Otros
Francisco de Medrano
Quien Te Dice Que Ausencia Causa Olvido
mal supo amar, porque si amar supiera,
¿qué, la ausencia?: la muerte nunca hubiera
las mientes de su amor adormecido.
¿Podrá olvidar su llaga un corzo herido
del acertado hierro, cuando quiera
huir medroso, con veloz carrera,
las manos que la flecha han despedido?
Herida es el amor tan penetrante
que llega al alma; y tuya fue la flecha
de quien la mía dichosa fue herida.
No temas, pues, en verme así distante,
que la herida, Amarili, una vez hecha,
siempre, siempre y doquiera, será herida.
Felipe Benítez Reyes
Casa De Veracruz
llave de cristal frío,
la memoria.
Se mecía
el toldo sobre el patio
como un jirón de niebla. Se mecía
el caballo —qué roto— de cartón
en el cuarto de juego.
Y nada era
nítido allí ni vago, pues los ojos
miran con lente propia los dominios
del cadáver del tiempo,
y nada para el ojo es tan real como la nada,
esa nada que vuela
como un ave enjaulada por la casa vacía,
llena de eternidad agonizante.
La vida que allí estuvo no parece
sino una densidad de desamparo
ante la mano helada del tiempo, engalanada
con anillos que arrojan
el veneno veloz de la melancolía
en la copa que estamos apurando.
Esa mano que pasa
por los juguetes rotos y los muebles,
por el globo terráqueo de marfil
y por los trajes de los muertos,
hieráticos y huecos como estatuas de nadie.
Extraño en ese mundo clausurado,
oí el tiempo moverse.
Su paso de reptil en los espejos.
Y fui abriendo las puertas,
palpando oscuridades ostentosas
exhibidas allí como un resplandor negro,
y supe que era el huésped
de una rancia tiniebla
oculta en mi memoria como un borrón de espanto.
Y andaban por la casa mis vampiros,
rugían por la casa mis monstruos siderales,
velaban como arañas de ceniza
las brujas de los cuentos,
los licántropos
mostraban sus colmillos como puntas de estrella.
Y andaban por allí, vacías sus miradas, los difuntos
con rostros congelados en el hielo
de las fotografías.
Y supe que era el dueño de la niebla.
Y tomé posesión de mi memoria.
Cerré la casa blanca con mi llave
—tan fría— de cristal, y ahora no tengo
un lugar en que pueda morir
rodeado de aquellos que me tienden sus manos
desde la orilla turbia que empiezo a divisar.
Felipe Benítez Reyes
La Condena
El dueño de la luz forja tinieblas.
El que adora a su dios teme a su dios.
El que no tiene dios tiembla en la noche.
Quien encontró el amor no lo buscaba.
Quien lo busca se encuentra con su sombra.
Quien trazó laberintos pide una rosa blanca.
El dueño de la rosa sueña con laberintos.
Aquel que halló el lugar piensa en marcharse.
El que no lo halló nunca
es un desdichado.
Aquel que cifró el mundo con palabras
desprecia las palabras.
Quien busca las palabras lo cifren
halla sólo palabras.
Nunca la posesión está cumplida.
Errático el deseo, el pensamiento.
Todo lo que se tiene es una niebla
y las vidas ajenas son la vida.
Nuestros tesoros son tesoros falsos.
Y somos los ladrones de tesoros.
Felipe Benítez Reyes
La Edad De Oro
que sea tanto
como aquello que el tiempo nos dio,
regalo inmerecido,
dejando la memoria en la inocencia
de la vida cumplida, porque nada
hiere más y más hondo que el recuerdo:
mientras dure una noche en la memoria,
esa noche es la Noche
y esa intensa memoria la Memoria.
Llévese el tiempo todo
lo que quiera llevarse,
porque todo fue suyo desde siempre.
Que desvanezca el tiempo
el oro delincuente del amor
y la imagen hermética de aquello
que llamabas pasado
—y era apenas
ayer: la fugitiva
edad de no tener
edad para el pasado.
Edad de Baudelaire y de muchachas
que adquirían nociones de la vida
en las últimas filas de los cines
y en esos viejos cines de posguerra
convertidos
en locales de baile que cerraban
cuando el cielo quería amanecer.
Amaneceres de domingo,
volviendo a casa con
un vaso aún en la mano
y con tabaco extraño en el bolsillo,
a esa hora en que abrían los cafés
y las damas de caridad montaban mesas
con carteles de niños moribundos.
Y era la muerta luz que amanecía
la metáfora helada y la exacta ilusión de estar quemando
las naves de la eterna juventud.
Pero en su coche fúnebre
el tiempo iba admitiendo pasajeros.
Y las naves quemadas son ceniza,
y muy poco de eterna
tuvo la juventud.
