Lista de Poemas
El comportamiento impulsivo del hombre contemporáneo en cuestiones políticas es suficiente para mantener viva mi fe en el determinismo.
No tengo intención de mantener en secreto mis sentimientos internacionalistas. Lo cerca que pueda sentirme de un ser humano o de una organización humana depende sólo de la valoración de sus intenciones y capacidades. El estado, al que pertenezco como ciudadano, no ocupa ningún lugar en mi vida emocional; considero que la afiliación a un estado es una cuestión de negocios, que se parece a la relación que mantenemos con el seguro de vida.
Si así lo decidimos, delante de nosotros se abre un progreso continuado en felicidad, conocimiento y sabiduría. ¿En su lugar debemos elegir la muerte porque no podemos olvidar nuestras peleas? Como seres humanos apelamos a los seres humanos: recuerda tu humanidad y olvida todo lo demás.
El único consuelo que se puede derivar del desarrollo de las armas atómicas es la esperanza de que estas armas puedan resultar disuasorias y dar ímpetu a un movimiento para establecer salvaguardias supranacionales. Desgraciadamente, en el momento actual, la locura del nacionalismo parece más poderosa que nunca.
He cometido un gran error en mi vida: cuando firmé la carta al presidente Roosevelt recomendando que se creasen bombas atómicas; pero había cierta justificación: ¡el peligro de que las construyesen los alemanes!
El juicio de Núremberg de los criminales de guerra alemanes se basó tácitamente en el reconocimiento del siguiente principio: las acciones criminales no se pueden excusar si se cometen siguiendo órdenes gubernamentales; la conciencia está por encima de la autoridad de la ley del estado.
El verdadero mal [radica] en […] la creencia de que en tiempos de paz debemos organizar toda nuestra vida y trabajo de manera que en caso de guerra nos asegure la victoria. Esta actitud da lugar a la creencia de que la libertad personal e incluso la existencia están amenazadas por enemigos poderosos.
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