho que caminar.
¡Desde abajo has de tirar,
si no me quieres herir!
Abajo estoy yo contigo,
soldado amigo.
Abajo, codo con codo,
sobre el lodo.

Para abajo, no,
que allí estoy yo.
Soldado, aprende a tirar:
Tú no me vayas a herir,
que hay mucho que caminar.
902

Adivinanzas

En los dientes, la mañana,
y la noche en el pellejo.
¿Quién será, quién no será?


—El negro.

Con ser hembra y no ser bella,
harás lo que ella te mande.
¿Quién será, quién no será?


—El hambre.

Esclava de los esclavos,
y con los dueños tirana.
¿Quién será, quién no será?


—La caña.

Escándalo de una mano
que nunca ignora la otra.
¿Quién será, quién no será?


—La limosna.

Un hombre que está llorando
con la risa que aprendió.
¿Quién será, quién no será?


—Yo.
934

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