Así que arrastre todo, que se lleve
en su vértigo el tiempo la memoria,
dejando
un vacío perfecto en el pasado.
Porque todo recuerdo
se acaba corrompiendo en el presente.
Y este presente ya
de poco va a servirnos.
De poco va a servirnos
el saber que hubo un tiempo en que la vida
valía su peso en oro.
Porque la vida pone
su casa en el pasado.
Y esta casa sombría no parece la nuestra.
Felipe Benítez Reyes
El Dibujo En El Agua
que todo acabará en literatura:
la imagen de las noches, la leyenda
de la triunfante juventud y las ciudades
vividas como cuerpos.
Que estos años
pasarán ya lo sabes, pues son tuyos
como una posesión de nieve y niebla,
como es del mar la bruma o es del aire
el color de la tarde fugitivo:
pertenencias de nadie y de la nada
surgidas, que hacia la nada van:
ni el mismo mar, ni el aire, ni esa bruma,
ni un crepúsculo igual verán tus ojos.
Un dibujo en el agua es la memoria,
y en sus ondas se expresa el cadáver del tiempo.
Tú harás ese dibujo.
Y de repente
tendrás la sombra muerta
del tiempo junto a ti.
Felipe Benítez Reyes
El Dibujo En El Agua
que todo acabará en literatura:
la imagen de las noches, la leyenda
de la triunfante juventud y las ciudades
vividas como cuerpos.
Que estos años
pasarán ya lo sabes, pues son tuyos
como una posesión de nieve y niebla,
como es del mar la bruma o es del aire
el color de la tarde fugitivo:
pertenencias de nadie y de la nada
surgidas, que hacia la nada van:
ni el mismo mar, ni el aire, ni esa bruma,
ni un crepúsculo igual verán tus ojos.
Un dibujo en el agua es la memoria,
y en sus ondas se expresa el cadáver del tiempo.
Tú harás ese dibujo.
Y de repente
tendrás la sombra muerta
del tiempo junto a ti.
Felipe Benítez Reyes
Infancia
del cuarto siempre cerrado.
El viento llama a la puerta.
El viento quiere abrir
la puerta en que detiene su camino
ese caballo blanco con ojos de cristal.
El viento araña
la puerta con su garra de dragón errabundo.
Los sioux y comanches
van tensando sus arcos.
La paloma mecánica
mueve sus alas frías.
Pero el viento
derriba al fin la puerta.
Y deja ver
la habitación de sombra y amargura.
Felipe Benítez Reyes
El Soneto Nocturno
que flotaba en el circo de la nada
—y el niño retenía la mirada
su hipnótico vagar de astro cegado.
La noche es un jardín narcotizado
con esencias de alquimia y sombra helada
—y tu infancia una estrella disecada
en el taller de niebla del pasado.
La luna vive ahora en los relojes
que lanzan sus saetas venenosas
sobre la esfera blanca de este sueño.
De este sueño sin fin del que recoges
la ceniza dorada de esas cosas
de las cuales un día fuiste dueño.
Felipe Benítez Reyes
Valor Del Pasado
una línea difusa que es de sombra,
de error favorecido.
Y si la vida
en algo está cifrada,
es en esos recuerdos
precisamente desvaídos,
quizás remodelados por el tiempo
con un arte que implica ficción, pues verdadera
no puede ser la vida recordada.
Y sin embargo
a ese engaño debemos lo que al fin
será la vida cierta, y a ese engaño
debemos ya lo mismo que a la vida.
Francisco de Aldana
Mil Veces Callo, Que Romper Deseo
el cielo a gritos, y otras tantas tiento
dar a mi lengua voz y movimiento,
que en silencio mortal yacer la veo.
Anda cual velocísimo correo
por dentro el alma el suelto pensamiento,
con alto, y de dolor, lloroso acento,
casi en sombra de muerte un nuevo Orfeo.
No halla la memoria o la esperanza
rastro de imagen dulce y deleitable
con que la voluntad viva segura.
Cuanto en mí hallo es maldición que alcanza,
muerte que tarda, llanto inconsolable,
desdén del cielo, error de la ventura.
Francisco de Aldana
Reconocimiento De La Vanidad Del Mundo
tras tanto varïar vida y destino,
tras tanto de uno en otro desatino,
pensar todo apretar, nada cogiendo;
tras tanto acá y allá, yendo y viniendo
cual sin aliento, inútil peregrino;
¡oh Dios!, tras tanto error del buen camino
yo mismo de mi mal ministro siendo,
hallo, en fin, que ser muerto en la memoria
del mundo es lo mejor que en él se asconde,
pues es la paga dél muerte y olvido;
y en un rincón vivir con la vitoria
de sí, puesto el querer tan sólo adonde
es premio el mismo Dios de lo servido.
