Lista de Poemas

Atalaya

Una religión que te dice que sólo hay que mirar hacia arriba
y que en la vida terrenal todo es bajeza y ruindad
que no debe ser mirado con atención
es la mejor garantía para que tropieces a cada paso
y te rompas los dientes y el alma
contra las piedras rotundamente terrenales.
527

Revisión De Causa

Dolor el de la serpiente que no posee párpados.
Cómo no tener el veneno de saludo
ignorando la fácil solución de incluirnos en la sombra?
501

Referencia De Pasos

REFERENCIA DE PASOS

“Se me murió el ayer de parto
y lo velo cantando”



Como a una guitarra sola

a quien se le quebrara la sonrisa circular y la música,

solo,

sin desbocados animales interiores,

hueso en actividad,

reciente hueso,

hacía como que caminaba entre los hombres casado con mi madre,

pueblerino feliz, poblado de olas.


Ah, estúpida frontera,

municipal y en paz con los estómagos:

cómo tenía que morderme los retratos

para poder reírme hasta de mí

con todo y tus pesares, tus costosísimos harapos,

la franca suciedad que te conoces!


Cómo tenía sola y atrozmente

que bajarme los pasos de los hombros

y caminar…!

475

Hablando Para Mí

Como un ángel social de alto velamen,
lejano de la angustia y capitán
de nueva clorofila,
como una flor indomeñable
que falta haríale al maíz en la coronación de su
significado,
como un lejano caracol que huyó del pecho rojo,
caminaré desde hoy
gritando que conozco,
aunque resulte herida
mi bondad y mi sangre

Porque cual repentino rayo de raíces secretas
uno cae en la cuenta que no respira solo,
que hay hermanos dormidos,
cortadas ramas retoñables,
pianos de primer piso, dulces
rosas descoloridas sin morir.

Además, es este siglo obligatorio
que en airada espesura nos reúne,
el que regala al ojo la cumbre y el camino,
el que pregunta al alma por sus puños finales,
el que deja vibrando la fiel liquidación de las preguntas.
El panorama es un cuchillo rudo: uno nace entre todos
los hombres y los árboles,
pariendo el junco responsable que el huracán penetra:
posee uno la lámpara que con su luz idéntica
descubre donde nace la lágrima
digna de ser borrada en lo que nos rodea.
491

Pedimos

Pedimos que nos amen, que nos dejen amar,
pedimos que nos hagan quedarnos solos atados a los ángeles,
que no dejen testigos desde ahora
esperando la imagen
honda de nuestras lágrimas;
pedimos que no insistan en herirnos el lugar de la ira,
pedimos que las esposas doren el blanco pan
y nos conviden a la mesa del júbilo,
que los muchachos y las muchachas
recuesten su frescura de musicales líquenes
sobre la llamarada que nos nació en las voces,
pedimos la sonrisa
desde nuestra lastimadura más presente
y el escudo fraterno desde el opaco miedo
que nos podría suceder;
pedimos el abrazo,
el ambulante nido para la desangrada palabra
que un día descubrimos y que venimos ahora a repartir…
564

Lunes

Las seis de la mañana
partiendo a gritos del reloj: de nuevo
la catedral de luz derribará sus muros
sobre mi caminante corazón
que descansaba.
Odio como a un burgués la fuga de las sábanas.

No es por el frío, que no existe.
No es por el miedo al ojo agazapado
donde el farol,
anoche,
crucificó la sombra.
Ni siquiera es por ti,
ni por tu sexo que estalla en las manos,
tu descubierta gruta
recién muerta en el agua.

Es
—oh indeterminación
que un año azul y roto se merece—
la sensación antigua como mi puño izquierdo
o mi añorada comprensión de los pájaros:
el ojo junto al hombro, sin suplicar siquiera,
la mano hacia la cara de nueva piedra que alzo,
la vida que me pide,
la miserable savia que reconozco en mí.