Francisco de Aldana
¿cuál Es La Causa, Mi Damón, Que Estando
en la lucha de amor juntos trabados
con lenguas, brazos, pies y encadenados
cual vid que entre el jazmín se va enredando
»y que el vital aliento ambos tomando
en nuestros labios, de chupar cansados,
en medio a tanto bien somos forzados
llorar y suspirar de cuando en cuando?»
«Amor, mi Filis bella, que allá dentro
nuestras almas juntó, quiere en su fragua
los cuerpos ajuntar también tan fuerte
»que no pudiendo, como esponja el agua,
pasar del alma al dulce amado centro,
llora el velo mortal su avara suerte».
Francisco de Aldana
El ímpetu Cruel De Mi Destino
¡cómo me arroja miserablemente
de tierra en tierra, de una en otra gente,
cerrando a mi quietud siempre el camino!
¡Oh, si tras tanto mal grave y contino,
roto su velo mísero y doliente,
el alma, con un vuelo diligente,
volviese a la región de donde vino!
Iríame por el cielo en compañía
del alma de algún caro y dulce amigo,
con quien hice común acá mi suerte.
¡Oh, qué montón de cosas le diría,
cuáles y cuántas, sin temer castigo
de fortuna, de amor, de tiempo y muerte!
Francisco de Aldana
Pocos Tercetos Escritos A Un Amigo
de oro, de seda y púrpura cubriendo
el de vuestra alma vil terrestre velo,
sayo de hierro acá yo estoy vistiendo,
cota de acero, arnés, yelmo luciente,
que un claro espejo al sol voy pareciendo.
Mientras andáis allá lascivamente
con flores de azahar, con agua clara
los pulsos refrescando, ojos y frente,
yo de honroso sudor cubro mi cara
y de sangre enemiga el brazo tiño
cuando con más furor muerte dispara.
Mientras que a cada cual con su desiño
urdiendo andáis allá mil trampantojos,
manchada el alma más que piel de armiño,
yo voy acá y allá, puestos los ojos
en muerte dar al que tener se gloria
del ibero valor ricos despojos.
Mientras andáis allá con la memoria
llena de las blanduras de Cupido,
publicando de vos llorosa historia,
yo voy aca de furia combatido,
de aspereza y desdén, lleno de gana
que Ludovico al fin quede vencido.
Mientras cual nuevo sol por la mañana
todo compuesto andáis ventaneando
en haca, sin parar, lucia y galana,
yo voy sobre un jinete acá saltando
el andén, el barranco, el foso, el lodo,
al cercano enemigo amenazando.
Mientras andáis allá metido todo
en conocer la dama, o linda o fea,
buscando introducción por diestro modo,
yo reconozco el sitio y la trinchea
deste profano a Dios vil enemigo,
sin que la muerte al ojo estorbo sea.
Enrique Villagrasa González
Epílogo
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.José Hierro
Nada
Hoy, jueves lardero, febrero de dos mil dos,
las palabras de nuevo olvidan
cómo es el lenguaje roto,
cómo es la no luz del día,
cómo es la no luz de la noche,
y cómo es la incertidumbre.
Hoy, también, nos une el vacío a los poetas,
acaso lo podemos definir,
acaso te puedo no imaginar,
acaso eres dueño de la sombra
de tu pluma.
Hoy sobre el papel la nada
no es y por no ser
nos encierra en su vacío.
¡Ah, el verso!, dura máscara
perdida en el poema
donde nada sucede:
donde se refleja tu imagen
nada: todo claridad, todo
blancura, mas nada.
Necesidad del canto
y canto mismo, palabra,
en el lecho nupcial de la quimera.
Jesús Hilario Tundidor
Francisco de Aldana
Al Cielo
rico de luminarias, patrio Cielo,
casa de la verdad sin sombra o velo,
de inteligencias ledo, almo reposo:
¡oh cómo allá te estás, cuerpo glorioso,
tan lejos del mortal caduco velo,
casi un Argos divino alzado a vuelo,
de nuestro humano error libre y piadoso!
¡Oh patria amada!, a ti sospira y llora
esta en su cárcel alma peregrina,
llevada errando de uno en otro instante;
esa cierta beldad que me enamora
suerte y sazón me otorgue tan benina
que, do sube el amor, llegue el amante.
Enrique Villagrasa González
Lechuza De Piedra
A Manuel Miranda Estrampes
Buscas la llama del espíritu,
pero el tiempo corre.
Estrecho es el paso de la prueba.
La palabra perdura
y trasciende al mármol y al ciprés.
El camino por encima de la sombra,
cual lechuza de piedra,
que observa como asciendes
cansado, sin aliento.
Olvido y silencio. Lo no escrito.
Paisajes abiertos te envuelven.
Tu razón es soledad,
es presencia. Es voz.
Enrique Villagrasa González
Lechuza De Piedra
A Manuel Miranda Estrampes
Buscas la llama del espíritu,
pero el tiempo corre.