Habría tenido, digo yo, que venir,
—no al mundo de los títeres, costureros de seda,
rudas botellas de ginebra como hospitales de la sed,
no al mundo que me das o al te doy,
pan deleznable, campo
para el cuchillo de la mermelada—
habría tenido que venir, repito,
como un desnudo incendio
hasta el reseco bosque donde me aterro sin gritar,
como un rudo torrente para la arena débil,
como aquel árbol que exige sangre de la tierra dormida,
reclamo de preñez contra la fuga,
contra la inmóvil lágrima
y la potente desesperación…

Pero, tempranamente,
vine como soy,
con manos desangrables,
con miedo,
con amor,
con cuatro lunes cada mes.
Y creo
que de no ser por este corazón,
por este palpitante planeta musical,
ya me habría marchado a tratar de morir.
Con todo,
no querría olvidarme de la risa…
672

Ayer

Junto al dolor del mundo mi pequeño dolor,
junto a mi arresto colegial la verdadera cárcel de los hombres
sin voz,
junto a mi sal de lágrimas
la costra secular que sepultó montañas y
oropéndolas,
junto a mi mano desarmada el fuego,
junto al fuego el huracán y los fríos derrumbes,
junto a mi sed los niños ahogados
danzando interminablemente sin noches ni estaturas,
junto a mi corazón los duros horizontes
y las flores,
junto a mi miedo el miedo que vencieron los muertos,
junto a mi soledad la vida que recorro,
junto a la diseminada desesperación que me ofrecen,
los ojos de los que amo
diciendo que me aman.
675

Mi Dolor

Conozco perfectamente mi dolor:
viene conmigo disfrazado en la sangre
y se ha construido una risa especial
para que no pregunten por su sombra.

Mi dolor, ah, queridos,
mi dolor, ah, querida,
mi dolor, es capaz de inventaros un pájaro,
un cubo de madera
de esos donde los niños
le adivinan un alma musical al alfabeto,
un rincón entrañable
y tibio como la geografía del vino
o como la piel que me dejó las manos
sin pronunciar el himno de tu ancha desnudez de mar

Mi dolor tiene cara de rosa,
de primavera personal que ha venido cantando.
Tras ella esconde su violento cuchillo,
su desatado tigre que me rompió las venas desde antes de nacer
y que trazó los días
de lluvia y de ceniza que mantengo.

Amo profundamente mi dolor,
como a un hijo malo.
534

Y Sin Embargo, Amor

Y sin embargo, amor, a través de las
lágrimas,
yo sabía que al fin iba a quedarme
desnudo en la ribera de la risa.

Aquí,
hoy,
digo:
siempre recordaré tu desnudez en mis manos,
tu olor a disfrutada madera de sándalo
clavada junto al sol de la mañana;
tu risa de muchacha,
o de arroyo,
o de pájaro;
tus manos largas y amantes
como un lirio traidor a sus antiguos colores;
tu voz,
tus ojos,
lo de abarcable en ti que entre mis pasos
pensaba sostener con las palabras.

Pero ya no habrá tiempo de llorar.

Ha terminado
la hora de la ceniza para mi corazón.

Hace frío sin ti,
pero se vive.
678

El Cínico

Claro es que no tengo en las manos
el derecho a morirme
ni siquiera en las abandonadas tardes de los domingos.

Por otra parte se debe comprender que la muerte
es una manufactura inoficiosa
y que los suicidas
siempre tuvieron una mortal pereza
de sufrir.

Además, debo
la cuenta de la luz…
676

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Identificación y contexto básico

Roque Antonio Dalton García fue un poeta, escritor, periodista y militante marxista salvadoreño. Nacido en la ciudad de San Salvador, se convirtió en una de las voces más importantes y polémicas de la literatura centroamericana del siglo XX. Su vida estuvo marcada por un profundo compromiso con las causas sociales y políticas de su país, lo que lo llevó al exilio y a una intensa actividad revolucionaria. Su obra, rica y diversa, refleja esta dualidad entre la creación artística y la militancia.

Infancia y formación

Roque Dalton provino de una familia acomodada y recibió una educación privilegiada. Estudió en el Liceo Francés de Santiago y posteriormente cursó Derecho y Sociología en la Universidad de Chile y en la Universidad Nacional de El Salvador. Fue influenciado por el marxismo desde joven y su formación intelectual se nutrió de lecturas políticas, filosóficas y literarias de diversas corrientes. La agitación política de su época y la desigualdad social en El Salvador moldearon su conciencia y su vocación.