Estrecho es el paso de la prueba.
La palabra perdura
y trasciende al mármol y al ciprés.
El camino por encima de la sombra,
cual lechuza de piedra,
que observa como asciendes
cansado, sin aliento.
Olvido y silencio. Lo no escrito.
Paisajes abiertos te envuelven.
Tu razón es soledad,
es presencia. Es voz.
Enrique Villagrasa González
Lechuza De Piedra
A Manuel Miranda Estrampes
Buscas la llama del espíritu,
pero el tiempo corre.
Estrecho es el paso de la prueba.
La palabra perdura
y trasciende al mármol y al ciprés.
El camino por encima de la sombra,
cual lechuza de piedra,
que observa como asciendes
cansado, sin aliento.
Olvido y silencio. Lo no escrito.
Paisajes abiertos te envuelven.
Tu razón es soledad,
es presencia. Es voz.
Enrique Villagrasa González
Luz
A Manuel López Azorín
qué precisas palabras que la espuma decía
Vicente Aleixandre
Los poemas esconden
en precisas palabras
lo no dicho.
¿El secreto?,
su espuma,
su vacío.
¿Acaso dudas poeta
del fugaz espejo
y su transparencia?
¡Ah, luminosa luz
que elige el ocultamiento!
Invierno
Herido por tu beso
y su locura
y lacerado por el gemido,
de invierno borracho,
todo es pasión oculta
en este nido de algas:
océano de sensaciones.
Nieva, otra vez, ya sabes,
yo escribo pobres palabras
tras los cristales.
Y sigo,
continúo bebiendo
en el latir de su boca
y sus múltiples destellos.
Voz, luz, palabra
En el surco del verso,
que tu voz siembra,
el verbo se encierra.
Misterio, línea de luz,
que ni el sabio conoce.
Cuándo germinará tu voz;
y dónde, pues, la línea de luz;
¿y la línea de sombra?
Oscuro poema
este canto
por el agua clara.
Sólo la palabra es el infinito.
Sendero
En tinieblas y más sombras,
sin luz,
así camino por este canto.
Y me encuentro
con demasiados
poemas sombríos,
con demasiados
versos pálidos,
con demasiados
poetas aburridos.
¿Para cuándo el blanco verso
con su luz y tan intensa
que ciegue la página blanca?
Adiós
La ceniza de unos versos olvidados,
vomita paseos por la orilla de la noche.
Y es que su cadencia grita música
por las caricias de tus dedos.
No ladrón…
y sí soñar otra vez
tu mismo sueño.
…y sí soñar otra vez
tu mismo sueño.
Enrique Villagrasa González
Blancos Versos
fueron alcanzados por la sombra
y los poetas del mundo temblaron
en sus tumbas unos,
otros en sus agujeros.
Y amanecieron con el lenguaje roto,
a la luz de la luna;
y las estrellas brillaron al otro lado
del espejo de la línea negra.
La memoria sólo recuerda oscuridad:
otra vez la noche se filtra
ventana arriba como la tarde.
La poesía ya no es.
Tan sólo quiero
blancos versos, de nuevo.
Enrique Villagrasa González
Transustanciación
Es la naturaleza una obra de arte
con el paisaje sorprendido a nuestros ojos.Kepa Murua
La poesía es luz de primavera
que sueña,
la pintura es luz de verano
que sugiere,
la música es luz de otoño
que evoca,
y la vida toda es luz de invierno
que sorprende.
Y todo
diálogo que conmueve
en la página
en el lienzo
en el pentagrama
y sólo ellas son
conocimiento
comunicación
claridad
espacio
lecho común de rosas:
silencio, plasticidad, ritmo.
Enrique Villagrasa González
Transustanciación
Es la naturaleza una obra de arte
con el paisaje sorprendido a nuestros ojos.Kepa Murua
La poesía es luz de primavera
que sueña,
la pintura es luz de verano
que sugiere,
la música es luz de otoño
que evoca,
y la vida toda es luz de invierno
que sorprende.
Y todo
diálogo que conmueve
en la página
en el lienzo
en el pentagrama
y sólo ellas son
conocimiento
comunicación
claridad
espacio
lecho común de rosas:
silencio, plasticidad, ritmo.
Enrique Villagrasa González
Transustanciación
Es la naturaleza una obra de arte
con el paisaje sorprendido a nuestros ojos.Kepa Murua
La poesía es luz de primavera
que sueña,
la pintura es luz de verano
que sugiere,
la música es luz de otoño
que evoca,
y la vida toda es luz de invierno
que sorprende.
Y todo
diálogo que conmueve
en la página
en el lienzo
en el pentagrama
y sólo ellas son
conocimiento
comunicación
claridad
espacio
lecho común de rosas:
silencio, plasticidad, ritmo.