Trayectoria literaria

La trayectoria literaria de Dalton García se inició en su juventud, publicando sus primeros poemas en revistas estudiantiles. Su obra evolucionó desde un lirismo inicial hacia una poesía de marcado carácter social y político, sin perder nunca la experimentación formal. Fue fundador de varias organizaciones políticas y culturales, y su actividad periodística y literaria estuvo intrínsecamente ligada a su militancia. Vivió gran parte de su vida en el exilio en países como México, Cuba y Checoslovaquia, donde continuó su labor de escritor y activista. Su obra abarca poesía, ensayo, crónica y teatro.

Obra, estilo y características literarias

Entre sus obras poéticas más destacadas se encuentran "La ventana en el rostro", "El mar, lasstanford (o 15 poemas de amor a Elena)", "Los pequeños infiernos", "Un mundo dividido", "Poemas clandestinos" y su monumental "Taberna y otros poemas". Su estilo se caracteriza por una fusión de lo lírico y lo testimonial, lo personal y lo colectivo. Utiliza la ironía, el humor negro, la sátira y la experimentación lingüística para abordar temas como la identidad salvadoreña, la crítica al imperialismo, la lucha de clases, la memoria histórica y el amor. Su verso es a menudo coloquial y directo, pero capaz de alcanzar altas cotas de profundidad y belleza. La voz poética de Dalton es combativa, lúcida y profundamente humana.

Contexto cultural e histórico

Roque Dalton vivió en un periodo de gran convulsión social y política en El Salvador y en América Latina, marcado por la Guerra Fría, las dictaduras militares y los movimientos revolucionarios. Perteneció a una generación de intelectuales y artistas comprometidos con la transformación social, y su obra se inserta en la corriente de la "literatura testimonial" y la "poesía comprometida" de la región. Fue una figura central en los debates ideológicos y culturales de su tiempo.

Vida personal

La vida personal de Dalton García estuvo intrínsecamente ligada a su militancia política. Las relaciones afectivas, como su amor por Elena, a menudo se entrelazaron con su compromiso revolucionario. Sus amistades y rivalidades literarias fueron intensas, y su vida estuvo marcada por el riesgo constante debido a su activismo. Fue un intelectual de acción, cuya vida fue un reflejo de sus convicciones, hasta su trágico final.

Reconocimiento y recepción

Aunque fue una figura controvertida en su tiempo debido a su militancia política, la obra de Roque Dalton ha sido ampliamente reconocida por su valor literario y su significación histórica. Su poesía es estudiada en universidades de todo el mundo y ha sido traducida a numerosos idiomas. Es considerado uno de los poetas más influyentes de El Salvador y de América Latina, y su legado como intelectual revolucionario y artista sigue vivo.

Influencias y legado

Dalton fue influenciado por poetas como Pablo Neruda, César Vallejo y por la literatura marxista. A su vez, su obra ha tenido una profunda influencia en generaciones posteriores de poetas y escritores centroamericanos y latinoamericanos, quienes han admirado su audacia estética, su compromiso social y su capacidad para fusionar arte y política. Su ingreso al canon literario latinoamericano es indiscutible.

Interpretación y análisis crítico

La obra de Dalton ha sido interpretada como un testimonio de la lucha social y política en El Salvador, así como una profunda exploración de la identidad y la condición humana. Los críticos han destacado su habilidad para la autocrítica, su uso magistral de la ironía y su capacidad para crear un lenguaje poético que es a la vez accesible y estéticamente complejo.

Infancia y formación

Una de las facetas menos conocidas de Dalton es su sentido del humor y su capacidad para la autocrítica, a pesar de su riguroso compromiso ideológico. Sus "Poemas clandestinos", escritos en la clandestinidad y el exilio, revelan la intimidad y la vulnerabilidad detrás del militante.

Muerte y memoria

Roque Dalton García fue asesinado en 1975, víctima de una purga interna dentro del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), tras ser acusado de "contrarrevolucionario" por discrepancias internas. Su muerte conmocionó a la izquierda salvadoreña y latinoamericana, y su figura se convirtió en un símbolo de la lucha por la justicia y la memoria histórica en El Salvador. Su obra póstuma y la difusión de sus escritos han mantenido viva su memoria y su legado.